viernes, 26 de noviembre de 2021

DES-CONCIERTO

Marianela Calleja apunta sus impresiones del tercer concierto del ciclo 2021 de Bahía [in] sonora.

  
And it might very well be that producing frames of thought within which
                                              important ideas may take root, flourish and breed is, in the long run, even
more effective than just putting forward important ideas.

Jos Kunst

Des-concierto

Producir marcos sutiles en los que ideas puedan echar raíz, florecer y multiplicarse, o experimentar espacios virtuales donde nuestro cuerpo no llega y sin embargo permitir movernos dentro, son de las experiencias más intensas que la música puede provocar. En las propuestas sonoras, visuales, corporales, táctiles, que se sucedieron anoche, ampliamos los marcos y los espacios, más allá de los márgenes y profundidades habituales.

Patricia Galassi, en El cuerpo suena emociones poesía sonora, pone orden con su resonante llamado al des-orden y diseña una puesta performática donde cada secuencia agrega sentido. Atragantada empieza un monólogo sobre la imposibilidad de la voz de las silenciadas, las vulneradas. Se ahoga en palabras hasta salir desde un fondo propulsada con fuerza a superficie. (Si, mi amor, si mi amor, si…: Sí a mi amor. A-mi-amor). Se infla de palabras hasta estallar. Explora extremos, grita o susurra, para que quede bien claro, y en diversos idiomas. Denuncia. Tiembla. Y con todo, asume un goce, un goce que se expande por el perímetro de la sala sin poder tocarlo, vaga y pulsa un desorden primigenio, de una animalidad sin interpretar todavía. Deja latir lo que todas sabemos, el oído reacciona a ese instinto porque parimos, o partimos, o nos partimos.


Habíamos escuchado de Alberto Carranza Temporalidad vítrea, antes de estallar, la primera intervención de Ars[in]sonora. Auday, Caprin, De Armas, Del Valle, Zanzeri, juegan a la búsqueda del sonido como deslizándose sobre hielo o como en un espejarse en el agua. Diferentes modos de verter y lavar. Chorrear o llover, donde los arcos se vuelven recipientes, los encordados son percutidos como botellas. Escuchamos la percusión vítrea del tiempo que se congela, se tritura, se detiene; fluye.

Lux Propagation Difundí de la artista acusmática Camila Albarracín nos introduce en un ambiente donde el sonido por efecto de la luz que va tomando sus recorridos, sus túneles, sale y se torna colores. Timbres y siluetas variantes dejan flotar a gusto el aire en la sala. Interferencias también que amenazan disonantes. Cortocircuitos que balancean el regreso premeditado a ese estado previo de la inocencia.

Ya estamos más allá del espacio conocido. Adriana Fernández, Agostina Carra y Alfredo Miranda descienden en una nave compacta donde la referencia al tiempo se hizo imprecisa y nos llevan más allá. Estamos pisando un espacio otro. Surreal. Algún fragmento de luna.


Se prepara así el escenario para la performance de la puesta free style de Facundo. Levedad, falta de gravedad, pero asimismo articulación precisa, torsión, incluso cuerpo a las balas, sudor final, son los gestos de un cuerpo vivo, que habla lo que la música le apunta.

En la antesala, nos esperaba La llamada. Instalación de teléfonos de cable espiralado corto, escaso margen al movimiento, aquellos donde el cuerpo debía todavía equiparar sus fuerzas con el aparato, la oreja pegarse, la escucha desacelerarse; nada de manos libres, ni altavoz, ni doble velocidad. Voces de Leandro Mantiñán, Ruido de montañas de Ana Gamboa y Elogio de la locura de Roberto Rue me hicieron viajar al tiempo de las cabinas, las monedas, pero también prontamente, hacia territorios de otros ritmos, o llamadas saturadoras que queremos dejar antes de terminarse, llamadas que nos enloquecen. La llamada de Raúl Minsburg anunciada en programa, inadvertida. ¿Una llamada al silencio?

Una videoinstalación al final me deja a solas con la quietud perfecta de los diseños de mandalas, vibraciones como las figuras de Chladni, que van configurando zonas de concentración y disipación de la materia. El sonido se ha vuelto todo color donde sumergirse y el cuerpo, a esa altura de la noche y la experiencia, ya no busca consistencias.


Marianela Calleja

lunes, 1 de noviembre de 2021

EL REVENTÓN

En Ferrowhite, La Noche de los Museos estalla con maquetas de trenes, charlas de historia ferroviaria, cocina en horno de barro, pintura mural, teatro comunitario, choripán a precios populares, una muestra del artista Juan Rey, canción romántica con Amores en Orsai, cumbia con La 500, rock con Polaroid, y un set de electrónica a cargo del DJ Franco Tamburi.

Nuestro cumpleaños cae justo para la Noche de los Museos. Lo celebramos recibiendo al 5to Encuentro Nacional de Ferromodelismo ESCALA REAL que la Asociación de Amigos del Castillo organiza bajo el lema "1.000.000 de manos para recuperar a la usina".

Además, las familias del taller Prende te muestran todo lo que hicieron en este 2020, encendemos el horno de barro para convidar cosas ricas, el grupo de teatro comunitario "Que se metan todos" nos adelanta una escena de su obra "Los garufas de Guaite", y te invitamos a cantar y a bailar con nuestras bandas amigas.

