martes, 20 de febrero de 2007

EN INGENIERO WHITE HAY CIENTOS DE MUSEOS FERROVIARIOS

En Ingeniero White hay cientos de museos ferroviarios. Osvaldo Ceci tiene uno, debajo de su cama. De allí salen cajas con carpertas repletas de volantes, boletines y cartas de reclamo acumulados durante más de treinta años de militancia partidaria y sindical. Y allí acude Osvaldo, que era jefe en el galpón de locomotoras de Ingeniero White, cuando tiene que explicarnos el Plan Larkin, las huelgas del ’58 y el ’61.

Osvaldo Ceci en el living de su casa

El museo de Mario Mendiondo, soldador, está en otra parte. Todos los domingos después de almorzar, Mario sale de su casa y recorre 20 cuadras a pie hasta llegar al cementerio. Allí visita, puntual, las tumbas de sus amigos y conocidos ferroviarios. Son más de doscientas. "A todos los saludo, menos a los carneros. De esos no me olvido, pero no los voy a visitar".  La historia del ferrocarril que Mario cuenta varía con el itinerario elegido. En cualquier caso, lo que importa, según dice, es el propio movimiento, mantener ágiles las piernas y la cabeza. Su museo no es el cementerio sino su particular manera de transitarlo.
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El museo de Pietro Morelli, carpintero del galpón, comienza (o termina) con un electrocardiograma: “este es mi corazón”, y continúa con los pedazos de durmiente de quebracho y viraró que conserva en el taller de su casa. La radiografía registra el esfuerzo tremendo de trabajar con esas maderas cuando en el galpón no había sierras eléctricas, y todo tenía que hacerse a serrucho. Aunque el recorrido por el museo Morelli incluye también la madera de una guitarra de sonido dulce -“Yo quise ser carpintero porque quería hacerme una guitarra”-, la de Pietro no es la historia de un cantante frustrado, es la de quien siguió cantando después de que el bocinazo de una locomotora Baldwin le destrozara un tímpano. Los objetos que Pietro guarda están ahí para recordarnos que sin haber sido jamás escrita, esa historia se encuentra ya, en cierta manera, grabada en su cuerpo. 

Pietro Morelli con su guitarra

Cada museo supone un modo de conservar el pasado, pero también un modo de utilizarlo, de actualizar ese pasado en el presente. Si algo de cada uno de estos archivos particulares viene a parar a Ferrowhite, quizás sea porque reconocen la necesidad de los otros y de este museo estatal, que se sueña de todos, para ampliar el sentido de su propia experiencia. Y quizás también, porque todos los museos, tanto los personales como este, que hacemos entre muchos, comparten el mismo tipo de incertidumbre, la misma inquietud ante cuestiones que los exceden: ¿Cómo hacer para que la memoria no se vuelva el módico consuelo de quienes perciben este presente como  una derrota? ¿Cómo hacer para que el "rescate del pasado" no sirva para tranquilizar la mala conciencia de los responsables concretos de la actual situación?  Una sola frase, en la voz potente del "colorado" Ceci, vuelve todos sus papeles documentos de candente actualidad: “Todavía no está escrito que no se pueda ganar”.  

Osvaldo Ceci, Mario Mendiondo y Pietro Morelli trabajaron juntos en el galpón de locomotoras de Ingeniero White. Junto a Pedro Caballero, corformaron el elenco ferroviario “Nadie se despide en White”, experiencia teatral realizada en el museo en diciembre de 2006, en el marco del proyecto "Archivo White". “Nadie se despide...” fue “un documental en vivo”, en el que trabajadores y vecinos repartidos por el predio de la ex usina General San Martín, contaron al público sus historias, bajo la coordinación de un grupo de directores de teatro, entre los que se contaba Miguel Mendiondo, uno de los hijos de Mario.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Chicos los invito a un nuevo foro que se esta formando.-

La direccion es http://todotren.foroargentina.net/forum.-

Saludos.-

Gaston