miércoles, 7 de mayo de 2008

VESTUARIO DE SUPERVIVENCIA

.
Imágenes de la performance en La Casa del Espía, vestuario de supervivencia de Malena Corte en la presentación de Cómo era Bahía Blanca en el futuro. Fotos de Tony Armada.


Tony & Dani Molina

Lula con fondo de la trasnacional cerealera Toepfer, ventana de La Casa del Espía

Lula

Silvana & Lu, comida sintética en forma de pastillas

Perfil de Lu 

Silvana


COMO ERA BAHIA BLANCA EN EL FUTURO: PRIMERAS IMAGENES

.
El sábado 26 de abril presentamos el libro de Omar Chauvié, Cómo era Bahía Blanca en el futuro, con música de Después vemos (que tocó con baterista virtual) y palabras alusivas y ajustadas (también por momentos enardecidas) de Mario Ortiz. Hubo vino caliente (navegado, con canela y jugo de naranja, receta aprendida en Chile y nunca olvidada) y vestuario de supervivencia de Malena Corte. Y muchísima gente..

El público a la espera de las palabras de Ortiz

Después Vemos

Mario Ortiz presenta a Chauvié, cita a Huyssen, se ríe de La Nueva Provincia

martes, 6 de mayo de 2008

UN ALMUERZO EN EL TALLER

.
Nos ganó la apuesta el gringo Juarez: a los 75 años, levantó una bolsa de 70 kilos con los dientes. (Como muchos no nos creen, acá les mostramos una foto).


Del Cabaret de los Machos al Salón de los Deportes, del chiripá a los trajes hechos a medida, del sistema de trabajo inglés al actual, ningún tema quedó afuera de la mesa, y cuando nadie lo esperaba, Antonio Campos volvió a cantar, como en aquellos días de lluvia, cuando su voz llegaba desde la cabina del guinche y el elevador entero paraba para escuchar.

Todo esto para contarles que, con tanto entusiasmo, no podía demorarse un nuevo encuentro. La cita es para el próximo domingo 18. ¿Será cordero esta vez?

martes, 22 de abril de 2008

CÓMO ERA BAHÍA BLANCA EN EL FUTURO


El próximo sábado 26, a las 19 hs., presentamos "Cómo era Bahía Blanca en el futuro", libro en el que Omar Chauvié recopila visiones del porvenir de nuestra ciudad aparecidas en la prensa bahiense de fines del siglo XIX.



"Cómo era Bahía Blanca..." extiende el trabajo iniciado con la tarjeta postal “Las ciudades fabulosas”. Si aquella publicación proponía mirar la ciudad presente como la ruina de un tiempo futuro, este cuaderno invita al ejercicio, en cierta forma complementario, de rastrear en el presente los restos de la ciudad soñada en el pasado.

"Cómo era Bahía Blanca..." trata sobre las esperanzas y los temores de quienes vivieron aquí hace más de un siglo. Hoy, quienes vivimos en este mismo lugar podríamos preguntarnos ¿Bajo qué figuras imaginamos nuestro porvenir? ¿Con qué se nos permite soñar y con qué no en este presente? O en todo caso, ¿Quiénes imaginan el futuro por nosotros y según qué intereses?



Lo que sí podemos prever es que esta presentación no se va a parecer a ninguna otra. Una invasión de ovnis especializados en abducir ferroviarios ocupará amenazante los cielorrasos de La Casa del Espía y una exclusiva intervención (porque, ojo, no es desfile) de vestuario anticipatorio deslumbrará a los asistentes: prendas de supervivencia que Malena Corte confeccionó para pasear por las calles de un Ingeniero White no tan improbable.

domingo, 13 de abril de 2008

EN ING. WHITE HAY CIENTOS DE MUSEOS (El barco portacontenedores de Bocha Conte)

.
Bocha trabaja desde hace varios meses en la construcción a escala de un enorme barco portacontenedores.

El taller de Bocha, en su casa de Avenente y Brighuega, en Ing. White

El barco, así como los contenedores son de cartón y otros materiales semejantes. La réplica de las máquinarias de la nave es minuciosa y el detalle con que se han reproducido sus partes causa asombro:


Sin embargo, si miramos los contendores vamos a encontrar algo inesperado: en el frente de cada uno de ellos debería figurar el nombre de una transnacional naviera (como Hamburg Sud, Maersk, Capital, etc):


Pero al acercarnos encontramos los nombres y emblemas de clubes, negocios y bares; bomberos, empresas cerealeras y pesqueras; peluquerías, cooperativas y minimercados; los que funcionan actualmente, así como también los que han cerrado hace ya muchos años. White se ha transformado en una ciudad flotante. (y las reflexiones, analogías, y metáforas sobre el pasado y el futuro, sobre el "poder" sobre el cual está construida la vida cotidiana en este lugar, o sobre el particular formato de este monumento podrían volverse muy extensas).
.

miércoles, 9 de abril de 2008

LA "COLONIA" DEL SUPERINTENDENTE (50 AÑOS DESPUÉS)

Hace unos días recorrimos la calle Guillermo Torres con Mario De Simón, último jefe de los Talleres BBNO. Su padre, Dante De Simón fue Superintendente de Locomotoras en los años cincuenta y por eso vivió junto con su familia, primero en una colonia junto al puente La Niña (que estaba donde ahora se encuentra el edificio que ocupa Ferrowhite) y luego en una de las colonias que el ferrocarril inglés reservaba al personal jerárquico sobre la calle Guillermo Torres.

