martes, 5 de febrero de 2013

EL ORO Y EL BARRO

Este post apunta a dar cuenta de algunas de las características, continuidades y cambios del modelo productivo consolidado en Ingeniero White a partir de los años noventa. Como tal, recupera aspectos y extiende el análisis iniciado en entradas anteriores (1) en torno a cuestiones que nos ocupan desde hace rato y que subyacen, en cierta forma, a muchas de las actividades que nuestro museo ha encarado en el último tiempo. (2) 

Por eso acompañan este borrador imágenes del Arca Obrera, la irónica "balsa de supervivencia" hecha con bidones plásticos en desuso que construimos, acá en Ferrowhite, con ayuda de Roberto Orzali, Luis Leiva, Angel Caputo y Roberto Conte, trabajadores del mar. El Arca sirve para navegar, y así mirar bien de cerca, desde las propias aguas de la ría, a los enclaves sobre los que aquí se trata. Objeto derivado de la producción de las empresas asentadas en este puerto, el Arca porta nuestro deseo de conocer mejor el entorno con el que convivimos a diario y, al mismo tiempo, carga con el interrogante sobre las condiciones en las que se formulan las distintas representaciones sociales de dicho espacio. Ambiciosa, la pregunta podría ser: ¿Qué lugar le cabe a un museo estatal tanto en la pintura como en la potencial transformación de este paisaje?

Luego de una caracterización general (punto 1), nos preguntaremos cómo se reparte la riqueza generada por los complejos agroexportador y petroquímico asentados en este puerto (ítems 2 y 3), señalaremos algunos hitos en la historia del polo (punto 4), para considerar por último el impacto de las políticas de responsabilidad social empresaria en la comunidad local (punto 5) en el marco más amplio de lo que algunos autores llaman el “modelo (neo)extractivista” (punto 6).


1. LA GRAN TRANSFORMACIÓN

En poco más de 10 años, en el lapso, si se quiere breve, que va de principios de la década del 90 al comienzo del nuevo siglo, Ingeniero White cambió y mucho. Cambió el ferrocarril, cambiaron el puerto y sus industrias, y como consecuencia de ello, también la vida de quienes habitamos en este lugar.

Es frecuente asociar aquellos años, y este museo ha colaborado para ello, con la desaparición de todo un orden productivo: reducción de los ferrocarriles, reestructuración del puerto, despido de miles de trabajadores, fin del Estado social y empresario... pero menos habitual resulta entender que la destrucción de aquel mundo implicaba, al mismo tiempo, la construcción de otro. Uno en el que la relación entre capital y trabajo, entre industria, población y medio ambiente, sufría una transformación drástica, al ritmo de mutaciones que excedían por mucho los límites de la localidad, de la región, del país, para poner en juego a la vuelta de la esquina dinámicas de alcance global que están en la base de nuestra realidad presente.

Ese vasto cambio de época que a vuelo de pájaro solemos caracterizar haciendo referencia al fin del Estado de bienestar, a la crisis de la sociedad del trabajo, a la inserción creciente de la ciencia y la técnica en los procesos productivos, a la mundialización de los flujos comerciales y financieros, tuvo en Ingeniero White hitos precisos: disolución de la Junta Nacional de Granos (1992), privatización del Ferrocarril Nacional General Roca (1991), reorganización del puerto como un ente autónomo (1992/3), privatización y ampliación del complejo petroquímico (1995/2000), radicación de empresas agroexportadoras de origen transnacional. (3)

La reconfiguración de aquel viejo orden dió lugar a nuevas formas de riqueza y de miseria, a nuevas maneras de repartir los beneficios y los costos derivados de la actividad económica en la zona, pero también a nuevos conflictos y modos de responder a ellos, en este nuevo siglo, por parte de las empresas y del Estado. La ampliación del polo petroquímico insumió, durante la segunda mitad de la década del '90, una inversión global de alrededor de 2.000.000.000 de dólares. Semejante cifra no fue destinada, sin embargo, al financiamiento exclusivo de edificios, equipos, insumos y salarios. En ese montón de plata hay que contar, además, los costos derivados de la puesta en marcha de un dispositivo que no existía con anterioridad a la privatización de estas empresas. Un artefacto complejo, hecho de articulaciones múltiples, en ocasiones sutiles, que tiene por función ya no la producción de polietileno, urea o soda caústica, sino de palabras, imágenes y acciones coordinadas en el campo de los medios, de la cultura, de la sociedad civil, sin las cuales el normal desenvolvimiento de la primera producción se vería seguramente dificultado.

Por cierto “vecinos”, “comunidad”, “organización”, no son solo palabras clave para nuestros museos estatales. Enseñando a conducir, a tirar la basura, a plantar árboles, “acercando la cultura a la gente”, financiando la obra pública o colaborando para organizar a las instituciones según criterios empresariales, las empresas se convierten en fábricas de civilidad. Factorías del lazo social destinadas a desactivar, o al menor a acotar, el descontento que su propio funcionamiento material genera. Un resultado no menor de dicha actividad es la percepción mayoritaria de que el presente modelo productivo es un “dato duro” de la realidad. Es decir, parte de nuestra naturaleza y destino, algo que ni siquiera podemos pensar en modificar.


2. AL GRANO

Seis grandes empresas transnacionales conforman el complejo agroindustrial radicado en este puerto: Terminal Bahía Blanca, Cargill, Moreno, Los Grobo, Toepfer y Louis Dreyfus Commodities. A través de las terminales de estas compañías se exporta el 20% de la producción del agro de nuestro país. Así se explica que durante el 2011 por Ingeniero White hayan circulado 8 millones de toneladas de granos, que  llegaron hasta acá sobre 60.000 vagones y 170.000 camiones (4), y fueron exportados por medio de más de 400 barcos que partieron navegando a través de los 45 pies de calado del canal principal de la ría. (5)

Mucho es lo que llega. Mucho también es lo que se va. Pero mientras la franja industrial que se erige entre ciudad y mar continúa extendiéndose, resulta difícil saber cuánta es la riqueza que en concreto queda para la ciudad como resultado de todo este proceso. Para avanzar en ese cálculo, es preciso tomar en cuenta la remuneración al trabajo y el pago de tasas municipales, es decir, los flujos de dinero que parten de las empresas y van hacia los trabajadores y el municipio. En cambio, no se consideran las remuneraciones al factor capital porque los accionistas se encuentran fuera de la ciudad. La remuneración al capital es plata que sale de Bahía Blanca hacia el lugar donde residen los dueños de las empresas.

De este cálculo resulta que de la riqueza generada en las empresas del complejo agroindustrial durante el año 2009 (244 millones de pesos), 34 millones fueron para los trabajadores y 1.5 millones para el municipio. Es decir, la riqueza generada en Toepfer, Terminal Bahía Blanca, Cargill, Moreno y Los Grobo se repartió de la siguiente manera: los trabajadores recibieron el 14% y el municipio el 1%. Gran parte del 85% restante se lo llevaron los dueños de las empresas. (6)

Poco es lo que reciben los trabajadores porque escasa es la mano de obra que estas compañías, con procesos de producción altamente automatizados, necesitan para funcionar, luego de concluidas las obras necesarias para su instalación. Según datos también del 2009, las empresas del actual complejo cerealero emplean de manera directa alrededor de 400 personas. Número sensiblemente menor a los más de 1000 trabajadores que supo emplear hacia los ´60 la Junta Nacional de Granos, hoy Terminal Bahía Blanca, luego de ser privatizada y pasar a estar bajo control de la compañía global de agronegocios Bunge, en 1993.

Si ponemos estos 400 empleos directos en relación con el total de empleos que hay en la ciudad de Bahía Blanca, podemos decir que sólo el 0,3% corresponden a las empresas cerealeras. En efecto, de cada 1000 personas que trabajan en Bahía Blanca, sólo 3 lo hacen de forma directa en el complejo agroindustrial.

¿Qué ha cambiado en Ingeniero White desde la construcción del primer muelle de hierro por parte de la Compañía Ferrocarril del Sud hasta hoy? ¿Qué se ha transformado desde entonces hasta este momento en que Toepfer está construyendo un nuevo muelle, Louis Dreyfus Commodities comenzó a operar recientemente en su propia terminal cerealera y se proyectan nuevas ampliaciones del área industrial? No cabe duda de que muchas cosas ya no son lo que eran. Pero lo que parece no haber cambiado es el arribo incesante de granos desde los campos de la pampa para ser exportados por las aguas de la ría hacia algún país más o menos lejano, y la profecía de algunos sectores de que este proceso supone, contra toda evidencia, el bienestar y la prosperidad infalible del conjunto de la sociedad que lo sostiene.



3. PLATA Y POLO

El Polo Petoquímico local está compuesto por seis grandes empresas: Dow Argentina, Solvay Indupa, Compañía Mega, Profertil, TGS y Petrobras. (7) En Bahía Blanca se produce más del 60% del total de los productos petroquímicos elaborados en el país. Del total de las exportaciones argentinas de esta clase, más del 50% corresponde a empresas del polo local, alcanzando en el año 2008 alrededor de 600 mil toneladas, por un valor cercano a los 640 millones de dólares.

Estas cifras destacan la importancia del complejo asentado en Ingeniero White en relación a la industria petroquímica nacional. Grandes números que suelen promocionarse con fervor, pero que contrastan con los porcentajes de riqueza que, al cabo del proceso, quedan en concreto en nuestra ciudad.

Dow Argentina, Solvay Indupa, Compañía Mega y Profertil, asociadas a partir de 2001 en la Asociación Industrial Química Bahía Blanca (AIQBB), emplearon en 2009 de forma directa a 1130 personas. Si ponemos en relación este número con el total de empleos en la ciudad durante el mismo periodo, se advierte que solo el 0,9% de los ocupados bahienses fueron contratados de manera directa por las mencionadas compañías. En efecto, de cada 1000 personas que trabajan en Bahía Blanca, sólo 9 lo hacen en el polo. Incluso si tenemos en cuenta los 2000 empleos indirectos que generan estas empresas, el porcentaje no varía de manera rotunda. Pasa del 0,9% al 2,5%.

