viernes, 15 de octubre de 2010

LAS PATAS EN LA RÍA

Este 17 de octubre un tren de pasajeros volverá a unir Bahía Blanca con Ingeniero White. La formación partirá de la Estación Sud finalizando su recorrido en la ex usina General San Martin, a metros del viejo muelle de los elevadores de chapa.

El viaje que organizamos junto con La Fraternidad en 2007

En los años sesenta entre Bahía y White corrían trenes cada media hora. El primero salía desde la Estación Sud a las 3:40 de la mañana, el último partía desde el puerto a las diez de la noche. El de las 7:40 era el "tren obrero". Tenía seis vagones: tres de primera, tres de segunda y un furgón para bicicletas, y era muy raro el día en que no corriera repleto de pasajeros. Paraba en Villa Rosas, los galpones madereros de la firma Hardcastle, el galpón de locomotoras y la Estación White. Luego los servicios fueron reduciendo su frecuencia hasta que, a mediados de la década del 80, los trenes locales dejaron prácticamente de correr. En 1992 dejó de funcionar el "tren obrero". Un año antes un incendio había destruído el edificio de chapa y madera de la Estación Ingeniero White.

Mirar Bahía Blanca desde las ventanillas del tren local es una invitación a recorrer esta historia. Supone, en cierto modo, observar la ciudad desde el punto de vista de los ingenieros ingleses que planearon el trazado de estas vías allá por 1884, pero también resulta una oportunidad única de sentarnos en el sitio que antes de nosotros, durante décadas, ocuparon miles de trabajadores. Al mismo tiempo, es una ocasión inmejorable para entender desde adentro la dinámica del transporte de granos y productos petroquímicos en la actualidad. Antes de llegar al pie de los que fueran los elevadores de la Junta Nacional de Granos, el tren deberá pasar por dentro del galpón en el que se realiza el proceso altamente automatizado de descarga de los vagones tolva que llenan los silos de la cerealera UTE Toepfer. Este viaje hasta el museo taller es de ida y vuelta. Nos propone un recorrido por la historia para conducirnos a una comprensión más compleja del presente.

Horarios:
Sale de Bahía Blanca: 14:30 hs. / Llega a Ingeniero White: 14:55 hs.
Sale de Ingeniero White: 17:00 hs. / Llega a Bahía Blanca: 17:25 hs.
Sale de Bahía Blanca: 16:00 hs. / Llega a Ingeniero White: 16:25 hs.
Sale de Ingeniero White: 18:30 hs. / Llega a Bahía Blanca: 18:55 hs.

Venta de boletos: Confitería de la Estación Sud
Valor: $8 (ida y vuelta)

La actividad es organizada por la Dirección de Asuntos Turisticos e Internacionales y el Instituto Cultural de la ciudad de Bahía Blanca.

miércoles, 13 de octubre de 2010

TALLER DE MAPEO COLECTIVO


El próximo sábado 16 de octubre realizaremos en el museo un taller de mapeo colectivo a cargo de Julia Risler y Pablo Ares, integrantes del "laboratorio de comunicación y recursos contrahegemónicos" Iconoclasistas.

La actividad se propone armar mapas que ayuden a sintetizar un relato en común, mapas para contar dónde estamos parados, quiénes son nuestros vecinos, y cuáles las problemáticas de los lugares por los que transitamos.

El mapeo colectivo es una herramienta lúdica y de creación para comprender el espacio en su dimensión geográfica pero también social, cultural y económica. En los talleres de mapeo la memoria y los saberes cotidianos de quienes participan son fundamentales para conocer y reflexionar acerca de la situación de cada lugar.

El taller es abierto y gratuito.

lunes, 11 de octubre de 2010

NOCHE DE "ACERO Y LUCHA"

El sábado pasado presentamos "Ferroviarios. Sinfonía de acero y lucha.", libro en el que Juan Carlos Cena reconstruye la historia de las reivindicaciones de los "trabajadores del riel" entre 1877 y 1992, a través de la labor investigativa tanto de historiadores como de militantes sindicales.


Con esta actividad concluyeron las IX Jornadas Nacionales y VI Latinoamericanas "El pensar y el hacer en Nuestra América, a doscientos años de las guerras de la independencia", organizadas por el grupo de trabajo Hacer la Historia y el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur.

Pero hasta el museo taller no llegaron solo los participantes de las jornadas, sino además muchos de los ferroviarios que figuran en uno de los capitulos de este libro, "La (larga) huelga de 1958 en Bahía Blanca e Ingeniero White"*: Adolfo Blasco, Pedro Caballero, Osvaldo Ceci, Humberto Gómez, Hugo Llera, Pietro Morelli,  Manuel Montes, Carlos Montes de Oca y Rodolfo Ricci. Tampoco faltó Claudio Fabbi, aunque cuando ocurrieron esas huelgas, él ni había nacido. Todos ellos son parte de esta historia.




Fotos de Carlos Mux.

*Ese capítulo fue escrito y entregado a fines de 2007. Después, muchos otros ferroviarios a los que entrevistamos siguieron ampliando y matizando el relato y la interpretacion de esos hechos. A los 4000 no vamos a poder entrevistarlos, pero sí sería un proyecto muy interesante que vayamos preparando una publicacion enteramente dedicada a las huelgas del 58 y del 61 en nuestra ciudad.

miércoles, 6 de octubre de 2010

"FERROVIARIOS. SINFONIA DE ACERO Y LUCHA." - 9 DE OCTUBRE, 20 HS EN FERROWHITE



4000 ferroviarios de Ing. White y Bahía Blanca caminando por Avda Alem, 4000 ferroviarios sentados en la plaza de armas del regimiento no podían quedar fuera de esta historia.

