martes, 25 de junio de 2019

LOS MOLDES DE PLANTEL MARITIMO

Entre las múltiples tareas a las que nos dedicamos en el museo está también la arqueología industrial.

En el altillo de la vieja usina FCS quedaban aún un montón de moldes y modelos de fundición que habían pertenecido a Plantel Marítimo y por eso entre octubre y diciembre de 2018 iniciamos el trabajo de recuperarlos, traerlos a Ferrowhite, limpiarlos, clasificarlos, estudiarlos y permitir que de algún modo nos cuenten su historia:



Gracias al trabajo en conjunto de Nicolás Testoni, Agustín Rodríguez, y Juan Carlos Samanich fue posible traerlas al museo una gran cantidad de piezas.Ramiro Ravasi fue quien se encargó de acondicionarlas y preparalas, y junto a Hector Herro hicimos el trabajo de clasificación, registro fotográfico y cotejo con los libros de croquis del archivo.





Desde hace algunos días, estas son las piezas que acompañan la foto de la draga Tosca en reparación, una de las imágenes emblemáticas de nuestra muestra:

Puerta del condensador de la bomba Cangrejo BAP

 Caja de válvula de vapor de la caldera de las bombas Hopper 51 y 52 (FCS)

 Cilindro para guinche de la draga Tosca (BAP)

  Cilindro para guinche de la draga Tosca (BAP)

 Molde para gato de hierro funido para draga Tosca (BAP)

Rejilla de bronde para válvula inferior de la bomba de aire, del remolcador Dorothy (FCS), 30 DIC 1925


Estos eran modelos y moldes de fundición con los que se hacían –como nuevas-  las diferentes piezas que requería el mantenimiento de las EMBARCACIONES de Plantel Marítimo, la sección destinada al dragado y mantenimiento de los canales de acceso a los puertos de Ingeniero White y Galván.

Aunque las reparaciones se hacían tanto en el Varadero del puerto de Ingeniero White como en Puerto Galván, el área administrativa y de taller de Plantel Marítimo tenía su sede en el edificio de la usina FCS. Ahí se dibujaban los croquis de las piezas o partes que era necesario reemplazar o reparar y en la sección carpintería que funcionaba ahí mismo se hacían los moldes correspondientes. La fabricación de de las piezas, tanto en hierro fundido, como acero o bronce, quedaba en manos de la sección Fundición de los Talleres Bahía Blanca Noroeste. 

El uso constante, la salinidad del agua de mar y el fuego de las calderas generaban un fuerte desgaste y hacía necesario un trabajo constante de revisación y mantenimiento de las unidades. Constantemente se cambiaban chapas, válvulas, y parte de las calderas; para los baldes de las dragas fabricaban suplementos que se colocaba en la parte gastada soldándolos con electrodos; se agregaban ángulos de refuerzo y se reemplazaban bridas, serpentinas y caños de diferentes grosores rolletes; y se hacían eslabones de cadenas para anclas o guinches, puertas,anillos de amianto, focos, reflectores, pitos, bocinas, claraboyas, vástagos, espárragos, bocinas, piñones, camisas, bridas. Todo esto lo sabemos gracias al "Libro de Croquis" donde Mr. David Bruce jefe de Puerto Galvan y encargado de Plantel Marítimo fue copiando sus dibujos entre 1910 y 1936:




¿Hasta cuándo se usaron esos moldes?

En el diario La Nueva Provincia, del día 26 de abril de 1963, en el artículo “Dragarán 1.305.000 m3 de barro y materiales en los puertos bahienses”, el jefe de la Direccion Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables responde: “Contamos actualmente con tres dragas, datan de 1904, pero gracias a nuestros propios talleres en los cuales se fabrican piezas y se obvian todas las dificultades de repuestos las tenemos funcionando a buen ritmo”.

EL CORAZON DEL FERROPUERTO: PLANTEL MARITIMO (BAP Y FCS) EN ING. WHITE Y PUERTO GALVAN



Plantel Marítimo era la sección destinada al servicio de dragado y mantenimiento de los canales en los puertos de Ingeniero White y Galván, primero a cargo de las empresas británicas Ferrocarril Sud (FCS) como Buenos Aires al Pacífico (BAP), hasta 1946, durante un breve período en manos de la empresa naviera Dodero, y a partir de 1945, del Ministerio de Obras Públicas.

