jueves, 31 de marzo de 2011

PAREDES QUE HABLAN






Av. Santiago Dasso entre White y Villa Rosas.

lunes, 28 de marzo de 2011

ELUSTONDO Y SUS AMIGOS FERROVIARIOS DE ING. WHITE, 1935





Año 1935: José María Elustondo, jefe de la Estación de Ingeniero White desde 1931 está a punto de ser trasladado como jefe a Plaza Constitución. Sus amigos y compañeros ferroviarios le obsequian un cuadernillo con 321 firmas.

Ayer, Viviana Inés Fagiani, nieta de Elustondo, trajo para el archivo de Ferrowhite estos documentos.

Elustondo se fue. Pero de esos 321 ¿cuántos se quedaron acá en White? Cuántos de sus hijos y nietos fueron y son ferroviarios?

sábado, 26 de marzo de 2011

24 DE MARZO

El 24 de marzo de 1908 comenzó a funcionar en Ingeniero White el Elevador de Chapa Nº 1 del Ferrocarril Sud. La construcción del primer elevador de granos de este puerto estuvo bajo la dirección del ingeniero Alberto J. Pringles. Buena parte del trabajo consistió en el ensamblaje de piezas de metal fabricadas en Inglaterra por la firma Weksam y remolcadas hasta acá en barcos a vapor.


La obra no estuvo exenta de conflictos y contratiempos. Un incendio estuvo a punto de destruir sus instalaciones el 29 de noviembre de 1907. Sobre las condiciones de trabajo de quienes participaron en su construcción, baste recordar que fue en esta obra que se desató la huelga de remachadores que derivó en la muerte de José Falcioni y Atiliano Pascual bajo los disparos de máuser de un piquete de marinos de Subprefectura, el 23 de julio de ese mismo año.

Siete meses más tarde, el Elevador Nº 1 se inauguraba con fiesta. La primera carga de cereal se realizó sobre el vapor Houtton por cuenta de la compañía Bunge y Born que, para celebrar el hecho, invitó a los “numerosos invitados presentes, una copa de champagne” (1).

Diario El Comercio, 23 de marzo de 1908.
El pasado jueves 24 de marzo de 2011, exactamente 103 años más tarde, César Benítez, trabajador paraguayo de 24 años, quedó sepultado tras el derrumbe de un piso de hormigón en uno de los subsuelos de la planta de elevación de granos y producción de aceites y biodiesel que la empresa Louis Dreyfus, a través de su contratista IGMconstruye en proximidades de Puerto Galván, al parecer también durante feriados nacionales como el del Día de la Memoria.

Las cargas de cereal realizadas a través del Elevador Nº 1 durante los primeros meses de 1908 aparecen resumidas en este cuadro publicado por el diario El Comercio:



Sorprende (o no) encontrar casi al tope de la lista, justo debajo de Bunge, el apellido Dreyfus. 
La inauguración de las nuevas obras en el último sector libre de la zona de Cangrejales ha sido anunciada para fines de este año. ¿Se celebrará también con champagne?


(1) Las imágenes de este post así como la información referida al Elevador Nº 1 son resultado del trabajo en archivos de nuestro amigo y colaborador Héctor Guerreiro. La cita corresponde al artículo "Los elevadores de chapa del FCS en Ingeniero White" publicado en el número 30 de su boletín Ferrocarril Pago Chico.

lunes, 21 de marzo de 2011

CÓCTEL Y PETITORIO








¿En qué se parece el reclamo por la Rambla de Arrieta a un cóctel margarita? En que los dos siguen una misma receta: mezclar y agitar. Claro que no se trata de cualquier mezcolanza sino de una mixtura cuya justa proporción nunca podemos dar por descontada.

La Noche de los Museos en Ferrowhite juntó fiesta y petitorio. Metimos una barra de tragos, una carpa y una pelopincho en medio del taller, y convertimos a uno de nuestros obreros de fibrofácil en el bañero más loco de la ría. Sarita Cappelletti transformó La Casa del Espía en un canto-bar y anticipando la inminente llegada a estas costas de la "empresa global" con casa matriz en Brasil "Vale", el Baixa Trío desplegó su repertorio de ritmos cariocas.