El sábado 9 de octubre a las 20hs, con la presencia de Juan Carlos Cena y Gustavo Contreras se presenta en Ferrowhite el libro "Ferroviarios: sinfonía de acero y lucha", La Nave de los locos, Bs As, 2009, una historia de las organizaciones sociales y gremiales ferroviarias y de las huelgas ferroviarias entre 1896 y 1992, dedicada por Cena "a todos mis compañeros ferroviarios que lucharon y luchan por un ferrocarril al servicio del pueblo".


Cuando a fines de 2006 Juan Carlos Cena, ex ferroviario y autor de El guardapalabras (1998) y El ferrocidio (2003) leyó en el blog Archivo White uno de los textos relacionados con la primera experiencia de teatro documental "Nadie se despide en White", en particular lo que cuenta Hugo Llera sobre la huelga de 1958, nos invitó a participar de su libro sobre las organizaciones y las huelgas ferroviarias.

Así, como pasajeros invitados al tren de este libro, raudamente conducido por Cena, aportamos el texto "La (larga) huelga de 1958 en Bahía Blanca e Ingeniero White", que forma parte del capítulo "Las primeras resistencias ferroviarias"

Más sobre la historia de esta huelga acá y acá

domingo, 26 de septiembre de 2010

HECHO EN FERROWHITE

Nos pidieron un texto que resuma en 8000 caracteres en qué anda Ferrowhite. Cosa no siempre sencilla. El intento, completo, acá.



Ferrowhite es un museo que además de exhibir objetos los fabrica. Imanes para adherir próceres precarizados a tu heladera y bolsas para las compras con frases que hacen blanco en la coyuntura, pero también buques archivo, elevadores de granos en miniatura, remeras con vegetación autóctona mutante y obras de teatro protagonizadas por ferroviarios, estibadores y marineros. Cómo es que de un museo salen todas estas cosas tal vez requiera algún tipo de explicación. Ferrowhite es un museo taller. Esto quiere decir que ocupa el lugar que fuera un taller pero, además, que intenta funcionar como uno. Desde este punto de vista, lo que Ferrowhite atesora no son solo herramientas viejas, sino también el potencial de trabajo, la inteligencia organizativa y operativa asociada a ellas. Un museo taller busca actualizar ese potencial. Acaso tanta actividad intente dar respuesta a un solo interrogante: ¿Cómo convertir la preocupación por la historia en una tarea colectiva, y a esa tarea en uno, dos, un montón de útiles capaces de incidir, aún de manera modesta, en la realidad presente?

EL PASADO COMO CONSTRUCCIÓN
Entender este museo estatal como una construcción colectiva supone revisar la jerarquía establecida entre quienes cuentan la historia y quienes, con suerte, son contados por ella. Es decir, implica reconsiderar las reglas que en nuestra sociedad regulan la producción de relatos sobre el pasado compartido. Este 9 de octubre presentamos “Ferroviarios”, libro compilado por Juan Carlos Cena, que incluye el artículo “La (larga) huelga de 1958 en Bahía Blanca e Ingeniero White”, en el que treinta obreros entrevistados por el museo recuperan aspectos de la multitudinaria marcha que paralizó el puerto y la ciudad el 1 de diciembre de ese año. 

Entre tanto, nos preparamos para realizar, el próximo sábado 2, la segunda función de “Flying fish”, cuarta obra del proyecto de teatro documental Archivo White, protagonizada por el marinero mercante Roberto Orzali. La obra relata el viaje alrededor del planeta que Orzali realizó a bordo del “Aegis Kingdom”, buque griego que partió de Ingeniero White en junio de 1972 llevando trigo hacia el puerto de Yokohama, en Japón. Entre la obra y la travesía que la inspira median grandes transformaciones: la modernización en el diseño de los buques, la automatización de los procesos de carga y descarga, la flexibilización de los marcos legales que regulan la actividad marítima y portuaria. En efecto, la obra de Roberto puede verse como el repaso a contrapelo de los cambios económicos, políticos y sociales que hoy vuelven impensables viajes como el suyo. Pero lo que el teatro documental pone a la vista de todos es algo más que el testimonio de un mundo perdido o una mirada en perspectiva del mundo actual. Lo que un “documental en vivo” lleva a escena es, ante todo, una capacidad. La capacidad de los trabajadores de hacer algo distinto de la labor a la que fueron asignados. Ninguno de los protagonistas de Archivo White se limita a hablar sobre su trabajo. El estibador Pedro Marto lee una proclama política, el marinero en pesqueros de altura Marcelo Bustos filma una película con su celular, el mecánico ajustador Pedro Caballero baila el bolero de Ravel. Vistos desde esta platea, tanto el ferroviario que solo piensa en trenes como el “artista nato” se convierten en figuras de cartón pintado, ajenas a cualquier conflicto, tan planas como esos obreros de fibrofácil que llenan de ironía las salas del museo, fetiches de los que conviene empezar a sospechar. 

COMO FUNCIONA LA COSA
Es usual que la historia de un lugar se cuente a través de estatuas, museos y monumentos, cosas de gran escala, destinadas a perdurar en el tiempo tal cual son. El taller que se realiza en Ferrowhite los lunes, martes y miércoles por la tarde, parte de la premisa opuesta: ¿Por qué no inscribir esa identidad en cosas de menos peso, de uso y desgaste asegurado? ¿Por qué no producir remeras, buzos y mochilas que nos permitan llevar en el cuerpo –con lo que nos gusta y lo que queremos cambiar-, nuestro barrio, nuestra ciudad?