De Simón (¿padre o hijo?) en la puerta de su casa

Mario De Simón en la puerta de su casa el 11 de marzo de 2008. A su lado, Nicolás Testoni
(Observen cómo creció el eucaliptus que está detrás de la casa)
.

MECANICA WHITE en la vieja usina inglesa

Hace unos días fuimos a recorrer el edificio de la vieja usina del Ferrocarril Sud en Ingeniero White, donde luego funcionaron la División Eléctrica y el taller Mecánica White (o Mecánica Muelle) que dependió de Talleres Bahía Blanca Noroeste.

Raúl Foresi trabajó en los años cincuenta como tornero en ese lugar, y durante diez años, hasta el cierre definitivo en 1993, fue el jefe de este taller. En esos últimos años, según nos contó, en este taller se hacían los extinguidores (o matafuegos) para toda la línea del ferrocarril General Roca y las cajas fuertes para transportar de forma más segura la recaudación de las estaciones hasta Plaza Constitución. También se adecuaron chatas para permitír el transporte de autos por ferrocarril, y se construyó a pedido de Talleres Bahía Blanca Noroeste, una estructura especial para pintar vagones cerealeros.


martes, 1 de abril de 2008

LA MESA DE LOS ESTIBADORES

.
Roberto Correa y Pedro Marto cruzan el puente La Niña

La cosa es así: puede que un domingo dos compañeros del ferrocarril o el puerto vuelvan encontrarse, después de mucho, en una de las salas del museo, y puede que de la charla surja la inquietud ¿Por qué no nos juntamos más seguido? En 2008, Ferrowhite pone en marcha el ciclo “Almuerzos en el taller”, una serie de encuentros destinados a compartir, alrededor de una mesa armada con tablones y caballetes, historias de trabajo. La serie arranca este sábado 5 con una comilona organizada por los estibadores Roberto Correa y Pedro Marto.
.

domingo, 21 de octubre de 2007

INGENIERO WHITE, UN PAISAJE DE POSGUERRA.

El pasado jueves 18 de octubre, se inauguró en la Universidad de Quilmes, la muestra “Ingeniero White, un paisaje de posguerra”, con fotografías tomadas por Nazareno Russo durante su visita al predio de la ex usina General San Martín. A continuación, algunas de esas imágenes y parte del texto que acompaña la muestra.


1.

Atilio Miglianelli es buzo. Trabajó toda su vida sumergido en las cañerías submarinas de la usina General San Martín, una réplica de castillo medieval ubicada, entre silos y muelles, al borde de las aguas del puerto de Ingeniero White. Construída entre 1928 y 1932, la usina proveyó de energía a Bahía Blanca y a su región por más de cincuenta años. Luego, entre 1989 y los primeros años noventa, la usina fue cerrada, sus calderas y turbinas fueron vendidas como chatarra, y sus trabajadores jubilados o despedidos. Atilio se para frente al castillo en ruinas y dice “acá cayó una bomba”. Acá es el edificio de la usina, pero también Ingeniero White.


2.

A fines del siglo XIX la compañía inglesa de ferrocarriles Great Southern Railway estableció una playa ferroviaria y un muelle para la exportación de granos y otros productos del campo. Conocido en un principio como Nueva Liverpool, o Puerto de la Esperanza, Ingeniero White creció como un espacio cosmopolita: en torno a sus muelles, usinas y elevadores de grano, italianos, españoles, alemanes, griegos y croatas levantaron barrios, instalaron pensiones y bares, clubes y parroquias.
En las últimas dos décadas, a partir de la privatización de los ferrocarriles, y de la instalación en sus costas de empresas cerealeras y petroquímicas de origen trasnacional, el puerto ha sufrido un proceso de acelerado cambio. Esta transformación macroeconómica produjo a su vez una transformación en las condiciones de trabajo y vida de sus habitantes: alza del desempleo, precarización laboral, cierre de comercios, talleres y pequeñas industrias. El paisaje que Atilio imagina de posguerra es el paisaje del capitalismo global en su adaptación local. No fue una bomba la que cayó en este puerto, o en todo caso fue, como dice Paul Virilio, una bomba económica.


3.

