domingo, 31 de agosto de 2008

Marcelo Díaz y la bomba de vacio de la locomotora BLH
rumbo a la sala de muestra.

martes, 26 de agosto de 2008

CAMINATA ARQUEOLOGICA POR LOMA PARAGUAYA

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Esta vez -miércoles 6 de agosto- el equipo de Ferrowhite se congregó en el corazón de Loma Paraguaya. De White salimos Silvia, Lucía, Pedro, José, Nico y Esteban y allá nos encontramos con Adriana y el resto de los chicos –Janet, Magali, Lucila, Natalia, Mari, Laura, Ezequiel, Braian y Luciano-.

Reunidos todos en la plaza de la Unidad Sanitaria nos encaminamos derechito en la búsqueda de la tan mentada palmera ferroviaria. Cruzamos la ruta tres y registramos nuestro primer hallazgo: un taller que abarca toda una esquina, detrás en el medio de aquella manzana una playa de camiones y allá, en la otra punta, unos galpones uno al lado del otro, que forman parte de lo que fue la metalúrgica Bahía Blanca hasta mediados de los 60’. ¿Qué se fabricaba? : surtidores de nafta y hornos de alta presión.

¿Qué más? Al fondo de esa calle, paralela a la otra ruta, que forma una rotonda con la ruta tres, se ven las construcciones de otro lugar con fama: los talleres en los que se reparaba vagones del ferrocarril.

De allí cruzamos esta otra ruta y salteando un alambrado nos internamos bajo una hilera de árboles hasta dar con la gloriosa y solitaria palmera. Ahí estaban: el árbol y su perseverancia. De pie frente a inconmovibles tanques de petróleo.

Sesión de fotos mediante, salimos de nuevo a la calle y caminamos derechito hasta la avenida Colón, cruzamos y atravesamos un caminito de tierra que desembocaba en los fondos de lo que ahora es EDES. Esa pared, la del fondo, correspondía a la antigua usina, aquella que fue construida por capitales ingleses a principios del siglo xx.

De tanto mirar para arriba casi no nos percatamos de que estábamos parados sobre la base de lo que fuera la chimenea de la usina. La disposición de los ladrillos en el suelo formando un círculo, nos convenció de tal hallazgo. Emocionados, ¡sale otra ronda de fotos!

Y antes de emprender la retirada intentando buscar cobre para hacerlo plata dimos con un pedazo de ladrillo refractario que nos dio la sensación que es de aquella época en que la chimenea estaría de pie. Esa mitad tiene inscripto algo que todavía no resolvimos a qué hace referencia.

La otra mitad queda para el miércoles que viene.
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lunes, 4 de agosto de 2008

EL TALLER DE LOS PIBES DE LOMA

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¡Uno más! El miércoles pasado nos volvimos a reunir en Ferrowhite los que estamos llevando adelante el trabajo de taller con los pibes de Loma Paraguaya. Vacaciones de invierno de por medio, algunos aflojaron y, esta vuelta, no vinieron al museo. Pero todo se compensa: sumamos a Marcelo mientras que Ana y Pedro quedaron enganchados y volvieron a decir presente.

Justo antes de salir corriendo para recorrer la torre del Castillo (lo prometido) pasamos por el pañol y todos coincidimos en lo bien que habían quedado las bielas de locomotora. ¡Brillaban! De paso, Pedro andaba enseñando uno de los tomos del manual de locomotoras (la parte mecánica) con el que se estudiaba en el ferrocarril, cuando él era joven, para pasar de aprendiz a mecánico.

Después de una sesión de fotos abrazando a una de las bielas salimos rumbeando al castillo. ¿Qué vimos? Chatarra olvidada en la ría, el buque regasificador, todo White, el Polo Petroquímico en su plenitud, los edificios allá en Bahía. Y por dentro: las enormes paredes del Castillo, ventanales rotos, imaginamos los lugares donde estaban las calderas, las turbinas, un dragón devaluado que apenas se alimenta de palomas.