El que llegó hasta acá seguro se llevó algo: el posavasos oficial de la Rambla de Arrieta, su foto con traje de bañista o una cintita roja atada a la muñeca con la frase “La ría para todos”; pero también nos dejó su firma, estampada al pie de una carta escrita por Pedro Marto en nombre de todos los amigos de este museo taller. Un carta que entre otras cosas dice: “No al relleno del zanjón de la Usina”.

Más imágenes del último sábado, acá.

miércoles, 16 de marzo de 2011

UNA RAMBLA EN EL TALLER

Este sábado, durante la Noche de los Museos, vení a Ferrowhite a pasar una velada inolvidable en el único y tal vez último museo con vista al mar. Porque los que trabajamos hacemos mucho más que trabajar, te invitamos a transformar el taller de la usina en una playa bajo techo.


Afuera: firmá nuestra proclama pavimental a favor de la definitiva recuperación de la ribera del castillo y dejate llevar por Nestor Naum, el “He-Man” del Bulevar, hasta las mismísimas aguas del balneario de la usina.

Adentro: pelopincho con trampolín, palmeras, pancartas, y una exclusiva barra de tragos donde ilusionarte con un “Sex on the beach”  o, desengañado, clavarte un “Destornillador”, todo con la experta atención de Pedro Marto, barman de estibadores y presidentes.

Además: viene el Baixa Trío a tocar Bossa Nova (Joao Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes juntos no podrían hacerlo mejor). Y en la Casa del Espía, el dúo ferroportuario de Sarita Capelletti (piano) y Rosana Soler (voz) rinden versiones magistrales de “Frente al mar”, “Las olas y el viento” y “Tico tico no fubá”.

¡Ah, los primeros 100 invitados se llevan gratis el posavasos oficial de La Rambla de Arrieta! ¿Te lo vas a perder? 

martes, 15 de marzo de 2011

PARA QUE MEJOREN NUESTROS DÍAS

Hasta no hace mucho tiempo, los mundos del trabajo y del tiempo libre no estaban tan separados como pareciera suceder en la actualidad, sino más bien todo lo contrario. A menudo, la instalación de talleres, almacenes y demás dependencias ferroviarias, iba acompañada de la aparición de otros espacios comunes. Y no precisamente por pura coincidencia.

En efecto, eran las mismas relaciones sociales construidas en el mientras tanto del laburo las que seguían funcionando después de hora. De modo tal que los compañeros de trabajo volvían a encontrarse en las sociedades de fomento, en los clubes, en las cooperadoras de las escuelas.

La historia reciente del ferrocarril ha sido la historia del desguace de las dependencias ferroviarias como espacios de trabajo y de encuentro. Cabría preguntarse hasta qué punto esta clausura ha afectado la continuidad de aquellos espacios de sociabilidad alternativa que de alguna manera se fundaban en el trabajo.

El barrio San Martín da cuenta, en todo caso, de cómo esos vínculos se transformaron. En la medida en que pretenden recuperar los espacios ferroviarios abandonados para la comunidad, esas entidades intermedias no sólo mantienen la tradición de un barrio ferroviario, sino que actualizan ese espíritu de trabajo colectivo y construcción comunitaria.



Tras años de solicitar y esperar, en la mañana del lunes 14 de marzo de 2011, la Sociedad de Fomento, el Club Estrella, el Club San Martín, el Club Dublín, el Club Nuevos Horizontes y la cooperadora de la Escuela Nº 65 recibieron de parte del Municipio la custodia compartida de las tierras ociosas del ferrocarril que se encuentran en las cercanías.

A partir de este momento, dichas instituciones tendrán el compromiso de poner el patrimonio de la ciudad en movimiento y hacer de los baldíos lugares para el barrio.Como dice la convocatoria que la Sociedad de Fomento hizo llegar este fin de semana a sus socios, “con la tenencia de estas tierras se podrán concretar distintos emprendimientos y mejoras que embellezcan el barrio, sirvan de esparcimiento a los vecinos de todas las edades y mejoren nuestros días”.