La riqueza generada por las empresas de la AIQBB durante el año 2009 se repartió de la siguiente forma: los trabajadores recibieron el 6%, el municipio recibió el 0,50% y los dueños de las empresas se llevaron el 93,5%. (8)
  
empleos directos
1130
empleos en Bahía Blanca 
124.000
empleos directos / empleos en Bahía Blanca
0,90%
aporte directo
Remuneraciones
172 millones de pesos
Tasas
15 millones de pesos
aporte directo
187 millones de pesos
valor agregado
2900 millones de pesos
aporte directo / valor agregado 
6,50% (6% empleados, 0,50% municipio)

Entre lo que queda en la ciudad, también podríamos considerar lo que las empresas destinan a sus programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Los datos de los que disponemos al respecto corresponden a Dow y, aunque se refieren al total de lo que dicha compañía denomina como “inversión social” en toda la Argentina, la mayor parte pertenece a Bahía Blanca, por encontrarse ubicado aquí su principal complejo productivo. En relación a la utilidad, en 2009 la inversión social representó el 0,7%. En 2010, en cambio, dicho porcentaje disminuyó al 0,3%. Es decir, por cada 1000 dólares que se llevaron los accionistas, sólo 3 se destinaron a programas de RSE.

De este modo, del 2009 al 2010, mientras la utilidad creció un 219%, la inversión social se redujo al 2%. Y si a la inversión social la ponemos en relación con las ventas netas, el porcentaje asignado se reduce a un exiguo 0,04 %. Veremos sin embargo cómo este porcentaje resulta clave en el sostenimiento del conjunto.

2009
2010
Ventas netas 
1436,3 millones US$
1607,7 millones US$
Utilidad
85 millones US$
185,8 millones US$
Inversión social
620.682 US$
610.706 US$
Inversión social / Utilidad
0,7%
O,3%
Inversión social / Ventas netas
0,04%
0,04%
    

4. DE "POLO DE CRECIMIENTO" A "ECONOMIA DE ENCLAVE" 

El surgimiento del polo petroquímico hacia fines de los años ´60 debe ser entendido en el marco de una profundización de la política económica nacional de industrialización sustitutiva de importaciones. Su localización en Bahía Blanca respondió en principio a la relativa proximidad de materias primas (en especial, de gas natural proveniente de la patagonia, el insumo básico del complejo) y a la existencia de un puerto de aguas profundas y de una importante red ferroviaria y vial. Sin embargo, no fueron estas las únicas consideraciones que se tuvieron en cuenta a la hora de ubicar el complejo en nuestra ciudad: en 1968, el Consejo Nacional de Desarrollo declaró al partido de Bahía Blanca “Polo de Crecimiento Provincial N°1 de la Región del Comahue”. Esta medida, que impulsó la realización de otras inversiones en el área portuaria, como la construcción del elevador de granos número 5 y la ampliación del muelle de carga general, propició también el inicio de la construcción de industrias petroquímicas en nuestra ciudad.

La implantación del complejo surgió fundamentalmente de una decisión del gobierno nacional. Odisio plantea que “ello obedecía al paradigma reinante en la posguerra, el `funcional´, que tenía como objetivo la `promoción industrial´ de las regiones rezagadas impulsada desde la administración central del Estado (es decir, de arriba hacia abajo) para lograr polos de crecimiento, jerarquizados y fuertemente controlados.” Por detrás del impulso del Estado al proceso de industrialización sustitutiva de importaciones, se encontraba la noción de que “dado que el crecimiento económico no se propaga de manera geográficamente uniforme o entre sectores, para lograr el desarrollo era necesario implantar empresas (industriales sobre todo) que motorizaran ese proceso volcando externalidades positivas al resto de los actores regionales”. (9) Por lo que, si bien no fue el factor decisivo, se esperaba que la implantación del complejo petroquímico tuviera un impacto económico marcado sobre el espacio local.

Sin embargo, debido a los vaivenes de la historia política y económica argentina, el funcionamiento pleno del polo fue administrado por el Estado durante un lapso relativamente breve de tiempo. La puesta en marcha de todas las plantas del complejo se produjo recién en 1986, y ya en 1990 comenzó a modificarse su esquema organizativo, con la venta a privados de sus plantas satélites. Finalmente, hacia fines de 1995, el complejo fue privatizado en su totalidad, quedando bajo control de grandes empresas transnacionales que impulsaron la ampliación de su capacidad productiva. Desde entonces, la dinámica de acumulación que adoptó el complejo no hizo más que acrecentar el flujo de dinero que se canaliza hacia afuera de la ciudad y del país. “Entre 2000 y 2002 (con la entrada de la compañía separadora de gases MEGA), el valor agregado por las cuatro empresas principales del complejo se quintuplicó, mientras los beneficios recibidos por los trabajadores creció el 25%. A su vez, en un lapso de apenas 5 años (entre 2002 y 2005), el valor agregado total creció un 233% mientras que lo que quedó en la región apenas se incrementó en un 17%”. (10)

Fue así que el polo terminó por adquirir el carácter de una "economía de enclave" en tanto emplea una cantidad limitada de mano de obra, tiene escasa capacidad para generar encadenamientos productivos a nivel regional y transfiere al exterior ganancias cuantiosas. (11) Pero el concepto de "enclave", cerrado en relación al entorno inmediato pero no a las dinámicas globales del capital, sólo es aplicable en términos económicos. Al mismo tiempo que genera una incidencia en la economía local menos significativa de la que aparenta, el complejo industrial produce un alto impacto socioambiental, ya que, por un lado, consume de modo intensivo bienes comunes como el gas y el agua potable, al tiempo que ocupa buena parte del territorio costero antes dedicado a la recreación, y por el otro, sus desechos y accidentes (escapes, explosiones), generan constante incertidumbre con respecto a la contaminación del aire, de las aguas del estuario y de los suelos, comúnmente asociados, sin que esto pueda darse por comprobado, a la crisis de la pesca artesanal, al deterioro de las viviendas e incluso a problemas de salud de la población. (12)
5. LA COMUNIDAD EN CUESTION

Los números del sector agroexportador y del sector petroquímico nos ayudan a dimensionar los modos en que se reparten hoy los beneficios y los perjuicios derivados del modelo productivo implantado en este puerto en los años 90. La riqueza nunca es "abstracta". (Si estas cifras lo parecen, ¿será porque, de todo ese dinero que contabilizan, poco queda por acá?). De hecho, en torno a estos números se articula toda una historia de demandas por parte de distintos sectores de la comunidad. Whitenses y bahienses están lejos de resultar actores secundarios de un proceso que, iniciado hace dos décadas, ha generado en el tiempo distintos conflictos, distintos modos de expresar reclamos y reivindicaciones, y distintas maneras de responder a ellos por parte de las compañías y del propio Estado.

La movilización ante los escapes de cloro y amoníaco en el año 2000, las protestas derivadas de la crisis de la pesca artesanal (2001-2009) y el movimiento asambleario contra la extensión del dragado del canal principal de la ría hacia la zona de General Daniel Cerri (2010-2012), son ejemplos contundentes al respecto. También lo es la vasta operación de ingeniería social y cultural que las empresas por separado, de manera conjunta, y en acuerdo con distintos estamentos del Estado, han implementado en el área de los medios de comunicación (13), la educación, la actividad cultural y la gestión de problemas públicos y comunitarios, en función de volver su doble contabilidad de ganancias y daños no sólo un hecho aceptable sino incluso deseable, ineludible a la hora de concebir el sostenimiento y la prosperidad de este sitio. 

El punto es que los cambios que vivió Ingeniero White a partir de la década del noventa no sólo modificaron la relación de los vecinos con el espacio que habitan, sino su propia manera de entender y organizar la comunidad que constituyen, en la medida en que dicha comunidad es a su vez constituida por la intervención activa de las políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) en la dinámica de la mayoría de las organizaciones vecinales de la localidad. Antes que ajeno, el origen de nuestro propio museo resulta un caso testigo de este proceso. (14) Si, por un lado, un simple repaso al pasado whitense vuelve inconcebible, antes como ahora, la idea de una comunidad aislada de las idas y vueltas de la historia de la ciudad, del país y del mundo, también resulta evidente que en las últimas décadas el vínculo entre comunidad, capital y Estado ha variado su eje y complejizado sus formas. Allí donde la cuestión del trabajo, mediada por cámaras patronales, oficinas estatales y sindicatos, estaba en el centro de los consensos y conflictos de otras épocas, la imbricación cotidiana de los departamentos de relaciones públicas de las compañías con las sociedades de fomento, las cooperadoras y los clubes de este pueblo, sugiere que es la propia vida de la comunidad, y no solo ya la de sus trabajadores -necesarios en menor cantidad para la operatoria portuario industrial-, la que se encuentra hoy en el centro de la escena. Afirmar esto no supone poner en duda las buenas intenciones de fomentistas, funcionarios corporativos y estatales. Tampoco se trata de asumir entre unos y otros lazos de subordinación directa, al margen de astucias y discusiones. En ese mismo contexto nos movemos. Y, demás está decir, ninguna de las mejoras para la población obtenidas por vía de las ayudas del "sector privado" puede considerarse poco relevante. Pero su importancia es tan difícil de soslayar como lo son los límites a los reclamos que a través de ellas se consolidan. Al mismo tiempo que atienden a esta o aquella necesidad, las ayudas privadas directas o indirectas, están destinadas a sancionar un orden con jerarquías claras, en el que existen reclamos "viables" e "inviables", modos "correctos" e "incorrectos" de plantearlos, e interlocutores "válidos" o "inválidos" ante el poder económico y político.

Documentar en forma pormenorizada este proceso resulta, en buena medida, una tarea pendiente. Aquí bocetamos apenas algunos hitos de su evolución. Hasta mediados de los años noventa, momento de su privatización completa, las compañías petroquímicas o bien no contaban con áreas de relaciones públicas o el rol de las mismas era acotado. Es en el organigrama de las empresas en poder de capitales trasnacionales que las oficinas encargadas de atender la relación con la comunidad comienzan a tomar protagonismo. Un hecho que caracteriza el mencionado paso a manos privadas es la adopción, en 1995, del proceso APELL, un programa de las Naciones Unidas de "concientización y preparación" de la comunidad para "manejar efectivamente los accidentes y evitar que se transformen en catástrofes". Cinco años más tarde, serían justamente dos accidentes que solo la dirección del viento no transformó en catástrofes, los que cambiarían la relación entre comunidad, capital y Estado. Los escapes de cloro en Solvay y de amoníaco en Profertil, sucedidos en agosto y septiembre de 2000, desencadenaron un movimiento de protesta, con acampes en los portones de acceso a las propias compañías, que determinó la sanción, en noviembre de ese mismo año, de la Ley Provincial 12530, por la que el control de la actividad industrial pasó de la órbita provincial a la municipal, creándose el Comité Técnico Ejecutivo (CTE) e imponiéndose una "tasa ambiental" a la actividad petroquímica para financiar al nuevo organismo. (15) Del intento de concientizar a la comunidad acerca de riesgos industriales que debían darse por asumidos, se pasaba a discutir acerca de las posibilidades de control efectivo de las compañías e incluso, aunque hoy parezca extraño, sobre su lisa y llana reubicación. De allí que la protesta impulsara también, del lado corporativo, la creación de la AIQBB y con ella, el inicio de acciones coordinadas entre las empresas del polo en función, entre otras cosas, de "mejorar la convivencia" en un momento crítico de la relación.