Ah! y abrimos las puertas del Castillo para inaugurar las increíbles esculturas de un señor que, como no podía ser de otro modo, se apellida Rey.


viernes, 29 de octubre de 2021

NOTAS EXTENDIDAS

¡Qué difícil es hablar de la música! Decir algo sensato acerca de lo que el oído capta sin que la lengua sepa cómo traducir. Ayer fue el segundo concierto de Bahía [in] sonora. En estas notas, Marianela Calleja escribe su escucha, nos cuenta sus impresiones desde la platea que improvisamos anoche, "saborea sonidos como si le hicieran agua la boca”.


Derrida proponía leer en los márgenes. Esos espacios que aparentan ser el lugar digresional de un discurso, porque muchas veces nos sorprenden arrojando lecturas tangenciales, como cuando uno alegremente toma un desvío. Lo que escuchamos ayer en Ferrowhite, es marginal. Arrojemos entonces algunas pistas para empezar estas notas, un ensayo sobre la consigna: “Improvisar todo, levantando por sobre un pianississimo”:
Viajar de noche hasta Ingeniero White desde el centro de Bahía Blanca para asistir a un concierto de creaciones en tiempo real, videos intervenidos y músicas acusmáticas, ya anuncia bordes. Estacionar y entrar a Ferrowhite con la usina iluminada, intensidades.



Colores suspendidos -deconstrucción para violonchelo y contrabajo- es la primera pieza del dúo Auday-De Armas, que abre la noche casi como una meditación sobre tonos, que se desprenden de su materia para ir a espacios sonoros íntimos, o como una pesquisa sonora de espíritu detectivesco a puro lentes ahumados, o antifaces de superhéroe. Escuchamos las pinceladas con la cerda del arco tocando, encendiendo y volatilizando puentes, maderas, encordados; en un momento culminante una fricción, como queriendo agarrar esa supuesta sustancia, pellizcar las cosas, y tampoco. Todo para dejarnos a la escucha, suspendidos…
La primera intervención del grupo de creaciones Ars[in]sonora se escucha en A siete kms de acá obra de música y video realizada en colaboración por Nicolás Testoni, Marcelo Díaz y Ricardo de Armas que encontramos en una pantalla antes de pasar a la sala, y que se presenta en esta ocasión como un homenaje a Pedro Marto, vecino y amigo del museo. Un crudo contraste entre imágenes saturadas, cargadas de colores portuarios, vivos, como la del caminante y su perro sobre calle o cangrejal, o la máscara kitsch, eso que Benjamin llamó “la imagen más acabada de la infancia”, entre onírico y perturbante, aparecían y se desvanecían, chorreadas de color puro que los sonidos salpicaban; intercalados los grises eso sí, del polo petroquímico exhalando sus bocanadas.

Creación en tiempo real 1 es la primera de las tres intervenciones luminosas que se irán intercalando con dos obras acusmáticas a media luz. La performer Patricia Galassi suma a la batería de sentidos, el gusto. Saborea sonidos como si le hicieran agua la boca. Saca su batidorita, prepara espumas. Ya nadie sabe quién es quién porque ni los del escenario ni nosotros tenemos registro de separación alguna, ya el tiempo es otro. Degusta y traga y le desagrada; hay cosas que le desagradan…Y mete la cabeza de lleno en su lata y busca, o escupe, ¿qué hace? La acompañan, la sostienen finamente, la acompañamos todos. La música, una y otra vez, representando la esencia sin una referencia, los movimientos de la voluntad.
Javier Piñango es un español pionero de la composición acusmática, compone una pieza dedicada a este festival, para ser estrenada anoche: Espejismos. Bajan las luces, cierro los ojos y escucho motores, la motorización que se adueña de mi propio cuerpo, el bombeo de mi corazón y un oasis rojo, una visión en plena penumbra, fantasmas espejados. Demasiado corta, me digo, pero es propio de las visiones tomar una instantánea del tiempo.

A Creación en tiempo real 2 la sopla el viento. La flautista de Hamelin, Adriana Fernández, afina su piccolo y todos sus niños la siguen hasta limpiar el aire. Es un momento de reposo, sonoridades como destellos, llavecitas, semillas, trompetas que no anuncian clarines brillantes, sino que acarician, hacen temblar el sonido; por allí tonos que se destacan y ponen a todo como cintas de seda y se deslizan. Estamos disfrutando de alguna mañana primaveral que nos despierta. Fausto Caprín, Alberto Carranza, Agostina Carra, Jorge Del Valle, Andrea Zanzeri nos ponen afuera, al aire libre.
Tenés un acúfeno de la uruguaya Sofía Scheps continúa esta atmósfera anterior, aunque en dirección hacia adentro, introspectiva. Los acúfenos, zumbidos percibidos, ‘no reales’ solo en un sentido de definición estrecha, pero reales para los que los sentimos, se intercalan. Algunas veces la aguja del sonido, otras, armónicos debajo del agua, como en una placentera inmersión privada, única.
Creación en tiempo real 3 cierra la noche con todos los músicos interactuando. Nuevamente es la voz, ‘una voz (o dos) y nada más’, la que organiza la trama. Galassi vuelve, esta vez sale al diálogo Alfredo Miranda, en un portentoso, cageano nonsense; ya probó, degustó, comentó eléctricamente, se puso rabiosa, lloró, tragó mocos y volvió para llevarnos sin saber nadie adónde, lentamente. Era el final, toda la respiración se aceleraba. La batería de sentidos que nos habían hecho despertar, dosificadamente, se volvió cuerpo, cuerpo sonoro que vibraba. Se paró al frente de un orgasmo colectivo. Una escena viviente, de creación pura, de duración pura, que un solo gesto de silencio de aliento que se corta podía suplir con exactitud, y al que los demás siguieron sosteniendo sutilmente hasta acabar.
Cierra el concierto y Nicolás me invita a escribir unas notas: “Hay música, hay imágenes, faltan palabras”. Ya lo creo.