Canchas de bochas para jubilados, plazas donde ir a tomar unos mates o hacer pics nics y emprendimientos para jóvenes y niños, son algunas de las primeras ideas. “Contamos con su presencia”.

domingo, 6 de marzo de 2011

VAMOS

Chau, me voy, llego tarde al museo. Una cosa nada más, antes de salir, sobre algo que se escuchó o leyó por ahí. La Rambla de Arrieta no opone la “cultura” a la “producción”, o el “pasado” al “presente”. Supone, por el contrario, una gran oportunidad para examinar, con la malla puesta, el sentido atribuido a estas palabras por quienes inventan esa oposición para ubicarnos en el lugar que mejor les conviene.

Nada que ver con estar en contra de la “producción”. Ferrowhite se define como un museo que además de exhibir objetos los produce. Y no de cualquier manera. Ferrowhite produce implicando en esa producción a algunos trabajadores de este puerto. No a masas concientizadas. No a una clase “para sí”. Personas, apenas. Laburantes que llevan adelante en el museo actividades que derivan pero al mismo tiempo están más allá, o más acá, tanto de las habilidades pulidas a lo largo de su vida laboral, como de las rutinas que la industria de la cultura (o sea, del consumo) programa para sus ratos libres. Quienes de una u otra forma participamos de este museo, tanto los que cobramos un mango por esto -diferencia por lo demás crucial- como los que no, no buscamos negar la “producción”. En qué cabeza cabe. Simplemente nos valemos de nuestro quehacer para preguntar, a la luz de la historia de este, nuestro lugar en el mundo, de qué “producción” nos hablan, y cómo se reparten los beneficios y los perjuicios engendrados por ella.



Quienes levantan un muro entre la “producción” y la “cultura” para intentar ubicarse, importa menos si a uno u otro lado, a resguardo de estas preguntas incómodas, quizás olvidan o esperan que olvidemos el ingente esfuerzo de producción simbólica que requiere volver aceptable el modelo productivo día a día impuesto en la zona. Cómo tornar legítimo, aceptado por una mayoría, el reparto desigual de las oportunidades y los riesgos derivados de la actividad del complejo agropetroquímico radicado en este puerto, cómo concentrar las ganancias y al mismo tiempo socializar las pérdidas de manera que parezca exactamente lo contrario, es una pregunta cuya respuesta vale en Bahía mucho más que un millón.  


A su elaboración concurre no solo la astucia de los gerentes de relaciones públicas de las compañías. Fabricar tal consenso es una tarea política que involucra a las empresas trasnacionales en un vasto proceso de ingeniería social cuyos eslabones -programas de RSE, agencias de publicidad, medios de comunicación, institutos de investigación científica, asociaciones profesionales, ONGs, bienintencionados fomentistas…-, lejos estamos de conocer bien. Una trama intricada de la que, lamentamos decepcionar a alguno con esto, tampoco este museo estatal puede reclamarse al margen, en la medida en que es la definición del propio rol del Estado (justo cuando celebramos su recuperado protagonismo) la que se encuentra en juego en todo este asunto.

Por eso, nos encanta la idea compensatoria de ese “paseo del humedal” tan lejos de White, pero tenemos la obligación de avisarles, antes de partir, que la Rambla de Arrieta no es eso. En la idea de esta rambla no se protege solo el paisaje “natural”, tampoco exclusivamente el patrimonio arquitectónico, el horizonte marino, o la memoria de los que se bañaban en estas aguas. Se defiende la posibilidad de una construcción colectiva en la que naturaleza e historia, cultura y economía, lo repetimos, no pueden entenderse en abstracto, ni por separado.  





