lunes, 30 de abril de 2018

CANTAR Y CONTAR



¿Por qué cantamos en un museo? Porque cada canción cuenta. Cuenta quien la compone, pero también quienes la cantan. Por eso, aunque la canción es una, las historias que evoca son muchas. Tantas como voces la entonan con el énfasis, genuino o fingido, del que presta testimonio. Cuando, allá por el 75, Silvia Majnach escuchó por primera vez el tema "Mi viejo", casi seguro que no pensó en el papá de Piero. Pensó, tal vez, en su padre, como todos los que la escuchamos ahora interpretar esa canción recordamos, seguramente, al nuestro. Será por esa capacidad para activar la memoria, pero también la imaginación, que las canciones nos permiten encontrarnos, reuniendo en el bochinche del aplauso lo que para cada uno suena diferente.

El domingo 29 de abril de 2018, durante el primer encuentro de "Historias son canciones", Sarita Cappelletti presentó a lxs cantantes Andrea Bohn, Lali Delaocho, Miguel Angel Lizarraga, Andre Diez, Luisa Manuela Díaz, Francisco Feola, Delia Figueroa, Susana Landriscini, Silvia Majnach, Susana Natol, Gabriela Pastore y Marcela Rama.







sábado, 28 de abril de 2018

miércoles, 25 de abril de 2018

martes, 24 de abril de 2018

A LABURAR



"¡Andá a laburar al puerto!" Así dicen los que te mandan a trabajar. Porque se supone que en el puerto siempre hubo, hay y habrá trabajo para todo el mundo y que en el puerto sólo se puede trabajar. ¿Pero es así?

Ferrowhite invita a docentes y alumnxs de nivel medio y superior a indagar en las transformaciones del trabajo asalariado acá, en Ingeniero White. Lo haremos poniendo en cuestión la figura del obrero que habita en nuestras salas, contrastando ese estereotipo con la experiencia concreta de quienes trabajan, hoy por hoy, en este sitio, y con los cambios vividos en el mundo laboral a lo largo de las décadas.

¿En qué se parece un estibador que hombreaba bolsas de 70 kilos a un operario que pone en marcha una cinta transportadora? ¿Son sólo hombres los que trabajan? ¿Cuánto hay de cierto en la idea de que “el trabajo es salud” o de que “el que no trabaja es porque no quiere”?

Además:
CONSTRUIMOS FERROCARRILES Y MUELLES. Bidones, embudos y tarritos se convierten en los silos, trenes y barcos de un juego para seguir, junto a lxs pibxs de primaria, el camino de un grano de soja de la pampa a Shangai. Podés ser maquinista o camionero, peón de vías o recibidor de granos, pero ¡ojo!, que en White jugar “por los porotos” equivale a jugar por mucha plata.

VAMOS A LA PLAYA. En la playita de la usina hay de todo: pinzas de cangrejo y pellets de polietileno, precintos plásticos y semillas de maíz. Analizando cada cosa que el agua trae hasta este museo, tal vez descubramos cómo los cambios en la producción fueron modificando tanto el paisaje que nos rodea como las maneras de trabajar y de disfrutar de nuestro tiempo libre.

Y DEJAMOS HUELLA. En nuestro taller ¡Prende! hay sellos, stickers y tintas que esperan a lxs chicxs del jardín para diseñar la ropa de los trabajadores del futuro, imprimir los boletos de un tren a la luna, o imaginar las criaturas de leyenda que habitan en la ría.

Las visitas tienen una duración aproximada de una hora y media y son gratuitas. Para reservar una,  llamanos de lunes a viernes, de 9 a 13 horas, al 4570335.

Podés descargar el PDF con las propuestas educativas de los siete museos, el Teatro Municipal y la División Áreas Verdes del Instituto Cultural de Bahía Blanca siguiendo este link: http://cultura.bahiablanca.gov.ar/la-ciudad-como-una-aula-e…

sábado, 21 de abril de 2018

martes, 17 de abril de 2018

LA TERCERA FUNDACIÓN DE BAHÍA BLANCA






El último domingo presentamos “La tercera fundación de Bahía Blanca”, sexto cuaderno de la Colección de Historias del Sur Bonaerense que editan el Departamento de Humanidades y la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional del Sur. El libro está dedicado a los cambios que vivió nuestra ciudad durante la última década del siglo pasado, en particular, a las palabras e imágenes empleadas para promover, o denunciar, la gran transformación por entonces en marcha.

