lunes, 29 de octubre de 2018

COMO POR UN TUBO



Nos invitaron a participar de la edición 2018 de la muestra Arte en Territorio, que inaugurará en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti de la ciudad de Buenos Aires, el próximo 3 de noviembre. La muestra busca dar a conocer "experiencias situadas en donde las prácticas artísticas ofrecen instancias tranformadoras". Ferrowhite se suma a la propuesta con la instalación "Como por un tubo", realizada con la colaboración de las chicas y los chicos que integran el taller ¡Prende!. Con algo de escultura y, a la vez, de cartografía, "Como por un tubo" pone a circular algunas de las voces y los sonidos de este puerto a través de un circuito de tubos de cartón, representación ciruja del desarrollo portuario y sus asimetrías.



Así comenzó la idea: https://museotaller.blogspot.com/20…/…/como-por-un-tubo.html

martes, 10 de julio de 2018

COMO POR UN TUBO

El Centro Cultural Haroldo Conti de la ciudad de Buenos Aires nos invitó a participar de la muestra "Arte en territorio". Así que nos pusimos a pensar cómo contar a través de un objeto el lugar en el que vivimos. A continuación algunos apuntes de trabajo.

En el último tiempo nuestro compañero Guillermo Beluzo viene recogiendo de la calle tubos de cartón que alguna vez fueron corazón de bobinas de tela, papel o plástico. Como ven, ya juntó unos cuantos:



Entre esos tubos y nuestro entorno existe una relación morfológica. En este museo vivimos rodeados de inmensos cilindros. Muchos de ellos están llenos de grano. Buena parte de la producción agropecuaria del sur de la provincia de Buenos Aires se acumula a nuestro alrededor en grandes plantas de silos, desde donde embarca hacia destinos remotos.



Ese enorme caudal de riqueza casi no nos toca. Es tan perfecto el ducto extractivista que la riqueza fuga "como un tubo". A más de un vecino no le queda otra que juntar de la ruta unos pocos porotos, caídos por descuido de la caja de algún camión: https://vimeo.com/28378246

Con los tubos de cartón, en el museo fabricamos este banquito:

 

Sobre ese banquito, compuesto por una intersección de círculos que evoca a la teoría matemática de conjuntos, se sientan los pibxs del taller Prende que este año, también con tubos, están construyendo unos caleidoscopios que atrapan, en su juego de espejos, pequeños fragmentos de nuestro territorio: pinzas de cangrejo, pellets de polietileno, porotos de soja cuyo reflejo se multiplica al infinito.

Ahora pensamos que estos tubos en amalgama pueden funcionar como célula básica para una instalación en el Conti. Tubos convertidos en bancos para armar una ronda. Bancos que reunidos forman, a su vez, un escenario. O que apilados componen una escultura. (¿Una escultura que es peana?). Tubos para apoyar el culo pero también la oreja. Tubos que, como los de un órgano de iglesia, dejan escapar sonidos. La voz de los pibxs, el rún rún de las tolvas, el rumor del mar. Tubos que viajan a la ex Esma llenos de cereal, de urea o de caramelos. Chimeneas de las que sale humito. Tubos donde, hechos un rollo, guardar dibujos o planos ultrasecretos. Tubos en los que (¡a ver si te animás!) meter la mano, para llevarte o, quien sabe, dejar algo. Infraestructura elemental para intercambios imprevistos.



En resumen: estamos pensando en construir un artefacto flexible, monomaterial, que, partiendo de una forma modular, se preste a diferentes usos y configuraciones, metáfora, tal vez, de la comunidad como juego de conjuntos, pero también del modelo neoextractivista y sus asimetrías. No es una idea redonda (sino cilíndrica), pero vale la pena buscarle la vuelta.




sábado, 30 de junio de 2018

UNA MINIATURA QUE SE AGIGANTA



Facundo Valiente trajo su maqueta ferroviaria al museo. Cada domingo pone en marcha sus trenes e invita a todos los ferromodelistas de la ciudad a traer los suyos para que la miniatura crezca.

lunes, 11 de junio de 2018

"SOY LO QUE DESEO, JUEGO CON LO QUE QUIERO"


