miércoles, 21 de julio de 2021
LA GRAN ENSALADA DEL MUNDO
viernes, 16 de julio de 2021
¡QUÉ ENSALADA!
El taller PRENDE te invita a imprimir, recortar y pintar un juego en el que tomates, pepinos y chauchas desafían tu memoria.
¡QUÉ ENSALADA! es un juego de memoria realizado por las chicas y los chicos del Prende, a partir de imaginar cruzas monstruosas de las verduras que sembraron en sus patios. Un juego para pensar un poco en lo que comemos -y en cómo se produce nuestro alimento-, derivado de las huertas familiares que llevamos adelante por estos barrios.
Por razones sanitarias, esta actividad es de aforo reducido
y con INSCRIPCIÓN PREVIA.
lunes, 12 de julio de 2021
VISITANTES ALADOS
Una mañana a nuestro compañero Rodolfo Díaz se le ocurrió empezar a fotografiar los pájaros que merodean por el humedal de la usina. Animalitos con nombres alados como “brasita de fuego” o “picabuey”. Aves migratorias como el chorlito o el pato capuchino que llegan desde otros cielos para anidar a la sombra de las pirámides de ADM, Bunge y Cargill, esas dinastías del agronegocio que alguna vez también llegaron desde lejos y ahora despachan buques repletos de grano, grandes como ciudades, pero solitarios como pueblos fantasma. El museo, se podría pensar, está lleno de visitantes no humanos que nos preguntan: ¿Quién es la visita acá?
viernes, 18 de junio de 2021
PROFESORA MARÍA EVA
Esta tarde nos sumamos a la ronda de relatos de experiencias de las IV Jornadas Nacionales Profesora María Eva Rossi para compartir algunas reflexiones sobre los proyectos comunitarios y educativos del museo en pandemia.
Estas jornadas son organizadas por el Instituto Superior de Formación Docente ‘Julio César Avanza’ desde el año 2015, con el objetivo de pensar la educación, la enseñanza y el quehacer docente. A través de ellas, se evoca a María Eva, una de las primeras docentes trans del país que, en 2009, decidió asumir su nueva identidad de género.
El cupo de participantes en la mesa ya se completó
(¡afortunadamente!), y por eso quedará un registro para disfrutar de la
conversación en diferido.
miércoles, 16 de junio de 2021
MUSEO DELIVERY
Quien te dice, por ahí este museo no está sólo fundado en el
edificio que ocupa, sino además en los lugares por los que anda. Un museo en
pandemia es una institución peregrina. Si las puertas cierran, se patea la
calle. Se golpean puertas hasta las que no suele llegar el pibe del delivery.
Adentro de estas cajitas van lápices, fibras, tijera, plasticola, también
alguna cosa rica. Un tesoro modesto para seguir alumbrando junto a los chicos
del Prende dibujos y palabras que, en su ir y venir, inventan una forma de
estar juntxs a la distancia.
martes, 8 de junio de 2021
CORTA LA BOCHA
Esta es Betty Sanchez y la camiseta que sostiene fue impresa
en el museo. Betty es alumna del taller de corte y confección que coordina
Malena Corte y forma parte del equipo de bochas de Visión Integrada, una
institución que en nuestra ciudad se dedica al apoyo de ciegos y disminuidos
visuales. Como el equipo necesitaba camisetas, Betty puso a rodar una idea:
"¿Y si las hacemos acá?". Aunque a veces erramos el tiro, este museo
está ahí para arrimar el hombro. Un museo taller sirve. Corta la bocha.
viernes, 28 de mayo de 2021
GUIA DEL ARCHIVO DIGITAL
Con las puertas abiertas o cerradas, el museo no se detiene.
He aquí la GUÍA GENERAL DEL ARCHIVO DE FERROWHITE que Ana Miravalles y Julieta Ferraggine elaboraron a lo largo de este año pandémico.
http://museotaller.blogspot.com/.../el-archivo-de...
Sirve para saber qué documentos guardamos. Sirve para reconstruir el orden del mundo de trabajo del que esos papeles provienen. Sirve para saber qué falta y, claro, para seguir buscando.
Fichas, planillas, legajos, libros, publicaciones, fotografías, planos, mapas y registros sonoros vinculados a la historia del ferrocarril, el puerto y las usinas eléctricas en Bahía Blanca e Ingeniero White producidos entre 1880 y nuestros días, son la base de este repositorio, cuya descripción se encuentra a partir de ahora accesible para su consulta on line.