Marianela Calleja, Bahía Blanca 28 de octubre de 2021.

martes, 26 de octubre de 2021

3° ENCUENTRO: SEÑALAR

Este domingo realizaremos en el parque de la usina el último encuentro de "Territorios sensibles", tercera muestra del proyecto de residencias en las islas del estuario de Bahía Blanca ISLA INVISIBLE, que Ferrowhite lleva adelante junto a la Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Falsa y Bahía Verde.

Concluimos esta muestra al aire libre pensando en lo que implica el acto de SEÑALAR. Con el dedo, la cabeza, los ojos o las palabras, señalamos a las gaviotas, a los cangrejos y a la espartina, a las ruinas de un saladero y a los delfines que nos cruzamos en el camino, y en ese gesto que distingue, segrega y, en un punto, elige, vamos construyendo una manera u otra de entender el lugar en el que habitamos.

TERRITORIOS SENSIBLES cuenta con la participación de Carolina Andreetti, Juliana Baez, Javier Barrio, Florencia Fiorini, Agustín Guaraz, Eduardo Martins Cunha, Valeria Mussio, Francisco Panisoni, Leonardo Perrota, Fernando Sanchez, Sergio Smith, Juan Vargas y Julieta Zubiri quienes, a partir de lo vivido, elaboraron los objetos, videos, escritos, fotografías, dibujos y canciones que forman parte de esta muestra.

La coordinación del proyecto está a cargo de Agustín Rodríguez (Ferrowhite), Martín Sotelo (OPDS) y Martín Amodeo (IADO, UNS). Participa como acompañante en trabajo de campo Ariadna Mamani (OPDS) y como colaboradores Carlos Mux (Ferrowhite) y Silvana Giunchiglia (Guardianes del estuario).

lunes, 25 de octubre de 2021

COROS Y MOVIMIENTOS

Estas fotos son del domingo y van en desorden. Si no resulta posible armar la secuencia completa, hacerles decir todo lo que pasó ayer, por ahí es mejor jugar con ellas. Mezclarlas para ver qué sale. Aunque fijas y mudas, confiemos en que en estas imágenes están las voces de "Canto libre" y del "Coral del viento", los movimientos del ballet contemporáneo de la Escuela de Danzas, la curiosidad de los que pasean, el abrazo de los que se encuentran, y cada una de las tardes que caben en una tarde que arrancó ventosa pero terminó linda. Nunca es fácil contar de qué va Ferrowhite, pero se intenta.




















viernes, 22 de octubre de 2021

LOS TRABAJOS DEL CÍCLOPE

LOS TRABAJOS DEL CÍCLOPE
La transformación de los primeros muelles del puerto de Bahía Blanca

VI Coloquio Internacional sobre Patrimonio Portuario 
Campana - Bs. As. - Argentina - 20, 21 y 22 de octubre de 2021

Viviana Conti, Horacio Varela y Ana Miravalles


En el mes de marzo de 2021, algunos meses después de haber sido comenzada esta investigación, la Profesora Viviana Conti falleció, víctima de una repentina enfermedad. En su honor decidimos seguir adelante con este trabajo, y a su querida memoria dedicamos esta ponencia.

A lo largo del siglo XX, los puertos de Ingeniero White y Galván, en Bahía Blanca, debieron adecuarse a las crecientes exigencias del transporte terrestre y marítimo. Al mismo tiempo, la integridad de sus muelles se vio paulatinamente afectada, no sólo por los rigores del clima y la permanente acción erosiva de las mareas, sino también a causa de las frecuentes colisiones de los navíos contra estas estructuras durante las maniobras de atraque. A través del estudio de croquis, planos y registros de accidentes entre 1933 y 1951, este trabajo examina las soluciones propuestas, primero por la empresa Ferrocarril Sud y luego por los Ferrocarriles del Estado argentino, a fin de atender a estos problemas, evaluando las razones que llevaron, por un lado, a la realización de obras (dragado, construcción de defensas y demolición de edificaciones obsoletas), y por otro, a la formulación de un proyecto: la transformación del viejo muelle de hierro en una "mole ciclópea", propuesta que, aunque quedó trunca, puso y pone en discusión la fisonomía de nuestro puerto.
 

Introducción

A lo largo del siglo XX, los puertos de Ingeniero White y Galván debieron atender a las crecientes exigencias del transporte terrestre y marítimo para dar salida a la producción cerealera del sur de la provincia de Buenos Aires, y permitir el flujo de las más variadas mercancías (fruta, ganado ovino y cargas generales). Con ese objetivo no sólo se llevaron adelante obras de construcción de nuevos muelles y elevadores de granos sino también obras para mantener, reparar e incluso refuncionalizar la infraestructura ya existente.[1]

A través del estudio de croquis, planos y registros de accidentes de la sección Vía y Obras del Archivo de Ferrowhite, este trabajo examina las soluciones propuestas, primero por la empresa Ferrocarril Sud y luego por los ferrocarriles del Estado argentino, para resolver estos problemas, evaluando las razones que llevaron, por un lado, a la realización de obras (dragado, construcción de defensas y demolición de edificaciones obsoletas), y por otro, a la formulación de un proyecto: la transformación del viejo muelle de hierro en una "mole ciclópea", propuesta que, aunque finalmente no fue realizada, puso y pone en discusión la primigenia –y también la actual – fisonomía de nuestro puerto.