En este museo público jugamos a ser empleados de una corporación para ensayar un glosario de la Bahía Blanca de los noventa. La variante local de un vocabulario de época que de cuenta del modo en que ese proceso de alcance global que llamamos “neoliberalismo” adquirió, por estos pagos, una configuración concreta. Fue la excusa para invitar a la autora del libro y a sus colaboradores a intentar una definición de algunos términos que, para prometer un futuro próspero o evidenciar las carencias del presente, comenzamos por esos años a escuchar con frecuencia.

Emilce Heredia Chaz reconstruyó la genealogía de aquella “tercera fundación”, Flor Constantini nos habló de los orígenes e implicancias de la idea de “ciudad puerto”, Fabiana Tolcachier trajo a cuento la llegada de McDonald's a Bahía para examinar los alcances de la “McDonalización” de la producción y el consumo, Pablo Becher recuperó la historia y relevancia del temprano movimiento de trabajadores desocupados surgido en la región, Valentina Riganti abordó desde una perspectiva de género los recorridos clandestinos -y no tanto- de la explotación sexual, Rocío Parga analizó la gestación de asambleas y piquetes, y desde Buenos Aires, Francisco Cantamutto destacó la importancia de las experiencias locales de autogestión.

En los noventa pasó de todo. Pero aquel momento parece haber implicado también una transformación en el propio modo de concebir nuestra relación con el tiempo histórico. En definitiva, tampoco el nacimiento de este museo puede entenderse al margen de aquella época. ¿Qué rol cumple el relato del pasado en la configuración de un mundo cada vez más subordinado al vértigo del presente? En contra de su supuesta irrelevancia, este cuaderno apuesta por reconocer en la historia reciente la oportunidad de un debate imprescindible a la hora de encarar los desafíos por venir.









miércoles, 11 de abril de 2018

LA TERCERA ES LA VENCIDA



Este domingo presentamos en el museo "La tercera fundación de Bahía Blanca. La ciudad en la transformación neoliberal.", libro de Emilce Heredia Chaz que aborda los cambios sucedidos en nuestra ciudad durante la última década del siglo pasado.

La publicación está destinada a docentes y estudiantes de escuelas secundarias, e incluye materiales y propuestas didácticas que apuntan a enriquecer la enseñanza de la historia cultural, política y económica de nuestra región. Se trata del Cuaderno Nº 6 de la "Colección de Historias del Sur Bonaerense" dirigida por Fabiana Tolcachier, Diana Ribas y Raúl Menghini, y cuenta con textos de Valentina Riganti, Pablo Becher, Luciana Torresi, Francisco Cantamutto, Flor Constantini, Fabiana Tolcachier, el Museo del Puerto y Ferrowhite.

El libro fue realizado en el marco del proyecto de extensión "La Historia Cultural de Bahía Blanca y la región: elaboración de materiales didácticos con docentes de nivel secundario desde una mirada crítica." desarrollado por el Departamento de Humanidades y la Secretaría de Cultura y Extensión de la Universidad Nacional del Sur.

martes, 10 de abril de 2018

viernes, 6 de abril de 2018

PRENDE X 3



¡Prende! no para de crecer. Este año arrancamos el taller con tres propuestas diferentes:

- Jueves, de 14 a 16 hs. / Taller de serigrafía para adultos y jóvenes.
- Sábados, de 10 a 12 hs. / Taller de serigrafía para chicos.
- Jueves, de 9 a 11 hs. / Taller de serigrafía en "mesa lineal" (para quienes ya conocen un poco del tema).

Para sumarte, llamanos al 4570335, de lunes a viernes, de 9 a 13 hs.

jueves, 29 de marzo de 2018

LA CASA ESTÁ EN ORDEN


Este domingo de pascua, la Casa del Espía te espera, de 15 a 19 hs., con café espresso, tarta de frutos rojos y masitas griegas recién salidas del horno.


jueves, 22 de marzo de 2018

AL PUERTO A LABURAR

"¡Andá laburar al puerto!" Picante, la frase reaparece, cada tanto, en la conversación cotidiana, un aguijón en la punta de la lengua de todo aquel que, con sarcasmo, tilda a algún otro de vago, perezoso o haragán. En sólo cinco palabritas, condensa las premisas de una ideología que se hace llamar cultura, la "cultura del trabajo". Asume, por un lado, que un trabajo sólo es verdadero en la medida en que involucra una exigencia física de carácter agotador ("¡Dejate de joder, laburar es hombrear bolsas en el puerto!") y, por el otro, que en el puerto siempre hubo, hay y habrá trabajo para todo el mundo. O sea, para decirlo con otra frase del mismo repertorio meritócrata, "que el que no trabaja es porque no quiere", y que eso, claro, está mal, muy mal, porque cuando no contagia el deseo que convendría, el trabajo representa un deber, y su falta, una falta de índole moral. ¿Pero es así? ¿Es el puerto ese lugar en el que pleno empleo y pleno esfuerzo, en el que salario y sudor, van felices de la mano? ¿Acaso lo fue alguna vez? ¿No fue siempre también territorio para la farra corrida y la vagancia, un sitio lleno de expertos en pasarla bien