Las empresas britànicas BAP y FErrocarril Sud administraron (y por consiguiente hicieron el mantenimiento) respectivamente Puerto Galvàn y el Puerto de Ing. White. Sin embargo, a partir de 1925 todas las unidades de Plantel Marítimo quedan en manos del Ferrocarril Sud, a cargo de David Calville Bruce, quien ya venía desempeñandose como jefe de plantel Marítimo y de Puerto Galván.

El personal de Plantel marítimo cubría dos aspectos fundamentales: por un lado el area mecánica de mantenimiento y reparación de toda esa dotación; y por otro, el personal que manejaba y tripulaba esas unidades: patrón, maestre, contramaestre, foguista, maquinista marinero, mozo, cocinero.

Durante la administración de las empresas de capital británico, Plantel Marítimo constaba de la siguiente dotación de dragas, bombas, remolcadores y chatas barreras:

(1) Buenos Aires al Pacífico BAP, PUERTO GALVAN

TOSCA DRAGA A BALDES
Fabricada por A.F.Smulders-Schiedam Rótterdam 1906
A carbón
En 1944 todavía la seguían usando.


6144-FW ALBUM PARKER-JACKSON 

CANGREJO BOMBA

Fabricada por A.F.Smulders-Schiedam Rótterdam 1906.
Convertida a petróleo en 1926


7987 - FW ALBUM CANGREJO
2153-MH

FOCA REMOLCADOR

Fabricado por la empresa Camell Laird Ltd.
Traido por Charles Thomas desde Liverpool hasta Puerto Galvan EN 1907
Convertido a petróleo en 1941. En febrero de 1948 se le repara un caño de alimentación principal.


7727-FW THOMAS

PODEROSO REMOLCADOR

Fabricado por Tornycroft, en Southampton England. 1905/1906.
Convertido a petróleo en 1941. Reparación en julio de 1944



                                                                FW-7724 THOMAS

(2) FERROCARRIL SUD, Puerto Ing. White

Draga 43 A BALDES
Marca Fleming and Ferguson Paisley. Construida en 1907. MATRICULADA EN 1908. Tiene instalado un equipo de iluminación marca Grier & Mackay Co. En 1926 mandan a TBBNO a reparar 10 baldes para la draga. En 1936 todavía la usan y la reparan intensamente, usando incluso algunas piezas de Cangrejo.
Modificada a petróleo en 1941

BOMBA B51 (HOPPER)
Construida en 1906.
Entregada al representante de Stellos Campaña en Ingeniero White el 19 de julio de 1935. Salió navegando de Ing. White el 21 de agosto de 1935

BOMBA B52 (HOPPER)
Construida en 1907. Hecha por C.H. Walken &Co Sudbrook Shepyard; el motor Plenty & Sons Engineers Bewberry England. EL 15 de enero1935 fue despachada a buenos aires, comprada por L.M. Varela.


4015-FW    Draga 43 y bomba 51 junto a los elevadores de chapa

71 BRIAN REMOLCADOR tug boat
Crabree Co Ltd. Great Yarmouth, 1905.
Hélice 3 palas. Modificado a petróleo en 1942

LYDIA REMOLCADOR
Tug Lydia. En funcionamiento al menos desde 1907.
El 29 de mayo de 1931 le quitan la caldera y colocan una nueva Armstrong Whitworth & Co limited. Hacia 1936 todavía funcionaba, pero no mucho después lo dan de baja.


                                                                  FW-2395 LYDIA


DOROTHY REMOLCADOR
Construido en 1895.
Fue retirado del servicio el 17 de noviembre de 1932 y desguazado en junio de 1933.


White 72 REMOLCADOR Tug boat
Construido en 1905 por The Montrose Shipbuilding Co Great Yarmouth. En 1934 todavía funcionaba.

