miércoles, 25 de septiembre de 2019

OBRERAS PARA ARMAR

El pasado sábado 14 de septiembre le dimos cierre a la primera parte del proyecto "Obreras para armar". A lo largo de cuatro encuentros, entre los meses de junio y septiembre, mujeres vinculadas con el museo de manera personal o colectiva participamos de un ciclo de talleres que tuvo por finalidad definir qué trabajadoras queremos visibilizar en la muestra de Ferrowhite.

Durante estos encuentros nos propusimos habilitar un espacio para reflexionar sobre cuestiones vinculadas con las tareas que asumimos en el hogar y en el mercado laboral. Preguntarnos, por ejemplo, por qué gran parte de nuestras ocupaciones se organizan en función de la reproducción de la vida (tener, cuidar y educar a les hijes, futures trabajadores). Pero también nos dimos un tiempo para darle forma, con lápiz, regla y tijera, a un primer esbozo de las obreras que queremos construir. Fue así que los tres obreros del juego "Andá a laburar al puerto" se convirtieron por un rato en una Maestra, una Bolsera y una Microemprendedora, figuras representativas de tres momentos de la historia de este puerto.




SEÑORITA MAESTRA

El segundo encuentro nos encontró en ronda alrededor de una mesa que daba vueltas. Sobre ella pusimos a girar objetos, tanto de la colección del museo como otros que trajimos de casa:

una pieza para enseñar el trabajo de la telegrafista,
una máquina de escribir,
una foto de enfermera con la frase ‘hagan silencio’,
un esterilizador,
un guardapolvo colgado en un maniquí busto,
una capa de peluquera que trajo Titi Sedrani,
un catálogo de productos Natura que nos prestó Emilia,
un metro y una escuadra de madera,
un shablón de serigrafía,
una caja con muestras de bordados,
un vaso de whisky,
un blíster de píldoras anticonceptivas,
una toallita higiénica,
dos ruleros y,
un lápiz labial.

Conversando acerca de estos objetos pudimos identificar cuáles son los trabajos que asumimos mayormente en la esfera productiva y reconocer que, en varios de ellos, desplegamos capacidades ya entrenadas en el hogar, particularmente, en aquello que se conoce como ‘las artes del cuidado’. Las profesiones de docente y de enfermera, asociadas a las mujeres durante los distintos momentos del periodo histórico que consideramos, resultan ejemplificadores al respecto: ambas ejercitan prácticas como cuidar, contener, escuchar… En el taller pusimos en cuestión nuestra supuesta disposición “natural” a asumir esos roles y la idea de que existen “atributos femeninos” como la ternura y el espíritu de servicio.

Ver a través del guardapolvo blanco, nos permitió advertir la relevancia del rol de las maestras en la construcción de una identidad nacional a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando el genocidio indígena y la ‘gran inmigración’ eran dos caras de una mismo proceso político: la consolidación y modernización del Estado argentino.



Esto se vincula con otro aspecto que nos interesaba analizar en clave de género: en aquellos tiempos estaba mal visto que las mujeres trabajaran afuera de la casa o que estudiaran para tener un oficio o profesión. “Las Srtas. Maestras” tienen un rol disidente que entra en tensión con los estereotipos femeninos socialmente aceptados: “[…] ganan dinero, publican sus ideas, se emplean fuera de la ciudad, protagonizan procesos de ascenso económico, tienen acceso a bienes culturales y sus ocupaciones están dotadas de prestigio social”1.

Hicimos el molde del guardapolvo y dibujamos los objetos que simbolizan aquella escuela: la tiza y el borrador como herramientas de la enseñanza, el puntero de la disciplina, la manzana…


BOLSERAS

Museos y géneros

En el tercer encuentro compartimos miradas sobre las intervenciones museográficas que, acerca de la historia de las mujeres, realizaron el Museo de la Ciudad de Rosario ‘Wladimir Mikielievich’ y la Casa Histórica de Tucumán.

La muestra “Obreras” está basada en la historia de las trabajadoras del frigorífico Swift del barrio rosarino de Saladillo. Las salas se convierten en la casa, la calle y la fábrica. Caminarlas propone a lxs visitantes ponerse en los zapatos de esas mujeres y conocer cómo era trabajar y vivir en ese lugar.