Ferrowhite nació como un espacio dedicado a la vivencia de personas que podían llegar a trabajar en un mismo lugar durante décadas. En el ferrocarril, en la Junta Nacional de Granos, en las usinas no sólo se aprendía un oficio. Ahí los laburantes también se volvían "socios", "camaradas", "correligionarios", "compañeros", para defender un reclamo, gestionar un comedor o levantar un hospital.

Hoy los trabajadores de este puerto compiten por ser el empleado del mes, se rigen por convenios que ya no son colectivos sino "por sector", y comen lo que otros preparan. Hace rato que en la "sociedad de consumo", el proletariado se convirtió en "precariado". No es sólo que el empleo de calidad se reduce y los niveles de informalidad crecen. El mundo laboral, a su vez, se diversifica. Astilla la imagen monolítica de la vieja "clase trabajadora" en mil identidades que no siempre encuentran en la arena sindical o política su plena representación. Hoy, el trabajo resulta más incierto que nunca. En particular, si hablamos del trabajo de las mujeres, estadísticamente peor rentado y, en muchos casos, ni siquiera reconocido como tal.

¿Se podrá llevar algo de todo esto a las salas de un museo? En eso estamos.






lunes, 19 de marzo de 2018

ISLA INVISIBLE

El domingo el museo se volvió campamento. Presentamos "Isla invisible", un proyecto de residencias en las islas de la Bahía Blanca, que iniciamos junto a Laura Biadiú, Massi Díaz, Julieta Gomez, Guido Poloni y Juliana Ramadori, a fines del año pasado.

Para compartir la experiencia, los expedicionarios levantaron en el parque del castillo una carpa llena de tesoros, testimonio de que en la isla (¿pero sólo en la isla?) eso que llamamos trabajo artístico puede parecerse bastante a un acto de supervivencia. Allí la escritura o el dibujo, la escultura o el video, son actividades que se desarrollan a la par de otras, como la fabricación de un banco hecho con maderas que arrastró la marea, imprescindible a la hora de escribir, dibujar, modelar, filmar o tirarse a descansar un rato.

Daniel Porte y Patricia González, guardaparques de la reserva natural "Bahía Blanca, Bahía Falsa, Bahía Verde" y socios, junto a Martín Sotelo, en esta aventura, guiaron al público por el cangrejal que rodea a la usina. En este sitio, alcanzar el mar siempre tiene algo de raro privilegio. Hacía frío, así que a la vuelta hicimos ronda, y en el centro, un fuego, para que Silvana Cinti nos cuente algunas de las historias que recopiló en su libro sobre la bahía, mientras la tarde se iba y la oscuridad nos volvía invisibles de a poco.

La isla a la que viajamos no tiene un nombre. Tiene dos. Algunos la conocen como la "Isla de la gaviota cangrejera". Otros, como el "Islote del puerto". Cada denominación recorta un modo muy distinto de mirar el mismo pedazo de tierra. La "Isla de la gaviota" induce a contemplar un santuario de la naturaleza, y a soñar en él con un mundo ajeno a la huella del hombre. En cambio, el "Islote del puerto" lleva nuestros ojos hacia las luces del polo petroquímico que, justo ahí enfrente, convierten en día a la noche, y a las aves en seres insomnes.

Pero, si lo pensamos un poco, tampoco esa bahía que en 1822 los tripulantes de la goleta Warp bautizaron "blanca", parece ser una sola. Es una si, con los últimos pescadores artesanales, la llamamos "ría", y otra cuando, junto a los geólogos, la nominamos "estuario"; otra incluso en la voz del Licenciado en Comercio Internacional que distingue en ella "un puerto de aguas profundas"; y aún otra para quienes, como Ida Muhamed o Juan Carlos Alesoni, fue alguna vez el patio de su casa.

Ninguna de las islas de la bahía es invisible. Figuran en mapas y cartas de navegación desde hace siglos. Sin embargo, resulta difícil establecer a qué prestamos atención en ellas y a qué somos ciegos, cuáles son los intereses que, de manera abierta o solapada, tabican nuestra mirada. A contrapelo de aquellos discursos que pretenden asignarle una identidad y un destino unívocos, "Isla invisible" invita a reimaginar nuestra relación con este territorio, a ampliar el margen de lo que podemos ver, decir y hacer en ese lugar incierto.