viernes, 17 de marzo de 2017

CUERPO DE LETRA



Ayer vino de visita Hugo Andragnez. Llegó con una caja llena de letras. Cuarenta caracteres corpóreos, modelados en una aleación de cobre y zinc. Desplegándolos sobre el piso del museo, Hugo arma de memoria un nombre:

COOPERATIVA PESQUERA Ind. y Com. WHITENSE Ltda.

Así decían estas letras de latón, amuradas a la fachada del edificio que los pescadores ocuparon durante décadas, en la esquina de Brown y Siches. Fundada en 1943, la ‘Cooperativa Pesquera Industrial y Comercial Whitense Limitada’ cerró hace rato, pero Hugo, que fue uno de sus socios, no se resigna a ver como ese nombre desaparece junto con todo lo demás. Estas letras que nos entrega como lo más propio, resultan para él tan valiosas justamente porque no son sólo suyas. No representan una pertenencia personal sino el mundo al que su persona pertenece. Nombran su suerte y, a la vez, la de muchos. Las épocas de prosperidad y crisis de un oficio. Los lazos de solidaridad, pero también los conflictos, que forjaron un modo de entender el trabajo colectivo a lo largo de innumerables jornadas en el mar.

martes, 14 de marzo de 2017

NO ESTAMOS A LA SOMBRA

El miércoles 8 volvimos a salir a la calle. Con La Manifiesta y una mesa de serigrafía portátil nos fuimos a la Plaza Rivadavia para participar del Paro Internacional de Mujeres.
 

Cuando pensamos en la historia de este puerto, solemos evocar un mundo de varones. Hablamos de los maquinistas de locomotoras, los estibadores de bolsas, los mecánicos de los talleres ferroviarios y los pescadores artesanales. Pero ¿acaso no hay historias de trabajadoras en Ingeniero White?

La riqueza que aquí se produjo, o que por aquí circuló, fue también posible por la explotación de bolseras, peladoras de camarones y prostitutas y, a su vez, por la labor de las que se ocuparon, sin percibir una remuneración a cambio, de las tareas del hogar y del cuidado de los  hijxs mientras aquellos varones salían a trabajar. El capitalismo profundizó las estructuras patriarcales, devaluando nuestros salarios en comparación con el de los hombres y responsabilizándonos de las tareas de cuidado que aseguran la reproducción de la vida y garantizan la producción de los bienes y servicios en la sociedad. Las mujeres sufrimos así una doble explotación por el trabajo no remunerado que hacemos en la casa. Casi 9 de cada 10 mujeres participan en actividades del hogar, mientras que sólo 5 de cada 10 varones lo hacen. El cuidado de lxs hijxs tiene que ser una tarea social porque terminamos explotando a otras mujeres. Revalorizar, redistribuir y sociabilizar las tareas de cuidado es un gran paso para garantizar sociedades más justas.


A medida que íbamos ordenando estas ideas, a Malena y a Silvia se les ocurrió invitar a las mamás de lxs pibxs del taller Prende a compartir un mate y conversar sobre estos temas. Así nos dimos un tiempo para escucharnos y conocer por qué el 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora y por qué a medida que pasa el tiempo la efeméride va tomando un sentido más político (¡este 8 de marzo, no quiero flores ni bombones, quiero derechos!). Al mismo tiempo, analizamos la fecha desde la propia experiencia: cómo la vivía cada una, si era un día importante en el calendario y de ser así, de qué manera lo celebrábamos. Escuchamos la editorial #Yo me hago cargo del escritor Andrés Casciari para reflexionar sobre cómo se reproducen los estereotipos de género en la infancia y al interior de las familias, con la intención de animarnos a hablar del tema y compararlo con nuestras realidades. Así se nos pasó la mañana conversando sobre problemas con lo que convivimos por nuestra condición de mujeres como la falta de apoyo de la Justicia en situaciones de violencia o las malas condiciones laborales. Muchas de las que allí estábamos tenemos, por ejemplo, trabajos no registrados.

También se escucharon voces que no hicieron tanto hincapié en los problemas pendientes de esta sociedad patriarcal, si no, por ejemplo, en la fuerza que nos caracteriza y en la importancia de ser solidarias entre nosotras. Fue así como Yesica dijo: “chicas: tranquilas, no estemos tan pendientes de los varones, que nosotras no estamos a la sombra de ellos”. El final de la frase nos impactó. “No estamos a la sombra” era una buena consigna. Así que decidimos multiplicarla. La revelamos en un shablón y, al otro día, volvimos a juntarnos para para fabricar las 75 pecheras que llevamos a la plaza.