De vuelta al museo, nos repartimos copias de un plano con las calles de Loma Paraguaya, e intentamos ubicar el sitio exacto donde estuvieron instaladas la estación de trenes y la usina del BAP (Bs. As. al Pacífico). A esas referencias le sumamos la casa de cada uno de los chicos, la esquina de la escuela, la iglesia, la casa de los abuelos de Luciano...

¡Al fin! Después de cuatro encuentros en las dependencias del museo, el miércoles próximo los pibes de Loma hacen de local y los de Ferrowhite nos vamos para allá a hacer, lo que se dice, trabajo de campo.
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martes, 29 de julio de 2008

LOS PIBES DE LOMA, PEDRO Y EL TRABAJO EN EL TALLER

Los últimos retoques a la balanza.



Pedro comparte sus conocimientos en un pañol que congrega cada vez más...


Ya pasaron el miércoles 16 y el miércoles 23 y van ... Una vez más los pibes de Loma se vinieron a Ferrowhite para seguir con lo que habíamos empezado a principios de mes.

Con José al pié de la bomba de vacío estuvimos lavando y rasqueteando los restos de grasa que se han ido acumulando entre las partes de aquella bomba. Tal cual el encuentro anterior, algunos nos quedamos afuera aprovechando el sol mientras el resto ( Magali, Natalia, Maria, Janet y Braian) le daba una de las últimas puntadas a la balanza de encomiendas dejándola toda pintadita de azul.

Esteban llegó tarde y se perdió la mitad de las cosas que José le andaba contando a los pibes sobre el ensamblaje y funcionamiento de estas piezas y sobre la idea que tenemos de reacondicionar todas estas cosas viejas que nos llegan para poder después mostrarlas y que formen parte del recorrido del museo.

Como siempre, hubo tiempo para trabajar y escuchar y otro tanto para matear y ponernos al tanto sobre lo que hizo uno u otro en esta semana que ¡no nos vimos!

El miércoles 23 el encuentro se volvió masivo y el pañol nos quedó chico: de Loma se sumó Ezequiel y Laura con su bebé y en Ferrowhite esperábamos José, Silvia, Esteban, Nico, Ana y Pedro Caballero. Reunidos en torno a la bomba de vacío, Pedro desenfundó las llaves hexagonales y las llaves de tubo y nos describió cómo funcionaría, con sus correas, sus válvulas y el carter, esta pieza en un motor diesel imaginario.

El entusiasmo de Pedro -desarmando y señalando el sentido de cada una de las partes que componen dicha bomba - más la charla posterior, un rato antes de terminar, donde José insistió en recatar el valor del trabajo como herramienta que nos permite crecer y desenvolvernos en esta vida pareciera que contagió al resto y nos fuimos planeando y discutiendo sobre las tareas a realizar el próximo miércoles.

lunes, 28 de julio de 2008

INSTRUCCIONES PARA DESARMAR UNA BOMBA

Esta es la bomba de vacío de una locomotora Baldwin Lima Hamilton.


La encontró Pedro Caballero en una de sus visitas al Taller Maldonado. Con ayuda de algunos de sus ex compañeros, la trajimos hasta el parque de la usina y allí la encontraron Laura, Brian, Janet, Luciano, María, Ezequiel, Natalia, Magalí y Lucila, los chicos de Loma Paraguaya, en su primera visita al museo.

La bomba es un dispositivo misterioso. En primer lugar, porque lo que produce no es alguna cosa, sino la ausencia de esa cosa. En segundo, porque el vacío, la "nada" que fabrica, lejos de representar una disminución, es capaz de desencadenar una potencia formidable. La fuerza suficiente para frenar un tren.