“Cómo funciona la cosa” es un taller de confección e impresión de prendas y otros objetos de uso cotidiano del que participan pibes de Ingeniero White y el Barrio Noroeste. A saber, Andrea, Anto, Camila, Ceci, Emiliano, Evelyn, Franco, Jimena, Maira, Mariana, Macarena, Mica, Paola, Regina, Romi, Sofía, Stefi, Wanda, o como ellos han dado en llamarse “Los chicos del Ferro”. Esta primavera el taller lanza su exclusiva colección de remeras con vegetación mutada. Prendas que lucen flores “autóctonas” pero de diseño artificial, ideales para llevar junto a los coquetos y ultra prácticos morrales que los chicos estamparon con sus dibujos.


HACER ES PENSAR
Junto a llaves, martillos y tenazas, Ferrowhite pone a consideración de los visitantes, artefactos que no provienen del pasado ferroportuario sino que han sido producidos por los propios trabajadores para contar ese pasado o imaginar el futuro. La Estación Ingeniero White de Ernesto Micucci, los buques archivo de Roberto Conte, las locomotoras de Domingo González o los pasajeros de Carlos Di Cicco valen por lo que representan, pero además por los procedimientos que en el acto de hacer memoria cada uno de ellos ha puesto en juego: cajas de vino que se convierten en un buque archivo; latas de arvejas, luces de navidad y tablas de pinotea que reconstruyen una estación perdida; el garaje o el living de una casa transformados en laboratorios de la historia colectiva. A esta serie sumamos ahora las tallas en madera del escultor ferroviario Francisco Polo, expuestas desde septiembre en la Casa del Espía.

























TODOS ADENTRO
Mencionar a las personas e instituciones que tienen que ver con Ferrowhite supera por mucho la cantidad de caracteres asignados a esta nota. No podemos dejar de nombrar, sin embargo, a aquellos que -empleados “de planta”, temporarios, becarios y colaboradores- forman parte de su equipo de trabajo: Alejandra Azcoitía, Analía Bernardi, Malena Corte, Rodolfo Díaz, Silvia Gattari, Juan Manuel González Muñiz, Héctor Guerreiro, Adriana Lucero, Natalia Martirena, Reynaldo Merlino (director), Ana Miravalles, Gustavo Monacci, Carlos Mux, Esteban Sabanés, Nicolás Seitz, Zulema Soria y Nicolás Testoni. ¿Qué comparten todas estas personas? Quizás, solo quizás, eh, la apuesta, quién lo duda nada sencilla, a que la reflexión y el hacer de muchos es capaz de ensanchar tanto nuestra comprensión de lo que pasa aquí hoy, como nuestras chances de cambiarlo.

Imaginen este museo como un banco de pruebas. Un espacio en el que sería posible establecer conexiones no previstas en ningún manual. Un lugar en el que vincular, por ejemplo, la transcripción de los libros de personal del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico con la publicación del diario de viaje de un inmigrante empleado a principios del siglo XX en una de las tantas cuadrillas de alambradores de ese mismo ferrocarril. Conecten ese encuentro a decenas de entrevistas con trabajadores ferroviarios y portuarios, y enganchen a ellas la producción de videos que rastrean la actual trasformación de esos oficios en saberes de supervivencia, luego, acoplen al conjunto la recuperación de un torno de más de cuatro toneladas, un café donde se cuentan historias de leyenda, el armado de una maqueta que releva al detalle nuestro “Pago Chico” ferroviario y la reunión de la barra de amigos que copa cada domingo nuestra puerta de entrada. Pongan todo esto a girar, dando y dando manija, y Ferrowhite arranca.


sábado, 25 de septiembre de 2010

DE LOS TRABAJOS EN LA PLAYA DE VAGONES DE TBBNO: GUERREIRO Y SU PADRE FRENTE A LAS BARRERAS DE JUAN MOLINA


Hector Guerreiro, el maestro maquetista de Ferrowhite, el mismo que construye ferrocarriles, castillos y elevadores en miniatura, y conoce como nadie la historia del ferrocarril en Bahía Blanca, me acerca esta foto (que es una foto aérea; ¡google earth no existía para nosotros cuando aún estaban en pie los edificios y la playa, llena de vagones!) y me cuenta:

Mi abuelo vivía en el barrio NO y, a veces, cuando volvíamos a casa, al llegar a la barrera de Juan Molina, veíamos que estaba baja o justo la empezaban a bajar.

Cuando pasaba algún tren eran unos minutos de espera pero, cuando la maniobra consistía en sacar vagones del taller ahí se armaba la bronca porque por lo menos eran 20 minutos de maniobra (sacaban vagones reparados y por ahí aprovechaban para entrar vagones a reparar), después de los 10 minutos la gente empezaba a hacer sonar las bocinas de los coches, era un despelote total.
Mi viejo era tranqui así que "apagaba" el motor del vehículo y esperaba.
Por supuesto que a mi lo que me gustaba era ver las maniobras (¡esas máquinas de vapor!) y cuánto más cerca de la barrera estuviéramos estacionados, mejor, para no perder detalles,
¡ la gracia era llegar al paso a nivel y encontrar las barreras bajas! ¡ Qué festival de vagones !

Y otro tema interesante era que actuaban varios cambistas (diligentes) en la maniobra, ya que como se ve en la foto aérea la vía serpentea bastante, hacia la zona del portón, entonces tenía que haber varios para que el maquinista viera las indicaciones qe le hacía.


Y... tendría 9 o 10 años.

martes, 21 de septiembre de 2010

FERROWHITE EN FRANKFURT

Cinco cortos documentales producidos por en el museo participan de la muestra “Tales of resistance and change” (relatos de resistencia y cambio) que por estos días se realiza en el espacio Frankfurter Kunstverein de la ciudad alemana de Frankfurt.


Agrupados bajo el título “El Rebusque”, estos videos forman parte de una serie dedicada a rastrear la recuperación de oficios tradicionales, o su transformación en saberes de supervivencia, a través del testimonio de ex trabajadores del ferrocarril y el puerto. Su producción corrió a cargo de Nicolás Testoni con la colaboración del equipo del museo. Dentro de la muestra, “El rebusque” forma parte del programa de video “Modelo para armar” que la artista Gabriela Golder seleccionó especialmente para la ocasión, bajo la curaduría general de Rodrigo Alonso.

