martes, 18 de mayo de 2021

EN ESTO ESTAMOS

Hoy es el Día Internacional de los Museos. Acá, ese futuro que el ICOM nos invita a reimaginar se tramita en menesteres cotidianos. El mañana no está ahí. Más bien se inventa, se ensaya, se improvisa: un taller de confección textil, otro de construcción de hornos y estufas de barro, una red de huertas domésticas, jornadas de jardinería y de construcción de cajones de cultivo y la distribución periódica de verduras de producción local a precio justo. En eso estamos. Trabajar acá es trabajar en contra de la idea de que existen futuros inevitables. Pararse de manos ante la certeza de estar destinados a la catástrofe. Y buscar, a tientas, sembrar de posibilidades el porvenir.



jueves, 13 de mayo de 2021

POR COLOMBIA: LOS MUSEOS DEL MUNDO PARAMOS

Hoy, jueves 13 de mayo, en respuesta a la convocatoria por apoyo y solidaridad internacional que llegó desde Colombia, hay paro de museos en todo el mundo. Porque los museos no pueden permanecer neutrales ante la cruenta represión del gobierno colombiano a las manifestaciones y protestas, que ya cobró varias decenas de vidas en Cali y otras partes, y que no deja de crecer. 

Los museos paran para visibilizar lo que está sucediendo ahora mismo en Colombia, para transformarse en canales de denuncia y para tomar posición ante esta situación de violencia y abuso de la fuerza pública en contra de la movilización social y política.


Alianza Colombiana de Museos

A partir del 13 de mayo invitamos a todas las personas e instituciones del ámbito museológico a unirse en un paro de museos del mundo en apoyo a Colombia.

Entérese de como participar aquí: http://bit.ly/MuseosporColombia (recursos para descargar)

viernes, 7 de mayo de 2021

¡ANDÁ A LABURAR!

Ayer, junto al Centro Cultural Kirchner de la ciudad de Buenos Aires, llevamos adelante "¡Andá a laburar!", un taller en el que nos preguntamos: ¿Qué es ser una trabajadora o un trabajador de la cultura en un mundo en el que el trabajo resulta cada vez más incierto? Dejamos apuntado por acá lo dicho en la introducción a esta actividad virtual que nos reunió con colegas de varias ciudades del país.
  

¡Andá a laburar!

Representaciones del "proletariado cultural" en la Argentina de hoy

En este taller vamos a preguntarnos qué significa, si es que algo significa, ser un "trabajador de la cultura". Qué problemas pero también qué potencias convoca esta noción. Para serles sincero, esta actividad en torno al 1º de mayo es la manera que encontramos de compartir con ustedes los interrogantes que nos genera nuestra propia condición. Por eso, antes de que Analía, Julieta y Guillermo les planteen consignas, me toca a mí presentarnos, contarles un poco acerca del lugar desde el que les hablamos.

El título de este taller nace de una expresión coloquial. La frase dice: "¡Andá laburar al puerto!", y aparece, cada tanto, como un aguijón en la punta de la lengua de todo aquel que, cuando se entera que trabajamos en un museo, no ve en nosotros otra cosa que a una manga de vagos. En sólo cinco palabritas, el dicho condensa las premisas de una ideología que se hace llamar cultura: la "cultura del trabajo". Por un lado, da por supuesto que un trabajo sólo es verdadero en la medida en que involucra una exigencia física de carácter agotador ("laburar de verdad es hombrear bolsas en el puerto!") y, por el otro, asume que en un puerto siempre hay trabajo para todo el mundo. O sea, para decirlo con otra frase célebre del repertorio meritócrata, "que el que no trabaja es porque no quiere", y que eso, claro, está mal, muy mal, porque el trabajo representa un deber, y su falta, una falta de índole moral. ¿Pero es así? ¿Existirá algún sitio en el que salario, satisfacción y sudor, van felices de la mano?