En Ferrowhite tenemos la sospecha de que desarmando la bomba con los chicos lo que también se desarma y somete a revisión es la operación por la cual el museo transforma un objeto en parte de una historia. Lo que nos preguntamos es si los museos no funcionan a veces como la bomba de vacío, produciendo en su interior una atmósfera enrarecida en la que sería posible percibir determinados objetos al margen de sus relaciones con el mundo presente. Blindadas, herméticas, selladas al vacío, así son las vitrinas que cumplen con las normas de conservación más exigentes. Lo que el museo entendido como bomba de vacío produce, paradójicamente o no, es la ilusión de un pasado completo, capturado en el orden satisfecho de una colección, en el sentido concluso de un relato.

Trabajar con la bomba de vacío de la Baldwin implicaría, entonces, un intento de desactivar, desde adentro, esa otra bomba. O mejor: un intento de alterar su funcionamiento, de activar su mecanismo en otra dirección. Cuando, frente a la bomba de vacío de la Baldwin, Janet pregunta “¿Dónde está el resto de la locomotora?”, cuando junto a los chicos de Loma nos preguntamos ¿De verdad había una estación de trenes en Loma Paraguaya?, algo en el interior del dispositivo museo cruje. El museo ferroviario deja de estar organizado en torno a los objetos que posee, para pasar a estarlo también, y sobretodo, alrededor de aquellos que, por precisas razones históricas, faltan.

Lo que dice Ana:

La pieza testimonia el desguace, la desaparición de la locomotora, y de gran parte del ferrocarril en nuestra zona; pero en un museo taller, el llegar a exhibirla requiere y al mismo tiempo permite la reinvención de un vínculo, de muchos vínculos: abre la posiblidad del encuentro de personas muy distintas en torno a una historia que hasta ese momento quizás desconocíamos como común.

domingo, 20 de julio de 2008

LA HORMIGA CIRCULAR Y SU "PATA DE FIERRO"

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"Copada", escuché que le contaba una nena a su hermano mayor en la 504 cuando nos volvíamos de a Bahía, "se trataba de un pueblo donde no pasaba mas el tren, la gente hizo una asamblea, se pusieron de acuerdo y entre todos pusieron en marcha la locomotora".

La nena salía el jueves del colegio Sarmiento, depués de haber visto la obra "Pata de fierro", que Tatalo Muzzin y Rubén Petricio integrantes de la cooperativa "La hormiga circular" de Villa Regina, trajeron a Ingeniero White.

Invitados por el museo, llegaron a White el jueves a la mañana, con su escenario, sus muñecos (a los que no sabemos si cabe el nombre de títeres), sus voces y su música.


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sábado, 19 de julio de 2008

PREGUNTAS EN EL TALLER

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¿Cómo es posible esta foto?


¿Por qué llegaron estos chicos al taller de FW? ¿Cómo llegó esta bomba de vacío a nuestro museo? ¿Cuántos años estuvo "tirada" en los talleres Maldonado? ¿Qué pasó con la locomotora Baldwin Lima Hamilton a la que pertenecía? ¿Por qué la cortaron? ¿Cuál fue el "recorrido" de esta bomba, de esta locomotora desde que la descargaron en el puerto de Buenos Aires en 1953, cuando el gobierno de Perón hizo traer desde Filadelfia, Estados Unidos, 50 locomotoras como esta? ¿Qué uso se le va a dar al manual de las Baldwin donado por Pedro Caballero, a quien se lo regaló Bubi Torres, quien a su vez lo rescató del galpón de locomotoras White cuando ya se cerraba la oficina técnica?

¿Qué es "trabajar" en un museo taller? ¿Por qué sucede esto, que chicos del barrio surgido junto a una estación y un galpón ferroviario que no están más, Loma Paraguaya, participen de un taller en el que la propuesta es "trabajar" con la bomba de vacío de una de esas locomotoras? ¿Qué sentido tiene que junto a ellos vuelva a agarrar las llaves hexagonales y las llaves de tubo un mecánico jubilado como Caballero? ¿En qué punto se encuentran el entusiasmo de Pedro con el de los chicos?