El sábado lxs Serigrafistas Queer vinieron de visita al museo. Mano a mano, trabajamos en el taller Prende, contándoles lo que hacemos y aprendiendo de nuestrxs colegas. "Queer" es una manera extraña, y por tanto muy apropiada, de decir extraño. O así suena por estos pagos. La palabra proviene del inglés y significa "raro" o "no habitual". Quienes se reconocen en ella hacen propia una desconfianza militante hacia las identidades rígidas, hacia ese orden que distingue y opone, por ejemplo, a los varones de las mujeres, subordinando el plural irreductible de nuestras formas de vida a un orden binario que, aunque parezca, nada tiene de natural. Por eso lxs Serigrafistas Queer imprimen en la calle, al paso de lxs que claman por una existencia más libre, más justa, más bella. Para unx Serigrafísta Queer toda remera es política. Una oportunidad para ponerle el pecho a cada consigna por la que vale la pena dar pelea, pero también una ocasión para ampliar el vocabulario de las luchas populares, para infundir en ellas nuestros deseos. Algo de eso compartimos el otro día. La voluntad extraña de transformar una técnica concebida para reproducir copias idénticas en una herramienta dedicada a multiplicar la potencia de lo que difiere.






domingo, 3 de junio de 2018

PIEDRA Y CAMINO



La semana que pasó viajamos a Tandil invitados por la Facultad de Arte de la Universidad Nacional del Centro. Allí conocimos a los integrantes del proyecto “El Barrio de La Estación de Tandil: memoria barrial y patrimonio ferroviario”, que coordina Ana Silva. La iniciativa se propone contribuir a la puesta en valor de ese sector, clave para el desarrollo de la ciudad a principios del siglo XX, por medio de acciones orientadas al relevamiento, documentación, comunicación y difusión de su historia.

En el proyecto colaboran docentes de las Facultades de Arte, Ciencias Humanas y Ciencias Exactas de la UNICEN, integrantes de la Asamblea Vecinal del Barrio de La Estación y vecinos agrupados en el Centro Cultural La Compañía y el Centro Social y Cultural La Vía. De acá en más, nuestros socios y amigos en eso de tratar de vincular la historia ferroviaria con el aquí y el ahora.


Las fotos de esta entrada son de Christian Delgado.

viernes, 25 de mayo de 2018

NUESTRO TRABAJO, NUESTRA DIGNIDAD

El 1º de mayo se estableció como el Día de lxs Trabajadorxs durante un congreso de la Segunda Internacional Socialista, en 1889. La fecha honra la memoria de cinco obreros condenados a pena de muerte en Estados Unidos por protagonizar, junto a otros miles, un ciclo de luchas por la reducción de la jornada laboral que se inició con una huelga en la ciudad de Chicago, el 1º de mayo de 1886.

Ciento treinta y dos años, y unos cuántos kilómetros, nos separan de aquel hecho, conocido como “la revuelta de los mártires de Chicago”. Pero de entonces a hoy, también por acá hubo y hay historias de lucha que vale la pena recordar. Con la intención de reflexionar sobre esa historia de conquistas de derechos, organizamos junto a la Central de Trabajadorxs Argentinxs una charla-taller que llamamos “Las luchas en el puerto: ¿qué está pasando con nuestros derechos laborales hoy?”

Muchos y muchas nos sentimos parte de esa historia de reivindicaciones. Una forma de continuar con su legado es apropiárnoslo como una herramienta para formar y ejercitar una conciencia colectiva, vital en tiempos en los que la pelea se concentra, principalmente, en defender lo conquistado.











Cambiar las formas de participar sin dejar de hacerlo

Participar de esta actividad implicó para las organizaciones convocadas cambiar la forma habitual de conmemorar el Día Internacional de los Trabajadorxs. Pensar en un espacio alternativo a la Plaza Rivadavia y en una modalidad distinta al tradicional acto con oradorxs. Esta intención vino a coincidir con el acampe que los aceiteros de Cargill sostienen en reclamo de mejoras salariales y de la reincorporación, aquí y en Rosario, de sus compañeros despedidos. En cierto modo, fue el gremio de aceiteros el que dio el primer paso para concretar esta charla, al participar el último 22 de abril un festival con música y choripanes en en la rotonda de ingreso al puerto.

La charla en el museo se vivió, entonces, como una suerte de continuidad de aquella jornada. Desde sus comienzos, este museo -no nos cansaremos de repetirlo- estuvo marcado por historias de trabajadorxs en lucha. Puntualmente, de los ferroviarios que, durante las privatizaciones de las empresas del Estado en los años ’90, salvaron del desguace herramientas, documentos y demás objetos pertenecientes a Ferrocarriles Argentinos. Acto seguido, lxs integrantes del museo, poniendo en duda que sólo los varones de renombre pueden contar y hacer la Historia de un país, fueron en busca de los testimonios de quienes habían manipulado aquellas herramientas. De este modo, se inició una tarea de investigación en conjunto con lxs trabajadorxs del puerto, las usinas y el ferrocarril, que enriqueció con sus voces y experiencias el relato de nuestro pasado.

