miércoles, 14 de septiembre de 2016

UN ARCHIVO QUE NACIÓ DE LA DEBLACLE



Manuales recuperados de la basura, fotos acovachadas en cajas de galletitas, planillas que se salvaron del fuego… el archivo de Ferrowhite está hecho de rezagos y retazos. No fue el Estado, ni las empresas concesionarias, ni los sindicatos quienes se organizaron para poner a salvo estos documentos, sino algunos trabajadores ferroviarios y portuarios. Decenas de archivistas espontáneos que decidieron que esos papeles, que no le importaban a nadie, tenían valor.

Mañana, en el marco de las Primeras Jornadas de Formación y Debate para Archivos y Bibliotecas del Sur, Ana Miravalles y Héctor Herro van a estar contando por qué vale la pena trabajar con los jirones de ese mundo que es, lo sepamos o no, parte de nuestra propia historia. La cita es a las 11:30 hs., en el Instituto Superior Juan XXIII (Vieytes 286).