Este lugar en el que estoy, como ustedes saben, se llama Ferrowhite. Ferrowhite es un museo dedicado a la historia del trabajo en Ingeniero White, el puerto de Bahía Blanca. Los objetos que componen la colección de este museo no son otra cosa que un montón de herramientas viejas, y muchos de sus amigos, personas cuyo trabajo dejó de ser considerado "útil" porque una máquina ocupó en algún momento su lugar. Puede que suene un poco cruel plantearlo así, pero si yo tengo trabajo es porque muchos de mis vecinos ya no. La reforma neoliberal del Estado y el celebrado cambio tecnológico, acabaron con el pleno empleo en este puerto y, de manera irónica, generaron la necesidad de abrir un museo del trabajo para, como dicen los analistas, "elaborar el duelo" por aquellos que lo perdieron.


El caso no es novedad. En realidad, desde que el software “tomó el mando”, cuesta imaginar qué competencia humana económicamente relevante no podrá ser desempeñada por alguna máquina en un futuro más o menos cercano. Esto vale incluso para mí y para mis compañeras y compañeros, empleados municipales que trabajamos en la periferia de una ciudad de la periferia de un país en la periferia del mundo. No hace mucho, se implementó un tour virtual por los museos de esta ciudad. Ahora podés recorrer Ferrowhite sin necesidad de visitarlo, interactuando desde tu teléfono con fotos panorámicas en 3D. Me pregunto si mis días de acompañar visitantes no estarán contados.

Los dispositivos tecnológicos mejoran la productividad de nuestra labor. Pero junto con las ventajas innegables que suponen, modifican la naturaleza de nuestro trabajo y abren, más pronto que tarde, la posibilidad de su lisa y llana desaparición. Mi propósito, sin embargo, no es asustarlos con un viejo argumento luddita. Es más: en Ferrowhite estamos chochos con la idea del fin del trabajo, a condición de empezar a discutir en serio cómo se reparte la riqueza que generan los nuevos medios de producción. Hablemos de internet 4.0, pero también de renta básica y salario universal. Y de paso, charlemos sobre la estructura de propiedad y la lógica de funcionamiento de las corporaciones que son dueñas de las redes en las que nos movemos, y del tipo de renta que extraen de las palabras, las imágenes y los "clicks" que producimos en ellas.

Esta breve introducción busca apenas recordar aquello que, en este lugar en el que estoy, no puede ser olvidado. Es decir, el contexto histórico en el que el imperativo de la innovación, y sus progresistas augurios de creatividad colectiva, suele desenvolverse: todo cambia, pero el creciente poder de la técnica permanece en manos de aquellos que la utilizan en favor de sus privilegios.

Probablemente, la gran cuestión no consista en abrazar o en huir de las nuevas tecnologías, sino en hallar el modo de llevar al capitalismo más allá de sí mismo a través de ellas. Ese es el secreto que te cuentan al oído las viejas herramientas que guarda este museo: Nosotras fuimos el invencible futuro, murmuran las llaves de una locomotora que ya no existe. Nosotras prometimos prosperidad, progreso indefinido, una humanidad emancipada. Y todos, a su manera, nos creyeron. Los liberales, los socialdemócratas, los fascistas y los marxistas, nos creyeron. Tu bisabuelo nos creyó. Nosotras fuimos sus lentes de realidad aumentada, su internet de las cosas, su dron. Y mentimos. Pero la promesa incumplida de una humanidad por fin liberada de la obligación de yugar permanece, en nosotras, intacta.


Es quizás en honor de esa promesa incumplida que un museo atento a la historia de las y los que trabajan resulta, además, un museo que se hace con fiesta. Un museo de la farra corrida, de las comilonas, de las horas que Atilio, Ida o Angelito pasaron, acá mismo, tirados al sol. Porque, como escribimos en una pared ahí atrás: "Un trabajador nunca es sólo un trabajador. Además, es lo que desea y lo que teme, qué come y cómo baila, las cosas con las que sueña y aquella por las que lucha."