Es para celebrar que Ferrowhite, un museo comprometido con la visibilización de estas historias, haya acompañado esta charla entre integrantes de distintos gremios y sindicatos para reflexionar sobre el trabajo en el presente. Y no sólo en vinculación con lxs obrerxs ferroportuarixs. La mañana del sábado también se acercaron hasta aquí municipales, docentes secundarios y universitarios, profesionales de la salud, trabajadoras de ANSES, mensajeros y cadetes de ASTRAMyC, bancarixs, músicxs, judiciales, aceiteros, trabajadoras de museos, comunicadorxs, trabajadores de la Cooperativa INCOB y estudiantes de las escuelas de arte.


Historia para armar

Hace pocas semanas, presentamos en sociedad tres trabajadores para armar. Estos nuevos integrantes del museo taller vienen cuestionar la figura, un poco estereotipada, de esos obreros presentes en las salas de Ferrowhite desde el día de su inauguración. Cada uno representa, a grandes rasgos un periodo de la historia de este puerto, que tiene por correlato un modelo de producción y acumulación de las riquezas: el agroexportador, bajo la tutela del capital inglés; el de gestión estatal; y el neoliberal, con su puerto transnacional.

Estos obreros invitan a reflexionar sobre las transformaciones del trabajo a lo largo del tiempo, a comparar las situaciones pasadas con lo que sucede en el presente. Formulan preguntas que no tienen una sola respuesta: ¿qué es un trabajador?, ¿qué es el trabajo?, ¿qué es una trabajadora?, ¿qué supone trabajar en el capitalismo? Asimismo, nos ponen ante el desafío de repensar la cuestión en sus múltiples dimensiones: a considerar las condiciones de trabajo y las luchas de acuerdo con los distintos contextos; a reflexionar el trabajo como un derecho humano, pero también como una mercancía; a tener en cuenta, como dice una de las paredes del museo, que “un trabajador nunca es sólo un trabajador, sino también lo que desea y lo que teme, qué come y cómo baila, las cosas por las que brinda y aquellas por las que lucha”.

La mañana del sábado con Analía y Emilce organizamos una ronda con sillas. Entre ellas distribuimos ocho relatos sobre luchas en el puerto. La propuesta fue leerlos en voz alta para luego comentarlos entre todxs. Seleccionamos textos referidos a la huelga de 1907, a las huelgas ferroviarias de 1958 y 1961, a la huelga portuaria de 1966 y a la huelga de pescadores artesanales del año 2000. Otros fragmentos hablaban de lxs obrerxs desaparecidxs durante la última dictadura, y de lxs trabajadorxs desocupadxs y precarizadxs que se hicieron presentes con fuerza en la escena pública a partir de los años noventa. A medida que los íbamos leyendo los textos, escribíamos algunas palabras sobre las espaldas de los obreros de madera, junto a comentarios y preguntas que surgían de la conversación.


Intervenciones

Pasó algo bastante extraño para esta clase de encuentros. La palabra no quedó centralizada entre “los más formados”. Leer y conversar sobre los diferentes relatos posibilitó que la voz circulara entre muchxs. Quienes se expresaban lo hacían con actitud de aportar desde la propia experiencia, desde las problemáticas específicas de su sector, también desde los recuerdos y vivencias, sin intención de imponer un punto de vista sobre lo qué debemos hacer como clase trabajadora. La docente y secretaria general de la CTA, Ana Canullo, intervino desde ese lugar:

“El año pasado, cuando empezamos a estudiar la Reforma educativa y en octubre empezamos a enfrentar la Reforma laboral, empezamos a ver cómo todo encajaba perfectamente […] Se supone que desde educación tenemos que formar aquél trabajador del futuro más precarizado e individualista, en lugar de darle herramientas para cuestionar el sistema”.