ROVER LANCHA A MOTOR LAUNCH
Perteneciente al Departamento Mecánica Ing. White del FCS. Comprado en 1925
En 1936 todavía seguía funcionando.
MOTOR DIESEL a reparar a la casa Agar Cross.

miércoles, 19 de junio de 2019

MUJERES DE TRABAJO




Durante 2016 y 2017, trabajamos en la construcción de tres obreros para armar. Los hicimos con la intención de indagar, junto a los grupos educativos que visitan el museo, en las transformaciones en el trabajo asalariado, acá, en Ingeniero White. Cada uno de estos obreros representa un modelo económico y de acumulación de las riquezas: el agroexportador, bajo la tutela del capital inglés; el de gestión estatal, y el neoliberal, con su puerto transnacional. Durante el diseño y construcción de estas siluetas surgieron varias preguntas vinculadas con lo que entendemos por trabajo: ¿hay trabajo sin salario?, ¿qué implica trabajar en el capitalismo?, ¿cómo imaginamos a la clase trabajadora del futuro? Pero en esos intercambios surgió también una pregunta que en el museo parecía soslayada: ¿Y el trabajo de las mujeres? ¿El puerto es sólo un lugar para hombres? Fue así que nos propusimos armar otras tres siluetas, dedicadas a la cuestión del trabajo femenino. Y en eso estamos.

El proyecto es mucho más que un simple añadido a las tres figuras que ya existen. En cierta forma, transforma por completo nuestra perspectiva del mundo laboral. Por un lado, sentimos que nos falta mucho por aprender de las historias concretas de las trabajadoras de la ciudad. Por el otro, tenemos claro que no es posible atender a esas historias prescindiendo de un abordaje de la economía en clave feminista, que considere la incidencia crucial de las mujeres en el sistema productivo. La construcción de estas obreras implica preguntas y lecturas nuevas que vinculan la explotación laboral en el capitalismo con las formas de opresión de la cultura patriarcal. Por eso nos preguntábamos si las obreras debían seguir la misma cronología que los obreros; si teníamos que diferenciar entre trabajadoras de sectores altos, medios y bajos; si representábamos sólo obreras del puerto o de otros lugares del país…

De entrada quedó claro que no podíamos encarar solas este desafío. Necesitábamos convocar a otras compañeras y hurgar en los saberes que guardamos sobre los trabajos que hemos hecho y hacemos las mujeres en este lugar. La mañana del sábado 1° de junio organizamos un taller de reflexión, con desayuno incluido, del que participaron integrantes del taller Prende y de la Asociación Amigas del Castillo, alumnas de nuestro taller de costura y serigrafía, docentes de la UNS vinculadas al museo a través de un proyecto de extensión y vecinas del barrio Boulevard; también contamos con la presencia de una compañera de la Cooperativa Las Flores, otra de la Secretaría de Niñez y otra del gremio docente de Suteba.



La economía que buscamos transformar


Partimos de un gráfico que propone pensar a la actividad económica en nuestra sociedad bajo la figura de un iceberg. Los trabajos vinculados al mercado y al Estado son la parte visible en tanto las tareas vinculadas al cuidado y la reproducción de la vida permanecen ocultas. En el capitalismo, las esferas de la producción material y la reproducción de la vida se encuentran divididas y el trabajo doméstico viene a operar como el vínculo que hace posible el sostenimiento de ambas. El hogar es el ámbito en donde se realiza una inmensa cantidad de trabajos que no son pagos y que las mujeres asumen en forma asimétrica con respecto a los varones. Mercedes D’Alessando, del Colectivo Economía Femini(s)ta, sostiene que “el trabajo no pago necesita ser reconocido como lo que es, una tarea indispensable para toda la vida social y la base sobre la que se levanta la actividad económica cotidiana”[2].

