jueves, 22 de septiembre de 2011

RADICAL CHIC



Acá en Ferrowhite, en este museo estatal en el que lo combativo jamás quita lo coqueto, 2011 quizás sea recordado como el año en el que nos dimos el gusto de abrir una peluquería. Este domingo vino a plantarse frente a nuestro espejo Monserrat Gayone. Tata, como la conocen quienes saben de su experiencia como docente y militante, puso a discusión sus puntos de vista sobre las transformaciones de la educación pública en las últimas décadas, mientras su amiga Titi Sedrani metía tijera entre sus rulos, llevaba a fondo un ajuste capilar que más de uno habrá juzgado de neto corte neoliberal.   


Para repasar, repensar y, claro, también poner en cuestión, estos fueron algunos de los planteos con los que inició la charla:

No se puede entender la educación como un problema separado, la educación está necesariamente ligada a un proyecto de país.
Si bien los golpes militares, el del ’76 en particular, avanzaron sobre algunos aspectos hasta entonces en cierta medida inconmovibles del modelo de la escuela pública sarmientina, el gran cambio en la educación pública sucedió, paradójicamente, en democracia, durante la década del ´90.
En aquellos años, la reforma educativa fue parte de la reforma del Estado. Lo que quebró la Ley Federal de Educación, y no subsanó la nueva ley de educación del 2006, fue lo que Tata llama la "principalidad del Estado".
La nueva ley de educación dice que "todos" educamos. Suena lindo, pero esta idea conlleva un riesgo: si todo el mundo educa en la escuela, las empresas y sus ONGs satélites también, y nada nos asegura que no lo hagan en  función de sus 
intereses particulares.
Los cambios en la educación fueron impuestos, pero hubo (¿hay?) resistencia: 1988, 1994 y 2001 representaron tres importantes momentos de lucha docente.
La incorporación de computadoras es bienvenida, pero no reemplaza un proyecto educativo nacional (¡epa!).

Un permanente olor a permanente
Pero como no solo de enunciados generales se ocupa la cabeza de una maestra, como todas estas cuestiones derivan de, y a la vez tienen consecuencias sobre, la realidad inmediata, Tata también trajo consigo un montón de carpetas llenas de actas, informes, recortes de diario y notas de reclamo acumuladas a lo largo de sus años de trabajo en Loma Paraguaya y el Bajo Rondeau. Papeles que documentan la pelea cotidiana de muchos docentes de la periferia. Hablando "de peluquería", Tata nos mostró las repetidas actas de denuncia por el “el permanente olor a permanente” con el que una empresa cercana a la Escuela 70 inunda cada tanto el aire de la Loma. También nos enseñó el mapa elevado a las autoridades desde la Escuela Especial 510, ubicada en Roca y Pacífico, para pedir la incorporación de este establecimiento dentro del área de cobertura del Proceso Apell, porque “en la Avenida Colón no hay un gran vidrio que impida que las cosas pasen para el otro lado”.   




Del espejo al pizarrón
Un bocinazo de locomotora ofició de categórico timbre para convertir el salón de belleza en salón de actos. Cambiamos el espejo por un pizarrón, la tijera se transformó en tiza, corrimos a un costado el sillón de la peluquera y empezó a circular el mate. Listo: jornada de perfeccionamiento docente ¡un domingo!. Ahí nomás Adriana, nuestra hiperflexibilizada asistente de peluquería devenida secretaria de dirección, repartió entre los presentes una pila de material didáctico a fin de evaluar en común las ventajas y desventajas de su aplicación en el aula. ¿Qué distingue a estos materiales? Que todos fueron financiados, y en muchos casos diseñados, por empresas y organismos del complejo industrial radicado en la zona.

Natalia Burgardt, profe brava si las hay, expuso sus correcciones al cuadernillo "Disolución y Contaminación". Con birome roja, Nati apuntó sus dudas y precauciones a la hora de trabajar con este texto en la clase de química: descontextualización de los ejercicios propuestos (¿Los procesos químicos suceden en el éter?), relegamiento de la problemática de la contaminación a la última hoja de una publicación extensa (más que "Disolución y Contaminación", "Disolución -discursiva- de la Contaminación"), planteamiento parcial del problema del agua (¿Por qué se propone tirar el agua cuando técnicamente es posible reutilizarla?).

Rico el mate, ricas las galletitas, rica la reflexión cuando la palabra se toma y da. Y ahora, ¿Cómo sigue? ¿Qué podemos hacer? Así, entre acuerdo y disenso, se fue yendo la tarde. Y ya con el sol cayendo por el borde del espejo, como recién desembarcados de un bull carrier jamaiquino, llegaron para imponer el recreo los chicos de la Reggae Bong: 

Rebelión, Rebelión,
en la chacra
rebelión...

El día que arrancamos agitando la cabeza, lo terminamos moviendo la patita.

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