Ferrowhite nació como un espacio dedicado a la vivencia de personas, en su mayoría varones, que podían llegar a trabajar en un mismo lugar durante toda la vida. En el ferrocarril, en la Junta Nacional de Granos, en los muelles no sólo se aprendía un oficio. Allí los obreros también se volvían "socios", "camaradas",  "compañeros", para defender un reclamo, gestionar un comedor o levantar un hospital. Hoy los trabajadores de este puerto compiten por ser el empleado del mes, se rigen por convenios que ya no son colectivos sino "por sector", y comen lo que otros preparan. Hace rato que en la "sociedad de consumo", el proletariado se convirtió en "precariado". No es sólo que el empleo de calidad se reduce y los niveles de informalidad crecen. El mundo laboral, a su vez, se diversifica. Astilla la imagen monolítica de la vieja "clase trabajadora" en mil identidades que no siempre encuentran en la arena sindical o política su plena representación. Hoy, el trabajo resulta más incierto que nunca. En particular, si hablamos del trabajo de las mujeres, estadísticamente peor rentado y, en muchos casos, ni siquiera reconocido como tal.

Encima esta pandemia que se hace eterna parece haber llegado para profundizar las asimetrías: entre los que cobran un sueldo a fin de mes y los que no, entre los que pueden quedarse casa y los que no la tienen, o la tienen pero no tienen otra que salir para conseguir qué comer. No tiene mucho sentido añorar tiempos que no van a volver. Si algo te enseña trabajar en un museo es que en el pasado no hay paraísos perdidos, pero quizás sí, experiencias de las que aprender. Ferrowhite no se presenta como un museo de historia sino como un museo taller. Incluso en esa idea bienintencionada campea el espíritu de la época. Porque un museo que se define menos por un tema que por una manera de hacer es también un museo flexible, multitask, adaptable a las circunstancias.

¿Qué conserva un museo taller? Martillos, tornos, tenazas y, últimamente, también tomates. Hace justo dos años que con las familias de nuestro taller Prende preparamos un montón de botellas de salsa en conserva. ¿Por qué? Porque era parte de lo que hacía falta para parar la olla. Gastón consiguió 15 cajones de tomates, Julieta los acercó en su camioneta, Silvia juntó por su barrio una picadora y decenas de botellas, el Cuzco trajo el mechero y la garrafa, Manina donó la legendaria máquina de poner tapas de los Orzali, Marcelo cortó leña, Guille prendió el fuego y entre todes pusimos manos a la obra.

Lo que con la conserva intentamos conservar no son sólo tomates, o la ciencia casera de almacenar alimentos, o esos pocos pesos que nos ahorramos improvisando esta fábrica que recuerda a la economía doméstica de nuestros abuelos: es la capacidad de afrontar, entre varios, esas carencias que, a pesar de afectar a muchos, tienden a presentarse como asunto exclusivo de cada uno. Lo que buscamos potenciar acá es la chance de encontrar juntos maneras de vivir desobedientes al individualismo que prescribe la época. Aunque más no sea para seguir mojando el pan en el tuco de los fideos.

Y es eso lo que nos lleva ahora a hacerles la misma pregunta que nos hacemos: ¿Y por casa, cómo andamos? Tal parece que en nombre de la pasión, o de la vocación, los que escribimos, bailamos, actuamos o filmamos somos campeones, además, en el arte de autoexplotarnos. A menudo, sostenemos nuestro hacer trabajando mil horas en cualquier otra cosa. Y cuando no, nos cuesta un Perú cobrar por ello. Para colmo, con la pandemia, nuestros oficios quedaron del lado "no esencial" de la existencia. Expuestos a la intemperie de un mercado que se achica, y de cara a un Estado que no siempre nos comprende.

Motivos para el lamento no faltan. Pero a la hora de transformar la queja en demanda o iniciativa, seremos capaces de reconocer en todxs esos otros con contrato temporario, beca, monotributo, ayudantía mal paga, plan de empleo o en la lona, a un prójimo, y en ese prójimo a un sujeto político?


Esta intervención recupera cosas dichas acá, acá y acá.

lunes, 3 de mayo de 2021

CULTURA TAMBIÉN ES TRABAJO

Amigas y amigos, junto al Centro Cultural Kirchner de la ciudad de Buenos Aires, ponemos en marcha "¡ANDÁ A LABURAR! Representaciones del 'proletariado cultural' en la Argentina de hoy.", un taller que invita a pensar ¿Qué es ser una trabajadora o un trabajador de la cultura en un mundo en el que el trabajo resulta cada vez más incierto?