El encuentro también nos permitió conocer otras historias de trabajo de algunxs compañerxs. Cacho Allende, actual dirigente de la Asociación Judicial Bonaerense, nos relató su despido –junto al de muchxs otrxs– de la Junta Nacional de Granos en 1985, hecho que vino a poner de manifiesto el fin del modelo de gestión estatal, en el cual el trabajo operaba como el articulador de las relaciones sociales, y su reemplazo por otro en el que el capital financiero y transnacional comenzó a gobernarlas:

“En el año ‘84 u ‘85, no recuerdo exacto, los trabajadores de la Junta Nacional de Granos hicimos 15 días de paro. Habíamos paralizado el Puerto. En el año ‘85, el Elevador número 5 había tenido su mayor rendimiento. Se redujo notablemente su operatividad y se dio paso a la privatización de un ente que daba varios millones de dólares al país […] Se lo concedieron a Bunge y Born por 300 mil dólares al año. Era lo que faltaba destruir. Muchos de nosotros pensamos que fue un atentado y no un accidente […] En ese entonces, estábamos compitiendo, palo a palo, con Estados Unidos”.



Por otra parte, la huelga ferroviaria del ‘58 nos dio el pie para hablar del rol de las mujeres, al margen de las tareas de cuidado y reproducción de la vida. En el marco de aquella lucha, un gran número de mujeres salió a la calle para exigir por la liberación de sus esposos, detenidos durante la multitudinaria marcha del 1° de diciembre. Lo interesante de haberlo comentado fue no tanto dar cuenta de otro ejemplo de participación de las mujeres en la esfera pública, sino los nuevos interrogantes que ese relató despertó. Paula Ercoli, del colectivo FM De La Calle, expresó:

“A veces una se pregunta qué rol a lo largo de la historia ocupamos las mujeres y no tenemos muchas respuestas […] Entiendo la discusión en cuanto al trabajo doméstico, que nos ha llevado a pensar que las mujeres sostenían los lugares reproductivos para que el obrero pudiera salir a organizarse, salir a trabajar a la fábrica, etc. El desafío más grande, es pensar dónde estaban las mujeres dentro del mercado. Porque me resulta imposible pensar que, en procesos de trabajo tan grandes, las mujeres estuvieran ausentes”.

En este sentido, durante la charla aparecieron nuevas pistas para ampliar las investigaciones sobre el mundo del trabajo en el puerto. Si nos une la necesidad de pasarle a la historia el cepillo a contrapelo, tenemos que indagar en las historias de las obreras, quienes sufrieron y resistieron a la explotación de dos sistemas, el del capitalismo y el del patriarcado.


Pero… Vayamos al hueso: ¿qué va a pasar con nosotrxs?

Los obreros de Cargill nos comentaron que la planta de esta multinacional puede producir con sólo 16 operarios, dado que la mayoría de los puestos de trabajo son para realizar tareas de mantenimiento. Conocer esta realidad, nos obligó a discutir un tema sensible: ¿cuál será el futuro de lxs trabajadorxs ante el avance del capital? Según Diego Márquez, delegado sindical de la empresa
“con tanta tecnología, va a llegar un momento en que los trabajadores no vamos a tener qué hacer, la única fuerza de trabajo que vamos a brindar va a ser más que nada, la intelectual […] A los trabajadores lo único que nos va a quedar es la conciencia de clase para decir basta”.


En la misma línea, Analía Lusarreta, docente e integrante de la comisión directiva de Suteba, agregó que el capitalismo necesita de la fuerza de trabajo para acumular y que, en este sentido, no es posible pensar un capitalismo sin explotación laboral:

“el capitalismo siempre necesita de trabajadores, el tema es si va a aumentar o sostener una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras en relación de dependencia, y sobre todo, en qué condiciones. El neoliberalismo necesita y promueve situaciones de flexibilización laboral cada vez más profundas. […] En China y en India hay mano de obra más barata que lo que puede costar fabricar un robot”.

En nuestro país, el gobierno impulsa la campaña del ‘emprendedurismo’ como una fórmula cuasi mágica para resolver problemas como la falta de empleo, los despidos masivos, la precarización laboral y la pérdida del salario. Según esta visión, salir a flote no debería depender de la “gentileza” de un patrón que nos ofrezca un puesto, sino de cuánto esfuerzo individual dediquemos a revertir nuestras condiciones materiales. Esta medida da por sentado que lxs trabajadorxs partimos de una misma línea de salida y contamos con iguales recursos y posibilidades, al tiempo que se presenta como algo aislado de una cada vez más crítica realidad socioeconómica: 

“Conceptualmente, emprendedor es quien «emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas» y emprender refiere a «acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño». Este concepto genérico lleva entonces al ideal del hombre moderno en la que el esfuerzo personal, la libertad del individuo y la igualdad de oportunidades contribuyen al desarrollo de la condición humana.”[1]