La confección de la guía del archivo de Ferrowhite fue posible gracias a un subsidio otorgado por la FUNDACIÓN WILLIAMS y la FUNDACIÓN BUNGE Y BORN.
miércoles, 26 de mayo de 2021
LA FÁBRICA DE LO COTIDIANO
Por Museos de Bahía
¿De qué maneras se organiza hoy la vida en común? En
Ferrowhite se hicieron esa pregunta y la búsqueda de una respuesta se sintetizó
en una palabra que es mucho más que eso: es un taller.
Prende es su nombre y, si miramos la repercusión y crecimiento
del proyecto que surgió allá por 2009, ha sido premonitorio. Porque primero fue
un taller de serigrafía destinado a adolescentes y jóvenes. Luego, la actividad
se extendió al trabajo con niñas y niños, y, seguidamente, se prendieron las
familias.
Hoy participan de esta experiencia alrededor de 170
personas, que producen desde remeras, delantales y bolsas para las compras,
hasta banquitos, baldosas y barriletes, y empanadas, pastelitos y salsa en
conserva.
En pandemia, el Prende trabaja mucho como sostén de
existencias y busca resolver cuestiones más urgentes para la comunidad: un
taller de confección textil, otro de construcción de hornos y estufas de barro,
una red de huertas domésticas, jornadas de jardinería y de construcción de
cajones de cultivo y la distribución periódica de verduras de producción local
a precio justo, son los proyectos que se hacen su lugar en este 2021.
“Nos gustaría decir que al taller le pusimos
"Prende" porque ahí brillamos, nos encendemos, somos un fuego pero,
ya saben, la vida no siempre resulta luminosa, así que, más a menudo, Prende se
llama Prende porque es ese lugar del que nos agarramos fuerte, como el botón a
la camisa o la liendre al pelo, tercos en la tarea de ser felices contra viento
y marea.”
Como nos cuentan desde el mismo museo, Prende es una fábrica
de lo cotidiano en la que se intenta el arduo ejercicio de construir de manera
colectiva. Hoy toca fabricar calor, abrigo y alimento. Y quien se acerca a ver
cómo lo hacen en Ferrowhite - museo taller, aprende.
viernes, 21 de mayo de 2021
DE VISITA
También nos muestra el lugar que encontró para que su cajón reciba todo el sol que hay en el otoño en su patio y cómo, con caños de agua, se las ingenió para armar una estructura para el cajón invernadero.
Después, seguimos andando un poco y llegamos hasta la casa de Indiana, Pamela y Rubén, donde nos mostraron las plantitas de rabanitos, zanahorias y lechugas que van creciendo, y un gran invento. Como el cajón pesa mucho y además, hay que moverlo según pegue el sol en cada estación, tuvieron la brillante idea de ponerle un par de ruedas de un changuito de bebé y transformar al cajón en una "carretilla" de cultivos.
martes, 18 de mayo de 2021
EN ESTO ESTAMOS
Hoy es el Día Internacional de los Museos. Acá, ese futuro
que el ICOM nos invita a reimaginar se tramita en menesteres cotidianos. El
mañana no está ahí. Más bien se inventa, se ensaya, se improvisa: un taller de
confección textil, otro de construcción de hornos y estufas de barro, una red
de huertas domésticas, jornadas de jardinería y de construcción de cajones de
cultivo y la distribución periódica de verduras de producción local a precio
justo. En eso estamos. Trabajar acá es trabajar en contra de la idea de que
existen futuros inevitables. Pararse de manos ante la certeza de estar
destinados a la catástrofe. Y buscar, a tientas, sembrar de posibilidades el
porvenir.
jueves, 13 de mayo de 2021
POR COLOMBIA
Hoy, jueves 13 de mayo, en respuesta a la convocatoria por apoyo y solidaridad internacional que llegó desde Colombia, hay paro de museos en todo el mundo. Porque los museos no pueden permanecer neutrales ante la cruenta represión del gobierno colombiano a las manifestaciones y protestas, que ya cobró varias decenas de vidas en Cali y otras partes, y que no deja de crecer.
Los museos paran para visibilizar lo que está sucediendo
ahora mismo en Colombia, para transformarse en canales de denuncia y para tomar
posición ante esta situación de violencia y abuso de la fuerza pública en
contra de la movilización social y política.
A partir del 13 de mayo invitamos a todas las personas e instituciones del ámbito museológico a unirse en un paro de museos del mundo en apoyo a Colombia.
Entérese de como participar aquí: http://bit.ly/MuseosporColombia (recursos para descargar)
viernes, 7 de mayo de 2021
¡ANDÁ A LABURAR!

¡Andá a laburar!
Representaciones del "proletariado cultural" en la Argentina de hoyEn este taller vamos a preguntarnos qué significa, si es que algo significa, ser un "trabajador de la cultura". Qué problemas pero también qué potencias convoca esta noción. Para serles sincero, esta actividad en torno al 1º de mayo es la manera que encontramos de compartir con ustedes los interrogantes que nos genera nuestra propia condición. Por eso, antes de que Analía, Julieta y Guillermo les planteen consignas, me toca a mí presentarnos, contarles un poco acerca del lugar desde el que les hablamos.