Artesanas, sirvientas y mujeres que fueron sostén de familia aparecen, como fantasmas, dibujadas en las paredes de la Casa Histórica. De clases y etnias diversas, nos muestran una historia social mucho más allá de la actitud altruista de Francisca Bazán de Laguna en pos de la independencia.


Para ese encuentro, Ana también nos había pasado una serie de fotos del archivo que muestran a trabajadoras de Ingeniero White:

peladoras de camarones aparentemente en un momento de descanso,
las bolseras de Bunge y Born brindando en una despedida de soltera y
haciendo tareas de revisado,
maestras de las escuelas N° 13 y 21,
dactilógrafa de la UF en una asamblea de guardas,
vecina del Boulevard barriendo
marchando por la liberación de sus esposos ferroviarios durante la huelga del ‘58,
presentes en la inauguración del Museo Histórico Regional en 1945.



Conocer las muestras de otros museos, mirar las fotos juntas, conversar sobre mujeres en común, descubrirse en ellas, dudar si eran, confirma que estábamos, en diversos quehaceres y modos de ser y actuar, produciendo, brindando, en luchas y conquistas.

El patriarcado construyó una Historia en la cual las mujeres no merecieron la atención que debían, quedando los varones en una posición de privilegio y como los grandes protagonistas de la vida pública. “Más allá de ese reconocimiento a las 'grandes mujeres', el balance final (está hablando de la escritura de la Historia) indica una notoria ausencia de la acción femenina, como si hubiera sido posibles una historia sin mujeres, como si la vida de las comunidades humanas pudiera haber acontecido al margen de aquellas […]”2.

Nuestro estereotipo de bolsera: aparece el delantal, el pañuelo en la cabeza. La aguja y el hilo de coser.



LA MICROEMPRENDEDORA

“Esta muñeca va a estar difícil de hacer”, dijo Cocó. Por suerte, estaban Alejandra y Lorena, que cocinan y venden viandas y rosquitas desde sus casas, para compartirnos cómo, cuándo y por qué se largaron con esos emprendimientos.

Lorena:
"Comencé a trabajar por necesidad, para pagar tratamientos costosos.
Aunque haya un buen sueldo, siempre hace falta."

Alejandra:
“Hace 6 meses que no tengo trabajo. ¿Cómo hago para vivir?
No será ‘guau’ lo que gano, pero alcanza”.

Estaban de acuerdo que para ‘emprender’, hay que atreverse a tocar el timbre, capacitarte, usar las redes sociales y reconocer que “tu trabajo vale”.

Cocó y Analía, recordaron emprendimientos que tuvieron en otros tiempos, pensados como salidas transitorias, con perspectivas de reinsertarse en algún momento en el mercado de trabajo.

Cocó:
“Cosía para un sastre que me pagaba nada.
Hasta que entré en la Junta Nacional de Granos y conseguí estabilidad.
Después a los 40 años me volví a quedar sin trabajo.
Con el retiro voluntario, me compré una remalladora
pero me mató el 'todo por dos pesos'."

Analía:
“Cuando me echaron de la fábrica Torello, a fines de los años 80,
Camila tenía 2 años, no tenía para pagar una niñera.
Me puse una despensa en casa”.



La actual multiplicación de emprendimientos (según la Encuesta Permanente de Hogares que realiza el INDEC, sólo en jurisdicción porteña, los micromprendedores representan el 22,1% de la población ocupada y, alcanzan la cifra de 9.500 frente a los 960 del año 2000) es propia de la etapa neoliberal, que en Argentina se expresa con despidos masivos y, casi nulas oportunidades de trabajo. Y quiénes mantienen sus empleos se ven afectados por la devaluación y, la pérdida del valor adquisitivo a causa de la inflación y los aumentos de tarifas de servicios públicos.

Frente a este panorama, es valioso recuperar formas cooperativas y comunitarias. El ejemplo de "Las flores", mujeres que construyen baldosas, en Spurr, es otra forma de no quedar aisladas y hacerle frente a la crisis.


