sábado, 31 de diciembre de 2011

¡SALUD!


En Ferrowhite se suelda, se escribe, se dibuja, se martilla y serrucha; se encola, se entinta, se filma, se cose y etiqueta; se escucha y se piensa; se baila y se canta; se lija, refila, remalla, estampa... y también se brinda. Los que hacemos este museo taller les deseamos un feliz 2012.

viernes, 30 de diciembre de 2011

PELUQUERÍA Y DEBATE: LA REVOLUCIÓN PERMANENTE

Antes de que el último brindis nuble por completo nuestra memoria y buen juicio, digamos algo sobre una actividad que nos mantuvo al trote a lo largo del año que termina. A menudo las obsesiones combinadas de este equipo de trabajo resultan en preguntas tan rebuscadas que a cualquier desprevenido le sonarían absurdas, pero que en este museo no vale no tomarse en serio, al menos hasta intentar una respuesta. La que nos atormentaba allá por marzo puede enunciarse más o menos así: Si Ferrowhite, los objetos que almacena, el espacio que ocupa, las historias que relata, nos hablan primeramente de un mundo hoy desecho, ¿cómo hacer para, a partir de lo que ya no existe, comprender lo que vino luego, lo que hoy pasa, y además, cómo hacerlo sin que el mundo del taller, del trabajo en el ferropuerto se nos presente como un dominio autónomo, divorciado de las calles y los hogares de este pueblo, es decir, cómo asociar, al mismo tiempo, el espacio público al privado, las tareas masculinas a las femeninas, las herramientas a los útiles domésticos, y por sobre todo, cómo hacerlo de manera de combinar, en dosis justas, acción y representación, relato y análisis, brazo y cerebro, ceño fruncido y sonrisa? Respuesta: ¿Y si ponemos una peluquería?


LA GRAN TRANSFORMACIÓN

En poco más de 10 años, en el lapso, si se quiere breve, que va de principios de la década del 90 al comienzo del nuevo siglo, Ingeniero White cambió y mucho. Cambió el ferrocarril, cambiaron el puerto y sus industrias, y como consecuencia de ello, también la vida de quienes habitamos este lugar.

Es frecuente asociar aquellos años, y este museo ha colaborado para ello, con la destrucción de todo un sistema productivo: reducción de los ferrocarriles, reestructuración del puerto, desguace de la usina, despido de miles de trabajadores, fin del Estado social y empresario... pero menos habitual resulta entender que la destrucción de aquel mundo implicaba, al mismo tiempo, la construcción de otro. Uno en el que la relación entre capital y trabajo, entre industria, población y medio ambiente, sufría una transformación drástica, al ritmo de mutaciones que excedían por mucho los límites de la localidad, de la región, del país, para poner en juego aquí mismo, a la vuelta de la esquina, nuevas dinámicas de alcance global que están en la base  de nuestra realidad presente.

Ese vasto cambio de época que a vuelo de pájaro solemos caracterizar haciendo referencia al fin del Estado de bienestar, a la crisis de la sociedad del trabajo, a la inserción creciente de la ciencia y la técnica en los procesos productivos, a la mundialización de los flujos comerciales y financieros, tuvo en Ingeniero White hitos precisos: disolución de la Junta Nacional de Granos (1992), privatización del Ferrocarril Nacional General Roca (1991), reorganización del puerto como un ente autónomo (1992/3), privatización y ampliación del complejo petroquímico (1995/2000), radicación de empresas agroexportadoras de origen transnacional.*