La actividad es gratuita y se llevará a cabo este jueves 6 de mayo, a las 14 hs., de forma virtual. Podés anotarte en http://bit.ly/FerrowhiteCCKirchner (Attenti que el cupo es limitado).

Más información: https://cck.gob.ar/taller-anda-a-laburar-a-cargo.../12012/ 



lunes, 26 de abril de 2021

CUMPLEAÑOS

Hoy se cumplen 137 años de la llegada del tren a Bahía Blanca y en esta nota nuestra compañera Ana Miravalles comenta algunos aspectos de aquel suceso.


lunes, 19 de abril de 2021

¿QUÉ ACELGA?

Junto al Instituto Nacional de Tecnología Agraria y al equipo de nutrición del Centro de Salud "Leonor Capelli", convertimos a Ferrowhite en punto de distribución de las verduras que producen los horticultores del Sauce Chico. Una iniciativa que busca conectar a nuestros barrios a través del cultivo agroecológico y el comercio justo. Así dicho suena un poco rimbombante, pero lo que llena estos bolsones no es otra cosa que el deseo organizado de comer sano, rico y, en lo posible, más barato. Este mes, entre la acelga, la batata y los zapallitos, deslizamos una invitación a compartir recetas de cocina.








jueves, 15 de abril de 2021

MANOS A LA OBRA

Los grupos educativos tardarán todavía un tiempo en volver al museo. Entre tanto, queremos compartirles estas propuestas que, acortando las distancias, buscan acercar el museo a las escuelas.

Algunas derivan del trabajo realizado con contingentes de todas las edades. Otras surgieron en el contexto de la pandemia. Están organizadas por niveles educativos, pero pueden disponer de ellas como se les ocurra.

La idea es que sirvan de apoyo a las actividades que están pensando realizar en el curso del año. Son, o quieren ser, un recurso eventual, adaptable a cada necesidad y circunstancia.

Como el propio museo, se piensan, ni más ni menos, que como una herramienta.

Las encontrás haciendo click acá: drive.google.com/file/d/1wPn5AVvVRPphyg-DxV_Qjw40GFNbueE-/view?fbclid=IwAR2aS1XceHvR2p1bHTQaC-6tug8m9DPjDmnPIoS0QkohhhlOLYmny8th_Akhttps://drive.google.com/.../1wPn5AVvVRPphyg-DxV.../view... 



viernes, 9 de abril de 2021

CORTAR, AGUJEREAR, AGRUPAR

En PRENDE pasamos estas últimas dos semanas preparando las piezas de madera necesarias para armar 40 cajones de cultivo que construirán en sus casas las familias participantes de A PRENDER 40 HUERTAS, el proyecto que llevamos adelante con el apoyo del programa "Puntos de Cultura" del Ministerio de Cultura de la Nación.









lunes, 5 de abril de 2021

¿LO VIERON A AGUSTÍN CON EL GOYCO?

ISLA INVISIBLE llegó a la pantalla de la televisión pública. Este domingo, a las 17:30 hs., se viene el segundo encuentro de la muestra TERRITORIOS SENSIBLES.



miércoles, 31 de marzo de 2021

"PLANTAMOS MEMORIA"

Fue hoy y no hace una semana. El clima lo quiso así. Esta mañana volvimos a juntarnos en el camino de acceso al museo para ver nuestras plantas crecer. Para sentarnos alrededor de ellas y compartir reflexiones y recuerdos. A 45 años del golpe cívico y militar, acá también plantamos memoria.








lunes, 29 de marzo de 2021

ISLA INVISIBLE: ESTAR

No es algo premeditado, pero en algún momento sucede: ESTAR en las islas del estuario, permanecer un tiempo ahí, implica dejar de hacerle preguntas al paisaje para dejarse interrogar por él. 