Las fotografías de Nazareno Russo no nos muestran la usina, sino el misterio que supone su existencia presente. Sin máquinas, ni trabajadores, la usina continúa en pie como un enigma. Un castillo en plena pampa. Algo sucedió allí que ya no podemos recordar. Las fotos de Nazareno documentan esa imposibilidad. No intentan glorificar el pasado a través de la imagen grandiosa de sus ruinas, sino registrar en el paisaje el proceso de amnesia por el cual aquello que funcionaba hasta ayer, es percibido como la ruina de un tiempo que parece no haber tenido lugar. "Acá cayó una bomba -dirá Atilio- y nadie se dió cuenta". A su modo, Nazareno lo entiende. Eso es lo que transforma su proyecto de arquelogía industrial en un extraño ejemplo de fotografía bélica: la conciencia de que la historia de la destrucción es también una crónica del debilitamiento de nuestro vinculo vital con el pasado.

martes, 4 de septiembre de 2007

EL TREN LLEGÓ HASTA FERROWHITE

El tren, esta vez, llegó hasta las puertas mismas del museo. Gracias a las gestiones de La Fraternidad fue posible recordar así el día del ferroviario. 


 

 

¿Los maquinistas? Ibarra y Neira, Cousiño y Palombo, obviamente, de La Fraternidad

miércoles, 29 de agosto de 2007

EL DÍA DEL FERROVIARIO

Hace exactamente 150 años, el 29 de agosto de 1857, una locomotora utilizada en la guerra de Crimea y bautizada con el nombre “La Porteña”, cumplió el primer viaje ferroviario de Argentina, uniendo la Estación Parque (donde hoy está el Teatro Colón) con la Estación Floresta, 10 kilómetros al oeste de Buenos Aires. En recuerdo de aquel viaje, y de otros cientos de miles de trayectos anónimos realizados desde entonces, La Fraternidad y Ferrowhite invitan a un viaje en tren que volverá a unir Bahía Blanca con Ingeniero White, repitiendo el recorrido que durante décadas hizo el llamado tren obrero, que transportaba a quienes iban a buscar trabajo al puerto, el sábado 1º de septiembre, a las 14 hs. Partirá de la Estación Sud y llegará hasta Ferrowhite, el museo ferroviario ubicado en Ingeniero White El precio simbólico de este viaje es de $ 1. Lo recolectado será donado al comedor comunitario del barrio Spurr. Boletos anticipados pueden retirarse en la oficina de turismo de la Municipalidad de Bahía Blanca.

miércoles, 8 de agosto de 2007

LA (LARGA) HUELGA ¿DE 1958 O 1961?

Alcanza con pronunciar el nombre de Frondizi a cualquier ferroviario de más de 65 años para que, invariablemente diga algo como esto: “estábamos todos de huelga, el país paralizado, y él paseando allá en la India en elefante”.


Frondizi en la India, 7 de diciembre de 1961

Y si ese ferroviario trabajaba en el galpón de locomotoras de Ingeniero White, Talleres Maldonado o Bahía Blanca Noroeste, o en la estación Bahía Blanca Sud, enseguida agrega: “ahí fue cuando fuimos más de 4.000 ferroviarios por la avenida Alem, todos presos nos llevaron”. Casi en una misma frase, la “huelga grande” de 1961 (consecuencia de la aplicación del Plan Larkin y que duró 42 días), aparece en los relatos de muchos ferroviarios como parte de la huelga de 1958, breve, pero traumática por la experiencia en la cárcel y en la Base Naval y por la “movilización” (es decir la militarización) de obreros, talleres y estaciones entre diciembre del 58 y junio del 59.
 
Cuando uno pregunta por la “huelga grande”, ellos responden contando cómo marcharon por Alem y cómo los llevaron primero a la cárcel y después al Regimiento o a la Base Naval de Puerto Belgrano (cosa que ocurrió en 1958); o si uno les pregunta por qué en el ’58 fueron a “entregarse” a los cuarteles, explican que la huelga ya, después de cuarenta días, se volvía insostenible (¡y esa es la huelga de 1961).




Uno podría preguntarse por qué se da esa confusión: hay quien dice: y, es cosa de la edad, qué querés, si tienen todos más de sesenta y cinco años, los que te pueden contar sobre eso. Y sin embargo, esto no sucede solamente entre personas muy mayores o a las que uno podría justificar a causa de algún problema de salud, sino también en personas perfectamente lúcidas que relatan con claridad y coherencia, y reflexionan con sentido crítico sobre su experiencia, sobre la situación pasada y presente de los ferrocarriles y del país. ¿Qué pasa entonces, con la memoria de esa gente? ¿Por qué recuerdan como uno solo dos momentos tan traumáticos, pero tan diferentes en sus detalles? Para tratar de comprender esto desde el punto de vista de quienes participaron en ellos, y buscar alguna respuesta a estas preguntas hemos armado algo así como una “historia a varias voces”, con fragmentos de testimonios de muchos ferroviarios de Talleres Bahía Blanca Noroeste, Maldonado, Galpón de Máquinas de White, estaciones Sud, Noroeste y Galván. Próximamente, en el libro que va a editar Juan Carlos Cena, Las huelgas ferroviarias en la Argentina, aparecerá el capítulo “La (larga) huelga de 1958 en Bahía Blanca e Ingeniero White”.

