viernes, 17 de marzo de 2017

CUERPO DE LETRA



Ayer vino de visita Hugo Andragnez. Llegó con una caja llena de letras. Cuarenta caracteres corpóreos, modelados en una aleación de cobre y zinc. Desplegándolos sobre el piso del museo, Hugo arma de memoria un nombre:

COOPERATIVA PESQUERA Ind. y Com. WHITENSE Ltda.

Así decían estas letras de latón, amuradas a la fachada del edificio que los pescadores ocuparon durante décadas en la esquina de Brown y Siches. Fundada en 1943, la ‘Cooperativa Pesquera Industrial y Comercial Whitense Limitada’ cerró hace rato, pero Hugo, que fue uno de sus socios, no se resigna a ver como desaparece ese nombre junto con todo lo demás. Estas letras que nos entrega como lo más propio, resultan para él tan valiosas justamente porque no son sólo suyas. No representan una pertenencia personal sino el mundo al que su persona pertenece. Nombran su suerte y, a la vez, la de muchos. Las épocas de prosperidad y crisis de un oficio. Los lazos de solidaridad, pero también los conflictos, que forjaron un modo de entender el trabajo colectivo a lo largo de innumerables jornadas en el mar.

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