Fábrica tomada

‘Fábrica Tomada’, obra de danza basada en la historia de las bolseras de Ingeniero White, creada por alumnas y docentes del Profesorado de Expresión Corporal de la Escuela de Danzas, fue el cierre de esta primera parte del proyecto. Esta obra surgida a partir de una visita educativa, es una devolución a cómo ese encuentro fue vivenciado y como un homenaje a la historia de estas trabajadoras.



Esa mañana pasaron cosas: danza contemporánea, historia, testimonios, almuerzo, moldería, cruces de generaciones. Una mezcla poderosa de la que el museo es artífice en la medida en que es un lugar en donde todo eso puede unirse. El lugar que posibilita que hagamos propias otras historias y hasta podamos reconocernos en otros cuerpos.

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Referencias bibliográficas:
1 Bracamonte, L. “Catolicismo y educación de las mujeres a principios del siglo XX: una aproximación desde la prensa de Bahía Blanca”, en Cernadas. M y Orbe, P. (coord) Itinerarios de la prensa. Cultura política y representaciones en Bahía Blanca durante el siglo XX. Bahía Blanca, Ediuns, 2013.
2 Barrancos, D., Mujeres, entre la casa y la plaza, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2008.

lunes, 29 de julio de 2019

¡TELÉFONO OTRA VEZ!



Estos son los resultados de la edición 2019 de la convocatoria "La llamada", organizada por Bahía[in]sonora y Ferrowhite:

BASILIO DEL BOCA - TELETRÓFONO

CONSTANCIA ARANCIO - TELEMOD 4

DANIEL ARANA - ¡¿QUÉ DICE?!

JAVIER ORTIZ - EL TIEMPO RITUAL

JERÓNIMO SERRANO - ASISTENCIA IA

KARINA VILLASEÑOR - MEMORIA VOLATIL

LILI GARCÍA - OXIMORÓN

MARCOS PERALTA - PARA VOS

NICOLÁS GULLINI - UNIDOS O DOMINADOS

PATRICIA GALASSI - UN MINUTO EN LA ÓPERA

RICARDO ROJAS - PEQUEÑA PIEZA QUE ATRAVIESA

Las miniaturas sonoras seleccionadas serán presentadas en el museo en viejos teléfonos de ENTeL -la Empresa Nacional de Telecomunicaciones-, entre el 18 de agosto y el 20 de octubre de 2019.

Agradecemos todas las postulaciones recibidas.

martes, 25 de junio de 2019

LOS MOLDES DE PLANTEL MARITIMO

Entre las múltiples tareas a las que nos dedicamos en el museo está también la arqueología industrial.

En el altillo de la vieja usina FCS quedaban aún un montón de moldes y modelos de fundición que habían pertenecido a Plantel Marítimo y por eso entre octubre y diciembre de 2018 iniciamos el trabajo de recuperarlos, traerlos a Ferrowhite, limpiarlos, clasificarlos, estudiarlos y permitir que de algún modo nos cuenten su historia:



Gracias al trabajo en conjunto de Nicolás Testoni, Agustín Rodríguez, y Juan Carlos Samanich fue posible traerlas al museo una gran cantidad de piezas.Ramiro Ravasi fue quien se encargó de acondicionarlas y preparalas, y junto a Hector Herro hicimos el trabajo de clasificación, registro fotográfico y cotejo con los libros de croquis del archivo.





Desde hace algunos días, estas son las piezas que acompañan la foto de la draga Tosca en reparación, una de las imágenes emblemáticas de nuestra muestra:

Puerta del condensador de la bomba Cangrejo BAP

 Caja de válvula de vapor de la caldera de las bombas Hopper 51 y 52 (FCS)

 Cilindro para guinche de la draga Tosca (BAP)

  Cilindro para guinche de la draga Tosca (BAP)

 Molde para gato de hierro funido para draga Tosca (BAP)

Rejilla de bronde para válvula inferior de la bomba de aire, del remolcador Dorothy (FCS), 30 DIC 1925


Estos eran modelos y moldes de fundición con los que se hacían –como nuevas-  las diferentes piezas que requería el mantenimiento de las EMBARCACIONES de Plantel Marítimo, la sección destinada al dragado y mantenimiento de los canales de acceso a los puertos de Ingeniero White y Galván.