De la reconfiguración de aquel viejo orden derivaron nuevas formas de riqueza y de miseria, nuevas maneras de repartir los beneficios y los costos derivados de la actividad económica en la zona. Pero también nuevos conflictos y nuevos modos de responder a ellos, en este nuevo siglo, por parte de las empresas y del Estado.** La ampliación del polo petroquímico insumió, durante la segunda mitad de la década del  ́90, una inversión global de alrededor de 2.000.000.000 de dólares. Semejante cifra no fue destinada, sin embargo, al financiamiento exclusivo de edificios, equipos, insumos y sueldos. En ese montón de plata hay que contar, además, los costos derivados de la puesta en marcha de un dispositivo que no existía con anterioridad a la privatización de estas empresas. Un artefacto complejo, hecho de articulaciones múltiples, en ocasiones sutiles, que tiene por función ya no la producción de polietileno, urea o soda caústica, sino de palabras, imágenes y acciones coordinadas en el campo de los medios, de la cultura, de la sociedad civil, sin las cuales el normal desenvolvimiento de la primera producción se vería seguramente dificultado.

Por cierto “vecinos”, “comunidad”, “organización”, no son solo palabras clave para nuestros museos estatales. Enseñando a conducir, a tirar la basura, a plantar árboles, “acercando la cultura a la gente”, o financiando la obra pública, las empresas se convierten en fábricas de civilidad. Factorías del lazo social destinadas a desactivar, o al menor a acotar, el descontento social que su propia actividad material genera. Un resultado no menor de dicha actividad es la percepción mayoritaria del presente modelo productivo como un “dato duro” de la realidad. Es decir, una parte de nuestra naturaleza y destino, algo que ni siquiera nos sería dado pensar en modificar. El espejo de la peluquería nos devuelve nuestra imagen en medio de este paisaje. Sobre ella comienzan a hacer su trabajo el peine, la tijera y las ganas de conversar.


En lo que sigue, Emilce Heredia Chaz nos propone un repaso y algunas reflexiones en torno a lo leído y lo conversado antes, durante y después de cada encuentro de “Cambiá la cabeza. Peluquería y debate.”, ciclo que no sirvió, claro, para resolver el interrogante que nos planteábamos al principio, pero sí para compartirlo con un montón de gente que, creánlo o no, luego de participar de este experimento todavía nos saluda cuando la cruzamos por la calle.

Ahora, levanten sus copas y hagan click con nosotros sobre La revolución permanente.


* "En términos de relaciones económicas, la globalización planteó una nueva división internacional del trabajo que acentuó aún más las asimetrías entre los países centrales y periféricos. Así, se trata de una tendencia de los países del norte a desplazar fuera de sus fronteras las primeras fases de la actividad extractiva que abarca incluso las primeras etapas de los procesos, privilegiando el medio ambiente local pero a costa de un mayor deterioro del medio ambiente global, y particularmente de los países del sur cuyos territorios son utilizados como fuente de recursos y sumidero de residuos (Naredo, 56). 
   

En consecuencia, la actual etapa expresa una demanda cada vez mayor de los países desarrollados hacia los países dependientes, en términos de materias primas o de bienes de consumo, lo cual aparece reflejado en la consolidación de una matriz productiva de corte extractivista, basada en la sobre-explotación de recursos naturales y en la expansión de las fronteras hacia territorios antes considerados como 'improductivos': la megaminería a cielo abierto, la privatización de tierras, la construcción de grandes represas, el boom de los agro-negocios basados en los transgénicos y la siembra directa, los proyectos de infraestructura previstos por el IIRSA y los llamados  biocombustibles, ilustran a cabalidad esta nueva división territorial y global del trabajo entre el Norte y el Sur en el contexto del capitalismo actual, que repercute en una “desigual distribución de los conflictos ecológicos” (Martínez Alier: 2004) y territoriales. (…)  


Lejos de cualquier linealidad, este escenario va instalando a los diferentes gobiernos latinoamericanos, y muy particularmente a aquellos que se consideran de centro izquierda y de izquierda, frente a nuevas tensiones y conflictos, por no decir verdaderos dilemas y contradicciones visibles en la colisión incipiente entre, por un lado, las luchas por la defensa de la tierra y el territorio, en nombre de los “bienes comunes”; y por otro lado, el afianzamiento de matrices productivas, orientadas al mercado externo, en nombre de un discurso neodesarrollista, con base extractivista."  