“Tales of Resistance and Change” reúne la obra de doce artistas y colectivos artísticos argentinos contemporáneos que abordan sus entornos sociopolíticos como un terreno para la reflexión y la acción. Partiendo de una diversidad de contextos, sus trabajos se proponen como procesos de investigación en los que se conjugan el presente, las tradiciones y la historia reciente. La complejidad geopolítica del país impregna estas realizaciones en las que se perciben los ritmos urbanos y los rurales, la herencia inmigrante e indígena, las transformaciones y los conflictos políticos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

DE NOROESTE A WHITE


(Diseño y animación: Carlos Mux)

No solamente las vías unieron a Bahía Blanca e Ingeniero White durante cien años: las locomotoras y vagones que se reparaban o modificaban en Talleres Bahía Blanca se alistaban en el galpón de Ing. White, salían de las estaciones Bahía Blanca Sud o Bahía Blanca Noroeste (hasta 1962) y llegaban a los muelles con sus cargas de cereal y fruta. Muchísima gente del Noroeste iba al pique a White. Muchísimos ferroviarios de White trabajaron en TBB.

El miércoles estuvimos en el colegio La Piedad (ubicado a dos cuadras del paredón de TBB) con la profesora Pamela Alarcón y los chicos de 3º año. Ahí estaba el hijo de una de las vecinas que con mayor empeño trabajan por la apertura de la calle Blandengues, y la hija/nieta/sobrina de una larga dinastía de ferroviarios; se suponía íbamos a hablar del surgimiento del complejo ferroportuario y del barrio Noroeste, pero los comentarios y las preguntas apuntaban a la privatización y el cierre de los talleres, y a lo que les pasó a quienes trabajaban ahí.

Por eso que estos 120 chicos indaguen, fotografíen y piensen qué pasó y qué va a pasar con los edificios y el enorme predio de los talleres, y con sus calles, y sus edificios y con la gente que vive y trabaja ahí, no es una simple cuestión barrial, o escolar: se trata de una acción fundamental para ellos, y para todos nosotros, porque solo conociendo lo que hubo, lo que pasó y pensando y soñando qué es lo que puede llegar a pasar tenemos la chance de construir una ciudad y un futuro mejor.

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA VUELTA AL MUNDO


El sábado pasado se presentó en Ferrowhite Flying Fish, Los viajes de Roberto Orzali. Pese a la lluvia, nadie quería perderse al Chapa relatando sus aventuras alrededor del globo terráqueo. Para ayudarlo a levar anclas, aligerar amarras y enderezar la proa estuvieron, entre muchos otros, Luis Leiva, Juan Vitale, Norberto Pertino, Ismael Allende, José Neira, Roberto Rodríguez, Raúl Canales y Enrique Crocetti.

Algunos, marinos mercantes como Roberto; todos, compartieron horas de trabajo en el viejo muelle, en el dragado del puerto, en las bodegas de algún buque o en los tanques de YPF.

En la noche del sábado se repuso en escena, un fragmento de un mundo del trabajo que ya no existe: hoy el tiempo de espera de los buques contenedores, en cualquier puerto del mundo, se cotiza muy alto, por eso, los marineros pasan menos tiempo en tierra. Y en un mundo que tiende a homogeneizar ciertos espacios, al punto de volverlos aburridamente previsibles, los viajes comerciales de “carga general” (trigo, chatarra, naranjas, azúcar) de Roberto implicaban no sólo otros ritmos de trabajo y de descanso, sino que, en cada muelle, lo esperaba una aventura única.

De allí que cada una de ellas tenga su propia banda de sonido. Así se suceden Frank Sinatra, Tom Jones, Santana, Carlitos Gardel, Tony Benet, entre muchos otros.

De Ingeniero White a Ciudad del Cabo, De las islas Filipinas a Japón y del Canal de Panamá a Boston. En la voz de Roberto Orzali dimos la vuelta al mundo en una noche de garúa.

lunes, 30 de agosto de 2010

ROBERTO RANA CON SU TORNO OTRA VEZ


Domingo 29: vuelve después de 13 años a SU taller Roberto Rana, quien quedó como capataz después de la jubilación de Firpo.



Y estrenamos los videos de la nueva serie: "Museo Taller".

jueves, 26 de agosto de 2010

EL PEZ VOLADOR



Flying Fish. La vuelta al mundo con Roberto Orzali.
Archivo White 2010.
Sábado 28 de agosto, 20:00 hs, en Ferrowhite, Juan B. Justo 3885, Ingeniero White.

miércoles, 25 de agosto de 2010

‘HIJOS DE LA PIEDRA’ EN FERROWHITE

El 14 de agosto se presentó en Ferrowhite la obra de teatro itinerante ‘Hijos de la piedra’, interpretada por Martín Rosso y Rafael Rodríguez, integrantes del grupo T. Dos de la ciudad de Tandil.


Aquella tarde pudimos constatar, una vez más, que las funciones de teatro no terminan con los aplausos. ¿Alguien quiere preguntar algo? fueron las palabras mágicas que promovieron el diálogo entre ‘los actores’ y ‘el público’. La pesquisa de la información y el proceso de armado de esta obra (y que tiene algo de José Américo Ghezzi, apunta nuestro Amigo del Taller Luis Leiva), y las anécdotas de los espectadores fueron algunas de las cosas que se contaron, entre masitas y vino dulce.

Pero así como no terminan con los finales, podría decirse que las funciones tampoco empiezan en el momento en que se apagan las luces, sino mucho antes. Porque para ‘ir al teatro’, hay que prepararse.