Preparar esta pieza para la exhibicion en el museo supone este trabajo, pero ¿qué es este trabajo?

La pieza testimonia el desguace, la desaparición de la locomotora, y de gran parte del ferrocarril en nuestra zona; pero en un museo taller, el llegar a exhibirla requiere y al mismo tiempo permite la reinvención de un vínculo, de muchos vínculos: abre la posiblidad del encuentro de personas muy distintas en torno a una historia que hasta ese momento quizás desconocíamos como común.
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LOS CHICOS DE LA GUARDERÍA MI CASITA (Maldonado) EN FW

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El lunes 14 de julio nos visitó un grupo de chicos de la guardería "Mi casita" del barrio Maldonado:




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lunes, 14 de julio de 2008

TALLER EN EL TALLER

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Ahora será el turno de estas partes de locomotora Baldwin que Pedro y Gustavo trajeron hace unos días de Talleres Maldonado.

Pedro Caballero, mecánico del Galpón de locomotoras de White, conversa con Silvia, coordinadora del grupo de chicos y chicas de Loma Paraguaya que participan de un taller en Ferrowhite.

¿Qué son estas piezas? ¿Cómo podrían restaurarse? ¿Cómo se articula el conocimiento pormenorizado de un ferroviario como Pedro con las experiencias y los sueños de los chicos?¿Qué posibilidades para la reflexión y para la acción se abren ante la perspectiva de "trabajar" en conjunto?
Estas son las piezas de las que hablamos:
- Bomba de vacío para el freno de la locomotora.
- Culata de motor diesel con dos inyectores, bomba inyectora, balancines, caños de alta, y el múltiple del motor diesel.
- Bielas de de motor diesel.

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viernes, 11 de julio de 2008

LOS CHICOS DE LOMA PARAGUAYA DE VISITA EN FERROWHITE

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Luis y Gustavo contemplando la balanza post hidrolavado.


Los chicos de Loma en el pañol de FerroWhite laburando a pleno para dejar la balanza como nueva.


Pasando la posta... del mate.

Merecido descanso bajo el sol después del trabajo.
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DE LOMA PARAGUAYA A FERROWHITE

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El pasado miércoles dos de julio vinieron a conocer el museo, Janet, Lucila, Natalia, Mari, Magali, Braian y Luciano, todos chicos de Loma Paraguaya, además de Nieves y Adriana. En FerroWhite los esperábamos Silvia y Esteban (faltó José) con la intención de recorrer el complejo (para saber dónde estamos parados), conversar un rato para conocernos y, sin mucho preámbulo, aprovechar la tarde para ponernos a trabajar en el pañol del museo, que viene a ser como el taller de FerroWhite.

Una vez hecho el recorrido por los alrededores del castillo (la ex usina) y por algunas de las instalaciones del museo, nos pusimos a charlar, a preguntar y escuchar sobre los posibles orígenes de Loma Paraguaya.

Algunos se remontaron veinte años atrás, cuando el lugar se empezó a poblar con gente, muchos paraguayos, que venía a trabajar en la construcción y ampliación del Polo Petroquímico; otros lo identificaron con la existencia de un boliche o almacén que vendía, entre otras cosas, bebidas alcohólicas, atendido por un paraguayo hace muchísimo tiempo atrás.

La charla alrededor de la mesa fue acompañada por unas fotos en blanco y negro, recomendadas y facilitadas por Héctor Guerreiro (se agradece) que, presumiblemente, nos remontaban a uno de los tantos posibles orígenes del barrio. ¿Qué mostraban esas fotos?: una usina con su chimenea, pilas de leña a un costado de las vías, una estación de trenes con un jardín lleno de flores y mucho campo, sin ninguna casita a la vista. Todo, construido con capitales de ferrocarriles ingleses.

Entre tanta charla y fotos, se nos empezaron a mezclar las fechas, las nacionalidades y los accidentes geográficos: ¿y la loma? ¿o era una playa con palmeras? ¿la estación era inglesa? ¿o los paraguayos pusieron plata ahí? ¿a quién se le ocurrió plantar una palmera en este lugar?