El comienzo del nuevo siglo resultaba difícil para Ingeniero White también en otros aspectos. La crisis ambiental local coincidió con la crisis económica nacional que derivó en el derrumbe del gobierno de la Alianza a fines de 2001. Dicha situación fue determinante para el establecimiento de un nuevo giro en el vínculo entre vecinos e industrias: plazas, bicisendas, talleres de capacitación, medicamentos, fue lo que el consorcio industrial ofreció a una población llena de carencias en momentos en que un Estado desintegrado no daba respuestas. Una de las acciones pioneras en tal sentido fue el programa SOLES (Solidaridad Empresaria en las Escuelas de Ingeniero White), que consistió en un comienzo en la provisión por parte de las empresas de un complemento alimentario para los alumnos de los establecimientos educativos de la localidad. Junto con la “copa de leche”, llegaron luego a las escuelas estatales los talleres de química, los sitios de confinamiento, los barbijos y los simulacros para entrenar la “adecuada respuesta” de chicos y jóvenes ante posibles accidentes industriales. (16) 

Más cerca en el tiempo, y en correlato con la recuperación económica del país, el otro hito ineludible en esta somera historia es la firma, en septiembre de 2010, del "Plan Director para la Localidad de Ingeniero White" refrendado entre el municipio, el Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca, el Consorcio del Parque Industrial y las compañías YPF, Dow Argentina, Profertil, Solvay Indupa, Mega, Cargill, Terminal Bahía Blanca, Oleaginosa Moreno Hnos., Patagonia Norte, Louis Dreyfus Commodities, Toepfer International, Bahía Petróleo, Central Térmica Piedra Buena y Petrobras. Al menos dos rasgos distinguen al Plan Director de iniciativas anteriores. En primer lugar, se trata de la primera acción destinada al conjunto de la comunidad local, concertada por la gran mayoría de las empresas radicadas en este puerto y por un importante número de organizaciones intermedias. En segundo, el Estado municipal, hasta ese momento abocado a funcionar, a través del CTE, como órgano de control de las compañías, asume además el papel de gestor de fondos provenientes de las mismas empresas cuyo desempeño debe fiscalizar, convirtiéndose así en un mediador entre el sector privado y las organizaciones de la comunidad. El plan prevé la inversión, en el lapso de cuatro años, de 40 millones de pesos aportados mayoritariamente por el sector petroquímico y el sector agroexportador destinados al "fortalecimiento de la identidad sociocultural portuaria y la mejora de la calidad de vida de los whitenses". En promedio, 10 millones de pesos anuales que, comparados con los 3.503 millones de dólares exportados en 2010 a través de este puerto (aproximadamente 14.012 millones de pesos tomando en cuenta la cotización de aquel momento), equivalen al 0,71 % del dinero movilizado en Ingeniero White sólo en aquel año. (17)


6. JUEGO DE LA COPA Y LEY DEL EMBUDO

Si la privatización y ampliación del Polo y la llegada de las trasnacionales de agronegocios se dieron en un contexto de franca retracción del Estado, o de franca acción del Estado en función de desarticular muchas de sus funciones anteriores, la actividad del complejo portuario local coincide, de 2003 a esta parte, con un periodo en el que el gobierno nacional vuelve a concebir al sector estatal como un agente activo tanto del desarrollo económico como de la distribución social de la riqueza. Pongamos entonces el panorama hasta aquí expuesto en perspectiva con el horizonte más amplio de la nación.

Este es un listado de las 30 empresas que en Argentina más exportaron durante el ya mencionado año 2009:

Cargill, Bunge, Repsol YPF, LDC, Aceitera General Deheza, Molinos Río de la Plata, Nidera, Siderca, Vicentin, Pan American Energy, AC Toepfer, Minera La Alumbrera, ADM, Asociación Cooperativas Argentinas, Toyota, Oleaginosa Moreno, Noble Argentina, Ford, Wolkswagen, Peugeot-Cirtroen, Petrobras, Aluar, Dow Arg., Compañía Mega, Mercedez Benz, Fiat, Minera Arg. Gold, Shell, Esso e Iveco.

Siete cerealeras, siete automotrices, cinco aceiteras, cinco petroleras, dos petroquímicas, dos mineras y dos siderúrgicas "se quedaron en un año con 41.136 millones de dólares, el 73,9% de los 55.669 millones que ingresan por exportaciones.” (18)  De las 30, al menos 9 forman parte del complejo industrial de Bahía Blanca: 5 cerealeras y 4 petroquímicas. En el conjunto, es crucial la importancia de las compañías de capital transnacional: “Entre las 500 empresas más grandes del país, 292 son extranjeras. Producen el 75% del total, obtienen el 86,6% de las utilidades totales, generan el 56,4% del empleo, invierten el 81,5% y exportan el 77,9% del total.” (19) También es importante tener en cuenta el tipo de actividad que desarrollan: 21 de las 30 empresas mencionadas, entre ellas, las 9 presentes en Ingeniero White, desarrollan actividades de tipo primario extractivo.

Lo que estos indicadores insinúan es que, así como el capital transnacional concentrado en el sector primario motorizó durante la última década el crecimiento récord de la economía argentina, también preserva un importante poder de mando sobre ella, financiando pero al mismo tiempo limitando tanto el desarrollo de una industria nacional diversificada y a su vez integrada en cadenas de valor, como las medidas destinadas a reducir la desigualdad social que distinguen positivamente al ciclo kirchnerista de gobiernos anteriores. Profunda es la brecha que separa a la distribución empresarial de la distribución social de la riqueza. El Estado se presenta como el puente capaz de salvar dicho abismo, desempeñando un rol sin duda más activo en relación a épocas previas, pero bajo la convicción o, dadas las relaciones de fuerzas y los juegos de alianzas, el condicionamiento de sostener e incluso ampliar una matriz productiva instalada justamente durante la última década de siglo anterior. (20)

Los puertos son nodos claves en este paradigma de producción que abarca, con matices, a buena parte de Sudamérica, y que se caracteriza por la inserción internacional de los países de la región como proveedores de materias primas a través de la explotación intensiva de sus “recursos naturales” (monocultivo de soja transgénica, megamineria, explotación petrolera, depredación pesquera),  el desarrollo de "entramados productivos" débilmente anclados a las comunidades locales, y un impacto socioambiental no menor sobre las mismas. (21) Sucesos que marcan el presente de la ciudad, como los proyectos de extensión del dragado de la ría y del sector industrial hacia la zona de Cerri o la llegada a puerto de la minera Vale, no pueden entenderse, creemos, al margen de dicho contexto.

Así como los defensores del neoliberalismo solían representar a principios de los noventa la distribución "espontánea" de la riqueza a cargo del mercado a través de la imagen de una copa que, una vez llena, se derramaba sobre el conjunto de la sociedad, las políticas de atención de las demandas y de atenuación de los conflictos en la zona de Ingeniero White durante la última década, tal vez podrían figurarse bajo la forma de un embudo que es agitado de vez en cuando. Un embudo es una copa sin base, una copa agujereada, imposible de llenar, a través de la que las riquezas se escurren sin volcarse. La tarea compensatoria consistiría en sacudir con más o menos fuerza ese embudo, para que el mayor número posible de gotas salpiquen, cuidando al mismo tiempo que nada rompa o dificulte el funcionamiento del mecanismo.

Ante este panorama, resulta difícil postular continuidades o rupturas netas entre lo que en este lugar sucede hoy y lo que sucedía hace diez o quince. Difícil, también, sacar conclusiones tajantes acerca de lo que los cambios y permanencias registradas en dicho lapso supondrán a futuro. En este puerto, los acontecimientos del pasado reciente nos sugieren que las continuidades mantenidas a rajatabla pueden derivar en conflictos generados “de abajo hacia arriba”, así como ciertos cambios, promovidos a tiempo “de arriba hacia abajo”, han resultado útiles para prolongar, e incluso profundizar, el orden en marcha. Allí donde “neoextractivismo” y “neodesarrollismo” entrelazan sus lógicas, los procesos se complejizan. Esta es, desde luego, una historia con final abierto.





Notas



(3) "En términos de relaciones económicas, la globalización planteó una nueva división internacional del trabajo que acentuó aún más las asimetrías entre los países centrales y periféricos. Así, se trata de una tendencia de los países del norte a desplazar fuera de sus fronteras las primeras fases de la actividad extractiva que abarca incluso las primeras etapas de los procesos, privilegiando el medio ambiente local pero a costa de un mayor deterioro del medio ambiente global, y particularmente de los países del sur cuyos territorios son utilizados como fuente de recursos y sumidero de residuos (Naredo, 56).
 
En consecuencia, la actual etapa expresa una demanda cada vez mayor de los países desarrollados hacia los países dependientes, en términos de materias primas o de bienes de consumo, lo cual aparece reflejado en la consolidación de una matriz productiva de corte extractivista, basada en la sobre-explotación de recursos naturales y en la expansión de las fronteras hacia territorios antes considerados como 'improductivos': la megaminería a cielo abierto, la privatización de tierras, la construcción de grandes represas, el boom de los agro-negocios basados en los transgénicos y la siembra directa, los proyectos de infraestructura previstos por el IIRSA y los llamados  biocombustibles, ilustran a cabalidad esta nueva división territorial y global del trabajo entre el Norte y el Sur en el contexto del capitalismo actual, que repercute en una “desigual distribución de los conflictos ecológicos” (Martínez Alier: 2004) y territoriales. (…)
Lejos de cualquier linealidad, este escenario va instalando a los diferentes gobiernos latinoamericanos, y muy particularmente a aquellos que se consideran de centro izquierda y de izquierda, frente a nuevas tensiones y conflictos, por no decir verdaderos dilemas y contradicciones visibles en la colisión incipiente entre, por un lado, las luchas por la defensa de la tierra y el territorio, en nombre de los “bienes comunes”; y por otro lado, el afianzamiento de matrices productivas, orientadas al mercado externo, en nombre de un discurso neodesarrollista, con base extractivista."