La tarde del 8 de marzo diluvió en Bahía Blanca y, lamentablemente, las calles inundadas del Boulevard impidieron que muchas vecinas pudieran acercarse a la plaza. Pero así y todo, guarecidas en el ingreso a la Municipalidad, invitamos a imprimir pecheras que muchas otras mujeres se llevaron puestas. Y cuando la tormenta cesó, con locomotora y manifiestos, marchamos juntas.


Organizaciones feministas, partidos, sindicatos, colectivos de artistas, centros de estudiantes, cooperativas recuperadas y manifestantes autoconvocadxs se movilizaron por las calles bahienses para apoyar la lucha de las mujeres. Una cuadra y media llena de banderas, tambores, pancartas, paraguas, carteles hechos en casa y fotos de Micaela Ortega y Katy Moscoso demostraron la preparación para ese día. Las numerosas causas de la huelga internacional fueron plasmadas en un documento que las organizadoras leyeron en las escalinatas del palacio municipal. Entre ellas figuraban la desaparición del trabajo precarizado y de la brecha salarial que hoy en Argentina llega a un 27%; el rechazo a la violencia simbólica que ejercen los medios de comunicación a través de la cristalización de los estereotipos de género; y la denuncia a la violencia machista que produce muertes por abortos clandestinos, desaparecidas por el negocio de la trata y femicidios, mujeres asesinadas por el sólo hecho de serlo.


El movimiento de mujeres está avanzando sin pausa pero con prisa, al punto de organizarse en más de 40 países bajo la consigna “si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras”. ¿Por qué un museo participa de un paro de mujeres? Como museo creemos que nuestra tarea no transcurre solamente puertas adentro sino que también se construye afuera, junto con otrxs. La ocasión nos permitió ponernos en sintonía con lo que estaba pasando en la ciudad y en otros lugares del mundo y, a la vez, consolidar el trabajo cotidiano con las familias del Prende.

 


* Se agradecen los aportes de María Julia Eliosoff y Analía Bernardi. 

jueves, 9 de marzo de 2017

MANIFIESTAS


Amas de casa, maestras, cocineras,
médicas, bolseras, ingenieras,
domésticas, coperas, costureras,
peladoras, prostitutas, peluqueras,
museólogas, enfermeras, fileteras...

El puerto de Ingeniero White no es sólo un lugar de hombres.

Como las obreras textiles de Nueva York hace 109 años,
estamos acá para exigir salarios y condiciones de labor dignas,
para demandar que las tareas del hogar y el cuidado de los niñxs
sean un trabajo compartido, y para defender la libertad de nuestros cuerpos.

Como dice nuestra compañera Yesica:
"No estamos a la sombra".

Si nosotras paramos
¿Quién para la olla?






lunes, 6 de marzo de 2017

MUJERES EN MARCHA

En este museo las mujeres estamos en marcha.



Así lo cuenta Yesica en su muro de Facebook:

Hola familia y amigos / conocidos...
El día 8 de Marzo se realizará una marcha por el DIA DE LA MUJER en la plaza Rivadavia. Nosotros estaremos participando con el grupo de mujeres del Museo Ferrowhite y el taller "PRENDE", que les comento es un taller de serigrafía al cual concurrimos mamas y hijos y trabajamos en familia.
La marcha consiste en muchos puntos de vista hacia la valoración de la palabra "MUJER", no solo la mujer sufre de violencia de genero también sufre angustias laborales y lucha para ser cada día mejor persona y ser aceptada como es. Espero les llegue mi mensaje y podamos acompañarnos y acompañar a quienes realmente necesitan de nuestra presencia y apoyo.
El grupo del taller "PRENDE" acompañado por las mujeres del museo tendremos un estand en la plaza Rivadavia a partir de las 17:00 hs para mostrar nuestro trabajo imprimiendo frases que con charlas y mates fuimos sacando de cada una de nosotras y cada experiencia vivida.
saludos y gracias...
yesica

miércoles, 1 de marzo de 2017

ABRAZO

Un saludo a los ferroviarios en su día, de parte de todos los que abrazamos al tren.