Svampa, Maristella y Sola Alvarez, Marian "Modelo minero, resistencias sociales y estilos de desarrollo: los marcos de la discusión en la Argentina", disponible en ...

** Una mirada acerca de la relación, a lo largo de la última década, entre la actividad económica "neoextractivista" y los gobiernos progresistas en Sudamérica en Gudynas, 2009

viernes, 23 de diciembre de 2011

DEPOSITE SU DESEO EN UN TUBO DE ENSAYO

Y llegaron "las fiestas", esa época en la que empezamos a hacer balances pero también a pedir deseos: que si miramos a la luna, que si levantamos la copa con la mano izquierda, que si nos miramos a los ojos... las formas de desear se multiplican. El sábado 3 de diciembre, durante Rock in ría, también nosotros nos inventamos una. Con las puertas abiertas de par en par, invitamos a todo el mundo a entrar al hall del castillo para escribir y depositar sus deseos en preformas de botellas plásticas. “Tubitos de ensayo” que sugieren que toda esperanza, por más mágico que sea el pensamiento que la anima, se halla en estos tiempos mediada por el mercado y por la técnica.


Acá nos hacemos un huequito entre brindis y brinds y compartimos con ustedes parte de lo que el público de aquella noche (de los museos y de los deseos) dejó por escrito. Eso sí, ordenado en tres preguntas.

¿Qué uso le darías a El Castillo? 

  • En este castillo pondría varias cosas como salas destinadas a conciertos, que se den charlas acerca de la historia de White y pondría y acondicionaría una habitación como teatro
  • Mi casa 
  • Ninguno a parte de mi casa, porque el día de mañana explota todo
  • Se tendría que filmar una película en el castillo
  • Yo lo que realizaría con el castillo sería un museo
  • Un museo del skate
  • Un shopping
  • Quiero que sea un laboratorio
  • Un boliche bien piola
  • Que el castillo sea un lugar con mucha historia para contar. 
  • Estaría un boliche
  • Seria muy bueno que algún sector se dedique a una confitería con vista al mar
  • El castillo debería ser un salón de eventos comunal, con restaurant y más para el atractivo de un paseo diario. Un lugar donde se pueda pasar gran parte de la jornada en forma recreativa y educativaLe daría un uso diario
  • En el castillo, una gran sala donde dormir la siesta y ver películas proyectadas en el techo
  • Yo lo haría una iglesia
  • Un parque de diversiones
  • Ante la necesidad de lograr la evolución económica y social de toda la zona portuaria, el castillo debería ser el punto de inicio de un planeamiento estratégico turístico que logre ese objetivo
  • Trabajar para convertirlo en centro de exposiciones
  • Música, pintura, danza, fotografía, historia, nuestra identidad portuaria
  • Un lugar para: conciertos, presentaciones, exhibiciones, muestras culturales... y gratuito
  • Que sea un espacio para los jóvenes de White y Bahía para que puedan demostrar y transmitir su música.
  • Que este sea un faro cultural entre tanta industria
  • Esto podría ser una fabrica, y White el polo mas grande del mundo
  • Yo lo haría un centro cultural
  • El castillo debería estar todo habilitado porque una vez que llegas a verlo, querés recorrerlo todo 
  • El castillo debería transformarse en un centro científico
  • Lo único que quisiera para el castillo es que sea lo que fue antes
  • Un lindo centro cultural con talleres artísticos
  • Primero reformarlo todo, que quede impecable. Luego utilizarlo para paseo turístico! Los malditos turistas que se vayan felices.
  • Un lugar para reflexionar, proyectar y concretar    


 
  

