miércoles 14 de marzo de 2012

MOMO EN LA MAREA




Mareados y contentos, así quedamos en Ferrowhite después del último sábado. La noche del 10 de marzo los ritmos del agua y de la fiesta reunieron sus ciclos en este museo, y de tan raro encuentro vino a resultar ese cataclismo que llamamos el Carnaval de la Marea.

Para muchos acá, la palabra marea alude no solo al movimiento del mar, sino además al extenso territorio que el vaivén del agua afecta. Un sitio en el que cada cosa varía su disfraz con los cambios de la luna, el movimiento de las dragas o de los vientos. Un lugar difícil en el que se produce, sí, pero también se vive y se festeja.

A la compañía de acrobacia aérea "Fuera de Código", a los chicos de la murga "Vía Libre", a las bandas "La Cigarra", "Te va piola" y "Los de siempre", a los tambores de "Vamo' Arrriba", a Sarita Cappelletti y Astor Vitali, a Chiche Ursino y Alejandro Paredes, a los amigos de la Cooperadora del Hospital Menor, a la Sociedad de Fomento del Bulevar Juan B. Justo, a las mamás del equipo de Patín del Club Huracán, a Cacho Santamaría, a nuestros ríanautas: Pedro, Facundo, Guillermo y Roberto, gracias por dejar su huella en el barro. Como la marea, el carnaval se va para volver.

martes 13 de marzo de 2012

CÓMO FUNCIONABA EL PLANTEL DE SATURACION Y RECUPERACION DE ESTOPA (SECCION 84)

Toda la estopa que se usaba para lubricar los ejes de las ruedas de locomotoras a vapor y vagones se preparaba en Talleres Bahía Blanca Noroeste. Hace dos años estuvimos recorriendo el sitio donde estaba el galpón de plantel de estopa con Humberto Gómez quien fue capataz de esa sección hasta su cierre definitivo a fines de la década del 80. 


Así, según nos explicó funcionaba la sección 84, PLANTEL DE ESTOPA

La estopa (que se obtiene deshilando trapos y restos de género de diversa clase y recortes de tejeduría) fue utilizada hasta mediados de la década del 70 como medio de lubricación para evitar la fricción y el recalentamiento de las ruedas, tanto de locomotoras de vapor como de vagones. En los galpones de alistamiento diario, en las estaciones de la línea había operarios, los estoperos encargados de colocar en cada caja un paquete de estopa empapada en aceite, de reemplazar la estopa seca y de despachar en tambores la estopa usada. Tanto la preparación de la estopa saturada en aceite,  como la recuperación de la estopa y el aceite usados se hacía en Talleres Bahía Blanca Noroeste, precisamente en la planta de lavado y restauración de estopa.