El título de este taller nace de una expresión coloquial. La frase dice: "¡Andá laburar al puerto!", y aparece, cada tanto, como un aguijón en la punta de la lengua de todo aquel que, cuando se entera que trabajamos en un museo, no ve en nosotros otra cosa que a una manga de vagos. En sólo cinco palabritas, el dicho condensa las premisas de una ideología que se hace llamar cultura: la "cultura del trabajo". Por un lado, da por supuesto que un trabajo sólo es verdadero en la medida en que involucra una exigencia física de carácter agotador ("laburar de verdad es hombrear bolsas en el puerto") y, por el otro, asume que en un puerto siempre hay trabajo para todo el mundo. O sea, para decirlo con otra frase célebre del repertorio meritócrata, "que el que no trabaja es porque no quiere", y que eso, claro, está mal, muy mal, porque el trabajo representa un deber, y su falta, una falta de índole moral. ¿Pero es así? ¿Existirá algún sitio en el que salario, satisfacción y sudor, van felices de la mano?
Este lugar en el que estoy, como ustedes saben, se llama Ferrowhite. Ferrowhite es un museo dedicado a la historia del trabajo en Ingeniero White, el puerto de Bahía Blanca. Los objetos que componen la colección de este museo no son otra cosa que un montón de herramientas viejas, y muchos de sus amigos, personas cuyo trabajo dejó de ser considerado "útil" porque una máquina ocupó en algún momento su lugar. Puede que suene un poco cruel plantearlo así, pero si yo tengo trabajo es porque muchos de mis vecinos ya no. La reforma neoliberal del Estado y el celebrado cambio tecnológico, acabaron con el pleno empleo en este puerto y, de manera irónica, generaron la necesidad de abrir un museo del trabajo para, como dicen los psicoanalistas, "elaborar el duelo" por aquellos que lo perdieron.

El caso no es novedad. En realidad, desde que el software “tomó el mando”, cuesta imaginar qué competencia humana económicamente relevante no podrá ser desempeñada por alguna máquina en un futuro más o menos cercano. Esto vale incluso para mí y para mis compañeras y compañeros, empleados municipales que trabajamos en la periferia de una ciudad de la periferia de un país en la periferia del mundo. No hace mucho, se implementó un tour virtual por los museos de Bahía. Ahora podés recorrer Ferrowhite sin necesidad de visitarlo, interactuando desde tu teléfono con fotos panorámicas en 3D. Me pregunto si mis días de acompañar visitantes no estarán contados.
Los dispositivos tecnológicos mejoran la productividad de nuestra labor. Pero junto con las ventajas innegables que suponen, modifican la naturaleza de nuestro trabajo y abren, más pronto que tarde, la posibilidad de su lisa y llana desaparición. Mi propósito, sin embargo, no es asustarlos con un viejo argumento luddita. Es más: en Ferrowhite estamos chochos con la idea del fin del trabajo, a condición de empezar a discutir en serio cómo se reparte la riqueza que generan los nuevos medios de producción. Hablemos de internet 4.0, pero también de renta básica y salario universal. Y de paso, charlemos sobre la estructura de propiedad y la lógica de funcionamiento de las corporaciones que son dueñas de las redes en las que nos movemos, y del tipo de renta que extraen de las palabras, las imágenes y los "clicks" que producimos en ellas.
Esta breve introducción busca apenas recordar aquello que, en este lugar en el que estoy, no puede ser olvidado. Es decir, el contexto histórico en el que el imperativo de la innovación, y sus progresistas augurios de creatividad colectiva, suele desenvolverse: todo cambia, pero el creciente poder de la técnica permanece en manos de aquellos que la utilizan en favor de sus privilegios.
Probablemente, la gran cuestión no consista en abrazar o en huir de las nuevas tecnologías, sino en hallar el modo de llevar al capitalismo más allá de sí mismo a través de ellas. Ese es el secreto que te cuentan al oído las viejas herramientas que guarda este museo: Nosotras fuimos el invencible futuro, murmuran las llaves de una locomotora que ya no existe. Nosotras prometimos prosperidad, progreso indefinido, una humanidad emancipada. Y todos, a su manera, nos creyeron. Los liberales, los socialdemócratas, los fascistas y los marxistas, nos creyeron. Tu bisabuelo nos creyó. Nosotras fuimos sus lentes de realidad aumentada, su internet de las cosas, su dron. Y mentimos. Pero la promesa incumplida de una humanidad por fin liberada de la obligación de yugar permanece, en nosotras, intacta.