Este, sin embargo, no es más que el inicio (del capítulo, y de la búsqueda y la reflexión sobre estos temas). El texto completo, acá.

viernes, 27 de julio de 2007

ARCHIVO WHITE 07

Archivo White es un proyecto experimental de hibridación (de cruce, de interrelación) de arte y documento. Se inició en 2006 con Nadie se despide en White, muestra del taller de teatro documental que coordinó la directora teatral Vivi Tellas y que contó con la participación de Jorge Habib, Natalia Martirena, Rodrigo Leiva, Miguel Mendiondo, Raúl Lázaro y Alexis Mondelo, quienes trabajaron con vecinos de Ingeniero White y Bulevar para llevar sus vidas a escena. Así, el 16 de Diciembre de 2006 vimos a Atilio Miglianelli y Luis Firpo, Juan Califano y Rita Aversano, Pedro Marto, Sarita Capelletti, Osvaldo Ceci, Mario Mendiondo, Pietro Morelli y Pedro Caballero, y a los bomberos voluntarios de Ingeniero White, como intérpretes de sus propias biografías en un evento multitudinario.

En julio retomamos el proyecto, profundizando en la propuesta de trabajo interdisciplinario. Pedro Marto, quien fuera estibador, mozo, candidato a concejal, alguero, campeón de tango, extra en una película de Armando Bo, ayudante en un circo, presidente de la sociedad de fomento de Saladero, entre otras muchas actividades, ensaya bajo la dirección de Natalia Martirena, con la colaboración de Alexis Mondelo y Diego Enrique, y el aporte del equipo de Ferrowhite. Paralelamente, comienza a tomar forma el Museo Pedro Marto, primero de una serie de Museos Personales que se incorporan al proyecto Archivo White. Más información de Archivo White en http://www.undocumentalenvivo.blogspot.com/

Pedro Marto con su pañuelo bataraz, como en las épocas en que trabajaba como estibador en el puerto

LAS PAREDES BLANCAS NO DICEN NADA

¡Alerta entre los vecinos! Hay un hombre vestido con un traje especial de pies a cabeza, una especie de escafandra cubriendo su rostro y armado con un fusil al hombro, dando vueltas por las calles de White aunque –superada la primera impresión- su rostro severo, sereno no asusta; más bien parece interrogarnos.


¿Pero de dónde ha salido este hombre? ¿Qué mensaje nos viene a traer? Pareciera desprenderse de aquellas paredes húmedas y entumecidas que, con su sola presencia, han recuperado cierta vitalidad y llama la atención a los paseantes que se asoman y se agolpan para ver a aquel hombre que avanza con paso decidido arrastrando consigo –evidentemente, desde otro lugar y tiempo- una nieve extrañamente verde y preguntas que desafían la memoria de los vecinos de White.

Si las paredes blancas no dicen nada, estas otras intervienen el tiempo y las preguntas de El Eternauta provocan más preguntas todavía antes que certezas entre los asombrados vecinos. Su figura se repite en esquinas estratégicas, en paredes internas de algún baldío o paredones a la vista de todos: a nadie escapa la presencia de El Eternauta y las preguntas causan más desacierto que aquella nieve fluorescente. ¿Quiénes son esos nombres? ¿Por qué no se sabe dónde están? ¿Qué relación tienen con White o con el mismo Eternauta?

¿Y qué relación hay entre El Eternauta Y White? El Eternauta se cubre de la nieve mortal o habrá otra cosa de la cual preocuparse? Por momentos se confunde entre los trabajadores de las fábricas del Polo... si no fuera por el fusil. Claro, unos van a trabajar y El Eternauta... ¿a quién combate? ¿quién es el enemigo?

Esteban Sabanés

EL VIAJERO DEL TIEMPO

Stencil de Guido Poloni 

En la avenida Dasso, en Plunkett o Cárrega, saliendo de paredes o ventanas, es posible ver la figura del Eternauta.

Viajero del tiempo, el personaje creado hace 50 años por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López aparece por Ingeniero White.

Llega para escuchar las historias que se cuentan en secreto pero nunca en público, y deja esta pregunta en las paredes:

¿DÓNDE ESTÁN MARÍA ANGÉLICA FERRARI, HÉCTOR SAMPINI, ALDO PIRONI, RUBÉN SANTUCHO, MÓNICA SANTUCHO Y CATALINA GINDER?


(vecinos de Ingeniero White detenidos y desaparecidos durante la última dictadura militar)

JUNIO DE 2007 – FERROWHITE - LA CASA DEL ESPÍA

lunes, 4 de junio de 2007

PERALTA

Uno de los trabajos más impresionantes hechos en el museo fue la colocación de la torre de señales en el parque del castillo. Desde aquel día a fines de 2004 en que todo Ferrowhite (en su rama masculina) fue a sacarla del lugar donde estaba ya sin uso en Bordeu, la torre concentró durante muchos días la atención y los esfuerzos de todos. Finalmente, el año pasado, en medio de un notable despliegue, la torre pudo ser emplazada, izada y acondicionada.