Para Hugo Illera, quien inició su carrera ferroviaria de llamador en Tandil, prepararse fue recordar las madrugadas en las que iba a la casa de los maquinistas que trabajaban en las canteras a avisarles que debían tomar servicio. Y para Florentino ‘Cacho’ Mazzone, quien visitó la localidad en una sola oportunidad, sus preparativos implicaron, además del recuerdo, la búsqueda, el desarme del cuadro que está sobre la heladera y el viaje (en el bolsillo de su campera) de esta foto tomada en el Parque Independencia de Tandil en 1963. Trabajos de la memoria.

sábado, 21 de agosto de 2010

CARROUSEL


Hace un tiempo mirábamos con Cacho Montes de Oca una multitudinaria foto en la que se ven 150 operarios junto a una locomotora de vapor encendida tomada en Taller Maldonado, calculabamos alrededor de 1952. Me señaló a uno de sus compañeros. Fuimos a verlo (cuando tenga la foto a mano la agrego).

Antonio Diez fue tornero en Talleres Maldonado, durante diez años hasta 1961. Después de la huelga grande, salió del ferrocarril. El mismo adecuó los mecanismos de la calesita, e hizo el trencito que funcionan ahora en el Parque de Mayo.

viernes, 13 de agosto de 2010

DE LIQUIDACION

Carpintería y pinturería

Herrería

Tornería

Hace unos días estuve con Raúl Rial. A él, que estuvo en talleres desde 1953 y como jefe de Almacenes Generales desde 1988, le tocó estar en la liquidación de Ferrocarriles Argentinos. Esto me contó:

"En el 94 empezó a venderse todo. Venían de Buenos Aires, salían a recorrer y sacaban fotos, ponían los números de lote y allá en Buenos Aires se hacían las ventas.
Venía el candidato con la boleta de pago y nosotros teníamos que entregar: 20 escritorios antiguos, de pinotea, a 200 pesos; al principio las vendían por lote, no por cantidad, se complicaba a la hora de entregar porque siempre decían: ah cuando yo vine había más; y los chatarreros..., esa era la ganga de ellos."

Estas imagenes son fotografías tomadas a fotos impresas en papel brillante, por eso las sombras.

jueves, 22 de julio de 2010

RUMORES



¿Vos vas a volver a este museo?, preguntó alguien a alguien más, mientras con hojas agujereadas y resortes de plástico construía una libreta para llevarse a casa.

Es que el domingo 18 de julio, para estrenar las vacaciones de invierno, insistimos en hacer del museo un taller. Esta vez, un taller de armado de libretas en el que esponjas, acrílicos de colores y esténciles de llaves, tuercas y cangrejos fueron nuestras herramientas.

De él participaron algunas de las chicas del taller Cómo funciona la cosa, varios de los chicos y chicas que son parte del Periférico Cultural de Villa Nocito (que vinieron especialmente a visitarnos) y un montón de niños y niñas que aprovecharon a trabajar mientras los Amigos del Taller charlaban con los mayores y les contaban historias de antes.

Pero también hicimos del museo un escenario, en el que Maestro Aramis y Lotus, integrantes del grupo de circo Le Periquete, compartieron sus malabares y demostraron a los incrédulos que un serrucho también sirve para hacer música.

Para algunos, subir y bajar las escaleras para ver y volver a ver los trenes de la maqueta Pago Chico fue un buen ejercicio para espantar el frío. Otros, en cambio, prefirieron arrimarse al salón de usos múltiples a mover el esqueleto en la selva de La Mar en Coche. Y hubo quienes no se perdieron de nada.

Así, lleno de pequeños operarios del papel, la risa y la canción, el viejo taller de la vieja usina tuvo una tarde muy distinta de aquellas otras en las que había que reparar alguna turbina o algún generador.

Y ahora que te contamos todo esto, vos, ¿vas a venir a este museo?

lunes, 12 de julio de 2010

LUCHE Y VUELVE



Novedades en la muestra del museo. Uno de los tornos que funcionó en el taller de la ex usina vuelve a su lugar, gracias a la gestión de nuestros amigos Victor Kraus, Marta Mc Clelland y Roberto Salvucci. El cambio no es poca cosa. Este artefacto mide alrededor de cinco metros. Pesa más de 4000 kilos. Desplazar semejante mole de hierro de fundición desde de la Central Piedrabuena hasta su antigua sede junto al castillo, supuso una pequeña proeza que reunió por un momento a los actuales trabajadores de la Termoeléctrica con el último jefe del taller de la usina General San Martín, Luis Firpo.

Hubo que mover “zampis”, cargar aparejos y conseguir un camión con grúa incorporada. Hubo que hacer un poco de fuerza y, sobre todo, muchos cálculos. Una pequeña hazaña, cotidiana para los empleados de la usina, pero inolvidable para los del museo. Fue en mitad de esa aventura, con el torno suspendido en el aire, que apareció Don Luis para indicar, primero un poco tímido, después con la determinación propia del jefe que alguna vez supo ser, el lugar preciso donde había que emplazar el artefacto, la forma en la que operaba, las cosas que se hicieron con él.

Repare el lector en un solo dato: hasta principios de los años ochenta, cuando comenzó a establecerse el “sistema interconectado nacional”, todos los guinches y los cabrestantes de este puerto, pero también todas las heladeras y los lavarropas, y cada una de las lamparitas que eran encendidas en Bahía Blanca, dependían para funcionar de la energía producida por el castillo. Si algo se rompía, las cosas quedaban en manos del personal del taller. Y ahí iban Luis Firpo y sus muchachos, con miles bahienses al borde de un ataque de nervios, a salvar a la ciudad del caos, reparando o fabricando piezas enormes contra reloj. Para eso servía este torno.