Aunque las reparaciones se hacían tanto en el Varadero del puerto de Ingeniero White como en Puerto Galván, el área administrativa y de taller de Plantel Marítimo tenía su sede en el edificio de la usina FCS. Ahí se dibujaban los croquis de las piezas o partes que era necesario reemplazar o reparar y en la sección carpintería que funcionaba ahí mismo se hacían los moldes correspondientes. La fabricación de de las piezas, tanto en hierro fundido, como acero o bronce, quedaba en manos de la sección Fundición de los Talleres Bahía Blanca Noroeste. 

El uso constante, la salinidad del agua de mar y el fuego de las calderas generaban un fuerte desgaste y hacía necesario un trabajo constante de revisación y mantenimiento de las unidades. Constantemente se cambiaban chapas, válvulas, y parte de las calderas; para los baldes de las dragas fabricaban suplementos que se colocaba en la parte gastada soldándolos con electrodos; se agregaban ángulos de refuerzo y se reemplazaban bridas, serpentinas y caños de diferentes grosores rolletes; y se hacían eslabones de cadenas para anclas o guinches, puertas,anillos de amianto, focos, reflectores, pitos, bocinas, claraboyas, vástagos, espárragos, bocinas, piñones, camisas, bridas. Todo esto lo sabemos gracias al "Libro de Croquis" donde Mr. David Bruce jefe de Puerto Galvan y encargado de Plantel Marítimo fue copiando sus dibujos entre 1910 y 1936:




¿Hasta cuándo se usaron esos moldes?

En el diario La Nueva Provincia, del día 26 de abril de 1963, en el artículo “Dragarán 1.305.000 m3 de barro y materiales en los puertos bahienses”, el jefe de la Direccion Nacional de Construcciones Portuarias y Vías Navegables responde: “Contamos actualmente con tres dragas, datan de 1904, pero gracias a nuestros propios talleres en los cuales se fabrican piezas y se obvian todas las dificultades de repuestos las tenemos funcionando a buen ritmo”.

EL CORAZON DEL FERROPUERTO: PLANTEL MARITIMO (BAP Y FCS) EN ING. WHITE Y PUERTO GALVAN



Plantel Marítimo era la sección destinada al servicio de dragado y mantenimiento de los canales en los puertos de Ingeniero White y Galván, primero a cargo de las empresas británicas Ferrocarril Sud (FCS) como Buenos Aires al Pacífico (BAP), hasta 1946, durante un breve período en manos de la empresa naviera Dodero, y a partir de 1945, del Ministerio de Obras Públicas.

Las empresas britànicas BAP y FErrocarril Sud administraron (y por consiguiente hicieron el mantenimiento) respectivamente Puerto Galvàn y el Puerto de Ing. White. Sin embargo, a partir de 1925 todas las unidades de Plantel Marítimo quedan en manos del Ferrocarril Sud, a cargo de David Calville Bruce, quien ya venía desempeñandose como jefe de plantel Marítimo y de Puerto Galván.

El personal de Plantel marítimo cubría dos aspectos fundamentales: por un lado el area mecánica de mantenimiento y reparación de toda esa dotación; y por otro, el personal que manejaba y tripulaba esas unidades: patrón, maestre, contramaestre, foguista, maquinista marinero, mozo, cocinero.

Durante la administración de las empresas de capital británico, Plantel Marítimo constaba de la siguiente dotación de dragas, bombas, remolcadores y chatas barreras:

(1) Buenos Aires al Pacífico BAP, PUERTO GALVAN

TOSCA DRAGA A BALDES
Fabricada por A.F.Smulders-Schiedam Rótterdam 1906
A carbón
En 1944 todavía la seguían usando.


6144-FW ALBUM PARKER-JACKSON 

CANGREJO BOMBA

Fabricada por A.F.Smulders-Schiedam Rótterdam 1906.
Convertida a petróleo en 1926


7987 - FW ALBUM CANGREJO
2153-MH

FOCA REMOLCADOR

Fabricado por la empresa Camell Laird Ltd.
Traido por Charles Thomas desde Liverpool hasta Puerto Galvan EN 1907
Convertido a petróleo en 1941. En febrero de 1948 se le repara un caño de alimentación principal.


