viernes, 23 de marzo de 2007

NO TENEMOS LOCOMOTORA (PERO LA ESTAMOS TRAYENDO A PEDACITOS)

Guerreiro, Farinacio (jefe del taller Maldonado), Martínez, Peralta y Caballero
en éxtasis contemplativo

Aquí lo tienen, recién bajado de la camioneta, el corazón de una locomotora diesel. Un conjunto motor (pistones, camisa, cilíndro y culata) de una General Motors GT 22, preparado especialmente por el personal de los talleres Maldonado para ser exhibido en el museo. Ahora nada más faltan el generador, los motores de tracción, las ruedas, la cabina...

lunes, 19 de marzo de 2007

BOMBA DE EVAPORACION Y VACIAMIENTO

Esto acá fue como si un médico no puede curar a un paciente, dice: ‘y..., lo matamos y listo’; después, dice: ‘¡uy, se murió!’, y se pone a ver por qué. Con el ferrocarril resultó lo mismo.

Mario De Simón, jefe de los Talleres Bahía Blanca Noroeste entre 1982-1993.

Hoy me escribio una amiga, profesora de polimodal, comentandome que estaban con el tema de las privatizaciones y la reforma del estado, y las consecuencias de esa transformación.
Hay muchos aspectos para pensar y trabajar sobre esto. Uno, para empezar: las privatizaciones, en muchos relatos e imágenes están vinculadas con el fuego, el borramiento, la aniquilación:

Cuando hubo que sacar todo de las oficinas, ya lo tomaba Ferroexpreso Pampeano, estaban todas la fojas de servicio, de todos los obreros que pasaron por el taller desde que se hizo el taller, se comunicaron con el centro Luis Braile ... estaba lleno, no podían. Así que las llevamos al horno de la herrería, y quemamos todo allá, se prendió el horno que hacía años que no se prendía e iban quemando todos los papeles ahí, se podía llenar un vagón, no sé si te alcanzaba...
Ricardo Schettini, calderero talleres BBNO

Ventana Herrería Talleres BBNO - Foto: Julieta Fiorenza, alumna del colegio La Piedad, 2005

Lo que dice Schettini de algun modo esta documentando esa percepción que los ferroviarios tienen (y que Nico marca un par de entradas mas abajo -"En IW hay cientos de museos... ): que la privatizacion y el desguace implica la reducción no solamente de los ferrocarriles sino tambien de la posibilidad de su historia. Uno podría pensar que este fragmento fundamenta el sentido del trabajo del museo con las entrevistas, y nuestro interés en ponerlas a circular: la eliminación física de los archivos, de los documentos, es lo que vuelve tan significativas las voces de los entrevistados.
En ese mismo sentido Pedro Caballero cuenta que algo parecido sucedió en la Estación Bahía Blanca Sud, en 1993:
Estaba ahí toda la Superintendencia de Tráfico, todos los libros, en un depósito grande, libros de 70, 80 años atrás, de personal, las carpetas médicas, las vacantes, control de personal de tráfico de Bahía Blanca hasta Bariloche. Primero los pusieron en vagones, dos vagones de chapa llenos de libros, 92, 93 estuvieron ahí, cerrados con candado; después, de golpe y porrazo rompieron los candados y desparramaron todo, veías los libros y los papeles tirados por la playa, donde ponían la basura de los trenes, ahí tiraban todas esas cosas. Tiraron todo, quemaron todo, fue un desastre. También había un galpón, frente a la estación, estanterías, también, lo dejaron abierto: eso se lo llevaron, los cirujas, carpetas, carpetas, libros, eran todos unos libros casi, grandes, estanterías .... han hecho cada desastre

 (Vean el texto de Marcelo Díaz con el que se abre el blog www.undocumentalenvivo.blogspot.com)

viernes, 16 de marzo de 2007

MUSEO TALLER PARA LA ESCUELA


Ferrowhite invita a profesores y alumnos a trabajar con una serie de máquinas y herramienta para tratar de entender mejor el pasado y el presente de nuestra ciudad y su puerto.
Granero del Mundo, Aparato Nacionalizador, Aparato Obrero, Bomba de Evaporación y Vaciamiento... Estas "máquinas de contar la historia" están en el taller a la espera de ser revisadas.
En el corazón de estas máquinas hay palabras-engranaje, palabras que han funcionado mucho tiempo y que hoy necesitan ser revisadas. Para hacerlo no existen llaves maestras. Como pasaba muchas veces en el ferrocarril tendremos que fabricar nuestras propias herramientas. Además de objetos el museo taller guarda voces, fotos, mapas, videos, maquetas. Las cosas menos esperadas pueden convertirse en las herramientas que buscamos.

jueves, 8 de marzo de 2007

EL MUSEO, COMO LAS VIEJAS LOCOMOTORAS DE VAPOR, TAMBIEN TIENE SU CALDERA


El museo, como las viejas locomotoras a vapor, también tiene su caldera: son las experiencias, las anécdotas, los sueños de cada ferroviario que nos cuenta su historia: las herramientas, las zorras, el camioncito de los bomberos, los muebles, el miriñaque, las fotos, todas las cosas que están en exhibición se movilizan y nos movilizan cada vez que hacemos una entrevista: maquinistas y conductores, empleados administrativos, telegrafistas, pagadores, catangos; y jefes y obreros del Galpón de locomotoras de White, y de los talleres Bahía Blanca al Noroeste, Maldonado y Spurr (mecánicos, ajustadores, herreros, fundidores, carpinteros, caldereros, estoperos, cambistas, guincheros, etc.) no solamente nos han contado sus experiencias, sino que también nos han mostrado sus fotos, sus carnets, sus manuales y algunos, hasta maquetas armadas en el galponcito de atrás de la casa. Por eso, el movimiento es de ida y también de vuelta, justamente por la posibilidad de volver a pensar en su propia vida, en la infancia, en los años de trabajo (pasados o actuales), en los compañeros, en los jefes, y por el hecho de contarle todas esas cosas a una persona extraña, a la espera de escuchar y ver.

