lunes, 11 de septiembre de 2017

VÍAS NAVEGABLES

El Castillo, la Casa del Espía, Ferrowhite se levantan sobre el barro de la ría. Hicieron falta centenares de pilotes y toneladas de concreto para trazar un borde neto entre lo que hoy es nuestro museo y ese territorio en el que cuesta distinguir a la tierra del mar. Sobre ese borde sinuoso, las dragas y ganguiles del Ministerio de Obras Públicas de la Nación modelaron las formas de este puerto. La actividad de estas embarcaciones tuvo que ver con las alteraciones en el ambiente del estuario, pero en su trayectoria es posible rastrear también los cambios económicos que modificaron la operatoria portuaria y las propias transformaciones del Estado argentino al que pertenecen. Ahora que las chatas barreras de la Dirección Nacional de Vías Navegables son chatarra a la espera de su traslado a alguna fundición, la muestra que ayer inauguramos en plena tormenta nos devuelve, al mismo tiempo, el proceso de su desguace y su reconstrucción minuciosa. Las fotos de Rodolfo Díaz y el buque archivo de Roberto Conte se asocian para invitar a un ejercicio de memoria que cala en esta historia compleja.





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