7727-FW THOMAS

PODEROSO REMOLCADOR

Fabricado por Tornycroft, en Southampton England. 1905/1906.
Convertido a petróleo en 1941. Reparación en julio de 1944



                                                                FW-7724 THOMAS

(2) FERROCARRIL SUD, Puerto Ing. White

Draga 43 A BALDES
Marca Fleming and Ferguson Paisley. Construida en 1907. MATRICULADA EN 1908. Tiene instalado un equipo de iluminación marca Grier & Mackay Co. En 1926 mandan a TBBNO a reparar 10 baldes para la draga. En 1936 todavía la usan y la reparan intensamente, usando incluso algunas piezas de Cangrejo.
Modificada a petróleo en 1941

BOMBA B51 (HOPPER)
Construida en 1906.
Entregada al representante de Stellos Campaña en Ingeniero White el 19 de julio de 1935. Salió navegando de Ing. White el 21 de agosto de 1935

BOMBA B52 (HOPPER)
Construida en 1907. Hecha por C.H. Walken &Co Sudbrook Shepyard; el motor Plenty & Sons Engineers Bewberry England. EL 15 de enero1935 fue despachada a buenos aires, comprada por L.M. Varela.


4015-FW    Draga 43 y bomba 51 junto a los elevadores de chapa

71 BRIAN REMOLCADOR tug boat
Crabree Co Ltd. Great Yarmouth, 1905.
Hélice 3 palas. Modificado a petróleo en 1942

LYDIA REMOLCADOR
Tug Lydia. En funcionamiento al menos desde 1907.
El 29 de mayo de 1931 le quitan la caldera y colocan una nueva Armstrong Whitworth & Co limited. Hacia 1936 todavía funcionaba, pero no mucho después lo dan de baja.


                                                                  FW-2395 LYDIA


DOROTHY REMOLCADOR
Construido en 1895.
Fue retirado del servicio el 17 de noviembre de 1932 y desguazado en junio de 1933.


White 72 REMOLCADOR Tug boat
Construido en 1905 por The Montrose Shipbuilding Co Great Yarmouth. En 1934 todavía funcionaba.

ROVER LANCHA A MOTOR LAUNCH
Perteneciente al Departamento Mecánica Ing. White del FCS. Comprado en 1925
En 1936 todavía seguía funcionando.
MOTOR DIESEL a reparar a la casa Agar Cross.

miércoles, 19 de junio de 2019

MUJERES DE TRABAJO




Durante 2016 y 2017, trabajamos en la construcción de tres obreros para armar. Los hicimos con la intención de indagar, junto a los grupos educativos que visitan el museo, en las transformaciones en el trabajo asalariado, acá, en Ingeniero White. Cada uno de estos obreros representa un modelo económico y de acumulación de las riquezas: el agroexportador, bajo la tutela del capital inglés; el de gestión estatal, y el neoliberal, con su puerto transnacional. Durante el diseño y construcción de estas siluetas surgieron varias preguntas vinculadas con lo que entendemos por trabajo: ¿hay trabajo sin salario?, ¿qué implica trabajar en el capitalismo?, ¿cómo imaginamos a la clase trabajadora del futuro? Pero en esos intercambios surgió también una pregunta que en el museo parecía soslayada: ¿Y el trabajo de las mujeres? ¿El puerto es sólo un lugar para hombres? Fue así que nos propusimos armar otras tres siluetas, dedicadas a la cuestión del trabajo femenino. Y en eso estamos.

El proyecto es mucho más que un simple añadido a las tres figuras que ya existen. En cierta forma, transforma por completo nuestra perspectiva del mundo laboral. Por un lado, sentimos que nos falta mucho por aprender de las historias concretas de las trabajadoras de la ciudad. Por el otro, tenemos claro que no es posible atender a esas historias prescindiendo de un abordaje de la economía en clave feminista, que considere la incidencia crucial de las mujeres en el sistema productivo. La construcción de estas obreras implica preguntas y lecturas nuevas que vinculan la explotación laboral en el capitalismo con las formas de opresión de la cultura patriarcal. Por eso nos preguntábamos si las obreras debían seguir la misma cronología que los obreros; si teníamos que diferenciar entre trabajadoras de sectores altos, medios y bajos; si representábamos sólo obreras del puerto o de otros lugares del país…