                Talleres Bahía Blanca fue el principal centro de preparación de paquetes y rollos de estopa saturada de todo el sur argentino. La estopa “nueva”, sin usar llegaba en fardos de 300 kilos, envuelta en arpillera. Se recibían dos tipos de estopa, la que se usaba en las cajas de ejes de vagones, compuesta de un 70% de algodón y el 30% de lana; y la que se aplicaba a los ejes de las locomotoras (que se calentaban mucho más y necesitaban más aceite) con un 30 % de algodón y 70% de lana. Un operario se encargaba de cardar la estopa, es decir, de separarla, de sacarle las impurezas (fierritos, alambres, piedras) y de preparar fardos de 34 kilos. Luego, la estopa se colocaba dentro de las dos bateas, de ocho compartimentos, cada una, y debajo de las cuales había una serpentina de vapor con la que se calentaba el aceite que llegaba por medio de un sistema de cañerías desde los tanques aéreos ubicados sobre las muros del galpón. Para que la estopa quede bien impregnada era importante no solamente la temperatura del aceite sino también el tiempo de reposo habitualmente se la dejaba desde las doce del mediodía hasta el otro día a las cinco de la mañana. A las 5 de la mañana se abrían los grifos  y la estopa se iba escurriendo y luego se preparaba el tambor, junto a la balanza, hasta que se llegaban a los 125kgs netos: 34kg de estopa y 91ks de aceite. La estopa tenía que quedar bien untada, pero –fundamental- no tenía que chorrear aceite. Sumando el peso del propio tambor y la tapa, quedaba listo en 200 kg, y se lo preparaba para ser despachado.
                Además de la estopada que se usaba para lubricar, se preparaban rollos de estopa, que se usaban para impedir la salida del aceite de la caja y evitar que entre tierra o arena en la caja. Para eso, había en plantel de estopa siete máquinas para fabricar rollos, las rolleras, conectadas entre sí por un sistema de transmisión. Cada máquina tenía dos rueditas, una para trabajar y otra para pararla: se ataban las hiladuras de la estopa en una punta, se ponía en marcha la máquina, como si fuera un huso y al ponerse en funcionamiento la rollera, iba enrollando la estopa, de mayor a menor en forma de “chorizo”, grandes o chicos, según si eran para cajas de ejes grandes o vagones chicos. Por día, cada operario hacía unos 185 rollos grandes y 210 chicos. Los rollos se iban poniendo en canastos, que luego se tapaban y se colocaban dentro de otra batea con un guinchecito a mano, a cadena; al otro día cuando venía los levantaban de vuelta, los escurrían y los ponían en tambores. Como era un trabajo liviano y sendentario, a las rolleras iban quienes estaban accidentados, con problemas de cintura o quebraduras.
                La recuperación y reutilización de la estopa y el aceite era un aspecto fundamental de esta sección. Los rollos usados se desechaban (se usaban generalmente para hacer fuego), pero el grueso de la estopada usada era devuelta al taller. Se la colocaba en las centrífugas durante una hora, se la preparaba y se la centrifugaba dos veces más. Cuando la sacaban, (a estopa negra, negra, salía blanca , dice Rubén Sánchez) había un obrero encargado de cardarla, sacarle las impurezas  y prepararla para ser impregnada nuevamente.
                No solamente se recuperaba la estopa sino también el aceite: las tres centrífugas estaban conectadas a un tanque subterráneo en el que se depositaba el aceite que desprendía la estopa usada; en ese depósito se lo dejaba descansar. Luego era bombeado hasta el más elevado de los ocho tanques aéreos que estaban emplazados en la parte más alta del muro perimetral del galpón: estos tanques, de más o menos trescientos cuatrocientos litros, estaban todos conectados entre sí, con una leve diferencia de altura uno de otro.


 La tierra y las impurezas del aceite decantaban; y después de un intervalo, iba pasando de un tanque a otro, hasta que quedaba completamente limpio y en condiciones para ser bombeado nuevamente a las bateas de saturación y reutilizado.


En esta sección llegaron a trabajar 28 obreros: el que manejaba la centrífuga y el que cargaba la estopa, y después uno en cada una de las 7 rolleras, y los que descargaban y cargan los tambores llenos de estopa (que rotaban todos los meses). En la oficina había un pizarrón, un tablero numerado, grandísimo, con pitones que indicaban en qué estación estaban los tambores, cuándo había sido despachados, si a los tres meses no habían sido devueltos, se reclamaban. cuando había que preparar el vagón con tambores para despachar a la zona, se iba ubicando al fondo el tambor de la estación mas distante para que los fueran descargado de manera ordenada. Nosotros reclamábamos los tambores con la estopa y cuando venía la descargábamos con un vagón entonces los rollos que traían no servían, se gastaban para encendido.
                En una época los operarios de esta sección usaban zuecos de madera. Por otro lado, los que trabajaban en las rolleras no podían tener ni corbata ni anillo:

un día vinieron del seguro, empezaron a revisar y había uno con corbata y otro con anillo entonces me dijeron, “¿Por qué esta ese hombre con corbata?  si lo agarra la rollera lo ahorca. No puede trabajar con corbata. Y con anillo tampoco, si se engancha el anillo con unos hilos de estopa se lo lleva la mano y eso después tiene que pagar el seguro” , lo prohibieron. (Gómez)

Hasta los años 90, hasta el taller siguió proveyendo la estopa saturada y chorizos estopados y repartiendo entre 200 y 300 tambores mensuales entre los ferrocarriles Sarmiento y Roca.