Durante el feminismo de la segunda ola, allá por los años '60 y '70, pensadoras como Silvia Federicci elaboraron una crítica a la identificación entre la feminidad y los trabajos domésticos, como si estos fuesen un atributo “natural” de las mujeres. Comenzó a defenderse, incluso, la iniciativa de que las mujeres cobraran un salario por asumir, de manera diferencial, estas labores. Además, Federici nos brinda una explicación histórica sobre cómo fue que los trabajos comenzaron a definirse en función del sexo. Para esto, se remonta los centros industriales de Inglaterra, entre los años 1830 y 1840, y afirma que la "división sexual" de los trabajos fue una respuesta del capital a la rebelión obrera que exigía por aquél entonces la reducción de la jornada laboral. Los empresarios aumentaron los salarios de los varones y rechazaron la presencia femenina al interior de las fábricas. Como consecuencia, las tareas domésticas pasaron a ser la principal actividad de las mujeres: “El trabajo doméstico es mucho más que la limpieza de la casa. Es servir a los que ganan el salario, física, emocional y sexualmente, tenerlos listos para el trabajo días tras día”[3].

La demanda por una justa distribución de las tareas domésticas entre varones y mujeres está en estrecha relación con la posibilidad de que las mujeres decidan cómo quieren organizar su tiempo, ganando así en calidad de vida. Es importante que el Estado garantice la provisión de un sistema de cuidados con el objetivo de aminorar la carga de estas responsabilidades sobre las mujeres, considerando que el sistema laboral en el que se insertaron masivamente en los ’90 en Argentina, no está preparado para sostener la doble jornada laboral, la de adentro y la de afuera de casa. Igual de indispensable es enfrentarnos a la cultura machista que deslegitima las capacidades de las mujeres para ocupar o ascender en determinados puestos de trabajo.



Una lista interminable

En el taller nos propusimos pensar entre todas los trabajos realizados por mujeres que predominaron en cada una de las etapas consideradas. El relato de vida de Ida Muhamed, quien trabajó en la fábrica de bolsas de Bunge y Born hasta mediados de los años ‘60, fue nuestro punto para situarnos en el tiempo; su historia de alguna manera “medió” entre un pasado más remoto –que ubicamos en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX- y, los trabajos que las mujeres asumimos en el presente. Al igual que los obreros, las futuras obreras para armar también serán simplificaciones o recortes de la historia, a los efectos de que nos sirvan como dispositivos para reflexionar sobre los cambios en el trabajo y la cultura a lo largo del tiempo.

Salieron estas ideas sobre trabajos de mujeres, roles de género y posibles íconos de objetos:

Modelo agroexportador (fines del siglo XIX hasta 1930)

Srta. Maestra, bolsera, lavandera*,
operarias de cigarreras, enfermeras,
curanderas, monjas, campesinas, fileteras, prostitutas, parteras y actrices.

Íconos: mamadera, puntero, tabla de lavar, fuentón, tarro de leche y delantal.

Roles sociales: marcada asociación entre mujer-madre.

La figura de Julieta Lanteri, como feminista ítalo-argentina que luchó por el voto femenino.



Modelo de gestión estatal (1930-1976)

Modista, fileteras (peladoras de camarones), trabajadora doméstica, 
administrativa (correos, telégrafos, secretarias, dactilógrafa).
Continúan: Srta Maestra, enfermeras y bolseras.

Rol de mujer como ‘asistente’ del varón.

- Objetos: máquina de coser, Olivetti, tijera, Singer, Godecco, chango de compras, peine/’toca’, ruleros, secador de pelo, peinado de los ’60, urna, voto, píldora anticonceptiva.


Trabajos actuales, desde el neoliberalismo

Microemprendedoras (showroom, gastronomía, venta artesanal, venta de Essen), 
choferes, fuerzas armadas, médicas, empresarias, universitarias, 
ingenieras, trabajadoras sociales, trabajadoras domésticas, 
artistas, política, liderazgo, docente.

Crecimiento del Feminismo, expresión de bocas abiertas, 
celular, jean, pañuelos, título universitario, pc, recibo de sueldo de trabajadora doméstica, mujer tatuada, mujer abanico/multifacética, 
objetos vinculados con la maternidad, píldora, ley del divorcio, megáfono.

*Los trabajos que aparecen remarcados fueron elegidos en una segunda ronda de debate como representativos de cada época.