Al rato de divagar, nos fuimos al pañol y nos pusimos a trabajar ¿Qué hicimos? Algunos (otros aprovecharon el solcito) estuvimos lijando partes de una balanza de hierro que, antes de estar oxidada, se la usaba en la estación de pasajeros de White para pesar encomiendas.

Justamente la idea de recuperar dicha pieza ( aunque la estación de White, como la de Loma, ya no existe) sirve para saber para qué se utilizaba, cómo se organizaba el trabajo alrededor de dicha pieza y quiénes le daban uso. Convencidos de que los objetos tienen su historia para contar (aunque eso queda para la próxima vez) vamos, de a poco, cumpliendo con las distintas etapas que abarca este tipo de trabajo. Un trabajo de reparación y restauración de piezas o herramientas que pertenecen a lugares que se han ido transformando con el paso del tiempo.
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lunes, 23 de junio de 2008

PEDRO AFINA SU GUITARRA

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MARTO CONCEJAL


Estibador en White, alguero en Trelew, domador de gallos en Bariloche, Pedro Marto lleva su vida a escena bajo la mirada atenta de Natalia Martirena y el afanoso cuidado del equipo del museo.

La temporada 2008 de "Marto Concejal. Un documental en vivo" presentará ajustes y novedades varias (porque Pedro no es el mismo desde que la obra se estreno y, claro, ustedes y nosotros tampoco).

En la Alianza Francesa de Bahía Blanca, Fitz Roy 49. Los sábados 28 de junio y 5 de julio, a las 21 hs.

Reservas al 4570335, de lunes a viernes, de 8 a 13 hs.

viernes, 20 de junio de 2008

FONOPLATEA EN FERROWHITE

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El sábado 14 de junio, cuando se hizo la botadura del "Ingeniero White", el barco portacontenedrores de Bocha Conte, Pedro Caballero y yo subimos al escenario de Ferrowhite. Con la voz de Pedro Fontana Reyes, él hizo los anuncios de los bailes de primavera, las obras de teatro del grupo de Gianetto Bellavigna; y conversamos, como tantas otras veces pero en público, sobre esa oportunidad en que estuvo Donald en el club Comercial, y sobre las mujeres que corrieron a paraguazos al actor que hacía de Facenzo el Maldito en la radionovela de LU2, y sobre el teatro vocacional whitense, y sobre María Luz...

Después dije algo así como: "El barco de Bocha Conte parte y todo White va cargado en él: 194 contenedores con los nombres de bares, clubes, almacenes, sindicatos y peluquerías. Pedro los recuerda todos, y uno por uno los anuncia. "

Después, Pedro invitó al público a pasar a la otra sala, donde estaba el barco, todos cantando: partirá la nave partirá, a donde llegará, eso no lo sé...


A la izquierda, proyección con contenedores que parten de Puerto Galván. A la derecha, María Agnelli, bañista eterna, frente a los elevadores de chapa.

El navegante Roberto Orzali comprueba la solidez del casco del "Ingeniero White"


"Un genio, este Bocha"


Además de fonoplatea, hubo teatro de sombras, video, vino caliente y picada ferroviaria.
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martes, 10 de junio de 2008

SÚBETE A MI BARCO

La botadura de un barco es siempre un acontecimiento significativo, de modo que para darle el marco que se merece a la "botadura" del Ingeniero White, el sábado 14 de junio a las 19 hs. Ferrowhite estrena su fonoplatea con el esperado regreso a los micrófonos de Pedro Fontana Reyes, la voz cordial y amiga del éter whitense. Quien fuera celebrado en la pileta de Comercial cuando anunciaba los estrenos del conjunto de teatro de Giannetto Benavigna, o la programación de los cines Monumental y Jockey Club, o las palabras de El Arca de Noé (Una ciudad se ha perdido en el desierto / Partirá, la nave partirá...) en versión de Iva Zanicchi, se encuentra en pleno proceso de ensayo y programación musical junto a Natalia Martirena y Ana Miravalles, para ofrecer una velada inolvidable.