TERRITORIOS SENSIBLES es una muestra a la intemperie que, como casi todo en esta aventura llamada "Isla Invisible", adopta la forma de un viaje. Un itinerario en tres actos ("estar", "ver" y "señalar") que busca compartir la experiencia de quienes fueron a las islas para volver transformados por ellas.















jueves, 25 de marzo de 2021

UNA TACITA DE TIERRA

Desde el primer 8M venimos reflexionando sobre distintos aspectos de la relación ‘mujeres y trabajos’. Este último en particular propusimos extender el intercambio hacia una tercera dimensión de nuestras ocupaciones: los trabajos comunitarios y políticos. Al igual que los domésticos y los de cuidados, estos tampoco son remunerados. Lo potente que tienen es que los asumimos por el deseo mismo de participar en acciones colectivas.


MOTIVOS PARA PARAR

Los paros de mujeres y disidencias que se hacen en el mundo desde el 2017 escapan del imaginario sindical, en el sentido de que no son huelgas en las que afectemos ‘la producción’ en forma tradicional, como puede ser parar una planta industrial o cortar una ruta. La energía está puesta en visibilizar historias de obreras, dar cuenta del valor de nuestros trabajos y actualizar la agenda de reivindicaciones sobre violencias y desigualdades. 



Los 8M en el museo van en esta dirección. Nos sumamos teniendo en cuenta nuestros intereses y realidades que, podemos reconocer, son diversas. Paramos para que emerjan memorias familiares e historias de la vida cotidiana. Paramos para conocernos un poco más desde las ideas y las palabras.

MUJERES Y TRABAJOS COMUNITARIOS

Este año vinculamos la efeméride con los proyectos comunitarios que están en marcha en el Prende. Lo que comparten todos ellos es que, justamente, fueron pensados, organizados y sostenidos por mujeres. Y pensar cómo continuarlos en el tiempo, también es parte de las tareas que nos damos. 

Otro de los elementos comunes de estos proyectos es que la tierra se hace presente. En las huertas, en los plantinazos, en las construcciones de hornos de barro y estufas de adobe, en el territorio que habitamos, la tierra está nutriendo cada experiencia, haciéndonos vivenciar aprendizajes personales y grupales. Y hay algo que es aún más importante: la confianza y los vínculos entre nosotras se fortalecen.

 

MUJERES Y TIERRA

Esa mañana invitamos a pensar situaciones en las que las mujeres y la tierra se conectan. ¿Qué historias trae esta tierra? fue la pregunta disparadora en esa ronda de mujeres.


Una mezcla, parte es de White y otra del nuevo patio en Bahía (Lorena A.)

Me conecta con el juego, la infancia, los camiones de mi papá (Silvia)

La traje de la Ecoplanta de Cerri (Graciela)

Son los desechos que se vuelven abono (Emilie)

Es tierra de la huerta de mi mamá (Yesi)

Es compost que hice en pandemia (Analía B.)

De una huerta compartida, una tiene zapallos y la otra, tomates (Gisela y su vecina)

De la tierra de mi papá y el abuelo, donde ahora tenemos la huerta (Analía S. y Camila)

Es de mis vecinxs porque yo no tengo patio (Nora)

De la huerta que se comieron los perros (Alejandra)

Es del compost que arranqué con mi papá (Yanel)

De la huerta donde planté tomates (Malena)

Viene de una obra que papá hizo en casa y la clausuraron (Viky)

La compré para compartir, tiene perlitas, turba y nutrientes (Titi)

Cuando trabajo la tierra me acuerdo de mis abuelos, decían que si cuidaba bien el jardín iba a tener lindas flores (Marcela)

 














En el encuentro también dimos inicio al proyecto de distribución de bolsones de verduras, junto a compañerxs del Área de Nutrición del Hospitalito y del INTA, quienes nos compartieron experiencias de agroecología y comercio justo, sostenidas por productorxs locales y regionales.





Después de escucharnos, salimos al parque para mezclar cada tacita de tierra que habíamos traído de casa. Esa tierra que lleva las marcas de nuestros trabajos, se mezclará en futuros cajones de cultivo que fabricaremos las familias del Prende.