Ahí está en la cima, Cristian Peralta, triunfante.


 La locomotora por ahora tendrá que esperar. Igual, ahí está Cristian, como siempre, firme entre sus amigos.


Hoy lunes, Cristian, cerebro y artífice de FW, debe haber llegado a Valencia, España.

domingo, 3 de junio de 2007

CAJA DE HERRAMIENTAS


Pedro Caballero trajo hace unos días el cajón de herramientas que por más de cuarenta años usó en el galpón de White y en el que guardaba más o menos quince llaves, la portatil, la francesa, la pinza, el destornillador, un juego de llaves Allen, una maza, un cortafierro, y algunas otras cosas más que se metían ahi.


Herramientas hay en el museo, tanto las viejas herramientas ferroviarias que están en la muestra, o en el almacén; las que usamos nosotros para "desmontar" nuestras "máquinas de contar la historia" (videos, fotos, tarjetones, fragmentos de entrevistas, mapas, etc) o las que se usan para hacer maquetas, vitrinas, trabajos de montaje o mantenimiento.

No podíamos no tener también nosotros nuestro cajón de herramientas, una nueva herramienta para poner en marcha más y más historias, y preguntas.

miércoles, 16 de mayo de 2007

LA EXCUSA (texto de Lucía)

El sabado 5, se presentó en el museo "Bolseras. Relatos de mujeres que trabajaron en las fábricas de bolsas de Ingeniero White". Sobre el encuentro, Lucía Cantamuto apunta lo siguiente:

El sábado, la excusa fue el libro; confluyeron en ese encuentro en el museo diferentes situaciones: se presentó a las bolseras, se presentaron ellas entre ellas y para todos, nos presentamos los pasantes. Se presentó el libro que fue el resultado de la unión entre FerroWhite, la UNS y la gente de por acá (no es fácil definirlo ¿White? ¿Boulevar? ¿Villa Rosas?). La salita del museo quedó chica para tantas conversaciones que las palabras salieron a recorrer todo el museo y llegaron a La Casa del Espía. Preguntas, respuestas, anécdotas, recuerdos, presente. Un encuentro y un rencuentro.

Ya pasó una semana desde la presentación. Hubiera sido lindo preguntarle a cada uno que sintió. A ellas qué sintieron contándoles a familiares, amigos y desconocidos cómo fue su adolescencia y su juventud en la Fábrica. A quienes se encontraban en la sala qué les pasó por la cabeza cuando escucharon “Ah, pero entonces yo trabajé con vos. ¿Cómo es tu nombre?”. Si la emoción que sintió Beatriz al ver el galpón desmantelado no estuvo presente en cada uno. Si todo lo que vivieron durante las charlas que se dieron no los dejaron incómodos; con una sensación de malestar con el pasado olvidado, pero emocionados con la posibilidad que siempre existe en el presente. Una sensación que se puede haber tamizado con el dulce sabor del higo sobre el pan que compartimos la final.

El frío, la sangre en los dedos, el apuro por terminar, las charlas entre el ruido de las máquinas, los buenos sueldos, el matrimonio: no son las palabras claves de un cuaderno de apuntes y nada más. Son puntos desde donde es posible repensar el modelo agro-exportador, el taylorismo, la sociedad de mediados de siglo. Es una invitación a que se planteen los mismos desequilibrios que nosotros tuvimos a la hora de armar el libro ¿cómo entender desde hoy lo que pasó? ¿qué hacer con lo que pasó para entender el ahora?

viernes, 4 de mayo de 2007

BOLSERAS

El próximo sábado 5 de mayo, a las 17 hs., en el SUM de Ferrowhite, presentamos “Bolseras”, un cuaderno con testimonios de mujeres que trabajaron en las fábricas de bolsas para cereal que existieron en el puerto. Este cuaderno o "libreta de relatos" es resultado de la labor que vienen cumpliendo en el museo Analía Bernardi, Lucía Cantamuto y Esteban Sabanés, alumnos de las licenciaturas en Historia y en Letras de la Universidad Nacional del Sur. Lo que sigue, a manera de adelanto, es la transcripción de un fragmento del prólogo:

En 1927, la compañía cerealera Bunge y Born estimaba sus exportaciones de trigo a través del puerto de Ingeniero White en 642.979 toneladas[1]. Tal cantidad no resulta muy impresionante si se la compara con cifras actuales. Pero lo es si se piensa que ese trigo era hombreado por un peón o un estibador en bolsas de arpillera que, en máxima tensión, soportaban a lo sumo 60 o 70 kilos. 642.979 toneladas son muchas bolsas, muchos brazos para levantarlas y muchas manos para coser esas bolsas.