* La "biblia" para entender cómo se prepara la estopa y cómo se pone la estopa en vagones y locomotoras es el libro publicado por el Ministerio de Industria y Comercio de la Nación, YPF, Lubricación de ejes, s/f. (publicado entre 1949 y 1958, fecha en que ese ministerio fue convertido en secretaría)

* Plano: FCS, FCBBNO: Disposición propuesta del plantel para limpieza e impregnado de estopa, 1943. Gentileza: Héctor Guerreiro.

viernes 9 de marzo de 2012

PEDRO FONTANA REYES TE INVITA AL CARNAVAL DE LA MAREA


No, no es Don Corleone. Es Pedro Fontana Reyes, mítico locutor de la pileta del Club Puerto Comercial en los 60, invitándonos al Carnaval de la Marea:

jueves 8 de marzo de 2012

EL CUERPO DE LA LOCOMOTORA (SECCION 75: CALDERERIA)

Cuando las locomotoras a vapor dejaron de circular, a mediados de la década del 70, a buena parte del personal de la sección calderería - que pasó a llamarse "metálica" se asignó la tarea de la preparación de las chapas y los materiales necesarios para la reparación de los vagones graneros. Pero históricamente, esa sección tuvo a su cargo la reparación y limpieza de las todas  las calderas: las calderas de las locomotoras de vapor, las calderas de los guinches a  vapor y, hasta el momento del cierre del taller, las calderas fijas de la sección herrería.


Para los autores del libro La locomotora, manual práctico para maquinistas y fogoneros (Barcelona, 1928), Lamalle y Legein, la caldera es el alma de la locomotora. Para Ricardo Schettini*, que trabajó como calderero en Talleres Bahía Blanca, la caldera era, ni más ni menos que

EL CUERPO DE LA LOCOMOTORA

“La caldera se levantaba, cuando se desconectaba toda, el guinche la levantaba, la posaba arriba de unos tacos, para que nosotros trabajáramos en la reparación, la enlazábamos por acá abajo con los cables y cuando se desconectaba toda, había que cortar los remaches, sacarlos y ya quedaba suelta. Se reparaba la caja de humo, a veces estaba podrida, a veces había que hacerla nueva, o la chimenea que se quema, porque era una chapa gruesa así. Teníamos que sacar todos, todos los tubos, había calderas que tenían 150 tubos chicos y 21 de los grandes, los grandes van en la parte de arriba, los chicos en la parte de abajo, porque los tubos se cortan y pierden, acá en los cuatro rincones tenemos tapones de registro, vos los sacás para lavar la caldera, porque la caldera adentro se ensucia, porque la caldera toma agua en White, esa era un agua, agua dulce, pero la maquina llegaba a San Antonio y qué tomaba, agua salada, el agua salada tiene mucha potasa, entonces la potasa le provocaba incrustaciones...

 A. Cartocci, Contribución al estudio de la locomotora, Bs. As, 1963

Vos sacabas los tapones, a veces salía como yogur de adentro, como yogur espeso, con un alambre le
pasábamos para lavarla hasta que salía el agua limpia, ... eso que te digo salía como yogur y se va pegando a las paredes, eso es como una persona que come grasa, lo mismo lo mismo, el médico te dice la grasa produce colesterol, en la caldera pasa lo mismo, se le va pegando, se le va pegando, así se hacen incrustaciones en las paredes, ahí es donde se puede quemar porque al tener las incrustaciones no llega el agua por más calor que le des, eso se pone peor que la porlan que no la ablandas con nada. Por eso cuando se revisa, porque se revisa por estos agujeritos, viene el inspector y te coloca ... ¿viste cuando el doctor te coloca la  palita de vidrio con el espejo? Bueno, él ponía así el espejo y nosotros con una lámpara a carburo,  y miraba los estays o virotillos (que son elementos de fijación): entre uno y otro hay una distancia mas o menos unos 10 cm, porque son mil y pico los que lleva. Por el agujero que enfrenta al otro, teníamos que pasarle un macho largo con rosca, con dos canaletitas, eso se pasaba de acá para allá, para mejorar la rosca y después se enroscaba, de esto te queda afuera un pedacito así, para adentro de la caldera y afuera de la caldera, entonces con unas estampas formaba la cabecita, al sobrar una cabecita así, alguien con un fierro grande grueso, con la mano tenia que aguantar y de acá entre dos personas con el martillo a viento, neumático se remachaba de acá adentro y de acá afuera.

La puerta de la caja de humo también entraba en nuestra sección, si estaba muy podrida había que sacarla toda porque esta iba toda remachada y hacer una caja de humo nueva y colocarla o si no, cortarla con el soplete y hacerle los parches respectivos, soldador eléctrico.  