Ahora, hecha la aclaración, como decía mi viejo cada vez que se calzaba su carterita de contador público nacional debajo del brazo: me rajo. No sé si saben, pero las cabezotas con las que vamos a desfilar en un rato están hechas con papel de diario. Vengan a verlas. Ojalá alguno se anime a bailar con ellas. Han adquirido su fisonomía un poco grotesca a partir de la superposición de decenas, centenares de páginas de prensa. Pliegos de edición reciente en los que se podía leer, por ejemplo: “Dreyfus ya mueve la economía local”, “Absa vuelve a pedir solidaridad” o “Sin ofertas para [construir] el puente entre White y el Boulevard”, pero también, porque así de enredada es la cosa, algún editorial en favor de concretar el “parque marítimo” que soñó el obrero gráfico Arrieta hace tanto; papeles unidos entre sí por litros engrudo, es decir, por una combinación precisa de agua y harina, dos materiales que, en tanto mercancías, están en el corazón álgido de esa realidad que estos mismos textos quisieran modelar. Pero ahora nos tenemos que ir. Corriendo. Porque si la factura de estas cabezotas amplifica, hasta la caricatura, la de nuestras propias cabezas, la ambición esta noche es que alguna que otra salte, la pase bomba y por fin, reviente.  
  
   



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jueves, 3 de marzo de 2011

SE FISURA EL PODER ECONÓMICO: MR. COLEMAN APOYA EL CARNAVAL EN LA RAMBLA DE ARRIETA

Sí señores, hasta el mismísimo Arthur Coleman, representante máximo del ferrocarril inglés por estos pagos, banca esta iniciativa (¡justo él!), y en prueba de ello, nos envía desde el más allá estas primorosas medallas para que con ellas sea premiado el esfuerzo de un montón de gente dispuesta a no dejar de pasarla bomba.



Diario El Atlántico, 7 de febrero de 1932. [Otro alarde de filología ferroviaria del Sr. Héctor Guerreiro].

miércoles, 2 de marzo de 2011

LA RÍA PARA TODOS




CAMBIÁ LA CABEZA es la fiesta de carnaval que estamos preparando en Ferrowhite para el próximo domingo 6 de marzo.  Desde las 20 hs., habrá proyecciones, danza aérea, simulacros de playa, bandas en vivo, cabezotas de cartapesta y hasta una peluquería montada frente a las aguas del estuario.

Junto a vecinos y organizaciones del puerto, en el museo taller encaramos la producción de grandes cabezas de cartapesta para manifestar en defensa de la franja de marisma y cangrejal que rodea a la usina General San Martín, ese lugar que hace algún tiempo comenzamos a llamar la Rambla de Arrieta, pero quienes viven en White conocían, desde mucho antes, como la “marea”, la “playita”, el “balneario” o el "zanjón" de la usina.

La ribera del castillo es quizá la última zona urbanizada a través de la cual aún es posible un acceso franco a las aguas de este puerto. Un sitio privilegiado para aprehender la magnitud y complejidad de los procesos que en esas aguas a diario suceden. Un lugar para mirar el mar y todo lo que en el mar interactúa: agua y amoníaco, buques gaseros y canoas de pesca, soja y salicornia, dragas holandesas y cangrejos cavadores, aves migratorias y exportación de commodities, muelle y -no nos quitemos del cuadro- museo… un lugar que está ahora a punto de ser sepultado


Los “cabezones” partirán en procesión desde la esquina de Guillermo Torres y Cárrega, y atravesarán el puente La Niña hasta llegar al castillo del puerto, donde los esperan simulacros de playa, las bandas Kaiser Carabela y Bulevar XX, una cantina caribeña, la murga "Los mocosos del patiecito", proyecciones con las voces e imágenes de quienes pasaban sus veranos en este lugar, y una peluquería montada junto al mar, donde Titi Cebrani te cambia la cabeza también por afuera.

martes, 1 de marzo de 2011

"YA SON ARGENTINOS!"

En Argentina no hay un Día del Ferroviario sino dos. Es que las efemérides, al mismo tiempo que traducen al calendario la historia común, son parte de esa historia y de las disputas por su sentido. El 1º de marzo de 1948 el primer gobierno peronista tomaba posesión de los ferrocarriles de capital británico, adquiridos en 150 millones de Libras Esterlinas. De allí que para muchos el Día de la Nacionalización represente, además, el Día de los Trabajadores Ferroviarios.