Svampa, Maristella y Sola Alvarez, Marian "Modelo minero, resistencias sociales y estilos de desarrollo: los marcos de la discusión en la Argentina", en: Ecuador Debate, n 79, Quito, pp. 105-126. En línea: http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo49.pdf

(4) Suplemento especial “18 aniversario del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca”, La Nueva Provincia, Bahía Blanca, 1 de septiembre de 2011, pp. 14-15.

(5) Consorcio de Gestión del Puerto De Bahía Blanca, [Estadísticas] “Tipo de productos y cantidad de buques por terminal. Año 2011”. Disponible en línea: http://www.puertobahiablanca.com/.

(6) Centro Regional de Estudios Económicos Bahía Blanca Argentina, “Aporte de las grandes empresas del complejo industrial y portuario”, en: Indicadores de Actividad Económica, n°113, Bahía Blanca, noviembre 2010, pp. 20-32.
Dentro de ese 85 % restante resulta preciso deducir lo que tributan las empresas agroexportadoras al Estado Nacional en concepto de retenciones. Pero vale aclarar que el monto que estas empresas liquidan al fisco recae sobre los productores agropecuarios. De allí se comprende que el conflicto con el gobierno por la Resolución 125 haya sido impulsado, en primer lugar, por  los  propios productores.

(7) En esta sección consideramos, sin embargo, sólo las cifras correspondientes a las empresas reunidas en la Asociación Industrial Química de Bahía Blanca (AIQBB), es decir, Dow Argentina, Solvay Indupa, Compañía Mega y Profertil, ya que la información de la que disponemos proviene de un informe del CREEBBA encargado por la propia AIQBB  en no se considera a TGS y Petrobras: CREEBBA (Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca), "El sector petroquímico durante 2009", en: Indicadores de la Actividad Económica n 109, Bahía Blanca, marzo 2010, pp. 20-27.

(8) Dow Argentina, Departamento de Asuntos Públicos, Balance de sustentabilidad 2009-2010, 2011.

(9) Tolcachier, Fabiana, "Historia del pueblo de puerto. Ing. White", Ingeniero White, Museo del Puerto (mimeo).

(10) Odisio, Juan Carlos, "El complejo petroquímico de Bahía Blanca: una historia sinuosa", en: Estudios Ibero Americanos, v. XXXIV, n. 2, PUCRS, diciembre de 2008, pp. 114-129.

(11) Viego, Valentina, “El desarrollo industrial en los territorios periféricos”, EdiUNS, Bahía Blanca, 2004.

(12) Rajaduras en paredes y techos derivadas del hundimiento de terrenos producido por el descenso de las napas de agua del subsuelo ocurridos tras el asiento de estas grandes estructuras edilicias en el frente costero de la ciudad.

(13) Heredia Chaz, Emilce “Las representaciones de la Sustentabilidad en Noticias del Polo de la Asociación Industrial Química de Bahía Blanca (2004-2008), en III Jornadas Hum.H.A., Departamento de Humanidades, Área Historia del Arte, Universidad Nacional del Sur. Disponible en línea: http://www.jornadashumha.com.ar/PDF/2009/Heredia%20Chaz.pdf

(14) Constituído en un inicio como "sala de conservación" gracias a la obtención de un subsidio de la Fundación Antorchas por parte de la Asociación de Amigos del Museo del Puerto en el año 2002, Ferrowhite se benefició de la ayuda extraordinaria de dos contrapartes locales exigidas por la mencionada fundación para concretar su aporte. Tales contrapartes fueron cubiertas en partes iguales por la Municipalidad de Bahía Blanca y la empresa PBB Polisur (Dow Chemical, en la actualidad). 

(15) A través de esta misma ley se crea también el CCyM (Comité de Control y Monitoreo), integrado por representantes del gobierno municipal, las empresas, las universidades locales, ONGs y sociedades de fomento.

(16) “Cambiá la cabeza. Peluquería y debate”, ciclo de encuentros con vecinos de Ingeniero White y barrios próximos al puerto realizado en Ferrowhite (museo taller) entre mayo y diciembre de 2011. 

(17) CREEBBA (Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca), “Una mirada de las exportaciones por Bahía Blanca en 2010”en: Indicadores de actividad económica n° 119. Disponible en línea: https://docs.google.com/file/d/0B4AAo_3Xvl49YTc1ZmJmMTAtOWRhMS00ZGY5LWI1ODktNTA5YjE4Y2JjYmJm/edit?pli=1

(18) Genoud, Diego y Rosales, Diego, “Reparto en el purgatorio” en: revista Crisis, n°5, Buenos Aires, junio/julio de 2011. Los datos citados en el artículos provienen de un cuadro elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas en base a cifras de la revista Prensa Económica.

(19) Genoud, Diego y Rosales, Diego, “Reparto en el purgatorio” en: revista Crisis, n°5, Buenos Aires, junio/julio de 2011. Estos números surgen de la Encuesta Nacional a Grandes Empresas elaborada por el INDEC.

(20) Si, por un lado, la actividad extractivista mantiene su importancia a pesar de los cambios políticos continentales hacia la izquierda, por el otro, los gobiernos progresistas de la región han buscado, con distinta suerte, modificar el esquema heredado de distribución de los excedentes generados por dichas producciones.  En nuestro país, el conflicto derivado del intento por parte del gobierno nacional de incrementar en 2008  las retenciones al sector agropecuario es un ejemplo de la dificultad que implica dicha tarea, en la medida en que involucra no solo el interés de las trasnacionales, sino el de las elites locales asociadas a sus negocios. Por otra parte, la reestatización de YPF a principios de 2012, sin que suponga, al menos en lo inmediato, una reducción de los impactos negativos del “extractivismo”, resulta una medida que va contrapelo del predominio de los capitales extranjeros sobre la propiedad y objetivos de gestión de dichas explotaciones.

(21) Gudynas "Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo. Contextos y demandas bajo el progresismo sudamericano actual”, disponible en línea: http://es.scribd.com/doc/52945770/Diez-tesis-urgentes-sobre-el-nuevo-extractivismo-de-Gudynas

jueves, 31 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: ESTACIÓN SPURR

La Estación Spurr se encuentra ubicada a mitad de camino entre las estaciones Bahía Blanca Sud e Ingeniero White. Fue habilitada en diciembre de 1909 y se la utilizó casi exclusivamente para el tránsito de pasajeros, sirviendo principalmente a los vecinos de Villa Rosas que trabajaban en el puerto de Ingeniero White.



El edificio definitivo de la estación, habilitado en 1928 (con anterioridad existía una construcción precaria), fue levantado con ladrillos comunes revocados. La cubierta del techo es de tejas francesas. La planta presenta forma de letra L, ya que la vivienda del jefe sobresale con respecto al resto de la edificación.

La casa está edificada en dos niveles o plantas, en el nivel inferior encontramos la cocina, comedor y recepción, y en el nivel superior los dormitorios. La fachada de la estación que mira hacia las vías presenta una cubierta de estructura metálica y chapas de asbesto cemento que servían de protección a los pasajeros.

Uno de los detalles característicos de Spurr es el puente metálico sobre las vías que vincula ambas plataformas, único en su tipo en la ciudad. Sobre el andén de la vía ascendente, vemos un refugio con muros de material y techo de estructura de madera con cubierta de chapa galvanizada. También sobresalen en el conjunto las palmeras plantadas en los canteros de la fachada que da sobre la calle de acceso.

La estación toma su nombre del marino D. Federico Spurr, que inició su carrera a bordo del buque “25 de Mayo”, actuando más tarde en la campaña del Paraguay. Spurr realizó exploraciones en el Río Negro, desempeñó diversas comisiones técnicas en el país y en el extranjero, y fue el iniciador del servicio de Sub-Prefecturas. Por haber acompañado al Gral. Mitre en la revolución político-militar de 1874, fue dado de baja, dedicándose entonces a la marina mercante, hasta que se le reincorporó. Falleció en Buenos Aires el 23 de Junio de 1893.

En proximidades de la Estación Spurr fue construida en 1927, un año antes que el edificio de la estación, esta cabina de señales, que gobierna un empalme de vías instalado también por aquella fecha.

Publicado por Hector Guerreiro en Caminos de hierro en Bahía Blanca.

miércoles, 30 de enero de 2013

50 PIES DE CALADO

(Click para agrandar)

Junto a los bahienses, los neoyorquinos, los neuquinos o los londinenses que el verano trae hasta este museo, llegan también las visitas desde la ría. La diferencia inmediata entre estos y aquellos visitantes es que mientras los adultos "de afuera" entran por el portón de adelante, los chicos "de acá" suelen hacerlo por encima de los cercos o por debajo de los alambrados que quedan atrás, luego de atravesar un territorio que, aunque les está expresamente vedado, continúan sobreentendiendo como propio. Ese andar casi clandestino por un puerto que no es un país extranjero pero a veces se le parece, resulta, paradójicamente, parte constitutiva de su ser "de acá". Las aguas de la Rambla de Arrieta no son muy profundas, pero ahí donde los pasos de estos pibes dan sin saberlo con las huellas borradas de sus padres y abuelos, la rambla se vuelve honda (y compleja) en el tiempo.

martes, 29 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: ESTACIÓN INGENIERO WHITE

Sobre los dos edificios de la desaparecida Estación White, antes llamada El Puerto, y sobre la trayectoria del ingeniero del que recibió -por orden del mismísimo General Roca- su segundo nombre, nos cuenta Héctor Guerreiro en esta entrada publicada en Caminos de hierro en Bahía Blanca.



El presidente Roca, por decreto del 19 de junio de 1899, cambió el nombre de la estación “El Puerto” por el de “Ingeniero White” en homenaje al ingeniero Guillermo White. 

El edificio para pasajeros originario de la estación, inaugurado con la llegada del tren a nuestra zona en 1884, se encontraba mal ubicado, entre medio de las vías. Por otra parte, quedaba apartado con respecto al muelle y pronto fue insuficiente para el movimiento cada día mayor de cargas y pasajeros. Por esa razón fue aprobada por el Gobierno Nacional, el 02 de marzo de 1900, la construcción de una nueva estación, 560 metros más al sur de la anterior (cercana al muelle de hierro). 


La nueva estación fue construída en madera y chapa en pocos meses y funcionó durante nueve décadas, hasta que un incendio la destruyó completamente, el 22 de diciembre de 1991.


A principios de 1900, el tránsito de pasajeros entre Bahía Blanca y El Puerto, era considerable, dado que el ferrocarril transportaba a los obreros a sus ocupaciones diarias en los muelles. Por otra parte, se cargaba, en especial para Buenos Aires (Estación Plaza Constitución), corvina, pescadilla, pejerrey, camarones y langostinos, en vagones acondicionados para ese tipo de carga.