Desde principios del siglo XX hasta bien entrados los años sesenta, numerosas fábricas de bolsas funcionaron en los barrios cercanos al puerto. ‘Bunge y Born’ tenía sus instalaciones en Villa Rosas y el Bulevar, ‘La Plata Cereal’, ‘Dreyfus’ y ‘Hardcastle’ cerca del Saladero, llegando a El Guanaco estaba la fábrica ‘Gorbato’. Algo distinguía a estas fábricas. En el ambiente predominantemente masculino de los trabajos portuarios, las fábricas de bolsas empleaban mujeres, mujeres que pasaban sus horas cortando y cosiendo arpillera debajo de enormes galpones de chapa.

La idea de armar este cuaderno surgió durante una muestra dedicada al trabajo en estas fábricas, realizada en el museo entre septiembre y noviembre de 2005.
Más precisamente, empezó con esta foto.



Miramos la fotografía. Vemos una fila de mujeres trabajando entre máquinas, hilos y bolsas,  ante las pilas de trabajo hecho o por hacer. De espaldas a la cámara, capturadas todas en el mismo gesto, las mujeres parecen trabajar en silencio...

¿Quiénes son estas mujeres? ¿Cómo era su vida y su trabajo?
Este cuaderno comenzó con la intención de encontrarlas, vencer ese silencio y preguntarles.

[1] “Ingeniero White. Álbum conmemorando el primer centenario de la fundación de Bahía Blanca. 11 de abril 1828 – 1928.”, Panzini Hnos. Impresores, Bahía Blanca, 1928.

miércoles, 2 de mayo de 2007

EL TALLER Y EL CRONOMETRO

(el título del ensayo de Benjamin Coriat sobre taylorismo, fordismo y producción en masa, para un episodio escatológico ocurrido en talleres BBNO, hace mucho tiempo)

Esta anécdota la contó Mario De Simón, que a su vez se la contaron a él, cuando entró de aprendiz allá por los años '50. Parece que una vez, cuando todavía el taller BBNO pertenecía a la compañía británica Ferrocarril del Sud (antes de 1948), un capataz inglés se propuso hacer el cómputo del tiempo exacto que llevaba la realización de cada trabajo. Por eso se instaló, cronómetro en mano, junto a un obrero que estaba trabajando. Este, después de un largo rato, interrumpe su tarea y le dice: Ahora anote, que voy a cagar. Y según le contaron a De Simón, el inglés le contesta: Bueno, como no, paramos acá. Y guardó un rato su reloj en el bolsillo, hasta que el hombre volvió.

EL TALLER EN EL TALLER

En la foto: a la izquierda, Roberto Peñacorada, jefe de Producción, a la derecha, Mario De Simón, jefe de los Talleres Bahía Blanca Noroeste entre 1981 y 1993.

Ellos vinieron hace unos días al museo y estuvimos hablando extensamente sobre diferentes aspectos del funcionamiento de los talleres ferroviarios hasta que se produjo la privatización y, en el caso de Talleres BBNO, el vaciamiento y el desguace: los multiples oficios del taller, los cabecillas y capataces, peones y aprendices, oficiales y administrativos, los comedores, la playa donde se arreglaban los vagones, los galpones, los tornos polacos, las huelgas de 1958 y 1961, los vagones "todo puertas", los vagones tolva, los vagones para el cemento, las ofertas de españoles y japoneses que querían hacer "maravillas" con ese taller......


Una cosa para observar en la foto: en primer plano, el reloj de De Simón; colgado en la pared, un reloj que estuvo en alguna oficina ferroviaria; y al fondo, cerca del techo, el famoso "pito del Noroeste". El pito sonaba cada mañana a las seis para indicar el horario de entrada de los obreros, y el que llegaba tarde tenía que dar su "explique"; las locomotoras, los vagones tenían un calendario de reparación bien preciso: un día para cada tarea, un tiempo estimado para cada arreglo, y por eso cada uno sabía cuánto tiempo tenía que emplear para hacer lo suyo. Podríamos decir que el taller mismo era como una gran máquina, como un engranaje.

Y sin embargo tanto Peñacorada como De Simón cuentan que siempre quedaban huecos para una charla, para un "perrito" (sobre todo en secciones como herrería, fundición, carpintería), para organizar un asado, y que muchas veces (especialmene en los últimos tiempos) había que ingeniárselas, entre todos, para terminar los trabajos aunque faltaran materiales o personas. Por eso muchas veces, -esto lo decía De Simón- tenían que hacer igual que en ese dibujito animado en que, en una orquesta de gatos paulatinamente diezmada por un ratón que serrucha el piso a los distintos ejecutantes, los pocos gatos que quedan corren desesperados de un puesto al otro, para que todo siga funcionando.

viernes, 23 de marzo de 2007

NO TENEMOS LOCOMOTORA (PERO LA ESTAMOS TRAYENDO A PEDACITOS)

Guerreiro, Farinacio (jefe del taller Maldonado), Martínez, Peralta y Caballero
en éxtasis contemplativo

Aquí lo tienen, recién bajado de la camioneta, el corazón de una locomotora diesel. Un conjunto motor (pistones, camisa, cilíndro y culata) de una General Motors GT 22, preparado especialmente por el personal de los talleres Maldonado para ser exhibido en el museo. Ahora nada más faltan el generador, los motores de tracción, las ruedas, la cabina...

lunes, 19 de marzo de 2007

BOMBA DE EVAPORACION Y VACIAMIENTO

Esto acá fue como si un médico no puede curar a un paciente, dice: ‘y..., lo matamos y listo’; después, dice: ‘¡uy, se murió!’, y se pone a ver por qué. Con el ferrocarril resultó lo mismo.