Cuando venia el inspector marcaba los trabajos que había que hacer: decía que había que bombardear la caldera, agarrar el martillo a viento entre dos personas y uno adentro los mil y pico de estays hacerle pr prrrrrrrrr prrrrrr que se vaya cayendo toda esa incrustación. Era terrible, yo tengo pérdida de oído, tremendo, tremendo, era una sección muy fea, polvillo, humo, ruido infernal, todos, el 99% de todos lo que nos jubilamos, del oído estábamos hecho pedazos, cuando nos dieron los cobertores, yo entre en el 55, los pidieron en el 78, 25 años, nosotros nos poníamos a veces en el oído algodón encerado, o nos poníamos algodón, pero ese ruido te golpeaba, terrible. Los caldereros y los que trabajaban juntos que eran de otra sección, porque trabajamos mezclados, toda la gente esta estropeada, completamente estropeada.

El tender también nos pertenecía a nosotros, porque se podría, había que  hacer unos parches, estar adentro, esta dividido por planchas, tirantas, así, todas remachadas, había que estar adentro remachando. Adentro había rompeolas, unas chapas así con agujeros, cosa que cuando la maquina va andando, el agua no este bum bum golpeando adentro de este tanque.     Nosotros había cosas que se trabajaba al aire libre, cuando era la máquina parcial; cuando era general iba a dentro porque había que levantarla, esto iba arriba de unos tacos, en montaje, ... ya te digo estaba todo dividido, la reaparación de la máquina era como los médicos, traumatólogo,  clínico, cardiólogo, urólogo, todo así, esto era lo mismo, una parte uno, una parte otro.”

*Entrevistado el 8 de abril de 2005.

martes 6 de marzo de 2012

CÓMO SE HACIA LA REPARACION DE LAS LOCOMOTORAS A VAPOR (sección 70)


Se habla mucho en estos tristes días, de los procesos de reparación y mantenimiento de locomotoras  y vagones ¿Cómo funcionaba el taller de reparación de locomotoras (sección 70) en talleres Bahía Blanca Noroeste)?

Esto nos contó Mario De Simón (febrero 2012):
La sección montaje con las locomotoras a vapor era una sección clave y fundamental, Cuando entraba al taller una locomotora. para reparación previo aviso de división tracción la recepcionaba en la balanza ubicada cerca del portón de Juan Molina junto a los vagones para reparación. Iba hasta ahí el personal de montaje para tomar el estado de material faltante, se determina que faltaba y se daba intervención a la Oficina de Progreso que analizaba  y o hacia los pedidos  o mandaba a fabricar los repuestos. 

Se trasladaba la loc. hacia el desame ubicado a la entrada de  montaje ( fuera), Se procedía a su desarme, quedaban las ruedas y la caldera que se sacaban dentro con las grúas. El material que se sacó en el desarme era lavado con vapor y soda cáustica, y se enviaba a la cobrería, los caños; a ajuste , los manómetros, vacuómetros, válvulas de seguridad y robineteria en general, y los equipos de freno. 

Dentro de la nave se sacaba la caldera , se sacaban las ruedas , quedaba el bastidor solo (bastidor las chapas que conforman la base). Una vez el bastidor en su sitio, los operarios de la sección montaje proceden a trazar el bastidor, es decir, verificar que los alojamientos de las cajas estén de acuerdo a planos. Las cajas son grandes  cojinetes de bronce donde giran los ejes de la locomotora. Cada locomotora tiene un tipo de caja diferente, cuando entra  la locomotora a reparación, la oficina de progreso verifica la existencia de cajas en bruto del tipo a necesitar, si no hay stock ordena a la fundición que las funda, mediante la activación de órdenes de fabricación: en montaje, se trazan, en fundición, las funden, en tornería las labran.

Luego comienza el proceso de armado: de la tornería llegan las cajas y se montan; de la herrería, los elásticos y herrajes; la caldera reparada y realizada la prueba hidráulica en presencia de inspector de calderas, de la sección calderería; de tornería, llega el rodado, y así entonces se coloca el bastidor sobre las ruedas, y la casilla. Se arma la robineteria, los electricistas arman los faroles y el generador, los carpinteros reparan o fabrican el miriñaque y los albañiles proceden a aislar la caldera con amianto en polvo o en colchonetas de amianto.