De entrada quedó claro que no podíamos encarar solas este desafío. Necesitábamos convocar a otras compañeras y hurgar en los saberes que guardamos sobre los trabajos que hemos hecho y hacemos las mujeres en este lugar. La mañana del sábado 1° de junio organizamos un taller de reflexión, con desayuno incluido, del que participaron integrantes del taller Prende y de la Asociación Amigas del Castillo, alumnas de nuestro taller de costura y serigrafía, docentes de la UNS vinculadas al museo a través de un proyecto de extensión y vecinas del barrio Boulevard; también contamos con la presencia de una compañera de la Cooperativa Las Flores, otra de la Secretaría de Niñez y otra del gremio docente de Suteba.



La economía que buscamos transformar


Partimos de un gráfico que propone pensar a la actividad económica en nuestra sociedad bajo la figura de un iceberg. Los trabajos vinculados al mercado y al Estado son la parte visible en tanto las tareas vinculadas al cuidado y la reproducción de la vida permanecen ocultas. En el capitalismo, las esferas de la producción material y la reproducción de la vida se encuentran divididas y el trabajo doméstico viene a operar como el vínculo que hace posible el sostenimiento de ambas. El hogar es el ámbito en donde se realiza una inmensa cantidad de trabajos que no son pagos y que las mujeres asumen en forma asimétrica con respecto a los varones. Mercedes D’Alessando, del Colectivo Economía Femini(s)ta, sostiene que “el trabajo no pago necesita ser reconocido como lo que es, una tarea indispensable para toda la vida social y la base sobre la que se levanta la actividad económica cotidiana”[2].

Durante el feminismo de la segunda ola, allá por los años '60 y '70, pensadoras como Silvia Federicci elaboraron una crítica a la identificación entre la feminidad y los trabajos domésticos, como si estos fuesen un atributo “natural” de las mujeres. Comenzó a defenderse, incluso, la iniciativa de que las mujeres cobraran un salario por asumir, de manera diferencial, estas labores. Además, Federici nos brinda una explicación histórica sobre cómo fue que los trabajos comenzaron a definirse en función del sexo. Para esto, se remonta los centros industriales de Inglaterra, entre los años 1830 y 1840, y afirma que la "división sexual" de los trabajos fue una respuesta del capital a la rebelión obrera que exigía por aquél entonces la reducción de la jornada laboral. Los empresarios aumentaron los salarios de los varones y rechazaron la presencia femenina al interior de las fábricas. Como consecuencia, las tareas domésticas pasaron a ser la principal actividad de las mujeres: “El trabajo doméstico es mucho más que la limpieza de la casa. Es servir a los que ganan el salario, física, emocional y sexualmente, tenerlos listos para el trabajo días tras día”[3].

La demanda por una justa distribución de las tareas domésticas entre varones y mujeres está en estrecha relación con la posibilidad de que las mujeres decidan cómo quieren organizar su tiempo, ganando así en calidad de vida. Es importante que el Estado garantice la provisión de un sistema de cuidados con el objetivo de aminorar la carga de estas responsabilidades sobre las mujeres, considerando que el sistema laboral en el que se insertaron masivamente en los ’90 en Argentina, no está preparado para sostener la doble jornada laboral, la de adentro y la de afuera de casa. Igual de indispensable es enfrentarnos a la cultura machista que deslegitima las capacidades de las mujeres para ocupar o ascender en determinados puestos de trabajo.



Una lista interminable

En el taller nos propusimos pensar entre todas los trabajos realizados por mujeres que predominaron en cada una de las etapas consideradas. El relato de vida de Ida Muhamed, quien trabajó en la fábrica de bolsas de Bunge y Born hasta mediados de los años ‘60, fue nuestro punto para situarnos en el tiempo; su historia de alguna manera “medió” entre un pasado más remoto –que ubicamos en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX- y, los trabajos que las mujeres asumimos en el presente. Al igual que los obreros, las futuras obreras para armar también serán simplificaciones o recortes de la historia, a los efectos de que nos sirvan como dispositivos para reflexionar sobre los cambios en el trabajo y la cultura a lo largo del tiempo.