Mario De Simón, jefe de los Talleres Bahía Blanca Noroeste entre 1982-1993.

Hoy me escribió una amiga, profesora de polimodal, comentandome que estaban con el tema de las privatizaciones y la reforma del estado, y las consecuencias de esa transformación.
Hay muchos aspectos para pensar y trabajar sobre esto. Uno, para empezar: las privatizaciones, en muchos relatos e imágenes están vinculadas con el fuego, el borramiento, la aniquilación:

Cuando hubo que sacar todo de las oficinas, ya lo tomaba Ferroexpreso Pampeano, estaban todas la fojas de servicio, de todos los obreros que pasaron por el taller desde que se hizo el taller, se comunicaron con el centro Luis Braile ... estaba lleno, no podían. Así que las llevamos al horno de la herrería, y quemamos todo allá, se prendió el horno que hacía años que no se prendía e iban quemando todos los papeles ahí, se podía llenar un vagón, no sé si te alcanzaba...
Ricardo Schettini, calderero talleres BBNO

Ventana Herrería Talleres BBNO - Foto: Julieta Fiorenza, alumna del colegio La Piedad, 2005

Lo que dice Schettini de algun modo esta documentando esa percepción que los ferroviarios tienen (y que Nico marca un par de entradas mas abajo -"En IW hay cientos de museos... ): que la privatizacion y el desguace implica la reducción no solamente de los ferrocarriles sino tambien de la posibilidad de su historia. Uno podría pensar que este fragmento fundamenta el sentido del trabajo del museo con las entrevistas, y nuestro interés en ponerlas a circular: la eliminación física de los archivos, de los documentos, es lo que vuelve tan significativas las voces de los entrevistados.
En ese mismo sentido Pedro Caballero cuenta que algo parecido sucedió en la Estación Bahía Blanca Sud, en 1993:
Estaba ahí toda la Superintendencia de Tráfico, todos los libros, en un depósito grande, libros de 70, 80 años atrás, de personal, las carpetas médicas, las vacantes, control de personal de tráfico de Bahía Blanca hasta Bariloche. Primero los pusieron en vagones, dos vagones de chapa llenos de libros, 92, 93 estuvieron ahí, cerrados con candado; después, de golpe y porrazo rompieron los candados y desparramaron todo, veías los libros y los papeles tirados por la playa, donde ponían la basura de los trenes, ahí tiraban todas esas cosas. Tiraron todo, quemaron todo, fue un desastre. También había un galpón, frente a la estación, estanterías, también, lo dejaron abierto: eso se lo llevaron, los cirujas, carpetas, carpetas, libros, eran todos unos libros casi, grandes, estanterías .... han hecho cada desastre

 (Vean el texto de Marcelo Díaz con el que se abre el blog www.undocumentalenvivo.blogspot.com)

viernes, 16 de marzo de 2007

MUSEO TALLER PARA LA ESCUELA


Ferrowhite invita a profesores y alumnos a trabajar con una serie de máquinas y herramienta para tratar de entender mejor el pasado y el presente de nuestra ciudad y su puerto.
Granero del Mundo, Aparato Nacionalizador, Aparato Obrero, Bomba de Evaporación y Vaciamiento... Estas "máquinas de contar la historia" están en el taller a la espera de ser revisadas.
En el corazón de estas máquinas hay palabras-engranaje, palabras que han funcionado mucho tiempo y que hoy necesitan ser revisadas. Para hacerlo no existen llaves maestras. Como pasaba muchas veces en el ferrocarril tendremos que fabricar nuestras propias herramientas. Además de objetos el museo taller guarda voces, fotos, mapas, videos, maquetas. Las cosas menos esperadas pueden convertirse en las herramientas que buscamos.

jueves, 8 de marzo de 2007

EL MUSEO, COMO LAS VIEJAS LOCOMOTORAS DE VAPOR, TAMBIEN TIENE SU CALDERA


El museo, como las viejas locomotoras a vapor, también tiene su caldera: son las experiencias, las anécdotas, los sueños de cada ferroviario que nos cuenta su historia: las herramientas, las zorras, el camioncito de los bomberos, los muebles, el miriñaque, las fotos, todas las cosas que están en exhibición se movilizan y nos movilizan cada vez que hacemos una entrevista: maquinistas y conductores, empleados administrativos, telegrafistas, pagadores, catangos; y jefes y obreros del Galpón de locomotoras de White, y de los talleres Bahía Blanca al Noroeste, Maldonado y Spurr (mecánicos, ajustadores, herreros, fundidores, carpinteros, caldereros, estoperos, cambistas, guincheros, etc.) no solamente nos han contado sus experiencias, sino que también nos han mostrado sus fotos, sus carnets, sus manuales y algunos, hasta maquetas armadas en el galponcito de atrás de la casa. Por eso, el movimiento es de ida y también de vuelta, justamente por la posibilidad de volver a pensar en su propia vida, en la infancia, en los años de trabajo (pasados o actuales), en los compañeros, en los jefes, y por el hecho de contarle todas esas cosas a una persona extraña, a la espera de escuchar y ver.