Ya lo hemos leído alguna vez por ahí: lo que encauza un relato no es la voz del que habla, sino el oído del que escucha: es esa expectativa la que da el impulso, tanto a los ferroviarios como a quienes trabajamos en el museo, a la gente que nos visita los fines de semana, a los profesores y los chicos de las escuelas que nos visitan durante el año, y a ustedes que están leyendo esto.

domingo, 4 de marzo de 2007

EN INGENIERO WHITE HAY CIENTOS DE MUSEOS FERROVIARIOS (II)

Mario Mendiondo y Osvaldo Ceci en un ensayo de "Nadie se despide en White"

Durante los ensayos de "Nadie se despide en White", Osvaldo Ceci, Mario Mendiondo, Pietro Morelli y Pedro Caballero se refieren al ferrocarril como a una “familia”. Hay algo que llama la atención en el uso repetido de esa expresión, algo que tal vez tenga que ver con la manera de estos ferroviarios de “negociar y articular la relación con el pasado” a la que alude Marcelo citando a Huyssen.

La imagen de la "familia ferroviaria" evoca el vínculo de solidaridad que unía a estos hombres en el trabajo pero también las disputas gestadas a lo largo de una historia difícil. Si en Ingeniero White "hay cientos de museos de historia ferroviaria", existen, por otra parte, tantos ferroviarios como versiones, en muchos casos irreconciliables, de esa historia. Al escucharlos, uno empieza a sospechar que en el pasado ferroviario los paraísos perdidos no existen. Hubo, sin duda, épocas mejores, pero ninguna al margen de complejos conflictos que apenas si empezamos a entender. Luchas que enfrentaron a los obreros del riel con los "capitalistas" o con el Estado patrón, pero también, y esto es más difícil de poner sobre la mesa, a los propios trabajadores entre sí. La privatización, tal como se ejecutó en la década del noventa, no cayó del cielo, no tuvo solo que ver con cuestiones macroeconómicas o con decisiones tomadas en las "altas esferas de la política". Sin igualar responsabilidades, algo pasó adentro de la familia ferroviaria para que las cosas terminarán resultando de ese modo. 


Dicho esto, si los sobrevivientes de esta estirpe no se conforman sólo con lo que tienen para contar, si se las arreglan, además, para improvisar archivos y museos en roperos y galpones, quizás sea porque, a pesar de los desacuerdos, la mayoría de ellos comparte la percepción nítida de que lo que sigue a la privatización y al desguace es un acto final de aniquilación histórica de la que no sólo ellos, si no todos, somos víctimas. Eso, además de las ganas de pasarla bien, los junta en este lugar.

viernes, 2 de marzo de 2007

FERROVIARIOS EN LA ESCUELA 21 DEL BULEVAR

Hoy vinieron al museo Miriam, Silvia y Jorgelina, de la escuela 21 del Bulevar, el barrio de White que queda “pasando el puente”, “detrás de las vías”, “atrás del galpón de locomotoras”, o sea, el barrio donde queda también el museo.
Este año la escuela cumple cien años, y por eso decíamos con ellas que sería muy buena idea hacer algún trabajo en conjunto con los chicos, con ferroviarios que hayan ido a esa escuela, buscar fotos e identificar en ellas alumnos, maestras, directoras, invitarlos a la fiesta.

Y me quedé pensando: ¿Quiénes, de los ferroviarios que conozco, fueron a la escuela 21?

Uno: Mario de Simón, que fue jefe de los talleres Bahía Blanca Noroeste hasta 1993, y justamente hace unos pocos días me dio estas fotos, una con sus compañeros de grado, y la otra con el grupo de la Cruz Roja que funcionaba en esos años con la Señorita Olga Betancourt:

Aniceto Arribas, que fue jefe del taller Maldonado hasta 1990, declara con orgullo: Yo fui a la escuela 21, Doña Paula Albarracín de Sarmiento.
Y cuenta, de cuando era chico, qué pasaba cuando subía “la marea” en el Bulevar:

Cuando estaba la luna llena, silenciosa, a las dos, tres de la mañana, teníamos medio metro de agua. Mi abuela se levantaba de la cama: - Abuela ¿por qué te levantás? -Hijo, tenemos la marea. Y ¿cómo se daba cuenta? En esa época se usaba la pelela debajo de la cama, piso de madera, los parantes de la cama eran de acero, y la pelela tocaba, tic tic, era silenciosa la marea pero había un oleaje ligerito ... eso fue lo que la despertó, y ahí nos levantábamos, y bueno...