Es quizás en honor de esa promesa incumplida que un museo atento a la historia de las y los que trabajan resulta, además, un museo que se hace con fiesta. Un museo de la farra corrida, de las comilonas, de las horas que Atilio, Ida o Angelito pasaron, acá mismo, tirados al sol. Porque, como escribimos en una pared ahí atrás: "Un trabajador nunca es sólo un trabajador. Además, es lo que desea y lo que teme, qué come y cómo baila, las cosas con las que sueña y aquella por las que lucha."
Ferrowhite nació como un espacio dedicado a la vivencia de personas, en su mayoría varones, que podían llegar a trabajar en un mismo lugar durante toda la vida. En el ferrocarril, en la Junta Nacional de Granos, en los muelles no sólo se aprendía un oficio. Allí los obreros también se volvían "socios", "camaradas", "compañeros", para defender un reclamo, gestionar un comedor o levantar un hospital. Hoy los trabajadores de este puerto compiten por ser el empleado del mes, se rigen por convenios que ya no son colectivos sino "por sector", y comen lo que otros preparan. Hace rato que en la "sociedad de consumo", el proletariado se convirtió en "precariado". No es sólo que el empleo de calidad se reduce y los niveles de informalidad crecen. El mundo laboral, a su vez, se diversifica. Astilla la imagen monolítica de la vieja "clase trabajadora" en mil identidades que se recelan, que compiten entre sí, que no siempre encuentran en la arena sindical o política su plena representación.
¿Qué conserva un museo taller? Martillos, tornos, tenazas y, últimamente, también tomates. Hace justo dos años que con las familias de nuestro taller Prende preparamos un montón de botellas de salsa en conserva. ¿Por qué? Porque era parte de lo que hacía falta para parar la olla. Gastón consiguió 15 cajones de tomates, Julieta los acercó en su camioneta, Silvia juntó por su barrio una picadora y decenas de botellas, el Cuzco trajo el mechero y la garrafa, Manina donó la legendaria máquina de poner tapas de los Orzali, Marcelo cortó leña, Guille prendió el fuego y entre todxs pusimos manos a la obra.
Lo que con la conserva intentamos conservar no son sólo tomates, o la ciencia casera de almacenar alimentos, o esos pocos pesos que nos ahorramos improvisando esta fábrica que recuerda a la economía doméstica de nuestros abuelos: es la capacidad de afrontar juntos esas carencias que, a pesar de afectar a muchos, tienden a presentarse como asunto exclusivo de cada uno. Lo que buscamos potenciar acá es la chance de encontrar maneras de vivir desobedientes al individualismo que prescribe la época. Aunque más no sea para seguir mojando el pan en el tuco de los fideos.
Y es eso lo que nos lleva ahora a formularles la pregunta que nos hacemos por acá: ¿Y por casa, cómo andamos? Tal parece que en nombre de la pasión, el amor al arte y la vocación, los que escribimos, bailamos, actuamos, filmamos o trabajamos en un museo somos campeones, además, en el arte de autoexplotarnos. A menudo, sostenemos "nuestro arte" laburando mil horas en cualquier otra cosa. Y cuando no, nos cuesta un Perú cobrar por lo que hacemos. Para colmo, con la pandemia, nuestros oficios quedaron del lado no esencial de la existencia, expuestos a la intemperie de un mercado que se achica y de cara a un Estado que no siempre nos comprende.
Motivos para el lamento no faltan. Pero a la hora de transformar la queja en demanda o iniciativa, ¿Seremos capaces de resignar nuestro sentimiento de excepcionalidad para reconocer en todos los demás monotributistas, becarios, agentes temporarios y meritorios a un prójimo, y en su eventual reunión a un sujeto político?
lunes, 3 de mayo de 2021
CULTURA TAMBIÉN ES TRABAJO
Amigas y amigos, junto al Centro Cultural Kirchner de la ciudad de Buenos Aires, ponemos en marcha "¡ANDÁ A LABURAR! Representaciones del 'proletariado cultural' en la Argentina de hoy.", un taller que invita a pensar ¿Qué es ser una trabajadora o un trabajador de la cultura en un mundo en el que el trabajo resulta cada vez más incierto?
La actividad es gratuita y se llevará a cabo este jueves 6
de mayo, a las 14 hs., de forma virtual. Podés anotarte en
http://bit.ly/FerrowhiteCCKirchner (Attenti que el cupo es limitado).
Más información: https://cck.gob.ar/taller-anda-a-laburar-a-cargo.../12012/
















