A esta altura la locomotora es pasada a la vía de medio con las dos grúas puente de treinta y cinco  toneladas, pues  los costados están ocupados por los otros bastidores en proceso. La locomotora. que estamos armando es necesario desplazarla para adelante y atrás, para armar las válvulas de distribución, los pistones, los brazos de acople y las bielas motrices; además se  toma la longitud de las bielas moviendo la locomotora con una grúa puente, y se toma la distribución, actuando sobre las palancas que gobiernan la válvula de distribución para que tengan una correcta entrada de vapor por medio de la válvula a los cilindros.
Finalmente se acopla el tender que se reparó paralelamente en un sector  al lado de las calderas en reparación. Ya tenemos la locomotora. armada, ahora hay que hacer la prueba  en vapor, o sea probarla como si etuviera en condiciones de servicio. 

Se la traslada entonces al patio aledaño a montaje, un hombre se encarga del encendido, previa carga de fuel oil en la herrería y agua del tanque a la entrada del taller, el encendedor, en ese momento Luis Rochi, una maravilla de persona, engrasaba  con grasa dura y grasa blanda según los sectores a lubricar. Se encendía la loc. hasta levantar presión de vapor, una vez con la presión de trabajo venía personal de ajuste para calibrar  las válvulas de seguridad, estas válvulas se probaban  con el quemador a fondo:  tenía que levantar la presión apenas unas pocas libras arriba de la presión de trabajo (se usaba como unidad  de presión en libras por pulgada cuadrada): si no sucedía así se apagaba y se cambiaban las  válvulas.

Ya con la locomotora en vapor,  normalizadas las válvulas de seguridad, el personal de montaje procedía a verificar los sistemas de freno, a vapor y al vacío, ver el comportamiento del eyector productor de vacío, importantísimo pues significa  la capacidad de frenado del tren: debía obtenerse un grado de vacío óptimo en el vacuómetro; revisar comportamiento de los inyectores (los que inyectan agua a la caldera para reponer la consumida), revisar el funcionamiento del lubricador hidrostático que tenía la función de lubricar válvulas y cilindros, superando la presión existente en cilindros y válvulas mediante una columna hidrostática). Se hacen los ajustes finales en el aparato combinado para control de fuego, y se da intervención a la División Tracción quien envía un inspector quien, previo examen  riguroso, firma el certificado de aceptación.
 
A todo esto los pintores van preparando y cuando culminan las tareas de inspección pintan . Siempre había  algún roce pues los pintores pretendían (lógico) que no hubiese nadie  cuando ellos pintaban, pero eso no siempre se daba pues a último momento se hacia alguna  tarea.
 
Imaginate un ciclo de cinco locomotoras, por mes, los  movimientos de materiales, era entretenido... 

Estos trabajos se hicieron en Talleres Noroeste mientras hubo en circulación locomotoras a vapor, o sea hasta mediados de la década del 70. Sin embargo, desde mediados de los años 60, la sección 70 se ocupó principalmente de vagones tolva.

Texto: informe Mario De Simón, febrero 2012
Fotografía: Archivo Ferrowhite FW 2320 
Imágenes y detalles de la construcción del edificio del galpón de montaje en el blog de Héctor Guerreiro:

lunes 5 de marzo de 2012

MUSEO CABEZÓN

Vía Libre para los Cabezones de Ferrowhite en la Noche de Carnaval del puerto.

sábado 3 de marzo de 2012

LISTOS PARA MARCHAR



Sábado 3, 19:30 hs., Anfiteatro Tulio Angelozzi: Noche de Carnaval en White.

jueves 1 de marzo de 2012

NUESTROS



La imagen que abre esta galería corresponde a uno de los carteles emplazados en el frente de la Estación Retiro, el 1° de marzo de 1948*. Es allí y entonces que Eva Duarte, sin la compañía de Perón -el General está internado, a punto de ser operado por una apendicitis-, anuncia ante una multitud la compra por parte del Estado de los ferrocarriles de propiedad inglesa.Ya son nuestros” dirá luego Carlos D’Agostino, la voz del noticiero cinematográfico Sucesos Argentinos.