Una historia plagada de accidentes

Los muelles de Ingeniero White y Puerto Galván estuvieron sometidos a lo largo de existencia, no sólo a las inclemencias del tiempo y a la acción permanente de las mareas, sino además a las frecuentes colisiones de los barcos durante las maniobras de atraque. Estos choques produjeron importantes daños y demandaron significativas sumas de dinero para su arreglo.

Según registros del Ferrocarril Sud (la empresa de capitales británicos que por aquellos años tenía los puertos a su cargo), se produjeron entre enero de 1933 y julio de 1938, cincuenta accidentes de este tipo en los cuatro muelles por entonces operativos en Ingeniero White, que demandaron en concepto de reparaciones, un total de $ 17.555.[2]


El muelle de hierro, también llamado de acero o en “T”, construido en 1895 y ampliado en 1902, se vio afectado por 14 choques:


“Choques contra el muelle de hierro” 

 

Fecha

Sitio

Vapor

Avería

Valor $ m/n

1

    1-1-1933

7

S. María

Rotura de defensa

$ 30

2

    9-4-1933

9

Chisone

Choque de costado

$ 1.935

3

  21-7-1933

3

Ing. Huergo

Arrastrada de defensa

$ 140

4

  12-2-1934

5

E. Chandrio

Choque de proa

$ 335

5

  25-7-1934

7

Marton

Rozada de muelle

$ 35

6

  18-2-1935

8

White Crest

Choque de costado

$ 910

7

  15-3-1935

8 y 9

Chaco

Choque de costado

$ 5.640

8

  29-4-1935

2 y 19

Margot

Rozada de muelle

$ 180

9

  27-6-1936

2

West Wales

Choque contra muelle

$ 145

10

  4-11-1936

2

Z.L. Cambanis

Rozada contra muelle

$ 70

11

13-12-1936

4 y 5

Cubano

Rozada contra muelle

              $ 9595

12

  17-5-1937

8

Myson

Rozada contra muelle

$ 40

13

  22-6-1937

2

Shrewsbury

Rozada contra muelle

$ 40

14

  25-6-1937

5

La Paz

Arrimada de popa

$ 315

 

 

 

 

 

                 $ 9.910

Fuente: C. J. Robinson, “Diagrams…”, 1939.

Tres de ellos resultaron particularmente graves. El primero sucedió el 18 de febrero de 1935, cuando el buque White Chrest embistió uno de los laterales del muelle. La colisión produjo la rotura de tirantes, vigas y tablas de madera del piso, venciendo hacia adentro uno de los inmensos pilotes Phoenix en el extremo sudoeste de la estructura.[3] La reparación tuvo un costo de $ 910 moneda nacional, equivalentes a unos 5.515 dólares actuales. [4]

Sólo un mes más tarde, el 15 de marzo de 1935, el “choque de costado” del buque Chaco fue aún más grave, ya que se vieron afectados los tres pisos del muelle y algunos pilotes Phoenix, y se dañaron gravemente varias vigas, además de las defensas de madera.[5] Su arreglo resultó, por eso, mucho más costoso. Demandó $ 5.640 moneda nacional, unos 34.182 dólares actuales, es decir, un 56,91% del total de los gastos causados por los 14 accidentes registrados en aquel período contra esta estructura.

Finalmente, también resultó onerosa la reparación de los daños provocados por uno de estos choques en el muelle de madera "elevado" o de "alto nivel" contiguo al muelle de hierro. El 9 de abril de 1933 el buque Chisone (de 120 metros de eslora y 15,5 metros de ancho) embistió el sitio n° 12 de este muelle, afectando seriamente tanto la estabilidad de la estructura como la de los dos enormes galpones emplazados en su piso superior (uno de 30 x 95 m. y otro de 30 x 90 m. de superficie). El subtítulo del croquis que grafica este accidente nos da una idea de lo sucedido: “Cabos largos amarrando la proa del vapor incorrectamente a la parte inferior de tres pilotes del muelle, los cuales deberían haber sido atados todos a elementos provistos y reforzados con otras amarraduras colocadas en forma triangular”.[6] Si bien esos 14 accidentes significaron sólo el 28% del total de los 50 registrados en el conjunto de los puertos, el costo de esas 14 reparaciones representó el 56,4% del monto total del dinero invertido en las reparaciones del conjunto.

Los restantes 36 accidentes se produjeron contra los otros dos muelles del puerto de Ing. White. En el muelle de los elevadores 1 y 2, conocidos como los elevadores de chapa (sitios 13, 14, 15 y 16), se produjeron, en el lapso de tres años y medio, 17 accidentes cuyas reparaciones demandaron un total de $ 4.565 moneda nacional, equivalentes a 27.667 dólares actuales.


 

 

Fecha

Sitio

Vapor

Avería

Valor $ m/n

1

 25-1-1933

13

Panaghis

Choque de costado

$ 120

2

20-12-1933

16

Lorica

Choque de proa

$ 265

3

 20-2-1934

14

América

Planchada presionada

$ 30

4

19-6-1934

15

Westau

Rosada de muelle

$ 95

5

20-9-1934

15

Marylin

Rosada de muelle

$ 90

6

4-11-1934

14

Tremes Dow

Rosada de muelle

$ 25

7

2-12-1934

16

E. Accame

Choque de costado

$ 270

8

22-12-1934

15

Nredinburg

Choque de costado

$ 105

9

8-3-1935

15

Thomitor

Choque de proa

$ 1.210

10

2-7-1935

13

Argentino

Choque de proa

$ 20

11

9-8-1935

15

Kastor

Choque y rozada muelle

$ 310

12

28-2-1936

15

Sud

Choque de proa

$ 560

13

31-10-136

14y16

B. Belhaven

Rosada contra muelle

$ 50

14

5-11-1936

13

Nestos

Choque proa contra muelle

$ 530

15

12-12-1936

15

Morón

Recostada popa contra muelle

$ 135

16

10-2-1937

15y19

Hamdale

Choque proa y popa contra muelle

$ 600

17

30-3-1937

15

Margaritis

Golpeada contra muelle

$ 150

Robinson, “Diagrams…”, 1939

El muelle del elevador 3, inaugurado en 1933 (sitios de atraque 17, 18, 19 y 20), sufrió 20 embestidas, 15 de las cuales se produjeron en el sitio 19, en el sector sudoeste. El costo total de las reparaciones ascendió a $ 3.860 moneda nacional, equivalentes a 23.394 dólares actuales.