Salieron estas ideas sobre trabajos de mujeres, roles de género y posibles íconos de objetos:

Modelo agroexportador (fines del siglo XIX hasta 1930)

Srta. Maestra, bolsera, lavandera*,
operarias de cigarreras, enfermeras,
curanderas, monjas, campesinas, fileteras, prostitutas, parteras y actrices.

Íconos: mamadera, puntero, tabla de lavar, fuentón, tarro de leche y delantal.

Roles sociales: marcada asociación entre mujer-madre.

La figura de Julieta Lanteri, como feminista ítalo-argentina que luchó por el voto femenino.



Modelo de gestión estatal (1930-1976)

Modista, fileteras (peladoras de camarones), trabajadora doméstica, 
administrativa (correos, telégrafos, secretarias, dactilógrafa).
Continúan: Srta Maestra, enfermeras y bolseras.

Rol de mujer como ‘asistente’ del varón.

- Objetos: máquina de coser, Olivetti, tijera, Singer, Godecco, chango de compras, peine/’toca’, ruleros, secador de pelo, peinado de los ’60, urna, voto, píldora anticonceptiva.


Trabajos actuales, desde el neoliberalismo

Microemprendedoras (showroom, gastronomía, venta artesanal, venta de Essen), 
choferes, fuerzas armadas, médicas, empresarias, universitarias, 
ingenieras, trabajadoras sociales, trabajadoras domésticas, 
artistas, política, liderazgo, docente.

Crecimiento del Feminismo, expresión de bocas abiertas, 
celular, jean, pañuelos, título universitario, pc, recibo de sueldo de trabajadora doméstica, mujer tatuada, mujer abanico/multifacética, 
objetos vinculados con la maternidad, píldora, ley del divorcio, megáfono.

*Los trabajos que aparecen remarcados fueron elegidos en una segunda ronda de debate como representativos de cada época.



Indisciplinadxs
El movimiento de mujeres y los feminismos están en una etapa de crecimiento en muchos lugares del mundo. En nuestro país, desde hace no tantos años, algunos museos comenzaron a incluir lecturas con perspectiva de género en sus muestras y, cada 8 de marzo, reivindican la defensa de la igualdad o, el fin de las violencias o, la autonomía de los cuerpos.

En 2017, en el marco del primer Paro Internacional de Mujeres, sacamos del depósito una máquina de coser que había llegado al museo en 2006 desde la fábrica de bolsas Gorbatto. Todo ese tiempo tuvo que pasar para que un “objeto indisciplinado”[1] ocupara nuestras salas. A su vez, esto se liga con la publicación de “Bolseras”, un cuaderno publicado por el museo en 2006 en base a testimonios de obreras que se dedicaron a una actividad clave en la economía portuaria hasta los años ’60.

En un museo que, desde sus inicios abordó la historia del trabajo junto a lxs protagonistas del puerto, del ferrocarril y las usinas, la realización de este proyecto ahonda ese camino. Acá también podemos vincular el movimiento ‘Ni una menos’ con la situación de las trabajadoras en épocas de turbulencias económicas como la actual, con despidos, cierres de fábricas y quita de jubilaciones: “En Bahía Blanca, la desocupación en las mujeres es de un 10, 9%, pero la cifra asciende al 25,3% cuando hablamos de mujeres de 18 a 29 años. Es decir que sobre un total de 13.000 desocupados, 9.000 somos mujeres”, nos anoticiamos durante la lectura del documento del último 3J en la Plaza Rivadavia.



En breve estaremos informando la fecha del segundo encuentro, para seguir explorando qué trabajadoras, en definitiva, vamos a construir, y qué vestimentas y herramientas cada una portará.

[1] Ver Objetos indisciplinados: http://museotaller.blogspot.com/2019/03/esta-maquina-de-coser-pertenecio-la.html

[2] D’ Alessando, M., Economía feminista. Cómo construir una sociedad igualitaria (sin perder el glamour). Buenos Aires, Sudamericana, 2017, pág. 64.

[3] Federici, S., El patriarcado del salario, Buenos Aires, Tinta limón, 2018, pág. 26.