Las imágenes que siguen las tomamos acá en White, ayer a la mañana. Quien nos mira desde la última foto es el señor Andrés Cortéz. Don Andrés trabajó como catango, cambista y al final de su carrera inspector, siempre en la playa de maniobras que queda ahí nomás del museo, justo abajo del puente sobre el que nuestro vecino se planta y posa. Mientras sostiene la locomotora de latón, Andrés se interesa por la imagen que sirve de referencia para su retrato. “Perón cumple. Ya son Argentinos!” se lee en la fotocopia que le alcanzamos. 64 años después de aquel 1° de marzo, y como si la cuestión trascendiera la mera nacionalidad de los actuales concesionarios de las vías y los trenes, Andrés Cortés, ferroviario, se pregunta: “¿Y no será hora de que vuelvan a serlo?” 
  
* En el rincón superior derecho, el cartel original. En grande, la imagen convertida a vectores por el grupo "Iconoclasistas".

jueves 23 de febrero de 2012

SE POSPONE EL CARNAVAL DE LA MAREA

Ferrowhite comunica que ante los trágicos sucesos acontecidos ayer en la Estación Once del ferrocarril Sarmiento, la fiesta prevista en este museo para el sábado 25 de febrero ha sido pospuesta para el próximo sábado 10 de marzo.

miércoles 22 de febrero de 2012

ONCE

Los vagones de fabricación japonesa que chocaron esta mañana contra el andén de la Estación Once llegaron al país en 1961, año de la huelga contra el Plan Larkin de reducción de los ferrocarriles. Interesarse por lo que sucedió con los trenes en este país desde entonces hasta la fecha, implica documentar la continuidad, hoy más que nunca injustificable, de políticas de abandono y desguace que, dolorosamente, son condición de posibilidad de estas y tantas otras muertes.

domingo 19 de febrero de 2012

FAUNA MURGUERA



Hasta el gran Juan Lima se copó con el Carnaval de la Marea, y nos dibujó este cangrejo mutante y murguero (junto a otros animalitos que ya les iremos mostrando). ¡Gracias Juan!

jueves 16 de febrero de 2012

CON MI BALSA YO ME IRÉ AL CARNAVAL



Se viene el Carnaval de la Marea, y en el garage de los Vecchietti, en el barrio Vialidad, ya se ensaya una nueva versión de La Balsa. Pochy Acosta larga por un rato su guitarra surfer y caza el micrófono (y un escobillón), porque en carnaval ¡todos pueden cantar!

lunes 13 de febrero de 2012

LA CARROZA PROHIBIDA (INGENIERO WHITE, 1911)

“El carnaval es la fiesta más vieja del mundo” sentencia Cacho Mazzone apenas pone un pie en Ferrowhite, bien temprano a la mañana,  y varios entre los que acá aprontan preparativos para el Carnaval de la Marea, asienten con él. Aunque tampoco falta en este museo taller quien afirma que el carnaval resulta, además, la fiesta que “con el tiempo más ha cambiado”. Todos concuerdan, sin embargo, en que algo persiste de época en época y de un barrio al otro: la impresión de que durante esas noches previas a la cuaresma, la vida habitual se pone un poco patas para arriba, y con ella el orden establecido, como si detrás de la máscara fuera posible reírse del maquillaje solemne con el que las jerarquías intentan disfrazar lo que no es justo o igual para todos.  

Algún otro, con tales y tales libros a mano, dirá que el carnaval es una transgresión pautada por ley, esa excepción que confirma las reglas. Pero, siendo ya las 9 y 30, nada borra nuestra sospecha de que entre fiesta y autoridad ha existido casi siempre una relación tensa, de tire y afloje. A manera de prueba, Hector Guerreiro exhuma esta imagen del archivo, que enlaza la historia ferroviaria a la historia, todavía por contarse, de los carnavales en la ciudad.

Para Guillermo Tellarini, referente de Vía Libre, la murga que nos va a acompañar el próximo sábado 25, aún está fresco el recuerdo del decreto 21.319 con el que el que la última dictadura militar prohibió los feriados de carnaval, y la persecución que por aquellos años sufrieron muchos murgueros, en virtud de lo que las letras de sus canciones se animaban a denunciar. Es interesante pensar todo esto en tiempos en los que esta celebración, con fuerte raíz barrial, es auspiciada por el propio Estado Nacional, en el que una Delegación y dos museos municipales colaboran junto a los vecinos y sus organizaciones para activar el carnaval, con sus voces y sus disensos, en las calles del puerto.