'INGENIERO WHITE' SE HACE A LA MAR

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Mientras el Excelsior se dedica a convertir en gas su carga, y los argumentos a favor y en contra van levantando presión, en Ferrowhite se prepara la botadura del Ingeniero White, el buque que Roberto Bocha Conte construyó a partir de decenas de envases tetra brick, y que realiza la operación inversa: convierte algo tan intangible como la memoria de un pueblo en una sólida carga de contenedores.
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miércoles, 21 de mayo de 2008

LOGÍSTICA Y BRICOLAJE

En coincidencia con la llegada a puerto del primer buque regasificador, Ferrowhite recibe en sus salas al "Ingeniero White", el barco que Roberto "Bocha" Conte, trabajador marítimo, construyó a partir de materiales de descarte con la intención de documentar parte de la historia de este puerto. Mientras el Excelsior se dedica a convertir en gas su carga, una actividad cuyo riesgo para la población e impacto en la balanza comercial resultan difíciles de ponderar, el arribo al museo del buque de Bocha Conte concreta la operación inversa: convierte algo tan intangible como la memoria de un pueblo en una sólida carga de contenedores.


La casa queda en una esquina de las calles Brihuega y Avenente y, a juzgar por su aspecto, nadie diría que allí funciona un astillero. Adentro, Roberto "Bocha" Conte trabaja en la construcción a escala de un buque portacontenedores. Sin considerar concluída su labor, él y su mujer Alicia aceptaron prestarnos la embarcación para que la exhibamos en el museo "como un homenaje", dicen, al pueblo que los vio nacer. De la casa astillero han partido otros navíos aunque, admite su constructor, ninguno tan ambicioso como este. El portacontenedores en cuestión se llama "Ingeniero White" y mide casi tres metros de largo. Sólo por su tamaño y confección minuciosa, resulta un artefacto admirable. Pero eso no es todo.

La réplica es exacta, o al menos asombrosamente verosímil, excepto por un detalle, algo que el visitante percibe solo al acercarse, pero que una vez descubierto, trastoca el conjunto por completo: lo que leemos en el lateral de cada contenedor, justo allí donde deberían figurar los emblemas corporativos, no es el nombre de alguna trasnacional naviera, sino el de un almacén, el de un club, el de una peluquería o un bar del puerto de Ingeniero White. En lugar de Maërsk, Exologística o Capital: Don Blas, Huracán, Curacó.

De pronto, un negocio de barrio interviene en el comercio de ultramar. En ese detalle extravagante, la miniatura deja de copiar este mundo para proponer otro, uno en el que la distancia entre grandes empresas y vecinos, interpretamos nosotros, no existe, o existe patas para arriba, al revés. En cierta forma, el buque de Bocha disuelve por el absurdo una idea a diario utilizada para justificar la presencia y el modo de funcionamiento de los enclaves petroquímicos y cerealeros establecidos en la zona: A través de su puerto -se escucha y se lee- "Bahía Blanca se vincula al mundo", como si todos sus habitantes participaramos, de igual a igual, en la economía internacional y sus beneficios. Postulado al que el modelista barrial parece responder haciendo de cuenta que sí. Como si con su réplica adulterada dijera: “Mirá si de verdad fuera cierto”.


En lugar de Evergreen, Hamburg Sud, Tritón: Tiburón, Comercial, Onorio. Manuscritos, diminutos, casi insignificantes, esos nombres señalan, quizás, hacia todo aquello que no da la talla, hacia lo que no se ajusta a los estándares de medida y, por tanto, queda situado en los bordes del "gran cálculo", es decir, en los márgenes de la lógica uniforme que está en la base de la organización de los flujos de mercancías, energía e información del capital globalizado.