El Ferrocarril Sud (FCS) levantó además una gran cantidad de galpones, arrendados a particulares, conectados a la red ferroviaria a través de desvíos. Hacia el año 1922 ocupaban estas instalaciones las siguientes empresas:

Louis Dreyfus y Cía., cereales
Industrias Reunidas Matarazzo, cereales
Juan y José Drysdale corralón de maderas y maquinarias agrícolas.
Duprat, Agirrezabala y Cía, corralón de maderas y artículos de ferretería
P. A. Hardcastle, corralón de maderas, aserradero, máquinas agrícolas, molinos, etc.
Wilson Sons y Co. Ltd., carbón.
Cory Brothers y Cía. Ltd., carbón
Huni y Wormser Ltd., cereales, maquinarias, etc.
Gonzalez Villar y Cía, artículos de almacén.
The Anglo Argentine Iron Company Ltd., hierro y chapas galvanizadas.
Sanday y Cía, cereales
Pampa Grain Company Ltd., cereales
Vitalini y Pedemonte, cereales y maquinaria limpieza
H. Ford y Cía. Ltd. , cereales
Mignaquy y Cía. Ltd. (Texas Oil Co.) nafta y kerosene.
West Indian Oil Co., nafta y kerosene.
Francisco D´Hers y Cía., cereales
Sociedad General de Exportación S.A., cereales.
Dr. M. Silva D´Herbil, cereales
Cadec (Cía. Argentina de Comercio S.A.), cereales
Weil Hnos. y Cía., cereales
Juan Calcarami, cereales
International Harvester Company, maquinarias agrícolas.
E. A. Bunge y J. Born Ltda. S.A., cereales (con desvío particular fuera del terreno del FCS) 


El FCS contaba, en White, con una amplia playa de maniobras, habiendo llegado a recibir en un día 788 vagones. Disponía de 4 máquinas de maniobras para atender la recepción y formación de los trenes durante las 24 horas. En un día de mucho tráfico llegaban en promedio 28 trenes y salían 20.

Disponía para el almacenaje de cereales un galpón de 190 x 31 metros., frente al edificio de pasajeros de la estación, con capacidad para 20.000 toneladas En el marco de las obras realizadas, se colocaron varios kms. de desvíos en la playa, se ampliaron los talleres, se realizó la construcción de un gran galpón para máquinas y playa para locomotoras.

Además, fue construída una gran colonia para el personal de tracción.


"MÁS CRIOLLO QUE EL ZAPALLO"

En cierta oportunidad un periodista le preguntó al ingeniero Guillermo White si era de nacionalidad inglesa, a lo que éste contestó: “soy más criollo que el zapallo”.

White nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 27 de junio de 1844. Sus padres fueron Allien White, también nativo de Dolores (de padre norteamericano), y Juana Brunel, de nacionalidad uruguaya. Guillermo White fue uno de los primeros ingenieros civiles argentinos, egresado de la Universidad de Buenos Aires, primera promoción de 1870 (el ingeniero Huergo fue el primer graduado en esta promoción, White, el quinto).

El ingeniero White fue una figura clave para el proyecto de la "generación del 80" que diseñó, tren, telégrafo y fusil mediante, la Argentina agroexportadora. Hasta 1875 trabajó como Ingeniero Principal del Ferrocarril Oeste, un año después fue nombrado Presidente de la Oficina de Ingenieros Nacionales, cargo que desempeñó por 10 años. En 1886 fue nombrado Representante del Ferrocarril Buenos Aires a Rosario hasta su fusión con el F.C. Central Argentino. Fue también Representante de la compañía Dock Sur de Buenos Aires, desde su fundación y de la Empresa de Tranvías Ciudad de Buenos Aires, hasta su fusión con la empresa Anglo Argentina. En mayo de 1886, el Directorio del Ferrocarril Sud lo designó para ocupar una de las vocalías de su Comisión Local (en Buenos Aires) que presidió a partir del siguiente año. Durante 30 años desempeñó ese puesto. Entre otras iniciativas de este ingeniero se cuenta la prolongación de la línea ferroviaria de Bahía Blanca hasta la confluencia de los ríos Negro y Neuquén, obra que le valió el homenaje otorgado por Roca al rebautizar con su nombre la estación "El Puerto".

White actuó además en círculos docentes y científicos. Fue miembro de la Academia de Ciencias Exactas y Naturales, desde su fundación hasta 1904, año en que presentó su renuncia, nombrándoselo académico honorario. Durante el período 1896 – 1899 ocupó la presidencia del Centro Nacional de Ingenieros, institución que lo designó socio de honor. Fue por muchos años miembro de la Sociedad Científica Argentina, institución que llegó a presidir, y formó parte, desde 1875, del Instituto Civil de Londres. En el año 1917 se retiró a la vida privada. Guillermo White falleció en Mar del Plata, el 11 de febrero de 1926.

La Estación White reconstruída por uno de sus empleados, Ernesto "Pupi" Micucci.

miércoles, 23 de enero de 2013

VERANO CAMIONERO (2)


El misterio de las cámaras de camión nos envuelve por completo.

lunes, 21 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: LA ESTACIÓN SUD

La estación cabecera del Ferrocarril Sud (FCS) en Bahía Blanca no siempre fue la que hoy conocemos. En esta entrada, nuestro amigo Héctor Guerreiro resume parte de sus 127 años de historia.

El primer edificio construido para la Estación Sud era sencillo si lo comparamos con el actual. Levantado en el año 1883, constaba de una sola planta rectangular, con muros de ladrillo a la vista, y puertas y ventanas de madera. Una cubierta de tejas a cuatro aguas remataba en cuatro chimeneas, construidas también en ladrillo.

El acceso desde la calle estaba protegido por un alero, y por sobre este, un remate triangular (gablete) contenía un reloj. Del lado de las vías y a lo largo del edificio, un amplio y singular techado cobijaba a los viajeros de las inclemencias del tiempo.



Para quienes no conocen Bahía Blanca, cabe aclarar que la Estación Sud se encuentra ubicada en la Avda. Cerri Nº 750, entre los pasos a nivel de las calles Darwin y Falucho, a 10 cuadras de la plaza Rivadavia, centro cívico de la ciudad. El edificio que aún hoy se mantiene en pie comenzó a construirse en el año 1909. Decía al respecto la Revista Comercial de Bahía Blanca, de octubre de 1909:

“De sorprendente puede calificarse la noticia de que el ferrocarril del Sud a empezado ya los trabajos para levantar la nueva estación, tantas veces reclamada que ya se había desesperado de conseguirla. Pero todo llega en este mundo y le tocó el turno al viejo edificio, de desaparecer, para dejar lugar a otro que esté más en consonancia con las funciones que tiene que desempeñar. Puesta a hacer las cosas, la empresa del Sud las hará bien, como conviene a su inmenso capital y a la importancia que en sus ingresos anuales representa Bahía Blanca.”

Para su construcción, según la crónica, se aprovecharon parte de los muros del edificio anterior.
En la planta baja el acceso, amplio, central, comunica directamente con la plataforma 1. A la derecha de esta entrada se encuentran las escaleras del paso bajo nivel (túnel) que accede a las plataformas 2 y 3, y además están las boleterías; a la izquierda está el acceso a la planta alta y más adelante una sala de espera. En esta planta hay otros locales que se usaron como sala de espera para señoras, con baño, y oficina del jefe y telégrafo; sobre estos locales y los anteriores se proyecta la planta alta con las oficinas de tráfico y casa particular del jefe de estación.


Las alas laterales, sin planta alta, eran utilizadas para equipajes, encomiendas, guardas, farolería, confitería y sanitarios para hombres. El edificio está separado de la calle por una amplia playa de estacionamiento, cercada por un muro con rejas y sus accesos limitados con amplios portones de hierro, uno para entrada y otro para salida, convenientemente señaladas. Originariamente esta playa era de adoquines de granito, hoy se encuentra pavimentada con hormigón.

La nueva edificación dejó de lado el ladrillo visto para ser terminada en revoque (imitación piedra lisa), los techos son de pizarra y de chapa galvanizada. En la parte superior de la zona central de la fachada, sobre el acceso, está ubicado el reloj. Además sobre este frente hay un gran alero de protección construido en acero y vidrio. Un amplio tinglado con una imponente estructura metálica, cubre las vías principales y parcialmente las plataformas 1, 2 y 3, en tanto que unos techados más bajos protegen las plataformas que miran hacia el paso a nivel de calle Falucho. En contraste, las plataformas que miran hacia el paso a nivel de Darwin están al descubierto.


En 1911 continuaban los trabajos de ampliación en la estación:

“Siguen con actividad los trabajos de ampliación y arreglo en la estación local del F.C.S. El edificio en la forma que ha sido reconstruído determina una nota apreciable de arquitectura que tendrá más saliente relieve así que se termine por completo la construcción de la reja que lo circunda y el pavimento de asfalto que comprenderá el amplio espacio que queda entre la mencionada verja y la estación misma. Una vez que estén terminadas las plataformas que se construyen paralelas al andén la estación local del Sud será tan amplia y cómoda como las mejores que existen en los F.F.C.C. del país.” (Diario Bahía Blanca, del sábado 01 de julio de 1911).

Estadísticas del FCS indican que en 1930 entraban y salían 2.500 pasajeros diarios con los trenes locales y cerca de 700 con los trenes generales. El desgaste de los mosaicos en el acceso principal de la estación da fe del intenso tránsito.