Ferrowhite ocupa un taller que fue arrasado, no hace doscientos años, sino apenas quince. Por eso en su patrimonio son tan importantes los objetos que están como los que faltan. El torno es un sobreviviente de esa batalla, el veterano de una guerra que no saldrá jamás en el History Channel. El taller de reparaciones fue inaugurado en 1963, como parte de las modificaciones destinadas a ampliar la capacidad generadora de la usina. El torno, en cambio, según recuerda Luis, ya estaba en este lugar mucho antes de que el taller existiera. Es difícil saber con precisión en qué año y en qué país fue fabricado. No existen inscripciones en el aparato que permitan precisar una fecha, ni se conservan documentos que acrediten su compra, pero una primera consulta a viejos catálogos comerciales permite suponer que se trata de un artefacto de la tercera o cuarta década del siglo XX. Tal vez esta máquina sea más vieja que el propio castillo, que fue inaugurado en 1932.

En cualquier caso, máquina y edificio atraviesan un extenso arco temporal que da cuenta de los vaivenes de la industria de la generación de energía, actividad imprescindible a la hora de pensar el desarrollo industrial de la región y del país. Un período que va desde el comienzo del fin de la hegemonía del capital inglés en la zona, a principios de la “década infame”, y que pasa por la estatización de las grandes usinas en los años cuarenta y las políticas del desarrollismo en los sesenta, para llegar a la aplicación de las recetas liberales durante la segunda mitad de los setenta y neoliberales en los noventa. Un período del que sabemos muchísimo menos de lo que creemos saber. Por eso el torno, devuelto ahora a este taller que es y no es el mismo, tampoco se detiene. Comienza a trabajar para recomponer esa historia, con Luis Firpo otra vez al mando.

domingo, 4 de julio de 2010

LOS TALLERES RELATADOS


Talleres Bahia Blanca Noroeste, 1986, Archivo De Simón - Ferrowhite
En primer plano, subestación electrica en construcción. 
Detrás, la oficinas de Jefatura (con ventanas rectangulares)
y, contiguos, los galpones de ajustaje y tornería


Fueron invisibles durante muchos años.

Ahora que los van a limpiar, demoler, reciclar, reurbanizar, se habla otra vez de estos edificios.(aunque siguen diciendo que eran la ¡Estación Noroeste!)

Suele circular una descripción centrada en el recuerdo de la magnificencia de los edificios hechos por los ingleses. Se trata de un criterio de recorrido, válido por cierto, que nombra y vuelve visibles ciertas cosas, pero que ignora otras, por no "verlas", o por considerarlas, en la comparación, insignificantes.
Resulta entonces un relato que, al no ver en ese sitio más que ruinas, transforma los talleres en un lugar en el que cada cosa está ahi desde siempre -o ya no-, en una configuración instantanea, inmutable; un relato que da cuenta de la presencia de los edificios, como de la de un muerto. Y un muerto que murió hace mucho mucho tiempo, poco después de haber nacido, pero cuya breve y remota historia pareciera ser la única que puede ser contada y sentida como propia.

Entrar en los talleres no a través de los edificios sino a través de lo que cuentan quienes trabajaron ahi permite ver, no solamente cómo los edificios ingleses fueron mantenidos, reacondicionados  y adaptados a las necesidades que, a lo largo del tiempo, se fueron planteando, sino también las construcciones hechas en los últimos cincuenta años (por ejemplo, la ampliación del galpón de montaje, el inmenso almacén local, y la sub usina ut supra que está todavía frente a las oficinas de jefatura). Y en ese recorrido verbal uno también puede detenerse frente al árbol en el medio de la playa donde se hacían los asados, y frente al comedor de montaje, a los baños nuevos o a la escalera de las oficinas.

Atravesados por la historia (vivida y puesta en palabras) de cada uno de sus trabajadores (e incluyo en esta categoría a todos, desde los jefes, supervisores y capataces, hasta aprendices, oficiales y peones), los talleres aparecen como un espacio en el que se organizan, de un modo singular, tanto las relaciones entre personal jerárquico y obrero, como los saberes respecto de toda clase de oficios y trabajos, y también respecto del ferrocarril en su conjunto así como los reclamos y conflictos, y los momentos de esparcimiento y camaradería.

Uno podría, incluso, llegar a plantear la posibilidad de un relato que, si bien tiene un ilustre punto de inicio cronológico con la puesta en marcha de estos talleres por parte de la empresa Bahía Blanca Noroeste y con la construcción de los edificios que vemos hoy por parte de la empresa Buenos Aires al Pacífico a partir de 1904 (en realidad, los edificios estuvieron listos entre 1907 y 1908) y una digna continuidad con la administración por parte de la empresa británica Ferrocarril Sud a partir de 1925, ponga un énfasis equivalente en la gran cantidad de personal que trabajó en talleres después de la nacionalización de los ferrocarriles en 1948 como consecuencia del aumento de la demanda de servicios ferroviarios, en la variedad de trabajos de reacondicionamiento y reparación de vagones a partir de la década del 60, en los embates económicos que sufrió el taller por la asignación de trabajos a talleres ferroviarios privados locales, y en los esfuerzos inmensos que se hicieron desde adentro para contrarrestar, ya a fines de la década del 80 una política de vaciamiento y abandono.

O sea, ¿sería posible un relato que dé cuenta tanto de un complejo edilicio como de un complejo entramado de relaciones, de valores, de ideas y propuestas que aún hoy están absolutamente presentes y en actividad?.

OPERA PACELLAE


Si no hubiera entrevistado ya a muchos otros ferroviarios, yo habría podido pensar que el taller era de él.

