lunes, 12 de mayo de 2014

"DAVID Y GOLIAT"

Cuando abrimos este blog, allá por 2007, el uso de internet y sus redes sociales como medio de comunicación entre los interesados en la historia ferroviaria resultaba todavía más o menos extraño. Al margen de la participación en foros armados a partir de listas de correo electrónico y de la visita a algunos sitios estáticos, rieles y redes parecían correr por separado. Pero la cosa cambió desde entonces. Si por un lado, la propiedad, el acceso y empleo de internet se encuentra segmentado y modelado por cuestiones geopolíticas, corporativas, de clase, de edad, género, ocupación, educación, nivel de ingreso y un largo etcétera, por otro lado, es innegable que una parte cada vez más significativa de nuestra tarea como museo -entendida esta tarea como un proceso de colaboración entre muchas y muy distintas personas-, viene sucediendo en Internet, o mejor dicho, en un mundo en el que -Facebook, Twitter, Bloguer, Youtube, Instagram o Tumblr mediante-, ya no es tan sencillo distinguir a rajatabla entre lo que sucede "in" y "off line". No decimos nada nuevo, sin duda, pero vaya este comentario como introducción a esta y otras entradas que incluyen el aporte de amigos con los que nunca hemos conversado cara a cara.

El 7 de abril Monica Apud compartió en nuestro muro de Facebook el siguiente recorte del diario La Nueva Provincia. En un comentario a la imagen, su esposo Claudio Fernandez nos revela la historia detrás de aquella noticia:




"Corría el verano del 92 cuando dos pequeños ferroaficionados que tenían 12 años, el Patri y el Nico, que vivían a 100 metros de la Estación Noroeste, chicos que pasaban gran parte del día con nosotros los cambistas de maniobras, a tal punto que los llevábamos en la pilota durante las maniobras y compartían mateadas y charlas en la casilla de los maquinistas en dicha estación, visiblemente molestos con la empresa Ferroexpreso, que gracias a Menem y Cavallo se apoderó del mejor ramal cerealero del país y se llevó las mejores locomotoras y vagones de carga, decidieron tomar cartas en el asunto y gracias a los conocimientos adquiridos en sus charlas con los ferroviarios y a que horas antes los maquinistas de Ferroexpreso dejaron un cambio de vías sin el correspondiente candado de seguridad, al ver que se acercaba a los lejos una formación abrieron el cambio colocaron una piedra en la aguja del mismo y lo cerraron quedando la punta del cambio entre abierta de manera que al pisarlo la locomotora descarriló con las consecuencias que se ven en la foto. Se repitió casi la historia de David y Goliat, esta vez dos pequeños descarrilaron una GR 12 de 96.000 kilos y 1.450 caballos de fuerza..."

"...a mas de 20 años de este hecho es la primera ves que toma estado publico, nunca se supo el por qué del descarrilo de esta GR12 llamada Florencia, ahora se sabe, estos pequeños tuvieron los huevos que no tuvimos miles de ferroviarios para enfrentar la política de Menem, Cavallo y Dromi junto a su aliado el grupo Techint..."