 

Fecha

Sitio

Vapor

Avería

Valor $ m/n

1

  17-1-1933

17

Zrinski

Rotura cable defensa sanitaria

$ 10

2

  28-1-1933

19

Rematirton

Rotura defensa sanitaria

$ 30

3

  14-3-1933

19

Atlas

Choque de costado

$ 235

4

  29-3-1933

19

Lina

Choque de costado

$ 310

5

  22-8-1933

20

Pukkastan

Arrastrada defensa sanitaria

$ 50

6

22-10-1933

19

Gudurundra

Rosada de muelle

$ 180

7

  28-5-1934

19

Aldarame

Rosada de muelle

$ 60

8

  22-9-1934

19

Lomas

Rosada de muelle

$ 30

9

  29-4-1935

19

Margot

Rosada de muelle

$ 180

10

  29-7-1935

19

Czarda

Rosada de muelle

$ 90

11

16-12-1935

19

Frust

Rosada de muelle

$ 80

12

31-12-1935

19

Oscar Midling

Rosada de muelle

$ 25

13

   2-4-1936

20

Naumburg

Choque Franken al N y aplastamiento obras sanitarias.

$ 195

14

  10-6-1936

19

Luiggi

Embestida contra muelle

$ 1.385

15

13-12-1936

19

Aracaju

Choque esquina muelle

$ 30

16

  20-1-1937

17

E. Accame

Apretada defensa flotante

$ 25

17

  10-2-1937

15 19

Hamdale

Choque proa y popa contra muelle

$ 600

18

  13-2-1937

19

K. Ktistakis

Recostada proa contra caño telescópico 3

$ 200

19

  21-2-1937

17

Chaucer

Choque de popa contra muelle

$ 70

20

  12-5-1937

19

Sarandí

Golpe contra muelle

$ 75

Robinson, “Diagrams…”, 1939

Como parte de los trabajos de mantenimiento y con el fin de facilitar la navegabilidad en torno a estos muelles, se intensificaron las tareas de dragado que desde siempre resultaron imprescindibles en este puerto, tal como acredita el libro de diagramas en el que Mr. Robinson, ingeniero del Ferrocarril Sud, especifica las superficies a dragar y la profundidad calculada en pies,[7] al mismo tiempo que evalúa la capacidad de las chatas 1, 2 y 3 para el transporte del barro refulado.[8]

Además, para amortiguar de algún modo esos impactos, en aquel momento la empresa ferroviaria renovó las defensas longitudinales del muelle de los elevadores, consistentes en 2 vigas de madera de 12” x 12” colocadas, una a la altura del nivel del primer piso, y la otra en la parte superior,[9] que se sumaban así a las defensas de madera del muelle del elevador 3, instaladas unos pocos años antes.[10]




En Galván

También en Puerto Galván, tanto en el antiguo muelle de madera, construido por el Ferrocarril Bahía Blanca Noroeste en 1902 como en la ampliación de hormigón anexada en 1908 por el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, se produjeron, entre el 1 de enero de 1933 y el 6 de julio de 1938, numerosos accidentes. Cinco de ellos impactaron contra la sección de madera del muelle:



 

Fecha

Sitio

Vapor

Avería

                Valor $ m/n

1

 14-2-1934

L

Nutria

Choque de popa

                           $500

2

26-2-1934

H

Marigola

Choque de proa

                           $365

3

28-6-1934

K

Weissesu

Choque de costado

                           $405

4

13-7-1934

K

Corinthie

Choque de costado

                      $ 3.535

5

4-6-1935

H

Larrinaga

Choque de costado

 $ 434

 

 

 

 

 

                        $5.239

Robinson, “Diagrams…”, 1939

Y trece contra la estructura de hormigón:

 

Fecha

Sitio

Vapor

Avería

    Valor $ m/n

1

16-2-1933

G

Hamatris

Choque de proa

$ 130

2

18-4-1933

E

Kallropi

Choque de proa

$ 235

3

28-11-1933

G

Levernlado

Choque de proa

$ 105

4

26-12-1933

M

Panaglis

Choque de proa

$ 110

5

23-2-1934

M

M. Xilon

Rotura toma corriente

$ 10

6

9-1-1935

G

Mucier

Rotura toma corriente

$ 10

7

5-2-1935

G

Z. Nicolau

Rotura toma corriente

$ 10

8

19-2-1936

G

White kind

Choque de costado

$ 225

9

2-3-1937

E

Hamanteh

Choque y destrucción defensa flotante

$ 740

10

23-5-1937

F

Marlene

Choque de proa

$ 65

11

2-8-1937

E

Barbacena

Rozadas contra muelle

$ 190

12

30-4-1938

M

Criton

Choque de proa

$ 115

13

6-7-1938

G

Sarandí

Golpe contra muelle

$ 55

 

 

 

 

 

