sábado, 17 de septiembre de 2016

SALIR AL MAR

Hoy en ¡Prende! recibimos la visita de los chicxs del Atelier Botánico. Juntos, imprimimos las tapas de un bestiario que nuestros amigos de los Museos de Arte se preparan para editar. Quedaron relindas. Después, abrimos la puerta y nos fuimos al mar, porque para llegar al mar, acá alcanza con pasar una puerta. Aunque, claro, esa puerta antes hubo que fabricarla, abrir una brecha en el alambrado para bajar a "la marea", algo sencillo y sin embargo difícil en esta ciudad. Con marea baja la ría parece inmóvil, pero si fijás la vista y prestás atención, vas a ver que se mueve, como si el barro parpadeara con mil ojos. Son los cangrejos en su laberinto de cuevas. En el bestiario de nuestros amigos no va a faltar alguno de estos bichos a partir de hoy. O muchos, muchísimos. ¿Cuántos viven en la playita del castillo? Los trabajadores de la usina ya no están. Los que veraneaban en estas aguas tampoco. Nosotros vamos y venimos. Pero los cangrejos, con tenazas y tenacidad, nunca se fueron, siguen acá, ni un solo paso atrás.






Gracias a Daniel Porte, guardaparque de la Reserva Natural Bahía Blanca, Bahía Falsa, Bahía Verde por guiarnos en la excursión, a las mamás y papás del Atelier y de ¡Prende! que nos acompañaron durante la jornada, y a Noemí y Ariel, a esta altura asadores oficiales de La Rambla de Arrieta. Los choripanes estaban riquísimos.