Las fotos de esta entrada fueron tomadas por Renzo Luna Chima.

martes, 28 de febrero de 2017

FEBRERO FEBRIL

Las chicas y chicos de la colonia de vacaciones del club El Nacional coparon el museo durante la última semana de este febrero febril.




miércoles, 22 de febrero de 2017

AL GRAN PUEBLO ARGENTINO, ¡FERROCARRILES!

Al grito del "Al gran pueblo argentino, Ferrocarriles!" nos fuimos con La Manifiesta al gran carnaval de Ingeniero White.







martes, 21 de febrero de 2017

PURA ESPUMA


La Asociación Amigos del Castillo también fue parte del carnaval.

domingo, 19 de febrero de 2017

QUÉ PASA QUE NO PASA

Con la locomotora repleta de maníes y este nuevo manifiesto, nos vamos al carnaval.


MANIFIESTO

Pasa la soja, pasa la urea y el PVC
pero los pasajeros se quedan a pie.

¿Qué pasa que el tren no pasa?

Desde julio del año pasado los trenes de Ferrobaires se encuentran suspendidos
y con ellos la posibilidad de viajar a Buenos Aires
para aquellos que no pueden pagar un pasaje en avión o en colectivo.

Al gran pueblo argentino,
¡FERROCARRILES!

sábado, 28 de enero de 2017

UNA PINTURA QUE FLOTA

Ya saben, en este museo se navega. Cañería plástica, lienzo y esmálte sintético le alcanzaron a nuestro amigo Guido Poloni para armar este kayak que usamos para salir a remar cuando está lindo. Casi una pintura que flota.



viernes, 20 de enero de 2017

LAS HERRAMIENTAS DE MARIO

Es una mañana de calor agobiante, de esas en que te preguntás qué hace abierto un museo, cuando suena el teléfono. Es Juan Carlos Chiarastella, el hijo de Mario. Llama para preguntar si de casualidad nos interesa recibir en donación el cajón de herramientas con el que su padre comenzó a trabajar de carpintero en los Talleres Bahía Blanca Noroeste. ¡Cómo no!


“Me pegás un tubazo y te venís”, me dice, para estar segura de encontrarlo en casa, porque a veces va al Centro de Jubilados de los petroleros. Juan Carlos vive en Villa Italia, donde la toponimia se divierte con el tiempo y el espacio. Su casa queda en la calle Ranqueles, entre Sócrates y Newton, qué tal. 

Tocamos timbre y sale Juan Carlos, de bermuda de jean, musculosa “recuerdo de Miramar” y alpargatas blancas. Nos hace pasar al garage, directo a ver de qué se trata la cosa. “Es esto”, dice, un cajón de madera de 81 x 41 x 30 centímetros, lleno de herramientas. “Mi yerno fabrica muebles, pero estas herramientas ya no le sirven”. Claro, sierras, cepilladoras y agujeradoras eléctricas compiten con las garlopas, berbiquíes y mechas de este “kit” de por lo menos 70 años. Así que para no tenerlas ocupando lugar en su garage, se le ocurrió que mejor donarlas al museo. 



El cajón trae además: un metro plegable y una llave de tubo de la Walworth Company, un cuchillo y una extraña pieza que servía para afilar los serruchos, una escofina y una escuadra de metal que Guillermo ya pide llevar al taller, dos martillos y dos formones muy gastados, dos destornilladores y dos llaves (una probablemente para abrir el candado que ahora le falta al cajón). 

“Lo hago por el viejo”, dice, y en esa frase se intuye ese instante de decisión en donde lo personal pasa a ser colectivo. Nos pide que le pongamos una referencia al cajón, un modo de insertar el nombre propio en la historia común que en este museo vamos construyendo. “Mario Chiarastella” escribió  sobre la cinta de papel que pegó en la esquina del cajón, como para no olvidarnos. 


Juan Carlos tiene su propia política de acopio. Él trabajó poquitos años en la herrería de los talleres Noroeste, pero después se dio cuenta que lo suyo no eran los rieles sino el petróleo. Pero el otro día que pasaba por sus ruinas, encontró un pedazo de ladrillo ennegrecido y se lo llevó a su casa. “Seguro era de la pared donde estaban las fraguas”. 

