miércoles, 26 de septiembre de 2012

PLAYA Y PLATA

Uno de nuestros “vecinos” más próximos, la compañía cerealera Toepfer, ha comenzado a construir desde fines del año pasado un nuevo muelle que se extiende por el frente costero del Castillo. Hasta el momento, Toepfer venía utilizando el muelle de la Central Termoeléctrica Luis Piedra Buena. Sin embargo, hacia fines del 2010, firmó un contrato con el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca por medio del cual se le concedió el uso de un espejo de agua de 1.46 hectáreas para la construcción de su propio muelle. Del mismo contrato se desprende la posibilidad de desarrollar en el área contigua “inversiones agroindustriales a definirse”, a partir de “la ejecución de relleno del refulado” que “corre por cuenta del CGPBB”.[1]   



A través de la edificación de esta nueva obra valuada en el orden de los U$D 18.000.000, Toepfer avanza a paso acelerado sobre el frente marítimo de la usina General San Martín, ese mismo espacio que en el museo comenzamos a llamar, desenterrando imágenes del pasado, la Rambla de Arrieta, y por el que hemos venido trabajando junto a vecinos de White para su conversión en un paseo comunitario. De este modo, un lugar donde hasta no hace tanto hubo playa, corre ahora el riesgo de dejar de ser también un humedal donde crecen el jume y las espartinas, donde viven cangrejos, becasas, flamencos, gaviotas, patos y garzas, para transformarse en muelle y, quizás, en terreno apto para nuevos asentamientos industriales. Una vez más, dejar de ser para volverse otra cosa. Destrucción y construcción. Mutaciones que en Ingeniero White se producen predominantemente en el mismo sentido, bajo las mismas lógicas. Aquí, el territorio es constantemente creado y recreado a imagen y semejanza de los deseos corporativos.

Toepfer es una de las seis grandes empresas transnacionales que conforman el complejo agroindustrial radicado en el puerto local (las otras son Terminal Bahía Blanca, Cargill, Moreno, Los Grobo, y Louis Dreyfus Commodities). A través de las terminales portuarias de estas compañías se exporta el 20% de la producción del agro de nuestro país. Así se explica que durante el 2011 por Ingeniero White hayan circulado 8 millones de toneladas de granos, que  llegaron hasta acá sobre 60.000 vagones y  170.000 camiones [2], y fueron exportados por medio de más de 400 barcos que partieron navegando a través de los 45 pies de calado del canal principal de la ría.[3]

Mucho es lo que llega. Mucho también es lo que se va. Pero mientras la franja industrial que se erige entre ciudad y mar continúa extendiéndose, difícil resulta no preguntarse cuánta es la riqueza que en concreto queda para la ciudad como resultado de todo este proceso. Para avanzar en este cálculo, resulta preciso tomar en cuenta la remuneración al trabajo y el pago de tasas municipales, es decir, los flujos de dinero que parten de las empresas y van hacia los trabajadores y el municipio. En cambio, no se consideran las remuneraciones al factor capital porque los accionistas se encuentran fuera de la ciudad. La remuneración al capital es plata que sale de Bahía Blanca hacia el lugar donde residen los dueños de las empresas.

De este cálculo resulta que de la riqueza generada en las empresas del complejo agroindustrial durante el año 2009 (244 millones de pesos), 34 millones fueron para los trabajadores y 1.5 millones para el municipio. Es decir, la riqueza generada en Toepfer, Terminal Bahía Blanca, Cargill, Moreno y Los Grobo se repartió de la siguiente manera: los trabajadores recibieron el 14% y el municipio el 1%. Gran parte del 85% restante se lo llevaron los dueños de las empresas.[4]

Poco es lo que reciben los trabajadores porque poca es la mano de obra que estas empresas, con procesos de producción altamente automatizados, necesitan para funcionar, luego de concluidas las obras necesarias para su instalación. Según datos también del 2009, las empresas del actual complejo cerealero emplean de manera directa alrededor de 400 personas. Número sensiblemente menor a los más de 1000 trabajadores que supo emplear hacia los ´60 la Junta Nacional de Granos, hoy Terminal Bahía Blanca, luego de ser privatizada y pasar a estar bajo control de la compañía global de agronegocios Bunge, en 1993.

Si ponemos estos 400 empleos directos en relación con el total de empleos que hay en la ciudad de Bahía Blanca, podemos decir que sólo el 0,3% corresponden a las empresas cerealeras. En efecto, de cada 1000 personas que trabajan en Bahía Blanca, sólo 3 lo hacen de forma directa en el complejo agroindustrial.




¿Qué ha cambiado en Ingeniero White desde la construcción del primer muelle de hierro por parte de la Compañía Ferrocarril del Sud hasta hoy? ¿Qué se ha transformado desde entonces hasta este momento en que Toepfer está construyendo un nuevo muelle, Louis Dreyfus Commodities comenzó a operar recientemente en su propia terminal cerealera y se proyectan nuevas ampliaciones del área industrial? No cabe duda de que muchas cosas ya no son lo que eran. Pero lo que parece no haber cambiado, lo que ha permanecido inmutable desde ese 26 de septiembre de 1885 en que fue habilitado el primer tramo del muelle de hierro del Ferrocarril Sud, y este septiembre de 2012 en el que Ingeniero White celebra, conmemorando aquel acontecimiento, su 127 aniversario, es el arribo incansable de granos desde los campos de la pampa para ser exportados por las aguas de la ría hacia algún país más o menos lejano, y la profecía de algunos sectores de que este proceso supone, contra toda evidencia, el bienestar y la prosperidad infalible del conjunto de la sociedad que lo sostiene


Las fotos que acompañan esta entrada fueron tomadas por Rodolfo Díaz y Carlos Mux.

[1] Puerto Bahía Blanca, 2011/12 Anuario Puerto Bahía Blanca, Buenos Aires, 2011, pp. 44-45.
[2] Suplemento especial “18 aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca”, La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 1 de septiembre de 2011, pp. 14-15.
[3] Consorcio de Gestión del Puerto De Bahía Blanca, [Estadísticas] “Tipo de productos y cantidad de buques por terminal. Año 2011”, [En línea] http://www.puertobahiablanca.com/.
[4] Centro Regional de Estudios Económicos Bahía Blanca Argentina, “Aporte de las grandes empresas del complejo industrial y portuario”, en: Indicadores de Actividad Económica, n°113, Bahía Blanca, noviembre 2010, pp. 20-32. 
Dentro de ese 85 % restante resulta preciso deducir lo que tributan las empresas agroexportadoras al Estado Nacional en concepto de retenciones. Pero vale aclarar que el monto que estas empresas liquidan al fisco recae sobre los productores agropecuarios. De allí se comprende que el conflicto con el gobierno por la Resolución 125 haya sido impulsado, en primer lugar, por  los  propios productores.

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