Sebastián Pacella (italiano, del Abruzzo, 86 años, así como lo ven) me va contando a lo largo de la entrevista todo lo que hizo en Talleres Bahía Blanca, desde los 21 años, en 1945, cuando ingresa como  peón, ayudante de herrería, pasa a oficial ajustador, hasta su actuacion como capataz de la sección ajustaje durante 28 años y finalmente, en la oficina, con el título de "Jefe de estudio de reparación y planeamiento", su jubilación, en 1986, hasta ahora.

Por ejemplo:

- la remodelación de las oficinas de jefatura ( la reforma de todas las oficinas, todo eso también lo hice a cargo mío. Antes era un galpón de techo alto, tipo ingleses, se le hizo la división al medio, le reformé todos los ventanales, el frente quedó como estaba nada mas se aprovechó, como estaba muy alto se hizo dos pisos todo, y la escalera la dibujó Ares, y en cada oficina un hogar a leña, los ingleses tenían salamandras)

- el nuevo galpón de ajustaje después del incendio del galpón de montaje (en una oportunidad  se incendió el galpón que teníamos de ajustaje y me tuve que improvisar otro galpón y arme todo y lo deje bien pintadito todo bárbaro)

- el banco de prueba para frenos al vacío y para frenos de aire comprimido,

- una prensa para sacar y colocar bolilleros,

- un aparato para controlar la excentricidad de los ejes de los  vagones,

- la autobomba, el carrito de bomberos que está actualmente en el museo,

- el prototipo del furgón de cola,

- el jardín de acceso frente a las oficinas (por el año 80, ochenta y pico. Yo lo diseñé y tenía personal a cargo mío que lo iba dirigiendo, aprovechando los adoquines que se sacaban de ahí para hacer la protección y todo eso rellenarlo, ahí volteé un árbol, un eucalipto que tenia un metro veinte de diámetro, era centenario, hasta tuvo que venir los bomberos a cortar las ramas, y ahí hice bicicletero y toda la parte de entrada del taller, si antes era un galpón, si la entrada del taller no se veía para nada, dos metros y pico y apenas entraba el camión, voltee todo eso y le hice todo jardín, aspersión de agua y todo completo, todos rosales,la plaza Pacella le decían). 

- el proyecto de reforma de Talleres Bahía Blanca, en 1984. (Hicimos una reforma, con el ingeniero Di Matteo, que entraba el vagón un día y ya salía, porque ya teníamos la reparación de los bogues hecha de acuerdo a las series, sacabas al vagón un bogue y ponías otro, y ya pasaba el vagón directamente a pintura y ya estaba listo todo en el mismo día).   

Pacella es ahora uno de los más activos promotores de la apertura de la calle Blandenguez y la de la demolición del paredón, de la construcción de un complejo de piletas de natación, según una de las cartas que mandó al diario en estos últimos días; en otra, propone que los ladrillos sean desmontados por gente de bajos recursos, y así, por ellos también, reutilizados y aprovechados.

GALICCHIO



Rafael Galicchio, corredor de a pie, ajustador en Talleres Bahía Blanca entre 1967 y 1993, supervisor en Taller Maldonado hasta 2003 y actual entrenador de juveniles en el Club Libertad, de Bahía Blanca.

domingo, 27 de junio de 2010

GRITALO


Cacho Romero, pescador, ocasional "centrojás" de la primera de Comercial a principios de los 60, el que nunca fue a entrenar porque la gimnasia "había que hacerla arriba de la lancha", el que, cuentan sus amigos, en los potreros jugaba en patas y, encima, pateaba los ladrillos de puntín, ese Cacho, celebra los goles de la celeste y blanca, los grita así.

viernes, 25 de junio de 2010

MA QUÉ VUVUZELAS, BOCINAS FERROVIARIAS

Talleres Bahía Blanca Noroeste (ca. 1960).

Este domingo -antes, durante y después del partido- el museo taller se puebla con las imágenes de los equipos ferroviarios y portuarios que llenaron las canchas y los potreros de la ciudad. Una selección de cracks con mameluco.

lunes, 21 de junio de 2010

LOS CIEN MATICES DEL VERDE INGLES

Claudio Fabbi - Nicolás Testoni
22-10-2009

En La Brúlula apareció hace unos días un artículo con este título: "Se inician las tareas de limpieza de los terrenos donde funcionaba la ex estación Noroeste"

Entonces Nicolás Testoni, en su blog publicó el  video de Mario De Simón recorriendo TBB, y escribió, "si en ese lugar que el intendente ahora recorre hubiera funcionado solo una estación, estaríamos hablando, sin exagerar, de las ruinas de Retiro o de Constitución. Es como si las pirámides se hubiesen vuelto invisibles en Egipto".

Y Natalia comenta: " Los indios del Amazonas ven 100 verdes donde nosotros vemos uno. ¿Qué hacemos con los que ven un terreno dónde hay un taller? Los indios del Amazonas ven más verdes porque habitan su lugar minuto a minuto, y los de acá no están acá o están del otro lado o o o o o..."

Nicolás agrega:  "Claro, tampoco De Simón, Gómez, Fabbi, - los ferroviarios con los que caminamos ese 'terreno' que el cronista se apura en allanar-, ven ahí solo un taller. Ven, además, la tornería, la herrería, el galpón de ajustaje, el comedor… Donde nosotros vemos yuyos, ellos señalan la base de un torno o una taquilla o la covacha para el mate... son los naturales de una civilización perdida a diez cuadras de la plaza Rivadavia, los últimos capaces de distinguir en un hierro oxidado los 100 matices del verde inglés.

