martes, 28 de julio de 2015

PLENO EMPLEO


El Mecano de la Marea invita a los chicos a jugar con cosas que los grandes se toman en serio. Y cuando decimos GRANDES no nos referimos a los mayores de 18. No hablamos sólo, ni en primer lugar, de los que tienen muchos años sino sobre todo mucha plata. Porque acá, entre elevadores y muelles, jugar por los porotos no es lo contrario sino lo mismo que jugar por dinero. Puede que a los argentinos nos divierta más el fútbol pero el país, niñas y niños, juega a esto. Aunque no esté muy claro si somos de la partida. Aunque el juego "de veras" resulte, en rigor, para unos pocos. El Mecano invita entonces a meter mano en aquello que a diario pasa delante de nuestras narices. Toneladas que llegan en tren o en camión, y parten en la bodega de algún barco, dejando caer en el camino un puñado de granos. En torno a ese montoncito se reúne la multitud que en vacaciones cae a granel por este museo.

Demás está decir que no somos los primeros en concebir determinada actividad económica bajo una "metáfora lúdica". Tal vez no con frascos, embudos y bidones, pero a muchos antes la idea ya se les había ocurrido. Y, por cierto, nuestro Mecano es un retrato muy imperfecto de lo que pasa ahí afuera. Acá no hay cartas de porte ni cupos de exportación. No hay glifosato ni fosfina. Y sobre todo, al menos por ahora, no hay billetes. En el Mecano todos encuentran lugar y en cierto modo todos ganan. Este año distinguimos roles (maquinistas, camioneros, constructores de rutas, puentes, vías y muelles, recibidores de granos, marinos mercantes) pero todavía faltan puestos clave. Tarjetas que digan "Accionista", "Gerente", "Delegado sindical", "Funcionario de Estado" o "Desocupado". Cómo representar la competencia, el conflicto y sus mediaciones es la gran jugada pendiente sobre este tablero. Entre tanto, disfrutamos de otro domingo con pleno empleo.