Ya lo hemos leído alguna vez por ahí: lo que encauza un relato no es la voz del que habla, sino el oído del que escucha: es esa expectativa la que da el impulso, tanto a los ferroviarios como a quienes trabajamos en el museo, a la gente que nos visita los fines de semana, a los profesores y los chicos de las escuelas que nos visitan durante el año, y a ustedes que están leyendo esto.

domingo, 4 de marzo de 2007

EN INGENIERO WHITE HAY CIENTOS DE MUSEOS FERROVIARIOS (II)

Mario Mendiondo y Osvaldo Ceci en un ensayo de "Nadie se despide en White"

Durante los ensayos de "Nadie se despide en White", Osvaldo Ceci, Mario Mendiondo, Pietro Morelli y Pedro Caballero se refieren al ferrocarril como a una “familia”. Hay algo que llama la atención en el uso repetido de esa expresión, algo que tal vez tenga que ver con la manera de estos ferroviarios de “negociar y articular la relación con el pasado” a la que alude Marcelo citando a Huyssen.

La imagen de la "familia ferroviaria" evoca el vínculo de solidaridad que unía a estos hombres en el trabajo pero también las disputas gestadas a lo largo de una historia difícil. Si en Ingeniero White "hay cientos de museos de historia ferroviaria", existen, por otra parte, tantos ferroviarios como versiones, en muchos casos irreconciliables, de esa historia. Al escucharlos, uno empieza a sospechar que en el pasado ferroviario los paraísos perdidos no existen. Hubo, sin duda, épocas mejores, pero ninguna al margen de complejos conflictos que apenas si empezamos a entender. Luchas que enfrentaron a los obreros del riel con los "capitalistas" o con el Estado patrón, pero también, y esto es más difícil de poner sobre la mesa, a los propios trabajadores entre sí. La privatización, tal como se ejecutó en la década del noventa, no cayó del cielo, no tuvo solo que ver con cuestiones macroeconómicas o con decisiones tomadas en las "altas esferas de la política". Sin igualar responsabilidades, algo pasó adentro de la familia ferroviaria para que las cosas terminarán resultando así. 


Dicho esto, si los sobrevivientes de esta estirpe no se conforman sólo con lo que tienen para contar, si se las arreglan, además, para improvisar archivos y museos en roperos y galpones, quizás sea porque, a pesar de los desacuerdos, la mayoría de ellos comparte la percepción nítida de que lo que sigue a la privatización y al desguace es un acto final de aniquilación histórica de la que no sólo ellos, si no todos, somos víctimas. Eso, además de las ganas de pasarla bien, los junta en este lugar.

viernes, 2 de marzo de 2007

FERROVIARIOS EN LA ESCUELA 21 DEL BULEVAR

Hoy vinieron al museo Miriam, Silvia y Jorgelina, de la escuela 21 del Bulevar, el barrio de White que queda “pasando el puente”, “detrás de las vías”, “atrás del galpón de locomotoras”, o sea, el barrio donde queda también el museo.
Este año la escuela cumple cien años, y por eso decíamos con ellas que sería muy buena idea hacer algún trabajo en conjunto con los chicos, con ferroviarios que hayan ido a esa escuela, buscar fotos e identificar en ellas alumnos, maestras, directoras, invitarlos a la fiesta.

Y me quedé pensando: ¿Quiénes, de los ferroviarios que conozco, fueron a la escuela 21?

Uno: Mario de Simón, que fue jefe de los talleres Bahía Blanca Noroeste hasta 1993, y justamente hace unos pocos días me dio estas fotos, una con sus compañeros de grado, y la otra con el grupo de la Cruz Roja que funcionaba en esos años con la Señorita Olga Betancourt:

Aniceto Arribas, que fue jefe del taller Maldonado hasta 1990, declara con orgullo: Yo fui a la escuela 21, Doña Paula Albarracín de Sarmiento.
Y cuenta, de cuando era chico, qué pasaba cuando subía “la marea” en el Bulevar:

Cuando estaba la luna llena, silenciosa, a las dos, tres de la mañana, teníamos medio metro de agua. Mi abuela se levantaba de la cama: - Abuela ¿por qué te levantás? -Hijo, tenemos la marea. Y ¿cómo se daba cuenta? En esa época se usaba la pelela debajo de la cama, piso de madera, los parantes de la cama eran de acero, y la pelela tocaba, tic tic, era silenciosa la marea pero había un oleaje ligerito ... eso fue lo que la despertó, y ahí nos levantábamos, y bueno...