Como los cuerpos que crecen cuando reposan, el patrimonio del museo se incrementa en los días apacibles del verano. Un patrimonio que nunca es sólo un montón de interesantes piezas. El inmenso cajón vino también con manchas de pintura, un pedacito de hoja de cúter usada, un poco de viruta y mucho olor a madera. En el cajón de herramientas de Mario el trabajo todavía se siente.

miércoles, 4 de enero de 2017

RAMBLA AL CUBO


La despedida del año en La Rambla de Arrieta fue la oportunidad perfecta para probar en casa nuestra  convertida, para la ocasión, en un "móvil de donación de aliento". 2017 comienza y promete no dar respiro.

lunes, 2 de enero de 2017

LA PREGUNTA INFINITA



No digamos que se acaba, porque es mentira. Acá la pregunta por lo que hacemos es infinita, y cuando parece que se cierra, que se agota, justo en ese momento se vuelve a abrir. Desde hace tiempo venimos buscándole la vuelta a las visitas educativas: cómo reformular nuestro rol de “guías”, cómo activar el cuerpo además de caminar, ver y escuchar, cómo encontrar nuevos modos de diálogo con las chicas y chicos que cada semana llegan hasta acá. Y en eso estamos.

Pero como acá también el tiempo es un bien escaso, este año intentamos la difícil tarea de pensar sobre la práctica en el mientras tanto de la práctica. En los huecos que nos quedaban entre visita y visita, generamos un espacio de formación interna para sistematizar esa reflexión, experimentar otras maneras de moverse por el museo taller y actualizar las preguntas que tal vez están en sus cimientos. Qué es un tren y qué es un trabajador fueron las consignas que ordenaron ese trabajo que algunas mañanas nos hizo abrir todas las puertas y persianas del museo para poner en marcha un tren a soga y otras nos llevó a discutir sobre el momento en que una actividad cualquiera (como barrer o pelar una manzana) se convierte en un trabajo o hasta qué punto un laburo logra marcar no sólo el cuerpo sino también el carácter de quien trabaja.

Contraparte del ejercicio teórico, durante las visitas pusimos a prueba algunas de las ideas o intuiciones que fueron apareciendo para ver cómo reaccionaban con lo que ya hacíamos y con lo que tenemos a disposición en el museo. Nos pusimos el mameluco y acondicionamos un par de valijas con algunos materiales (muestras de cereales en preformas de botellas, cangrejos disecados, trenes y barcos de madera) que llevamos durante el recorrido por si se presenta la ocasión de sacarlos a escena. Mameluco y valija se volvieron las herramientas que permiten que nos presentemos como trabajadoras de este museo y aludir al mundo del trabajo en este ferropuerto, a la vez que habilitan la dimensión del viaje, porque al fin y al cabo hacer una visita a un museo supone de alguna manera viajar. Estos viajes, a su vez, significaron que pudiéramos acompañar los cambios que se llevaron a cabo este año en la muestra del museo, al ponerlos en diálogo con nuestrxs pasajerxs.

El viaje por este lugar contiene tantas estaciones como cosas te despierten curiosidad. Desde este año dejamos “El granero del mundo” parcialmente armado en el SUM para ver si jugando comprendemos cómo es que llega y adónde va a parar todo el cereal que circula por el puerto. Otras, formamos trenes de pasajeros detrás de la locomotora manicera, fuimos hasta el taller Prende a fabricar boletos, contar historias fantásticas y tomar la leche. Y si la mañana estaba linda, disfrutamos de la sombra en las unidades básicas del esparcimiento en la Rambla de Arrieta mientras imaginábamos para qué servirían esos aisladores eléctricos que de lejos parecen torres de platos apilados. Hicimos paradas en los bancos de durmientes para relatar historias del puerto y de la playita del castillo. Subimos a la vieja garita de seguridad de la usina reconvertida en avistadero para mirar el mar más allá del alambrado y llevarnos una panorámica de todo lo que convive con esta usina desguazada.

A lo largo de todos estos meses, pasaron por acá cientos de niñxs, chicxs, jóvenes y abuelxs de muchos barrios de la ciudad y de localidades de la región que nos movieron las estanterías. Ahora ellxs que entraron en el receso estival, en el museo aprovechamos para seguir metiendo la cuchara y revolviendo este asunto de las visitas, a ver si podemos modificar algo del menú para cuando en marzo nos vuelvan a llamar.


viernes, 23 de diciembre de 2016

UN AÑO TREMENDO

Al final el verano no estalló, pero igual la pasamos bomba. En la Rambla de Arrieta conversamos con Isaac Marrero sobre su libro "El arte del disenso". Después, brindamos y bailamos en el taller Prende. A todos los que nos acompañaron ayer, gracias por ser parte. Así termina para nosotros este año tremendo.