¿Qué te gustaría hacer en La Rambla de Arrieta?
  • Jugar
  • Conocerla
  • Que pueda ser utilizada como un paseo para todos los bahienses
  • En la Rambla pondría todas instalaciones para que sea playa.
  • En la Rambla, tomar mate con los pies en la ría y camas elásticas.
  • Recuperar la playa saludable
  • Paseos por la ría y carritos para comer comidas típica.
  • Iría a pasear con mi familia
  • El paseo costero que tenga lugares públicos para que la gente venga
  • Lugar recreativo
  • Que haya cantinas
  • Espero un paseo natural que disfrutemos los whitenses
  • Espacio de juegos
  • En la Rambla, un centro de interpretación para que la gente pueda ver los contrastes: hoy, polo, y el ayer, castillo.
  • Un paseo para uso recreativo con espacio verde para aprovecharlo en familia
  • En la costa se podría agrandar el espacio para recibir a los malditos turistas y los vecinos del pueblo
  • Que podamos ver el mar desde acá
  • Un paseo costero para que la gente recupere su último punto de vista al mar.
  • Un paseo para jugar
  • Me gustaría que el paseo mantuviera su riqueza natural y se integrara como patrimonio.
  • Tener playa
 
  

¿Qué esperás para White en el futuro?
  • Que se escuche a los vecinos, que se haga un censo de salud, un hospital de quemados, y tantas cosas más…
  • Que siga creciendo
  • Como whitense y por el inmenso amor que le tengo a esta tierra que me crió, donde mis padres se conocieron y donde mis hermanos y yo nos criamos, deseo que White renazca
  • Que se convierta en ciudad
  • De White espero lo mejor de los que nos representan…tienen que hacerlo realidad!
  • White más lindo, limpio, calles sanas, poder ver el mar, hacer realmente las refacciones que prometen!
  • Que se pueda nadar en el mar y que sea un balneario como antes
  • Que White siga progresando
  • Lamentablemente White es la peor bofetada del progreso. Otra victima del capitalismo
  • Que continúe creciendo
  • Que crezca
  • Lo mejor
  • Por un White con mucha prosperidad espero que todos se unan y salven al castillo! Por un 2012 lleno de cosas lindas
  • Para White, espero que el hospital crezca!
  • Espero ver menos chimeneas con humo o al menos no ver una multiplicación de las mismas
  • Para el fututo de White, espero que no se sigan instalando las malditas empresas. Que a las empresas les hagan controles ambientales estrictamente rigurosos y el que no respete...! Con respecto al pueblo, espero que se siga desarrollando, que siga creciendo como lo está haciendo. Que haya mas ayuda para los barrios más carenciados y que hagan mas controles, que la policía sea más estricta porque está lleno de droga.
  • Que mi barrio lo mejoren
  • Para el futuro de White, que todos nuestros jóvenes tengan trabajo
  • ¿Y qué puedo esperar para el futuro de White? Que se recupere lo perdido (creo que no hay un solo habitante que no lo desee) y que se reafirmen las raíces de este lugar. Yo no soy de este lado, soy de Villa Mitre, pero igual me duele todo lo que perdieron como si fuera nacida acá. Y ojalá que aquel que desguazó esta maravilla pague por su maldad y atrocidad.
  • Para White, espero un futuro de trabajo en armonía con la naturaleza y con la salud de los seres humanos
  • Para White, espero más futuro y menos contaminación
  • Quiero PROGRESO bien habido, quiero gaviotas y peces, quiero al mar respetado. No es progreso si las consecuencias son más caras al ambiente y a nosotros.  




     Las fotos de este post son de Pablo Marks.

jueves, 15 de diciembre de 2011

MIRÁ LO QUE NOS TRAJO PAPÁ NOEL


La navidad llega con adelanto a Ferrowhite. Despedimos el año incorporando a nuestro taller un tremendo torno de principios del siglo XX. Vení, probálo y después te tomás algo fresco en La Casa del Espía.

domingo, 11 de diciembre de 2011

ANTES DEL ÚLTIMO TIMBRE

Va terminando el año escolar. En las aulas se rinden los últimos exámenes, se promedian las notas, se despide el calendario. Sin embargo, en este museo, cuya visita a veces es un punto en un módulo de una materia, quedan algunas cuestiones en el tintero. Preguntas pendientes que nos llevamos a marzo por lo difíciles de contestar, y que compartimos con ustedes para ver si entre todos podemos intentar una respuesta. "¿Qué pasó con el movimiento obrero en los años 90’?", "¿Por qué no hay más tren a Punta Alta?", "¿Por qué se desguazó el castillo y no se lo dejó como museo?", "¿Para qué se lo puede usar?" 
  