También era intenso el recibo y despacho de mercaderías para el consumo de la población. Mencionamos a continuación los principales tráficos y su procedencia o destino por aquellos años:

Verdura: proveniente de La Plata, Dolores, Tres Arroyos, Olavarría, Allen y Cipolletti.
Leche: de Dufaur, Tornquist, Argerich, Mascota, Calderón y Corta.
Pescado: de Ing.White, Pto. Belgrano y Mar del Plata.
Queso: de Tandil, Fulton, Suarez y Muñoz.
Fruta: de Plaza Constitución, Dolores, Cipolletti, Allen, Cinco Saltos, Roca, Choele Choel y Cnel. F.Gomez.
Cal: de Sierras Bayas y Providencia.
Cemento: de Loma Negra, Sierras Bayas, Oriente y muelle de importación de Pto. Ing. White.
Harina: de Tres Arroyos y Gral. Pico
Leña: de Algarrobo, Levalle, Montes de Oca, Villalonga, Stroeder, Lamarca, Casas, Igarzábal, Quehuí, Conlara, Hucal, Acha, Villa Dolores, Concarán, San Luis, Tilquicho, Pisco , Yacú, Foster, Arizona, Victorica, Conhello, La Maruca.
Maderas: provenientes del Mercado Central, Sto.Tomé y muelle de importación del Paraguay.
Piedra: de López Lecube, Dufaur, Tandil, Vela y Olavarría.
Papas: de Balcarce, Vela, Napaleufú, Nutrias, Tandil, San Agustín, Descalzi, Pinos, Iraizoz, Buenos Aires, Tamangueyú, Lobería, Mechongué, Gardey, Cinco Saltos, Cipolleti y Allen.
Maíz: de Las Flores, Bolívar, Balcarce, Tandil, Gardey, Chillar, Vela, López, Hale, Tedún Uriburu.
Trigo: de Vía Patagones, Vía Tres Arroyos, Vía Pringles, Vía Lamadrid, Guaminí, del Noroeste, Rosario y P.Belgrano y F.C.Oeste.
Hacienda: proviene de Patagones, Vía Neuquén, Suarez, Lamadrid, Tres Arroyos, Juárez y Tandil.
Harina: Enviada a Mendoza, San Juan, Pampa Central, Vía Patagones, Vía Neuquén, Pto. Belgrano, Pto.Madryn, Chubut, Buenos Aires, y casi toda la red sur.
Maderas: expedidas para toda la línea.

La estación Sud servía mediante una serie de desvíos a importantes barracas y depósitos: Masurel y Cía, D. Meyer y Cía., Barraca Tellerini S.A., Van Peborgh y Bonnafous, Lanusse y Olaciregui, Marzio Cantarelli, Mendez Hnos y Cía., Siro Alvarez y Cía., David Leiboff, Molino La Sirena, etc.


LA CONFITERÍA


Desde su puesta en servicio en el año 1884 la estación Bahía Blanca Sud contó con confitería.
Obviamente no todas las estaciones ofrecieron este servicio.


El FCS tuvo confiterías en las estaciones de 
Ayacucho, Azul, Bahía Blanca, Empalme Lobos, Ingeniero White, Las Flores, La Plata, Mar del Plata, Plaza Constitución, Tandil y Tres Arroyos.

El encargado de la confitería en Bahía Blanca Sud hacia 1920 era el Sr. R. García que según las crónicas locales:
...ha introducido remarcables mejoras en esta parte...
Una de estas mejoras fue la creación de un anexo para el expendio de comestibles :

...cuyo movimiento es notable, debido a la selección y los precios moderados con que son ofrecidos los diversos artículos al público que viaja.

Actualmente la Confitería de la Estación ha sido recuperada para su uso por el Instituto Cultural de la ciudad, en colaboración con un grupo de vecinos del sector.


viernes, 18 de enero de 2013

VERANO CAMIONERO


No, en Ferrowhite no pusimos una gomería, aunque teniendo en cuenta el tráfico de camiones que por estos días acarrean a puerto la cosecha fina, nos súper convendría. ¿Qué trama entonces Roberto Carlos González, ex trabajador ferroviario, con esa cámara de camión cual aureola de santo sobre la cabeza? Mejor les contamos otro día. Sepan, por el momento, que una vez tomada la foto, Roberto enfila derecho hacia la Rambla de Arrieta.

martes, 8 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: EDIFICIO DE ADUANA Y RESGUARDO

El Great Southern Railway (Ferrocarril Sud) no solo levantó en White elevadores, muelles, usinas, un taller, una estación, galpones de carga y viviendas para su personal estable, también construyó el edificio destinado a alojar al organismo estatal que debía, entre otras cosas, controlar su actividad. A continuación, Héctor Guerreiro nos muestra los planos que encontró del edificio de Aduana y Resguardo de la Subprefectura, máxima autoridad nacional en el área del puerto de Ingeniero White. En lo que queda de dicha construcción, el Museo del Puerto cumplió, en septiembre pasado, sus primeros 25 años de existencia. Nos hemos acostumbrado a imaginar que fue desde ese lugar que los marinos al mando del subprefecto Enrique Astorga partieron, en un caso, y se apostaron, en el otro, para reprimir en dos ocasiones la huelga que los trabajadores del muelle de los Elevadores 1 y 2 sostenían contra la misma empresa Ferrocarril Sud, el 23 y el 28 julio de 1907. Para Héctor, sin embargo, el cotejo de documentos sugiere que por ese entonces la base de operaciones de la "marinería" era otra.



En agosto de 1969 una noticia aparecida en el diario local La Nueva Provincia daba cuenta del próximo desguace (licitación mediante) del edificio de la Subprefectura en Ingeniero White.

La primera instalación ocupada por el destacamento fue una casilla de madera en Puerto Viejo (en inmediaciones del barrio Saladero) que fue invadida por las aguas del mar en junio de 1887 por lo que se propuso el traslado de la unidad a un par de casillas ubicadas en calle Rubado y Guillermo Torres.

La nueva ubicación no era del agrado del subprefecto Daniel Cerri que manifestaba: “Las casillas de madera que solo por una figura del lenguaje pueden recibir la denominación de edificios de la subprefectura son insuficientes e inhabitables”.

Para el año 1906 los comerciantes de Bahía Blanca firmaron una solicitud para que la aduana fuera trasladada a un edificio situado en la planta urbana de la ciudad, ya que se estimaba que el lugar que ocupaba no era el adecuado, dado que era: “...una caseta de madera incómoda, estrecha e inadecuada para sus fines...”.



El Ferrocarril Sud (FCS) había ofrecido al gobierno la construcción, a su costa, de un nuevo edificio para la Aduana y Resguardo y depósitos anexos a la misma, debido a que la vía de empalme, con el FCBBNO, salía de la Estación Murature (después denominada Garro) y cruzaba los terrenos de subprefectura muy cerca de los edificios de la misma.

Teniendo en cuenta el ofrecimiento del FCS, el Ministro de Hacienda, por un decreto, hace saber a la mencionada empresa que ha llegado el momento de hacer efectivo el mismo, dadas las necesidades crecientes del servicio fiscal y aduanero del puerto. En el mes de abril de 1.907 se abren los pliegos de licitación para construir los edificios de la aduana y anexos. 
Las obras fueron contratadas por la empresa constructora José Rión y Cía. e iniciadas hacia la segunda quincena del mes de mayo.

Las mencionadas obras estaban dirigidas por el ingeniero Adolfo Wilkinson, jefe técnico de la empresa, y supervisadas por el ingeniero Tomás Allan. El edificio propuesto para Resguardo era de dos plantas, con comodidad en la planta baja para los marineros y en la alta para el subprefecto, construído en madera y forrado exteriormente de chapa.


A mediados de 1909 la subprefectura se traslada al nuevo edificio. El subprefecto Astorga, que permaneció al frente de la repartición de 1899 a 1914 decía, con respecto a la construcción: “No tiene la amplitud conveniente y adolece del gran defecto de ser de madera [en realidad más que un defecto es una virtud la construcción en madera y chapa en lugares próximos al mar] pero ofrece las comodidades indispensables”.

El subprefecto Teófilo Salustio que ocupó el cargo de 1916 a 1942 instaló una pajarera (debido a su afición por los pájaros) en el patio de la subprefectura que era visitada por numeroso público que admiraba la gran variedad de pájaros que habitaban en ella.

En 1967 el edificio es evacuado por el mal estado en que se encontraban los pilotes que le servían de base. En parte del complejo de la Aduana y Resguardo que no fue demolido funciona actualmente el Museo del Puerto.





Fuentes:
Guerreiro, Hector F., "Los FFCC en Bahía Blanca", tomo 2, edición de autor, Bahía Blanca, 2010.
LNP años 1967 y 1969.

Publicado en Caminos de hierro en Bahía Blanca.

miércoles, 2 de enero de 2013

NO QUEDÓ NI UNO


Con el último día del año que pasó se fue el último ALMANAQUE del año que comienza.

lunes, 31 de diciembre de 2012

domingo, 30 de diciembre de 2012

POR QUÉ BRINDAMOS

Difícil resumir todo lo que se hizo en Ferrowhite de enero hasta hoy, pero poco se pierde con intentarlo. Ferrowhite es un lugar en el que las cosas, además de ser exhibidas, se fabrican. ¿Y qué produce un museo taller? Un museo taller genera herramientas. Útiles para ampliar nuestra comprensión del presente y, por tanto, nuestra perspectiva del futuro, forjados en la labor con objetos y documentos del pasado, pero también en el cuerpo a cuerpo con la experiencia vital de cientos, miles de trabajadores que forman parte de, y le dan forma a, esa historia.



NAVEGAR SIN TEMOR
Arrancamos 2012 botando en las aguas de la ría el “Arca Obrera”, una balsa de supervivencia construida con bidones de agua en desuso. La embarcación es resultado de la tarea del equipo del museo junto a Roberto Orzali, Angel Caputo y Roberto ´Bocha´ Conte, trabajadores del mar. Inspirada en la balsa de tambores que, allá por los 70, utilizaban en su labor los buzos de la ex usina General San Martín, el Arca Obrera sirve para navegar por la ría, pero también para aventurarse en la historia de las transformaciones del espacio costero y su impacto en la Bahía toda. Entre el 11 y el 14 de octubre, el Arca unió Ingeniero White con el puerto de Buenos Aires para participar de Fase, un encuentro de arte y tecnología que se desarrolló en las salas del Centro Cultural Recoleta. Tal vez la pregunta implícita en el proceso de su construcción y uso es qué tipo de lazos somos capaces de tramar en el disenso, toda vez que de mantenernos unidos depende seguir a flote.

MOMO EN LA MAREA
Y la nave se bautizó con fiesta: la noche del 10 de marzo los ritmos del agua y del ritual reunieron sus ciclos y de tan raro encuentro vino a resultar ese cataclismo que llamamos el Carnaval de la Marea. Para los whitenses, la palabra “marea” alude no solo al movimiento del mar, sino además al extenso territorio que el vaivén del agua afecta. Un sitio en el que cada cosa varía su disfraz con los cambios de la luna, el movimiento de los vientos o el trabajo de las dragas. Un lugar en el que se exporta, se comercia, se produce, sí, pero también se vive y se festeja. Aquel sábado 10, dejaron su huella en el barro de La Rambla de Arrieta, los murgueros de la agrupación "Vía Libre", la compañía de acrobacia aérea "Fuera de Código", las bandas "La Cigarra", "Te va piola" y "Los de siempre", el grupo de candombe "Vamo' Arriba", los músicos Sarita Cappelletti, Chiche Ursino, Alejandro Paredes y Astor Vitali... Junto a ellos, una verdadera multitud cantó y bailó hasta que los pies y las gargantas se volvieron brasa. Como la marea, el carnaval se fue para volver.