Pero ¿Por qué habrá prohibido la policía que circulara por White aquella falsa locomotora? ¿Acaso en aquel tiempo las empresas ferroviarias y el negocio de la agroexportación al que se debían, eran entidades casi sagradas, de cuyos unánimes beneficios y condición magnífica no convenía ni siquiera dudar? ¿De qué cosas no se puede dudar hoy? “Por más que aguzamos el ingenio no le vemos la punta” a la cuestión, pero prometemos insistir con la pregunta. Por el momento, dejamos el recorte pinchado en una esquina del pizarrón, justo al lado del presupuesto de los panchos y las gaseosas para los chicos de la murga. Fin de la conversa. A trabajar.

martes 7 de febrero de 2012

NADA DE ZARAZA




Cada vez que se habla de los talleres ferroviarios Bahía Blanca Noroeste ciertas frases se repiten: estos edificios tienen mas de cien años, son de la época de los ingleses, el inglés sí que sabía construir, cosas así. Pero si uno recorre y mira lo que queda de esas construcciones, examina documentación de archivo y escucha atentamente las entrevistas con personas que trabajaron allí en diferentes momentos, se advierte que no todo era lo mismo: que si fue un "inglés" el que hizo el plano, fueron seguramente cientos de albañiles italianos los que levantaron las paredes; que todo es, sí, en general arquitectura industrial inglesa, pero que no son ni del mismo color ni del mismo material (porque fueron hechos varios años después) el edificio de la herrería y el galpón de montaje, ni todos los arcos de la misma medida y abertura; y que si bien algunas secciones funcionaron siempre en el mismo lugar, otras en cambio fueron cambiando de acuerdo a las nuevas necesidades.

Una cosa es cierta:  encontrar los "documentos" para tener estos datos no es algo tan sencillo, los archivos de Ferrocarriles Argentinos no están disponibles para la consulta pública y sólo algunas de las personas que trabajan en las oficinas donde están guardados tienen acceso a ellos. Con la paciencia que permite el no estar sujeto a los ritmos de "productividad" académica, Héctor Guerreiro ha ido consiguiendo que le presten algunos planos originales, los ha estudiado minuciosamente, los ha comparado entre sí y con fotografías (tanto viejas como recientes). Así, pudo llegar a establecer -y no deduciéndolo a partir de un dato más general, en este caso, la fecha de constitución de la empresa- en qué año se hicieron los primeros edificios, cuándo los que vinieron después, cuánto medían, qué tipo de techo tenían, cuántas chimeneas, cómo estaban distribuidas, a qué objetivos respondían las construcciones de la empresa Bahía Blanca Noroeste, y a cuáles los nuevos edificios y vías hechos por la empresa Buenos Aires al Pacífico. Mapas y planos de diferentes épocas le han permitido analizar cómo los edificios se fueron transformando a lo largo de los años de acuerdo a los objetivos y politicas de las empresas que administraron los talleres: Bahia Blanca Noroeste (1897), Buenos Aires al Pacífico (1904), Ferrocarril Sud (1925), EFEA y luego Ferrocarriles Argentinos (1948) y por último Ferrosur (1993-1996).

De ahí, con la precisión de las fechas exactas, nombres propios y medidas y materiales certeros, podemos entender por qué se construyen el Galpón de Locomotoras de Maldonado y Puerto Galván, cómo el equipamiento de estas instalaciones se beneficia con la Ley Mitre, por qué -y esto en base a los libros de registro de personal y no deduciéndolo del postulado general "ferrocarril = inmigrantes = obreros"- se produjeron ingresos hasta estabilizar la planta en alrededor de 550 obreros.

Los edificios no son sólo arquitectura, los planos no son sólo dibujos y números, las entrevistas no son son sólo relatos individuales y subjetivos: solamente en el cruce de estos datos y con la perspectiva que resulta de mirar todos estos materiales desde el presente tiene sentido este trabajo para que no sea únicamente la repetición cansina de una vieja serie de lugares comunes.