Lo que uno defiende acá no es 'un pasado mejor', sino esa parte del pasado que, hasta donde nos es dado entender, mejor le conviene a este presente. Y eso, me parece, tiene menos que ver con los ladrillos que con la historia de laburo que esos ladrillos mantienen en pie. Fijate lo que ve Mario en su recorrida. Mario ve personas trabajando. Quizá porque fue jefe, De Simón tiene en la cabeza el conjunto de relaciones que hacía que la estructura considerablemente compleja de un taller funcione. Estoy seguro que si le fuera dado poder rescatar algo de este sitio arrasado, él elegiría poner a salvo esa capacidad (siempre luchada, llena de idas y vueltas) de organizarse en el hacer.
Hay distintas maneras de fundamentar el valor de estos edificios. Se puede, por caso, destacar el actual valor estético de la arquitectura industrial inglesa. Y está bien. Lo nuestro, sin embargo, va por otro lado. Quiero decir, nuestro 'relato' debería ser capaz, por ejemplo, de mostrar en qué aspectos la capacidad de producción desarrollada en este taller y las viviendas del Plan Federal a las que serán mudadas las familias que todavía viven en el lugar, forman parte de un mismo linaje. Se trata, desde luego, de una apuesta arriesgada, y es nada más que una opinión personal."
 

Ver también "Los talleres invisibles"

miércoles, 16 de junio de 2010

EL DERECHO A LA CIUDAD

Hoy, con la presencia del intendente, se inició la limpieza del lugar en el que funcionaron hasta hace veinte años los Talleres Bahía Blanca Noroeste.



"La creación de nuevos espacios urbanos comunes, de una esfera pública con participación democrática activa, requiere remontar la enorme ola de privatización que ha sido el mantra de un neoliberalismo destructivo. Debemos imaginarnos una ciudad más inclusiva, aunque siempre conflictiva, basada no sólo en una diferente jerarquización de los derechos sino también en diferentes prácticas políticas y económicas. Si nuestro mundo urbano ha sido imaginado y luego hecho, puede ser re-imaginado y re-hecho." David Harvey, "El derecho a la ciudad", citado hoy por Marcelo Diaz en su blog Acción Literaria.

jueves, 10 de junio de 2010

ARTFORUM


Salió el último número de la revista norteamericana Artforum. Bajo el título "The museum revisited", incluye un texto de Inés Katzenstein que, entre otras cosas, afirma:

“…a few innovative projects have emerged in Latin America that attempt to combat the institutional vacuum of their contexts. …examples in peripheral situations within the periphery itself… achieved with little or no money… It may seem beside the point to speak here of non-art museums, but given the critical tint of Ferrowhite’s curatorial vision, the intelligence and unexpectedness of its exhibition devices, and the heroic nature of such an unlikely endeavor, I believe it is eminently worth mentioning.”

En traducción caserita: “…unos pocos proyectos [museográficos] innovadores han surgido en Latinoamerica que intentan oponerse al vacío institucional de sus contextos… ejemplos periféricos dentro de la misma periferia… realizados con poco o ningún dinero... Puede parecer fuera de tema hablar aquí de un museo no artístico, pero dado el tinte crítico de la visión curatorial de Ferrowhite, la inteligencia y lo inesperado de sus recursos de muestra, y la naturaleza heroica de tan singular emprendimiento, creo que realmente vale la pena mencionarlo.”

Qué tal.

martes, 8 de junio de 2010

PLAYA MUNDIAL



Hasta hace unos años funcionó en este predio la playa de reparación de vagones (Sección 80) de Talleres Bahía Blanca Noroeste


Ahora está creciendo acá (y festejando un nuevo aniversario) el Mundial Futbol Club, gracias al trabajo de Lucía Hess y Andrés Rebollal, sus amigos, y mucha gente que colabora para que los chicos y los vecinos del barrio sientan ese espacio como propio.




El partido de festejo; al fondo, paralelo al paredón, y demontado casi en su totalidad el galpón de montaje; en sentido transversal las fachadas (a dos aguas) y paredes laterales de tres galpones contiguos: tornería, ajustaje y plantel de estopa. Si cliquean sobre la imagen y la miran completa, van a distinguir, detrás del paredón, el campanario de La Piedad.

Y adivinen, ¿cuál de los jugadores de anaranjado es el intendente?


PLAYA DE VAGONES (SECCION 80)

Playa de vagones: broncearte, te bronceabas seguro; pero también te congelabas en invierno, cuando había que trabajar de madrugada con una helada como la de hoy.

La sección 80 funcionaba al aire libre, en ese entramado de vías que iba desde Blandenguez hasta Juan Molina: ahí se reparaban vagones de todo tipo, metálicos y de madera; cerealeros, fruteros; chatas o furgones de cola. Y trabajaban ahí carpinteros, hojalateros, remachadores, sopleteros y pintores.

Las carretillas con las herramientas siempre a mano; los mates y las parrillitas,en cambio, escondidos para que el jefe o el contramaestre no los sorprenda; y el precio de cada listón de madera que se clava bien presente, para cumplir "el contrato" y cobrar el sueldo correspondiente a fin de mes.

  Playa de reparación de vagones, TBB, 1975

Cerca de la magnífica arboleda, estaba el "palomar",  una construcción de madera de dos pisos: arriba estaba el contramaestre de playa, abajo en la oficina, la mesa para todos los capataces.


TBB, Playa de reparación de vagones, 1984 (archivo FW-De Simón)

Después de 5 paradisíacos años como aprendiz en el galpón de carpintería (Sección 81), había que pasar a la playa. Recién después de 20 años, si salía la vacante, se podía volver a trabajar bajo techo.

(Algunas de estas cosas me las contó Norman Bocca, carpintero en TBB. También Mario Chiarastella fue jefe de sección y contramaestre de playa entre 1959 y 1972)

sábado, 5 de junio de 2010

ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA


Lo dice el reloj, recién reparado, que corona esta foto: la hora llegó. Nuestro compañero Marcelo Díaz parte a la Estación Rosario para arrancar con un nuevo espacio de gestión "cultural y comunitaria" que ya sentimos un poco nuestro. Así que ahí vamos a estar, Marcelo, para lo que haga falta.