LOS FERROCARRILES QUE LOS FERROVIARIOS IMAGINAN
Los ferroviarios que hemos ido entrevistando a lo largo de este tiempo no solo nos han contado sus vidas y oficios: todos de un modo u otro plantean ideas acerca de cómo podrían mejorarse los ferrocarriles y qué características específicas debería tener esa reorganización en una zona de importancia como la de Bahía Blanca. Propuestas que, más allá de la factibilidad inmediata de su puesta en práctica, coinciden en más de un aspecto. A principios de año, Juan Carlos Cena nos invitó a participar del libro “Ferrocarriles Argentinos. Destrucción / Recuperación.”. Con la premisa de la reconstrucción en mente, consultamos a Darío Aldo Temperini, Mario De Simón, Adolfo Blasco, Raúl Rial y Pedro Caballero, y a partir de sus escritos y comentarios elaboramos un informe, que esperamos sirva como un punto de partida posible para lo mucho que queda por hacer de acá en más. Mientras preparamos para principios del próximo año la presentación del libro de Cena, el informe de nuestros ferroviarios puede consultarse acá.

CÓMO FUNCIONA LA COSA
Quién sabe si lo primero que convendría ver en este museo no son las manos de quienes lo sostienen. Andrea, Carla, Cristian, Marcela, Noe y Nicolás se reúnen, acá en Ferrowhite, todos los miércoles por la tarde. En estos meses, aprendieron a imprimir sobre papel y tela, por eso tienen los dedos llenos de tinta. Un museo taller deja marcas, crea una mancha identitaria que viaja debajo de las uñas. La serigrafía es una forma de organizar ese contagio. A diferencia de lo que pasa con las impresiones industriales, en la serigrafía no hay reproducciones exactas. Diez remeras recién impresas, todas iguales, todas distintas, parecen preguntar: ¿En qué nos parecemos, en qué somos singulares? Y la pregunta se transfiere, como la tinta a través de la trama finísima del sablón, al grupo de "aprendices" y "maestros" que se reúne en este museo a pesar de que el trabajo y la familia casi no dejan tiempo para otra cosa. Porque si la cultura presupone la tarea de un colectivo, no hay práctica cultural que valga la pena, creemos, si no es capaz de interrogar y transformar, aunque sea un poco, al colectivo que la pone en marcha. El taller cierra el año editando el Almanaque GIGANTE Ingeniero White 2013, del que, nos alegra decir, ya casi no quedan ejemplares.


TODOS SOMOS MIGRANTES
El martes 4 de septiembre, Día del Inmigrante, Ferrowhite mudó su actividad a la Asociación Dante Alighieri. Allí presentamos "La lingua del Giretti. Idioma, inmigración y trabajo en Bahía Blanca a principios del siglo XX". Un poco charla, otro poco recital, el encuentro propuso pensar la relación entre la lengua y las condiciones sociales en las que se dieron tanto la partida como la llegada a estas tierras de miles de trabajadores. Puestas las cosas en perspectiva, quizás las migraciones, tanto las externas como las internas, resulten un fenónemo compartido por la mayoría de las sociedades modernas. Pero las corrientes migratorias representan mucho más que una fuerza de producción, a menudo barata, precarizada, esclava. Los migrantes reconfiguran los paisajes que atraviesan. A su paso, desafían tanto las nociones esencialistas de la identidad, como aquellos elogios de la "diferencia" que se enuncian al margen de los contextos territoriales específicos y de las luchas concretas por la igualdad. "Piernas tenemos, no raíces" sugirió Ana Miravalles, a manera de (provisoria) conclusión, para invitarnos a entender que las herencias culturales pueden ser el fundamento de una habilidad prospectiva para inventar, a partir de la mezcla, un futuro mejor.

AÑOS LUZ
El sábado 20 de octubre celebramos los 80 años de la inauguración de la usina General San Martín. La central que, entre 1932 y 1988, fabricó la energía necesaria para que encendieran las lamparitas del alumbrado público, se accionaran las norias de los elevadores del puerto y funcionaran cada una de las planchas, las heladeras y los televisores que fueron poblando los hogares de la ciudad y la región.
Junto a la Agrupación Espontánea de Artes del Movimiento, las bandas Polaroid, Los Nonos de Atilio y Bendita Sal, los músicos Sarita Cappelletti, Patricia y Marcelo Martínez, los chicos de la Orquesta Escuela de Ingeniero White y el taller de percusión de Spurr, celebramos a todos los que alguna vez trabajaron en la usina. Y otra vez, un montón de gente se acercó hasta el museo, en esta ocasión para manifestar sus ganas de colaborar en la recuperación del castillo como un espacio para la comunidad. Bajo esa consigna consagramos a San Atilio, patrono profano de la energía, de las profundidades y de los soñadores, un "santo de barrio", como se dijo por ahí, con más fe en la acción que en los milagros.


TRABAJO ASOCIADO
Durante 2012 liberamos, junto a Alicia Antich, al Dragón de la Draga; con Natalia Burdgart y el colegio Presidente Sarmiento organizamos el concurso de video "White en 1´"; con Pedro Caballero celebramos los 127 años del puerto exhibiendo 127 fotos memorables; y este fue también el año en el que volvimos a colaborar y le dijimos "hasta siempre" a nuestra amiga Mirta Colángelo... Quizás lo que acá se fabrica, de manera más o menos frágil, tentativa, siempre provisoria, son relaciones, una amalgama inestable entre palabras, imágenes, cuerpos y cosas que configuran, todas juntas, formas alternativas de entender y practicar la vida en común, a partir de revisar las jerarquías consagradas a la hora de contar el pasado, de analizar la coyuntura o de imaginar el porvenir de este, nuestro lugar en el mundo. O al menos esa es la idea, aún si, o justamente cuando, más de una vez nos sale otra cosa.

Porque Ferrowhite, esto también hay que decirlo, no es hijo de un método patentado puesto en práctica por una voluntad unánime, sino de la constante, muchas veces ardua negociación de nuestras diferencias. Hay quien piensa que con conocer con más precisión la historia de este sitio, previniendo así las generalizaciones apresuradas y los mitos (incluidos los progresistas) que esas generalizaciones fundan, alcanza y sobra. Está quien reclama, en cambio, que este museo estatal vale sobre todo por las intensidades que genera, por la capacidad de transformar al visitante, aunque sea por un rato, en un artífice de la historia. Y la verdad, importa menos decidir quién tiene razón, que el pequeño milagro de que sigamos trabajando alrededor de una misma mesa. La historia de este museo es también la historia de nuestra variable capacidad para convertir nuestras discusiones en una potencia. Y lo increíble es que a veces funciona.

viernes, 28 de diciembre de 2012

INOCENTES

En el año 1988 se estaban manteniendo las calderas de la usina General San Martín con presión, estando el compañero Fonollosa. Justo era el Día de los Inocentes y él recibe la órden de La Plata diciendo que se apagaban las calderas porque quedaban fuera de servicio y también el virador de la máquina 4 porque no iba a funcionar más.

28 de diciembre a las 10 horas.


Fragmento del libro en preparación "El castillo de la energía" de Nicolás Ángel Caputo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

NAVIDAD EN LA USINA

A los Amigos del Castillo se les prendió la lamparita y decidieron transformar uno de los pinos del parque de la usina en un gran árbol de navidad al borde de la ría. ¡Felices fiestas para todos! (y gracias a Pablo y a Néstor, gruístas del Departamento de Electricidad y Mecánica de la Municipalidad, por la temeraria buena onda).



viernes, 14 de diciembre de 2012

¡UF!

Queridos Padres, Profesores, Alumnos: terminan las clases y en Ferrowhite nos da gusto confirmar que estamos fritos, fundidos, cansados hasta la médula, pero contentos. Porque cada visita escolar a este museo es cualquier cosa menos un paseo apacible al borde de la ría. Pasar por el museo taller invita a convertir el guardapolvo en un mameluco, a sudar la gota gorda en el acto de comprender que el pasado pasa pero también pesa, y huele, y mancha, para después, sí, comerse un sanguchito abajo de los pinos magníficos del parque de la usina.

Fueron meses intensos, trajinados por pibas y pibes que llegaron un poco de todos lados, y que acá hicieron de todo un poco. Muy bien 10 felicitado para los que se animaron a meter las manos en el barro del zanjón de la usina, para los que armaron ferrocarriles y elevadores con bidones de agua y botellas de leche, para los que se quemaron las pestañas calculando las cifras de (des)empleo que dejó la “reforma del Estado” en los años 90, y para los que cerraron bien fuerte los ojos intentando imaginar al castillo del puerto por fin recuperado. Juntos aprendimos que ferrocarril y modelo agroexportador, inmigración e identidad nacional, industrialización sustitutiva y privatizaciones, son “contenidos curriculares” a descubrir en un grano de trigo, en un torno de cuatro toneladas o en un casco amarillo que nos trajo la marea.

Párrafo aparte para los amigos que ponen el obrador de su memoria cada día en funcionamiento. Con puntualidad sarmientina, Pedro Caballero estuvo siempre ahí para levantarle la tapa a su cajón de herramientas, para contar historias de trenes que caminan solos y convertirse él mismo en un hombre locomotora. Con fotos de la fábrica Gorbatto, un pañuelos bataraz y un par de agujas que dan miedo, Ida Muhamed y Pedro Marto explicaron cómo era el trabajo con las bolsas de cereal, desde que la arpillera paquistaní pasaba por la máquina de coser hasta que la bolsa era despanzurrada de un tajo certero en las entrañas mismas del elevador. Si hasta Roberto Orzali se animó a volver a escena con una versión de bolsillo de “Flying Fish” para ser comparado por la crítica escolarizada, ovación mediante, con el mismísimo Cipriano, personaje de la obra de teatro “La isla desierta” de Roberto Arlt.


¿Queda algo en el tintero? Este año las visitas fueron una oportunidad para reflexionar, precisamente, sobre la “función educativa” del museo. Qué tipo de actividades llevamos adelante, cómo se articulan con la labor en el aula, desde qué perspectivas trabajamos y con qué materiales contamos una, muchas historias, fueron algunas de las preguntas que nos hicimos junto a María Botero, miembro del CECA (Committe for Education and Cultural Action) y los estudiantes de las cátedras de Historia del Arte y la Cultura, y de Problemas del Conocimiento Histórico de la UNS. Con los coordinadores de turismo egresados del Centro de Formación Profesional 401 y los estudiantes del Profesorado de nivel inicial del Instituto Avanza, abordamos cuestiones relacionadas con el patrimonio urbano y la “ciudad educadora”. Finalmente, y recordando eso de que “el museo empieza afuera”, intercambiamos información y opiniones con los miembros de la Asociación de Guías de Turismo de Bahía Blanca y la Dirección de Turismo de la Municipalidad, sobre los recorridos, por vías, empedrados y rutas pavimentadas, que unen a este museo con el resto de la bahía.