Indisciplinadxs
El movimiento de mujeres y los feminismos están en una etapa de crecimiento en muchos lugares del mundo. En nuestro país, desde hace no tantos años, algunos museos comenzaron a incluir lecturas con perspectiva de género en sus muestras y, cada 8 de marzo, reivindican la defensa de la igualdad o, el fin de las violencias o, la autonomía de los cuerpos.

En 2017, en el marco del primer Paro Internacional de Mujeres, sacamos del depósito una máquina de coser que había llegado al museo en 2006 desde la fábrica de bolsas Gorbatto. Todo ese tiempo tuvo que pasar para que un “objeto indisciplinado”[1] ocupara nuestras salas. A su vez, esto se liga con la publicación de “Bolseras”, un cuaderno publicado por el museo en 2006 en base a testimonios de obreras que se dedicaron a una actividad clave en la economía portuaria hasta los años ’60.

En un museo que, desde sus inicios abordó la historia del trabajo junto a lxs protagonistas del puerto, del ferrocarril y las usinas, la realización de este proyecto ahonda ese camino. Acá también podemos vincular el movimiento ‘Ni una menos’ con la situación de las trabajadoras en épocas de turbulencias económicas como la actual, con despidos, cierres de fábricas y quita de jubilaciones: “En Bahía Blanca, la desocupación en las mujeres es de un 10, 9%, pero la cifra asciende al 25,3% cuando hablamos de mujeres de 18 a 29 años. Es decir que sobre un total de 13.000 desocupados, 9.000 somos mujeres”, nos anoticiamos durante la lectura del documento del último 3J en la Plaza Rivadavia.



En breve estaremos informando la fecha del segundo encuentro, para seguir explorando qué trabajadoras, en definitiva, vamos a construir, y qué vestimentas y herramientas cada una portará.

[1] Ver Objetos indisciplinados: http://museotaller.blogspot.com/2019/03/esta-maquina-de-coser-pertenecio-la.html

[2] D’ Alessando, M., Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour). Buenos Aires, Sudamericana, 2017, pág. 64.

[3] Federici, S., El patriarcado del salario, Buenos Aires, Tinta limón, 2018, pág. 26.

lunes, 10 de junio de 2019

EL ARCHIVO COMO HERRAMIENTA

El último viernes 7 y sábado 8 de junio compartimos con estudiantes del Departamento de Humanidades de la UNS el taller "El museo como herramienta: prácticas de archivo en Ferrowhite, museo taller". Coordinado por Ana Miravalles y Hector Herro, el taller formó parte del ciclo "Caja de Herramientas", organizado por el Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, y praticiparon de él estudiantes, docentes e interesados en el tema.

Talonarios desparramados, inventarios cubiertos de tierra y guano, la última boleta de la luz tirada en el suelo, croquis de embarcaciones roídos por las ratas, libros de personal que por milagro se salvaron del fuego, fotografías guardadas en un ropero, en una billetera, debajo de la cama. ¿Cómo se forma un archivo a partir de los escombros de un mundo que estalló en pedazos? ¿Cómo se convierte ese conjunto heterogéneo en el núcleo vital de un museo, en fuente para la historia y en reaseguro para la memoria de una comunidad?
 Una tarea que, como no nacimos archivistas, fuimos aprendiendo un poco por ensayo y error. A pesar del barullo, del cotidiano ir y venir, el archivo de Ferrowhite guarda cierto aire de santuario. Es el único lugar del museo municipal en el que no se toma mate, en el que predomina la penumbra, en el que, casi, no hay calefacción. Es que allí se oficia el rito o, para decirlo de manera más laica, se practica la operación por la que, en el gesto simultáneo de reunir y poner aparte, de decidir qué se preserva y qué no, las huellas de aquello que alguna vez fue adquieren la condición de "fuentes" para la historia. Una operación -a pesar de la asepsia que insinúan las manos enguantadas de Ana y Héctor- nunca "neutral". Empuñando la plegadera y el lecrón, armando sobres y cajas con cartones libres de ácido, dedicando días, meses, años al registro, la digitalización y la catalogación minuciosa de papeles, planos y fotos, en el archivo no se deja de buscar una conexión entre el pasado y el porvenir, pero tampoco de meditar sobre "la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida".