Entre marzo y mayo, un grupo de trabajadores de Ferroexpreso Pampeano S.A. realizó un curso de manejo de camionetas hi-rail en el museo1. Asistieron afiliados de la Unión Ferroviaria y operarios de vías –en la jerga ferroviaria, “los obreros catangos”, quienes desde la reestructuración de las empresas en los ’90 se ocupan del mantenimiento de las vías para el transporte de cargas–.
El maestro Néstor Ibarra recuperó el uso didáctico de la antigua mesa de señales de la escuela “Carlos Gallini” de La Fraternidad y fue más lejos y más acá en el tiempo, entre sistemas técnicos y operativos obsoletos, y otros que, por el contrario de lo que habitualmente se cree, siguen vigentes.
“La experiencia que él ha tenido en lo que es el ferrocarril
realmente la transmite a las demás personas”.
(Juan Bautista López sobre el instructor)
EL DOCUMENTO EN LA PRUEBA
Cuando llegaron los inspectores de la Comisión
Nacional de Regulación del Transporte y comenzaron las instancias de
evaluación, Néstor me preguntó:
“¿me prestás el boleto de vía libre de un tal Arroyuelo,
y algún talonario de vía con precaución?
Los vamos a usar para la parte del oral”
Boleto de vía libre, conductor Luis Arroyuelo, Ing. White último local de Solier a BB Sud.
4-2-1990. FW-1574.
Talonario VLP del tráfico estaciones La vitícola. 1981-1983.
FW-2187.
Cuando el personal no contaba con aparatos de bloqueo porque se encontraban “descompuestos” o porque se había extraviado el
bastón piloto, se entregaba este tipo de certificado. Los “VL” aseguraban la
ocupación de las secciones y el maquinista o conductor estaba habilitado para
circular. Y las “VP”, para notificar límites de velocidad en determinados
lugares.
“Cuando había que disminuir la marcha,
ya sea por alguna precaución u anomalía, se daba esa boleta,
consignándose en ella lo que ocurría”. (Gabriel Vergara)
Esta autorización se daba, por ejemplo, hasta la estación “X”, aclarando motivos y advertencias: “incomunicaciones con líneas”, “estaciones intermedias clausuradas”, “cuadrillas trabajando por descarrilo de tren”, “obedecer señales de mano”.
TRES OBREROS DE VÍAS
Al inicio de esta sección, del primer momento de la construcción del ferropuerto, vuelve la historia de Geniele Giretti y las cuadrillas firmes del B.B.N.O. que se desplazaban a caballo y excavaban y hacían zanjas:
“trabajábamos en el ferrocarril, y quien ha estado en América lo puede decir,
se duerme en carpa, verano e invierno, donde el viento sopla y la lluvia pasa”2.
Otro catango de Vías y Obras entre 1963 y 1970, Oscar Rodríguez, nos comentó en una oportunidad:
“en los días de mucho frío, las cuadrillas hacían paradas para prender un fuego y calentarse,
a veces incluso se quedaban sin agua, es que el capataz no era humano,
era como un mecánico, sólo quería el trabajo terminado”3.
Los conductores de las hi-rail como Juan Bautista López, Gabriel Vergara y Ariel Schppert4 son parte de una red que se remonta a las experiencias de Giretti y de Rodríguez de Ferrocarriles Argentinos, construida por sus pares en distintas etapas de crecimiento. Ellos estudian la lógica de sus sistemas. Trabajan en cuidar lo que subsistió. Al parecer, algunos sacrificios son comunes a lo largo de esta genealogía: estén haciendo 5° bajo 0 o 37° de calor, no hay excusas para salir a remplazar durmientes viejos o rieles en mal estado. Van todos por el mismo ramal.
DOCUMENTOS QUE SIGUEN ENSEÑANDO
Tanto para Néstor como para los integrantes de la mesa, quienes se encuentran trabajando en el ferrocarril “deben” conocer “su historia” y comprenderlo en su “gran magnitud”, sus bases y detalles, previos a la privatización de la empresa estatal. Tal vez ese objetivo pedagógico los llevó a hacerles varias preguntas sobre el contenido del R.I.T.O. del año '58: el reglamento de Ferrocarriles Argentinos y sinónimo de Constitución (sí, con C mayúscula) entre los trabajadores del riel.
“Y ahora con todo esto que he aprendido acá, me ha intrigado más el ferrocarril,
fue bueno saber cómo trabajaban y las cosas que se han perdido.
Pero siguen en vigencia, ¿no?”. (Ariel Schepper)
Que estas boletas de circulación se hayan usado en el curso de manejo, supuso de algún modo recuperar la raíz común de las palabras ‘documento’ y ‘docencia’. Dice Inés Dussel: “docere significaba mostrar y también, dejar una marca o seña. Con el paso del tiempo el documento fue acentuando su carácter de evidencia, de acontecimiento que se quiere dejar asentado. Dejar huella o producir un efecto duradero es probablemente una de las mejores definiciones de la tarea pedagógica”5. “El archivo”, el lugar en dónde se inscriben las huellas del pasado, con historias siempre incompletas y en dónde se intentan ordenar fragmentos supervivientes, aquí también puede formularse preguntas enraizadas en experiencias actuales. En las de los obreros que hoy trabajan en la vía.
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Referencias:
1. La empresa concesionaria conecta a los puertos del complejo San Martín-Rosario con Bahía Blanca por medio de dos líneas troncales y varios ramales, y presta servicios a acopiadores y explotadores de cereales. En los últimos años, esta sección ha reemplazado las zorritas a motor por camionetas que tienen añadido un dispositivo de ruedas férreas.
2. Las Libretas de Geniale Giretti (1905-1907). Editor: Ferrowhite museo- taller. 2008
3. Archivo oral Ferrowhite, 16/10/2016
4. De las localidades de Coronel Granada (provincia de Buenos Aires), Carmen (Santa Fe) de Catriola (La Pampa). Entrevistas realizadas por Julieta Ortiz de Rosas. Archivo Ferrowhite, 5/5/26 y 7/5/26.
5. DUSSEL, I. (2024) La explosión de los archivos en las sociedades contemporáneas. Clase 6. DS- GIUPAED - CH 4. FLACSO.























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