Esta receta toma cuerpo en la figura del/la trabajador/a monotributista, profundizando la precarización de las relaciones laborales. En el proyecto de Reforma Laboral que el oficialismo presentó en el Congreso en diciembre del año pasado, podía leerse que las empresas lograrían maximizar sus ganancias por la doble vía de la explotación de la fuerza de trabajo y el abandono de los costos de la seguridad social:

“A la flexibilidad horaria y el abaratamiento del despido se suma un tercer elemento: el abaratamiento de la registración de la relación laboral. Por un lado, se propone una reducción generalizada de aportes y contribuciones patronales a la seguridad social –que hasta hace unos meses se planteaba que sería sectorial–; y por otro lado se condonarían las deudas y reducirían las sanciones para la falta de registración de las relaciones laborales –que además ya no serán cobradas por el trabajador, desincentivando la denuncia de estas irregularidades–. Así, la mayor registración, que se plantea como un objetivo primordial de la reforma, se pretende lograr a costa de degradar sus implicancias, desfinanciando el sistema de seguridad social.”[2]

Este panorama se complejiza aún más con un elemento que perjudica la unidad de acción del conjunto de lxs trabajadorxs y refiere a la fragmentación –cada vez mayor– de la fuerza de trabajo, “es decir, al proceso que ha llevado a un distanciamiento cada vez mayor entre los ocupados con beneficios sociales de aquellos que no los poseen, así como de todos ellos en relación con los desocupados.”[3]



Un gesto de unidad

En el Prende nos esperaban lxs chicxs, junto a sus familias y las mujeres de la Asociación de Amigxs del Castillo, para compartir una mesa que se extendió a lo ancho del taller. Allí brindamos por todas las situaciones que esa mañana habían sucedido en simultáneo con la charla: la cocina de kilos y kilos de tallarines con tuco y la jornada de impresión de remeras con los foquitos del Prende.

Cuando lxs trabajadorxs se encuentran para organizarse es muy común escuchar discursos que apelen a la necesidad de “construir la unidad de clase”. En el encuentro primó la importancia de escucharse y formarse con lxs otrxs a través de la experiencia; con esta pequeña acción fue posible ver materializada aquella proclama.

“En un momento del capitalismo ha surgido esto de ¿por qué no nos adueñamos de las empresas? […] El trabajador tiene la fuerza, aún hoy, con todo esto de que nos han querido desarmar. Todavía, me parece, que está eso en nosotros, nosotros podemos ponernos a la cabeza de todo esto. Yo sigo siendo muy optimista”. Con estas palabras se refirió Norma Santiago –trabajadora jubilada del Hospital Municipal- a la oportunidad de hacer valer nuestra dignidad como laburantes, por ejemplo, multiplicando las experiencias de las fábricas recuperadas. Recibió muchos aplausos, tantos que casi le damos el cierre a la cosa ahí nomás… pero es preciso dejar esta crónica aquí.



* Los dibujos que acompañan este texto fueron hechos por Franco Cabrera Santos durante el desarrollo de la charla.

[1] Aizicovich H. (2018). “Emprendedurismo y flexibilización laboral”. Revista Acción: en defensa del cooperativismo y del país, n.° 1242, mayo, segunda quincena. Recuperado de: https://www.accion.coop/emprendedurismo-y-flexibilizacion-laboral

[2] Fernández Massi, M. (2017). “Crónica de una reforma anunciada”. Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas. Recuperado de: https://www.ocepp.com/single-post/2017/11/12/Cr%C3%B3nica-de-una-reforma-anunciada

[3] Arceo, N. et al (2008). “Empleo y salarios en la argentina. Una visión de largo plazo”. Buenos Aires: Capital intelectual, Claves para todos, colección dirigida por José Nun, n.° 80, p. 89.

martes, 22 de mayo de 2018

CASA RÍO







Algunas imágenes de lo que sucedió este fin de semana durante el encuentro "Las islas", organizado por Dani Lorenzo en Casa Río de Punta Lara.

Hubo exposición colectiva, deriva por la Isla Santiago, reconocimiento del humedal y de la costa del Río de la Plata, visitas a productores locales, presentación del libro "La parva muerte, o la memoria de los otros.", y presentación pública de las iniciativas participantes.

Allí estuvimos con nuestro proyecto "Isla Invisible".