$2.000

Robinson, “Diagrams…”, 1939

Sin embargo, si analizamos estos datos con un poco de atención, puede observarse que, del monto total de $ 7.239 que costaron las reparaciones de esos 18 choques contra los muelles de Galván, el 72,37% correspondió a los cinco accidentes ocurridos en el muelle de madera. Tal vez porque resultaba más caro contar con él que no tenerlo, el Ferrocarril Sud decidió a fines de la década del 30 desmontar el muelle de madera que el Ferrocarril Bahía Blanca Noroeste había levantado en Galván. La demolición fue realizada en varias etapas: cuatro meses después del último choque registrado, se llevó a cabo el desmantelamiento del extremo sur del muelle de madera, reduciendo su longitud total a 110 metros, es decir, a la mitad de su extensión original; y se propuso reforzar el extremo sur de la mole con vigas de madera de 12”x 12” y hierros tipo U de 6” arriostrados.[11] Sin embargo, los problemas continuaron y por eso, 3 años después, se demolieron otros 64 metros del muelle, conservándose así, tan solo 46 metros.[12] Pocos meses más tarde, sin embargo, lo que aún quedaba del muelle de madera fue clausurado para las operaciones de carga y descarga,[13] y finalmente, entre octubre y septiembre de 1942, se llevó a cabo el desmantelamiento de toda la estructura.[14] Luego, se midieron con precisión los niveles de barro y tosca, y se procedió al dragado para que pudieran operar los navíos en el muelle de hormigón sin correr el riesgo de encallar.[15] El antiguo muelle de madera de puerto Galván fue no solamente cercenado en sentido longitudinal sino también a lo ancho, ya que quedaron sólo 2 vías sobre su estructura, en lugar de las 5 originales, situación que obligó al Ferrocarril a construir 3 nuevos paragolpes para permitir la normal llegada de los vagones hasta el sitio H3.[16]


Así entonces, este muelle de madera, a pesar de haber sido construido después del muelle metálico del Ferrocarril Sud, tuvo una vida útil, en comparación, más breve y fue removido por la misma empresa ferroviaria que lo tenía a su cargo.

La mole ciclópea

El incremento en la producción frutícola en el valle del Río Negro y Neuquén generó la necesidad de realizar obras para dotar a estos puertos “de los implementos exigibles a las actividades de nuestros tiempos”.[17] Así, la construcción y posterior ampliación del muelle Nacional en el puerto de Ing. White tuvo como consecuencia la intensificación y diversificación de las actividades portuarias, permitiendo la operatoria de naves de gran calado para el comercio de frutas, ganado ovino y cargas generales.

En 1949, luego de la nacionalización de los puertos y los ferrocarriles, y como parte de un proyecto integral de renovación de las estructuras del puerto de Ing. White, se comenzaron a desarmar no sólo los galpones sino incluso el propio muelle de madera de alto nivel, tareas que fueron terminadas en 1951.[18]

En cuanto al muelle de hierro, después de algunas inspecciones, quedó demostrado el deterioro de los pilotes Phoenix, los cabezales de madera, así como el precario estado de las chapas y de los asientos de las bitas.[19] Por eso, y como una alternativa para salvarlo de un futuro y no lejano desguace, se presentó un proyecto de refuncionalización que, de haberse concretado, hubiera cambiado la historia de nuestro puerto. Esta propuesta, presentada en diciembre de 1951 consistía en transformar la vieja estructura metálica en un muelle macizo, es decir, una “mole ciclópea”.





A tal fin, era necesario rellenar los viaductos y el interior del muelle de hierro generando una estructura compuesta por un conjunto de nuevos pilotes entre los cuales se instalarían placas pretensadas que formarían, a su vez, un imponente muro de contención, y una cavidad estanca que quedaría así en condiciones de ser rellenada con piedras y hormigón.



Para permitir el flujo de las corrientes y las mareas el proyecto preveía, además, tres canales que comunicaban ambos lados del muelle, y cuyo objetivo era evitar o mitigar los efectos del embancamiento, es decir la acumulación de bancos de arena y limo, que una estructura semejante iba a producir en el sector sur del muelle. En estos gráficos se puede apreciar el volumen y la calidad de los refuerzos propuestos a las bitas de amarre:




De esta manera el concepto estructural del muelle se transformaba completamente, ya que dejaba de ser un entramado metálico “transparente” de madera y acero, para convertirse en una estructura de masa similar al muelle de hormigón de Puerto Galván. De acuerdo al proyecto presentado esta obra hubiera demandado las siguientes cantidades de materiales:

Material de relleno: 221.000 m3

Superficie de nuevo pavimento 35.000 m² (8750 m3 de hormigón)

Cantidad de placas laterales pretensadas 16100 unidades (180 m3 de hormigón)

Vigas pretensadas sobre canales 144 unidades (206 m3 de hormigón)

Pilotes hincados de hormigón de 21 mts. 450 unidades

Madera dura (bordes y apoyos) 640 toneladas

Considerando esos volúmenes de materiales y presupuestándolos a precios actuales se podría estimar un costo de obra cercano a los 18 millones de dólares.

Seguramente, en el análisis de factibilidad, los resultados de la evaluación técnica y económica dieron un resultado negativo. El volumen de material que hubiera implicado la realización de este proyecto y las consecuencias que habría acarreado la consolidación del muelle mediante una estructura semejante, reforzando de modo irreversible un trazado que avanzaba demasiado con respecto a la línea del veril, fueron tal vez los factores que llevaron finalmente a la decisión de no realizarlo.