Estas son algunas de las preguntas que los pequeños amigos y amigas visitantes, nos ‘formularon’ en mañanas frías o de calor húmedo, lluviosas o de extrema sequía, en las que recorrimos este museo y el espacio que lo circunda. Interrogantes más que interesantes para intentar comprender qué, cómo, por qué y para qué pasó lo que pasó con los bienes, con la historia social de los trabajadores y con el patrimonio ferroportuario de la ciudad (y del país).   




Pero ojo, en la hora y media o dos que dura el paseo, también tuvimos tiempo de conocer la Rambla de Arrieta, de contar la historia del espía y de pispear por las puertas del castillo. Jugamos a ser estibadores y ferroviarios por un rato, vimos andar a los trenes de la maqueta Ferrocarril Pago Chico, escribimos y dejamos mensajes en las preformas de botellas. Y en las visitas de noviembre, hasta cantamos y bailamos al ritmo del piano mágico de Julián Zabaloy.





Por eso, antes de que terminen las clases y de que la vorágine de fin de año nos pase por encima, queremos agradecer a Pedro Caballero (con sus 59 años de egresado de la escuela primaria) por estar siempre dispuesto a enseñar las herramientas de su cajón, a Héctor Guerreiro por hacer funcionar su ferrocarril en miniatura, a Julián Zabaloy por venir a mostrar cómo funciona una pianola y a Diego Herlein de la oficina de Turismo por coordinar algunos de estos encuentros. 
  
También queremos agradecer y saludar a las y los docentes que hicieron un hueco en la programación anual de sus materias para estos encuentros. Ellos son: Mariela, Sandra Rosetti, Jorgelina, Graciela Parro, Estela y Silvia Mossman, Rodrigo García, Marisa Cesa, Yanel Martínez y Andrés Pinassi, Sandra, Diana Ribas, Gabriela Rodríguez, Adriana Díaz y Alicia Arancibia, Mónica, Yesica y Verónica, Natalia, Andrea Pasquaré, Nicolás Ferrari, Juan Pablo Sogni, Patricia Jorge, Mercedes Palotto y Andrea Echeverri, Lía, Leticia Hernández y Mónica Icasto, Romina Marte, Carola Rodríguez, Martín, Virginia Mendoza, Verónica Hoch, Nicolás Ciarnello, Marcelo André, Leticia García, Luciana Spinsanti, Marcelo Castillo, Paulina Carrano, Natalia Maza, Liliana, Mariana Iriarte, María del Carmen, Lorena Montero y Marta, Analía Luzarreta, Marisa Faggioli, Rosana Catervi, Matilda Rousil y Daniela Gimenez, Maura Granito y María Gracia Parigiani.   