Se dice que en las construcciones más viejas de este pueblo aún es posible identificar los materiales que traía consigo el Ferrocarril Sud. Chapas supernumerarias y maderas de embalaje utilizadas para improvisar casas que terminarían durando, sin embargo, algo más de un siglo. El dato es menos pintoresco de lo que parece. Desde el punto de vista de los actuales ingenieros de la industria, el "casco histórico" de Ingeniero White, y en alguna medida, su población entera, representan una suerte de residuo de un proceso que el presente desarrollo del capitalismo (logística, nuevos materiales, automatización de procesos, organización flexible del trabajo...) estaría en condiciones de suprimir. A pesar de ello, es difícil precisar cuánto en la vida de los habitantes de este puerto sigue dependiendo, aún hoy, de esa misma facultad furtiva, de la habilidad de operar con las cosas al margen de su uso establecido.

Roberto trabajó en las dragas y las chatas barreras dependientes de la Dirección Nacional de Vías Navegables del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. La tarea de estas embarcaciones era mantener el calado del canal principal del estuario de Bahía Blanca y de los sitios de amarre del puerto de Ingeniero White, para así permitir la llegada y partida de buques que, con el paso del tiempo, se fueron haciendo más y más grandes, hasta alcanzar las dimensiones que ostentan gaseros como el Excelsior.

En el armado de su barco, Bocha empleó el cartón de decenas de envases Tetra Brick. "Esto, aunque no parezca, son puras cajas de vino y mucha plasticola". A principios del siglo XX, el vino que servían en su mesa los trabajadores bahienses llegaba a la ciudad por tren, desde la zona de Cuyo, almacenado en enormes bordalesas. Antes de alcanzar el vaso de algún parroquiano o comensal, el líquido debía mudar aún de vehículo y recipiente, de los vagones a los carros y de las bordalesas a las damajuanas o las botellas. En el final de ese intrincado itinerario estaba el padre del propio Bocha, estibador que, entre turno y turno, tenía tiempo para invitar a sus compañeros con una copa, y en su posibilidad, la propia historia de mi bisabuelo Humberto, dedicado por décadas a fraccionar vino en terrenos cercanos a la Estación Sud. Hoy, el vino de mesa se envasa regularmente en origen, en cajas de cartón impermeabilizado que, en escala reducida, reproducen de manera bastante exacta la proporción de un contenedor de puerto. El buque de Bocha es, a fin de cuentas, un barco de papel. Uno hecho a la medida de los pliegues de esta historia.

En lugar de Blue Star, Libra o Kien Hung: Vaira, Candel, Moralejo, Ceci, Gómez, Expósito, Churazzo... Bocha nos hace notar que en su barco no solo figuran lugares que existen hoy en White, sino también y sobre todo, aquellos que sus familiares, sus amigos y él mismo recuerdan hubo alguna vez. Pero a pesar o en razón de tantos nombres remotos, el buque de Bocha parece cumplir una función anticipatoria. Se diría que es la materialización minúscula, y por eso manejable, de un pronóstico oscuro: ‘Si esto sigue así, van a terminar mudando el pueblo a otra parte.’ Con él adquiere forma y consistencia el propio modo en que este museo entiende el trabajo con la historia: el patrimonio de un pueblo se construye, ese acto es colectivo y su concreción convoca no sólo al pasado, sino a todos los tiempos por fuera de la obvia cronología. Ubicado en la muestra de Ferrowhite, el buque vuelve visible la posibilidad de un futuro funesto que al mismo tiempo intenta conjurar, contener en su limitada existencia de objeto, como se encierra a un genio maligno en una lámpara o una botella. Allí donde el oficio del modelista profesional tiende a manifestar la voluntad de dominio de la técnica sobre el mundo, la habilidad del bricoleur convierte una destreza técnica en el fundamento de un acto de carácter mágico. El buque portacontenedores de Bocha Conte es el modelo a escala de un Arca que ojalá a nadie se le ocurra construir jamás.

jueves, 15 de mayo de 2008

LA MESA DE LOS ESTIBADORES

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Mientras ultimamos detalles para el encuentro del próximo domingo, algunas imágenes de lo que pasó hace ya más de un mes.

miércoles, 7 de mayo de 2008

VESTUARIO DE SUPERVIVENCIA

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Imágenes de la performance en La Casa del Espía, vestuario de supervivencia de Malena Corte en la presentación de Cómo era Bahía Blanca en el futuro. Fotos de Tony Armada.