En efecto, esta mole –que hubiera resultado similar al actual muelle de Puerto Galván, también un muelle ciclópeo, semejante a una escollera –, hubiese generado considerables embancamientos en sus laterales, y por su magnitud, hubiera resultado una estructura prácticamente imposible de demoler. Por otro lado, dado que el trazado del muelle en T coincidía con el centro del actual canal navegable, el dragado y profundización del canal a 45 pies se habría visto dificultado. Además, su presencia habría dificultado la construcción de las terminales cerealeras de Cargill y Terminal Bahía Blanca. Y considerando que el muelle de hierro estaba destinado a cargas generales, si se lo hubiera mantenido y reforzado de ese modo no se habría construido el actual Muelle Multipropósito. Por eso, desde el punto de vista técnico, y teniendo en cuenta el actual desarrollo del puerto, el hecho de haber optado por la alternativa de no proseguir con la obra de remodelación del muelle de hierro fue probablemente una decisión acertada.

De todas maneras, si por un momento hiciéramos el ejercicio de imaginar que aquel proyecto fue llevado a cabo y el muelle, transformado en mole, forma parte del paisaje portuario, podríamos preguntarnos: ¿Qué hubiese sucedido con la profundización del canal? ¿Se habría desplazado todo el frente del puerto unos cuantos metros hacia afuera, acercándose a la margen opuesta del canal sobre las islas de la ría?




En ese caso, ¿hubiera sido más fácil acceder a la otra orilla y aprovechar mejor la inversión del dragado? Al desplazar las nuevas terminales de carga hacia el centro del canal, ¿hubiera quedado espacio en tierra para poder construir un acceso costanero cercano al mar, de manera que el tránsito de cargas no impacte directamente en la localidad de Ingeniero White? ¿Qué consecuencias habría generado en el ecosistema del estuario el hecho de haber “colonizado” la margen opuesta del canal?

Conclusión

Nuestra región lleva más de un siglo guiada por la convicción de que en el aumento de las exportaciones de productos primarios está la base de su prosperidad económica. La singular perdurabilidad de esta idea ha requerido, en la práctica, de la solidez de los pilotes, las vigas y defensas que mantienen en pie a los muelles de Ingeniero White y Galván, pero también, como la documentación examinada nos permite considerar, de la flexibilidad suficiente para modificar, demoler y reemplazar tales estructuras, apenas su existencia dejó de ser rentable o eficiente. Ya en la década del 30, la empresa Ferrocarril Sud removió y sustituyó instalaciones obsoletas o que tenían altos costos de mantenimiento, con la indispensable plasticidad para generar soluciones que dejaran margen para futuros replanteos.

La historia de nuestro puerto es también la de aquellos proyectos que no tuvieron lugar. El muelle de hierro nunca fue transformado en mole ciclópea. La empresa ferroviaria, que había pasado a pertenecer al Estado Nacional, renovó entre 1953 y 1955, la totalidad de los rieles que se asentaban sobre esta estructura marítima. Unos 2.345 metros de vías,[20] con las que el muelle se mantuvo operativo hasta 1985. Recién entre 1987 y 1990, ya fuera de servicio a causa de su mal estado, y para facilitar las maniobras de amarre en el sitio 5 adyacente, el muelle de hierro fue finalmente demolido.[21]

Puesta en perspectiva histórica, la actual geografía del puerto se nos presenta como una forma abierta. Nuestro futuro presente, las expectativas actuales en torno a lo que vendrá, tal vez tengan algo que aprender de los futuros pasados, de aquellas versiones del porvenir que podrían haber sido, pero no fueron.[22] El movimiento agroexportador se sostiene sobre una descomunal estructura que, a pesar de su fijeza, vio modelada su propia fisonomía a partir del constante ir y venir de trenes, camiones y barcos. En ocasiones creciendo, como hemos visto aquí, a los golpes.


BIBLIOGRAFIA

Conti, Viviana y Guerreiro, Héctor, “Los galpones del muelle de madera de Ing. White”, en Boletín Caminos de Hierro en Bahía Blanca, Año XVI, nº77, mayo –junio 2015, 12.

Guerreiro, Héctor, Los ferrocarriles en Bahía Blanca, Bahía Blanca, Ferrowhite, 2011.

Rogind, William, Historia del Ferrocarril Sud, Buenos Aires, 1938.

Testoni, Nicolás y Miravalles, Ana, “Al grano. Acerca de los elevadores de chapa 1 y 2 del puerto de Ing. White”, en Consorcio de Gestión del Puerto de Ing. White (ed.), Muelle de los elevadores. Concurso de ideas. Refuncionalización y puesta en valor, Ing. White, 2019, 14-18. Disponible también en http://museotaller.blogspot.com/2020/04/al-grano.html.

Zingoni, José María Zingoni, Arquitectura ferroportuaria, Bahía Blanca, Ediuns, 1996.


NOTAS

[1]William Rogind, Historia del Ferrocarril Sud (Buenos Aires, 1938), 300-303; José María Zingoni, Arquitectura ferroportuaria (Bahía Blanca: Ediuns, 1996) 93-123; y Héctor Guerreiro, Los ferrocarriles en Bahía Blanca (Bahía Blanca: Ferrowhite, 2011). En particular, sobre los elevadores 1 y 2, Nicolás Testoni y Ana Miravalles, “Al grano. Acerca de los elevadores de chapa 1 y 2 del puerto de Ing. White”, en Consorcio de Gestión del Puerto de Ing. White (ed), Muelle de los elevadores. Concurso de ideas. Refuncionalización y puesta en valor (Ing.White: 2019) 14-18. Disponible también en http://museotaller.blogspot.com/2020/04/al-grano.html.