Vaya entonces nuestro reconocimiento a los que se acercaron hasta este confín de la ciudad y se arremangaron.

A los docentes y guías:

Fernanda - Karina Magnelli - Noelia Rodríguez y Candela - Melisa - Cecilia Lagos - Lucrecia- Adrián - Silvia Mossman- Daniela Talamonti - Maura Granito - Jorgelina Tripolatti y Norma Bustamante - Nancy Rivas - Marina Carletti y Guadalupe Neubauer - Andrea Etcheverry, Mercedes Palloto, Patricia Jorge – Fernanda - María Gracia Parigiani- Nicolás Fernández Vicente - Agustín Hernandorena - Patricia Curcio - Mónica Girolimini y Analía Castía - Analía Luzarreta - Marina Di Meglio - Oscar Benítez - Silvia Samé – Paulina - Sarita Cappelletti - Leonardo Diez - Ana Mónica González - María Gracia Parigiani - Fabiana González y Diana Ribas - María José - Noelia Rodríguez - Daniel Ducos - Alejandra Vega - Yanel Martín- Diana Ribas - Marita Baleix - Andrea Pasquaré y Lorena Montero - Diego Herlein - Cristian Yánez - Adriana García - Natalia Guarda - Cintia - María Botero.

Y a los grupos e instituciones:

Jardín 905, Ing White – Salas de 4 y 5 años, Jardín 916- Salas de 3 y 4 años, Jardín Nº 932, Bulevar Juan B. Justo – Multisalas del jardín Antón Pirulero –
Mamás cuidadoras “Bambi” de Villa Rosario- Encuentro de Mamás cuidadoras “Noroeste”, “Grillito” y “Los Cerritos” - 1º Grado, Colegio Rosario Vera Peñaloza- 5º Grado, Escuela de Pedro Luro- 4º Grado Escuela Nº 78 – 6º Año, Escuela Nº 57 – 5º Grado, Colegio San Cayetano – 5º y 6º Grado, Escuela 21, Bulevar Juan B. Justo – 2º grado, Colegio Diego Thompson - Escuela 509 - 5º Año Colegio Sarmiento, Ing. White- 2º Año, Escuela de Comercio, UNS - 1º Año ESB, EMUNS – 1º Año ESB, Escuela Nº 21- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 302- 4º Año, Escuela Secundaria Nº 5- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 44 – 4º y 5º Año Escuela Secundaria Nº 16, Barrio Cooperación II- Escuela Secundaria de Monte Hermoso- 5º Año Escuela media Nº 8- 5º Año Escuela Media Nº 6 – 1º Año, Escuela Técnica Nº 3- 6º Año Colegio Victoria Ocampo – 6º Año Colegio de Saavedra – 4º Año, Escuela Nº3 de Tornquist – 6º Año, Colegio La Asunción – 3º Año, Escuela Secundaria Nº 317 – 4º Año, Escuela Secundaria Nº 338 – 4º y 5º año, Escuela Media Nº 11 de Villa Rosas – 3º Año ESB Nº 341 de Sánchez Elías – 3º y 4º Año, Colegio Diego Thompson – 1º Año Escuela Secundaria Nº 318, Villa Delfina – Sala de 5 años del Jardín y 2º Año Polimodal, EMUNS- Programa Envión de Stella Maris – Orquesta Escuela de Ing. White – Orquesta Escuela de Villa La Angostura – Centro Cultural “El rincón” de Va. Delfina – Centro de Formación Profesional 401, Ing. White – Cátedra de Historia del Arte y de la cultura, UNS - Profesorado Nivel Inicial del Instituto Avanza – Cátedra Problemas del conocimiento histórico, UNS-.

A todos, ¡Muchas gracias y hasta la próxima!


[Durante 2012 las visitas a Ferrowhite estuvieron a cargo de Analía Bernardi, Emilce Heredia Chaz, Carla Volonterio y Ana Miravalles].

martes, 4 de diciembre de 2012

GIGANTE

Cómo funciona la cosa”, el taller de serigrafía de Ferrowhite, presenta su ALMANAQUE GIGANTE INGENIERO WHITE 2013, con espacio para organizar hasta el último minuto del año que viene.


Destinado a vecinos de Bulevar, Saladero e Ingeniero White, “Cómo funciona la cosa” es un taller para imprimir sobre papeles, telas, cartones, plásticos y cualquier otra superficie que se nos cruce por el camino. En lo que va de 2012, aprendimos a construir shablones (matrices de trabajo), a revelar y a imprimir, pero además de adquirir una técnica, nos propusimos retratar la identidad de los espacios que transitamos. Por eso este almanaque no solo cuenta los días del año por venir. Cuenta, en dibujos que no vas a ver en ningún otro lado, el lugar en el que vivimos y sus transformaciones, los cambios que nos atraviesan.

El ALMANAQUE GIGANTE está a la venta en el museo, por la módica suma de 40 pesos, a beneficio de la Asociación Amigos del Castillo. Si nos llamás al 154254329 te lo mandamos a tu casa.



Coordinado desde el año 2009 por Silvia Gattari y Malena Corte, el taller “Cómo funciona la cosa” es posible gracias a un subsidio del Fondo Municipal de las Artes.

sábado, 1 de diciembre de 2012

POLIBIANA

He hecho en estos últimos años muchas entrevistas: a mujeres italianas, a trabajadores ferroviarios y portuarios, a inmigrantes y a hijos de inmigrantes. El que esté leyendo esto probablemente haya visto algo de este trabajo en Museo Taller, en Trentinos en Bahía Blanca y en Italianos en Bahía Blanca.

La utilización de entrevistas orales para escribir historia ha llevado a la proliferación, desde hace ya bastante tiempo, de numerosas investigaciones académicas. Algunas por supuesto son muy buenas.
Sin embargo creo que, en más de un caso, hay algo que no se está entendiendo bien, y se está haciendo un "mal" uso de las entrevistas. No me estoy refiriendo a un mal uso de la "experiencia", la vivencia, lo singular del recuerdo que una entrevista proporciona y que ninguna otra fuente puede dar. El testigo presencial, el que estuvo ahí, el que vio, vivió, recuerda y reelabora para poder contar (autoptés) es indiscutiblemente un referente ineludible cuando uno hace historia reciente.

El problema está en que, leyendo algunos de aquellos trabajos académicos o respaldados por la academia, encuentro que los datos proporcionados por la memoria son tomados así, de primera mano, y afirmados como verdad, sin haber hecho el trabajo básico, elemental, que es ir y contrastarlos con lo que muestran fuentes de información que no corren el riesgo de olvidar o confundir: o sea, diarios, actas, fotos, informes para corroborar o ajustar fechas, nombres, causas. Daría la impresión de que algunos olvidan lo básico.

¿Lo básico?: un señor le cuenta a un historiador profesional una huelga, en la que le paso "tal y tal cosa". Ese "tal y tal cosa", ponele que sí (si es que no lo contó ya muchas veces; porque si fue así, el entrevistado ya tiene un relato modelado al ritmo de las expresiones de interés y asombro de los entevistadores anteriores, incluso inducido por el relato o las expectativas con los que esos entrevistadores han iniciado la conversación). Pero la fecha de la huelga, las causas mas generales de la huelga, eso, hay que contrastarlo con otras fuentes. Si lo hubiera hecho, el autor se habría enterado de que en esa entrevista se está hablando de dos huelgas, sucedidas con tres años de distancia la una de la otra. (Y esa confusión le ocurre a muchísimos de los que participaron de esas dos huelgas).

¿Lo básico?: un historiador va hacer la historia de una institución barrial formada ochenta años atrás; y menciona en el cuerpo mismo del texto de historia, nombres, cargos, fechas. Yo leo eso, y enseguida me pregunto: ¿de dónde salieron esos datos? Revuelvo cielo y tierra, doy con un texto que transcribe el acta de formación de esa institución, los nombres y los cargos de sus miembros; y hete aquí que no coinciden, coinciden poco, coincide algún nombre, coincide el nombre de una persona conocida, cuyo nombre siguió sonando en el barrio, coincide evidentemente con lo que alguien recuerda y contó en una entrevista, lo que alguien recuerda que le contaron - porque ninguna persona viva pudo haber estado en la conformación de una sociedad ochenta años atrás-. No solamente inexactos: tampoco aquellos nombres, cargos o fechas que están en el cuerpo mismo del texto tienen referencia al origen de la información. Me podrán decir: bueno, en un libro sobre una institución barrial y que se supone que es de "divulgación" no vas a poner notas al pie. Ponele que no. Pero el trabajo hay que hacerlo bien igual, siempre, y con más razón, incluso, para que el texto sea fiable, si el que lo hace es un historiador profesional (profesional en este sentido, no en el de los títulos o cargos universitarios).

¿Lo básico?: no dejarse llevar tan fácilmente por la idea corriente de que usar entrevistas, y contrastar los datos con las fuentes son recursos o métodos antagónicos.

No sé por qué me preocupo tanto.
No sé si hay alguien más a quien estas cosas le preocupen.
Los que yo creo que se tendrían que preocupar, están muy ocupados y apurados en otras cosas.
Las modas académicas, la jerga y las disquisiciones teóricas formuladas en el aire y no como resultado de un trabajo de campo específico y concreto, y finalmente la urgencia por cumplir plazos administrativos (eso de entregar antes de tal fecha el resumen de un trabajo que, la mayor parte de las veces, aún no existe) pueden llegar a comerse la pasión y la seriedad que una tarea como esta requiere.





Publicado por nuestra compañera Ana Miravalles en su blog Parva.

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL MUSEO EMPIEZA AFUERA, ALLÁ ARRIBA, BIEN ALTO


Martes 27. Las chicas y chicos de sala rosa y sala celeste del Jardín de Infantes 932 del Bulevar Juan B. Justo remontan barriletes en el parque de la usina.

martes, 27 de noviembre de 2012

lunes, 26 de noviembre de 2012

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: EL ELEVADOR CENTRAL (2)

Buscando en el archivo del museo encontramos una copia del manual de instrucciones para el manejo del elevador central. Quien quiera aprender a operar el "granero del mundo" no tiene más que hacer click acá y acá