Tony & Dani Molina

Lula con fondo de la trasnacional cerealera Toepfer, ventana de La Casa del Espía

Lula

Silvana & Lu, comida sintética en forma de pastillas

Perfil de Lu 

Silvana


COMO ERA BAHIA BLANCA EN EL FUTURO: PRIMERAS IMAGENES

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El sábado 26 de abril presentamos el libro de Omar Chauvié, Cómo era Bahía Blanca en el futuro, con música de Después vemos (que tocó con baterista virtual) y palabras alusivas y ajustadas (también por momentos enardecidas) de Mario Ortiz. Hubo vino caliente (navegado, con canela y jugo de naranja, receta aprendida en Chile y nunca olvidada) y vestuario de supervivencia de Malena Corte. Y muchísima gente..

El público a la espera de las palabras de Ortiz

Después Vemos

Mario Ortiz presenta a Chauvié, cita a Huyssen, se ríe de La Nueva Provincia

martes, 6 de mayo de 2008

UN ALMUERZO EN EL TALLER

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Nos ganó la apuesta el gringo Juarez: a los 75 años, levantó una bolsa de 70 kilos con los dientes. (Como muchos no nos creen, acá les mostramos una foto).


Del Cabaret de los Machos al Salón de los Deportes, del chiripá a los trajes hechos a medida, del sistema de trabajo inglés al actual, ningún tema quedó afuera de la mesa, y cuando nadie lo esperaba, Antonio Campos volvió a cantar, como en aquellos días de lluvia, cuando su voz llegaba desde la cabina del guinche y el elevador entero paraba para escuchar.

Todo esto para contarles que, con tanto entusiasmo, no podía demorarse un nuevo encuentro. La cita es para el próximo domingo 18. ¿Será cordero esta vez?

martes, 22 de abril de 2008

CÓMO ERA BAHÍA BLANCA EN EL FUTURO


El próximo sábado 26, a las 19 hs., presentamos "Cómo era Bahía Blanca en el futuro", libro en el que Omar Chauvié recopila visiones del porvenir de nuestra ciudad aparecidas en la prensa bahiense de fines del siglo XIX.



"Cómo era Bahía Blanca..." extiende el trabajo iniciado con la tarjeta postal “Las ciudades fabulosas”. Si aquella publicación proponía mirar la ciudad presente como la ruina de un tiempo futuro, este cuaderno invita al ejercicio, en cierta forma complementario, de rastrear en el presente los restos de la ciudad soñada en el pasado.

"Cómo era Bahía Blanca..." trata sobre las esperanzas y los temores de quienes vivieron aquí hace más de un siglo. Hoy, quienes vivimos en este mismo lugar podríamos preguntarnos ¿Bajo qué figuras imaginamos nuestro porvenir? ¿Con qué se nos permite soñar y con qué no en este presente? O en todo caso, ¿Quiénes imaginan el futuro por nosotros y según qué intereses?



Lo que sí podemos prever es que esta presentación no se va a parecer a ninguna otra. Una invasión de ovnis especializados en abducir ferroviarios ocupará amenazante los cielorrasos de La Casa del Espía y una exclusiva intervención (porque, ojo, no es desfile) de vestuario anticipatorio deslumbrará a los asistentes: prendas de supervivencia que Malena Corte confeccionó para pasear por las calles de un Ingeniero White no tan improbable.