[2] C.J. Robinson, “Diagrams Bahía Blanca Local & Ports District”, (Ing. White, 1939) en Archivo FW-VyO. Los nombres de los barcos pueden diferir de los verdaderos, dado que fueron tomados de una lista manuscrita.

[3] FCS, “Ing. White Muelle de acero, extremo sud oeste. Daños por vapor White Crest el 18-2-35” D.I./S 1242, en Archivo FW-VyO. Siete años después, en 1942, este carguero, construido en 1928, fue hundido por el submarino alemán U-558 a 560 millas al sudoeste de la isla Antigua, colonia británica en el mar de las Antillas.

[4] Para llegar a estas equivalencias hemos hecho un cálculo matemático, que solo tiene en cuenta la variación del valor relativo de las monedas, sin analizar el valor de los salarios y otros factores. El valor de las reparaciones se puede actualizar de la siguiente manera: en 1933, 1 dólar equivalía a $3.3 moneda nacional y hoy 1 dólar de 1933 equivale a 20 dólares (2020), por lo tanto, si el costo de la reparación fue de $ 9.900 pesos moneda nacional, esto representaría: $ 9.900 m/n / 3.3 $/dl (1933) * 20 dólares (2020) / dólares (1933) = 60.000 dólares (2020). Este valor equivale a unos $ 10.800.000. Del mismo modo se podría calcular que las reparaciones totales representaron el equivalente a unos 115.000 dólares, es decir, unos $ 20.700.000.

[5] FCS, “Muelle de acero. Extremo oeste. Daños por vapor Chaco el 15-3-1935” D.I./S 1243, en Archivo FW-VyO.

[6] FCS, Distrito local y puertos, “Accidente acaecido al vapor Chisone el 9-4-1933. Croquis demostrando la forma en que el buque estaba amarrado al muelle”, D.I./S.1318, en Archivo FW-VyO.

[7] FCS, “Diagrams …, Diagrama de superficie a dragar en m2”, en Archivo FW-VyO.

[8] FCS, Distrito local y puertos, “Croquis mostrando dimensiones de las chatas BAP 1, 2 y 3”, D.I.7S 1282, 1 de julio de 1936, en Archivo FW-VyO.

[9] FCS, Ing. White, “Muelle de acero y elevadores 1 y 2. Defensas longitudinales propuestas”. Croquis D.I./S. 1246, 26 de enero de 1936, en Archivo FW-VyO.

[10] FCS. Sección local y puertos “Ing. White nuevos elevadores. Defensa de madera dura en muelle nuevo”. Croquis S.K. 959, 3 de marzo de 1933, en Archivo FW-VyO.

[11] FCS, 28 de agosto de 1935 D.I./S.1200, en Archivo FW-VyO. El área demolida, que comprendía su ancho total de 25 m. por un largo de 120 m, se puede calcular en base al croquis de 1922 FCBBNO, Local Port District “Puerto Galván, Wooden Mole”, 746 E, 7 de junio de 1922, en Archivo FW-VyO.

[12] FCBBNO, “Puerto Galván. Parte del muelle a demolerse” D.I./S.1511 con fecha 5-11-1938 se indican los 64 m. de largo del muelle a demolerse y los 46 m. de muelle a conservarse, en Archivo FW-VyO.

[13] FCBBNO, “Puerto Galván: parte muelle de madera a clausurar carga y descarga”, E.G 241, 24 de abril de 1939, en Archivo FW-VyO.

[14] FCBBNO, “Puerto Galván: demolición parcial del muelle cañería de incendio”, 16 de septiembre de 1942; y FCBBNO, Distrito Blanca local y Puertos, “Puerto Galván: Demolición parcial del muelle de acero y madera. Cañería de incendio a sacar”, D.I/S 1974, 6 de octubre de 1942, en Archivo FW-VyO.

[15] FCBBNO, Distrito Blanca local y Puertos, Puerto Galván: Demolición parcial del muelle de acero y madera. Cañería de incendio a sacar” D.I/S 1974, 6 de octubre de 1942, en Archivo FW-VyO.

[16] FCS. Secc. BBNO, Distrito local y puertos, “Puerto Galván, Paragolpes propuestos en vías sitio H.3”, DI/S 2273, del 13 de febrero de 1947, en Archivo FW-VyO.

[17] Este fue un tema de gran repercusión en la prensa local. Por citar solo dos ejemplos: El Atlántico, 21 de enero de 1951, y 18 de julio de 1951.

[18] FCGR, plano 49 G.11988, en Archivo FW-VyO, donde se señalan en color amarillo las instalaciones ferroviarias a retirar: los galpones y el propio muelle. Sobre este tema han escrito Viviana Conti y Héctor Guerreiro, “Los galpones del muelle de madera de Ing. White”, en Boletín Caminos de Hierro en Bahía Blanca, Año XVI, nº77 (mayo –junio 2015) 12.

[19] FCGR, Distrito Bahía Blanca Sud, “Ingeniero White. Muelle de acero. Fotografías tomadas el 11 de abril de 1949”, DJ 40/49/6, en Archivo FW-VyO.

[20] FCGR, Distrito Bahía Blanca Sud, “Muelle de acero. Renovación de vías propuesto” Croquis DJ. /100/53, 1de septiembre de 1953, en Archivo FW-VyO.

[21] Héctor Guerreiro, Los ferrocarriles en Bahía Blanca, tomo 2 FCS, (Bahía Blanca: Ferrowhite, 2011), 122.

[22] R. Koselleck, Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos (Barcelona/Buenos Aires: Paidós, 1993).