En el blog de Hector Guerreiro, Caminos de Hierro en Bahía Blanca:

Taller de reparación de locomotoras y luego Galpon de Montaje

Arcos de medio punto, arcos rebajados, mojinetes y vanos modificados en las diferentes secciones

Contrucciones en Talleres Bahía  Blanca Noroeste

La construcción de Talleres Bahía Blanca Noroeste

La Herreria

domingo 5 de febrero de 2012

CARNAVAL TODA LA VIDA



Se vienen los carnavales y este año, tanto para Ingeniero White como para este museo, la fiesta será por partida doble. El último jueves dijimos presente en la reunión de vecinos e instituciones de la localidad que, agrupados en torno al “Hospitalito”, trabajan para devolver el carnaval a las calles del puerto.

Entre tanto, acá en la usina, junto a los amigos del taller, los pibes de “Salvemos al castillo’’ y la cooperadora de la Escuela 21, estamos organizando para el próximo sábado 25 de febrero el segundo Carnaval de la Marea.

Para recordar cómo eran aquellos festejos de hace muchos veranos atrás y empezar a imaginar cómo pueden ser los de hoy en día, compartimos con ustedes algunas imágenes de lo que pasaba allá por 1985 y de lo que sucedió hace apenas un año junto a las aguas de La Rambla de Arrieta.

La película muda del Carnaval del Centenario la acercó a Ferrowhite Ricky Pagotto. ¿Alguien se reconoce en ella? ¿Qué habrá sido de la vida del conejito, el hada, las princesas, los hombres vaca...? 

miércoles 1 de febrero de 2012

NAVEGAR SIN TEMOR



"Cuando recién tiramos la balsa, chocamos con los arrecifes, zafamos por medio del bichero y nos fuimos... después nos llevó lejos la marea... Luis Leiva tuvo que seguirnos con la filástica en la mano para sujetarnos... yo le pedí a Caputo que suelte su cabo para emprender la navegación.... estaban los obreros de Toepfer mirándonos, se reían, nos sacaban fotos, no lo podían creer..." comenta Roberto Orzali sobre su primer viaje en la barca de bidones que a falta de un nombre ya tiene un montón: La Celestina, Guaitilus, Milonguita, Bidobalsa, Bidonave, Bidonessa... ¿A vos se te ocurre alguno?

miércoles 25 de enero de 2012

61 BIDONES


En Ferrowhite estamos construyendo una balsa. 61 bidones de 20 litros amarrados con 618 fajas de polietileno. 170 centrímetros por faja. 1050 metros linealesPlanos dibujados sobre los folios de un viejo libro contable. Gastados hasta el momento: 63 pesos con 25 centavos. Un día Carlitos Mux le pregunta al sodero: "¿Qué hacen con los envases que ya no sirven?". Otro día Nico Testoni escribe: “La ría de Bahía Blanca ha llegado a convertirse en un sustantivo abstracto”. Limpieza de bidones. Sellado de rajaduras. Pruebas de hermeticidad. Excursión a la Rambla de Arrieta con Roberto Orzali. Intento de atar los envases agrupándolos en "racimos" o "flores". No funciona. Pruebas de sellado por termofusión. Tampoco anda. “¿Y si probamos con torniquetes?”. Un camalote plástico que empieza a crecer en círculos. Cumpleaños de Guillermo Beluzo. Brindis con cervezas que trajo Pedro Caballero. “Las cervezas no flotan, pero qué lindo sería”. 50 grados de térmica. Un camalote que crece hasta ocupar todo un taller. Transporte del prototipo a la sala grande del museo. Pedro Marto duda. Los turistas alemanes no entienden. "¿Va a andar esto?". José Caputo sugiere tener a mano un salvavidasBocha Conte sentencia: “flota seguro, pero ojo que el peso no la deforme”. Luis Leiva propone llenar los bidones con poliuretano expandido. Lindo pero caro. Paolucci va y viene: “Torniquetes, claro, torniquetes”. No refresca. Pochy Acosta improvisa una nueva versión de “La Balsa”. Cambia de momento su nombre artístico por el de Pochy Nebbia. Calorón. Analía Bernardi llega bronceada por el sol de Veracruz (México). Sudestada. Emilce Heredia Chaz chequea horario de mareas. Viernes 27, 10 hs., primera prueba en el mar. 61 bidones que van reuniendo a su alrededor muchas más de 61 personas enlazadas por el nudo marinero de una cuestión, si se quiere, política: acaso de mantenernos unidos dependa mantenerse a flote.

domingo 22 de enero de 2012

BEACH BOYS



Pedro Marto y Roberto Orzali, amigos y anfitriones de este museo.