Y muy especialmente, a quienes pusieron el cuerpo, la cabeza, los músculos y las inquietudes: los niños y niñas, chicas y chicos, adolescentes y jóvenes del Jardín 946, de 5º Año del Victoria Ocampo, de 9º año de la Escuela 21, de 4º y 6º grado de la Escuela 78, del Instituto de Periodismo, de 7º año de las EMUNS, del Curso de Coordinadores de Turismo del Centro de Formación Profesional Nº 401, de la Escuela de Cabildo, de la Cátedra de Historia del Arte y de la Cultura de la UNS, del 1º año del Mosconi, de los cinco cursos de 2º año de la Técnica de Azara, Scouts y Guías de Cnel. Estoma, San Antonio de Padua y San Roque, de los tres 4º grado de la Escuela 69, de la Cátedra de Problemas del Conocimiento Histórico de la UNS, de los tres 2º año de la Escuela de Comercio de la UNS, de la Casa del Niño de Villa Rosas, de la Escuela 512, de 5º Año de Indio Rico, de la Escuela Media 3 de Tornquist, del Programa Envión de Spurr, de 4º y 5º año de la ESB 6 de El Relincho, Cnel. Suárez, del Jardín Puerto Infancia, del Colegio San Cayetano, de 6º año de la Escuela Técnica de Gral. Roca, del Colegio Universidad de La Pampa, de la Escuela Media 2 de Sierra de la Ventana, de 6º año del Colegio Sarmiento, de la ESB Nº 1 de Tornquist, de 1º año de ESB Nº 10, de la Escuela de Arroyo Corto, de los dos cursos de 6º grado del Victoria Ocampo, de 5º grado de la Escuela 52 de Villa Serra, de la Media 2 de Villa Mitre, de 5º año y de los dos cursos de 4º año de la Media 8, de 2º año de la Escuela de Agricultura y Ganadería, de la Cátedra de Preservación del Patrimonio de la UNS, de 3º de la ESB 325, de los dos cursos de 5º grado del Colegio San Cayetano y de 7º grado de la Escuela 21. A todos ellos, de nuevo, GRACIAS y ¡hasta el año que viene! 

Ana, Analía, Emilce y Carla

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL SURGENTE



Agua, un surgente en el medio del taller, un largo caño y canillas para refrescarse.
Tal vez fue el intenso calor de esa mañana de diciembre lo que despertó el recuerdo Sebastián Pacella (Chieti, Italia, 1924), y el haber vuelto a caminar por el taller después de tantos años, junto a Mario De Simón y Roberto Peñacorada, el día que participamos de la filmación del programa Ram Memoria Colectiva - que se va a emitir el 17 de diciembre a las 20.30 por canal 9 (no se lo pierdan).
No solamente hacía calor sino además -lo van a oir- un fuerte viento.
Nada de eso lo amedrenta a Pacella que si lo dejan, se arma el taller de nuevo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

VAMOS LAS BANDAS




El último sábado las bandas de rock del puerto se reunieron en Ferrowhite para darle forma a Rock in Ría. Lo que pasó entonces, al pie de la torre de la usina, estaba escrito. Ya lo había anticipado el Indio, allá en los ‘80:


Y el cielo se vino abajo nomás, en plena función, y las bandas rajaron, sí, pero para organizar, en su huída, otro recital, esta vez bajo techo, un poco más lejos del castillo y más cerca de la parrilla que impregnó con humo de hamburguesas las no tan alemanas normas de conservación de este museo.

Ya nos había advertido Pedro Caballero, aka Pedro Fontana Reyes, quien venía relojeando, malicioso, el pronóstico del clima desde hace más o menos un mes: “¡El sábado sonamos!” Claro qué sonamos, y cómo. Como si la intensidad de la relación entre Ferrowhite y esa multitud que es su razón de ser y sustento pudiera medirse en decibeles. Como si todas las cuerdas de guitarra fueran, juntas, más fuertes que el hierro de un riel, un lazo eléctrico que nos mantuvo firmes en el abrazo, llenando cada rincón a pesar del diluvio, que tampoco duró tanto porque, lo había predicho el Angel de la usina, “Dios aprieta pero no ahoga.”

¿Qué se dice entonces? Gracias. En palabras de Julián “Pochy” Acosta, surf rocker de esta ría de aguas agitadas, aunque no precisamente por las olas: “Gracias a todos por el aguante…  gracias a todas las bandas que pusieron su granito de arena, a la Asociación de Artesanos y Microemprendedores Whitenses, a la Orquesta Escuela de Ingeniero White, a Sarita Cappelletti y a Astor Vitali, a Héctor Guerreiro y su maqueta, a Julian Zabaloy y su pianola… y en especial a todas las personas que están comprometidas con el proyecto de recuperar el castillo del puerto para nuestra comunidad.” Gracias totales.