viernes, 6 de mayo de 2011

UNO DE 97: ERNESTO CORVATTA





Este señor se llama Ernesto Corvatta, nació en Bahía Blanca el 15 de marzo de 1914, o sea tiene, así como lo ven, 97 años.

Me lleva, a lo largo de la conversación:
de la quinta de una hectárea que le dieron en el año 1900 a su padre (ferroviario también él, carpintero en TBBNO) en calle Brasil, a Galván, caminando o en bicicleta;
de White a Neuquén, poniendo rieles, tierra o balasto (década del 30);
del galpón de locomotoras de Ing. White a Talleres Bahía Blanca (década del 40);
de la sección montaje al petit store -el almacén anterior al almacén local- (década del 50);
de la reparación de locomotoras de vapor al proyecto de vagones cerealeros con diez tolvas en el piso (años 60);
del barrio Noroeste al barrio Universitario, y de su casa, a la quinta que tiene enfrente, en un terreno prestado donde cultiva porotos, chauchas, acelga, tomates y choclos.

Y entre medio nos cruzamos con socialistas y comunistas peleandose a los tiros en la actual plaza 17 de octubre, con un sulky que llega con un muerto hasta White, con locomotoras que corren durante la huelga de maquinistas de 1951, con juguetes fabricados en el taller del hermano, acumuladores, bicicletas, veletas, chimeneas y faroles, y con místeres ingleses, jefes ingenieros y militares que organizan trabajos en el taller.

97 años en 197 minutos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

HECHOS BOLSA

Este domingo lanzamos una nueva edición de la Vera Bolsa Libre de Trust, una bolsa para hacer los mandados y, de paso, poner el ojo en los que mandan.

 Ida Muhamed con las bolsas que cosió en su casa del barrio 26 de Septiembre

Un día alguien notó que buena parte de las donaciones de material ferroviario que llegan a Ferrowhite, usualmente en manos de los propios trabajadores ferroviarios, lo hacen adentro de bolsas para las compras. De golpe fue evidente que el acervo patrimonial de este museo había dependido siempre de ese tráfico hormiga y de su particular camuflaje. En lugar de 1 paquete de yerba, 2 docenas de huevos y 100 gramos de mortadela, 20 kilos de fierros oxidados.

Así, nos pusimos a pensar qué contienen, de dónde vienen y a dónde nos llevan todas esas bolsas que a diario llevamos en la mano. Comenzamos entonces un itinerario que nos condujo del almacén “El Globito”, en el Bulevar, a los grandes supermercados ubicados en el norte de la ciudad, y del Polo Petroquímico al relleno sanitario de Grünbein, pasando por la formula química del polietileno [(CH2-CH2)n], las discusiones en torno al cálculo del costo de vida medido en canastas (¿Quién hace hoy los mandados con una canasta?), los proyectos para la instalación de un Polo Plastiquero en la zona, y los informes del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) sobre el potencial impacto ecológico de las nuevas bolsas “oxobiodegradables”.

Pero como en un museo taller reflexionar es hacer (y viceversa), nos propusimos convertir todo este divague en un artefacto concreto, y ahí nació la idea de confeccionar nuestras propias bolsas. La “Vera Bolsa Libre de Trust”, primera de la serie, se agotó rápido. Todavía se pueden ver algunas dando vueltas por los comercios de White y Bahía. De su armado participaron los chicos del taller de serigrafía (edición 2009), sus coordinadoras Silvia Gattari, Malena Corte y Lucía Cantamutto, el diseñador Carlos Mux, el director de Ferrowhite Reynaldo Merlino, y las vecinas costureras Susana Cardoso, Titi Trujillo, Maruca Sbaffoni y Rosa Ortiz.

Marta en la carnicería del almacén El Toro, Bulevar Juan B. Justo 

Titi, Maruca y Rosa trabajaron en las fábricas de bolsas para cereal que funcionaron en el puerto hasta los años setenta. Ellas nos contaron cómo era coser más de tres mil bolsas de arpillera en un solo día trabajando adentro inmensos galpones en los que no había un solo calefactor “porque la arpillera arde que da miedo”. De allí que la “Vera Bolsa” no venga vacía sino acompañada por un cuaderno que reúne sus testimonios. 

Esta nueva tanda de bolsas contó con la colaboración inestimable de otra “bolsera”, Ida Muhamed. Ida nos habló de las bolsas que se hacían en su casa. Bolsas no descartables confeccionadas a partir de materiales de descarte: bolsas hechas con retazos de tela, con redes de pesca, con sachets de leche o con el cotín de un colchón de lana. Una manera de hacer economía en un mundo en el que el “use y tire” de la sociedad de consumo aún no había reemplazado al mandato familiar de “que nada se desperdicie”.

“Trust” es una palabra un poco anticuada, aunque su significado, creemos, no ha perdido vigencia. Traducida del inglés al castellano vendría a significar “confianza”. En economía, alude al acuerdo o la unión de empresas bajo una misma dirección con el objetivo de repartirse el mercado, establecer precios (pensemos en las exportadoras de granos instaladas en este puerto, pero también en las cadenas de supermercados), fijar salarios o modos de producción. La expresión “Libre de Trust” puede apreciarse, por ejemplo, en las propagandas de cigarrillos “Particulares” que se conseguían en nuestra ciudad en los años 20. El slogan de la marca remataba así: “Para que no emigre tanto oro argentino”.

Chichín en el almacén El Globito. 

En nuestro día a día, las bolsas materializan sistemas clasificatorios completos. “Poner en bolsas separadas” o “meter todo en la misma bolsa” representan gestos epistemológicos precisos, de los que, podría decirse, se siguen concepciones del mundo contrapuestas. Derivados de la gran industria trasnacional y concentrada (1), las bolsas plásticas organizan el consumo doméstico, el ir y venir de las mercancías. De ellas dependemos para hacer las compras durante el día y para sacar la basura ya entrada la noche. Y ellas, que no se degradan, son una de las marcas más visibles del impacto de nuestro modo de vida sobre el ambiente. Por eso, quizás tampoco el habla, la conversación cotidiana, puede prescindir de su figura. De la Bolsa de Valores a las bolsas de empleo, de las viejas bolsas de arpillera para cereal al desarrollo de los "revolucionarios" silos bolsa que permiten especular mejor con las cosechas, del gran saco de Papá Noel a los bolsones del Plan de Seguridad Alimentaria, las bolsas están en boca de todos, nominando una realidad compleja. Cada bolsa resulta, en definitiva, la punta de un ovillo. La “Vera Bolsa”, cualquier bolsa, es como ese hilo que asoma en la costura de la prenda que llevamos puesta. Ese cabito inocente del que no podemos resistirnos a tirar y que revela, de repente, la trama escondida de las cosas.

(1) Según un informe del CREEBA del año 2006, el 100 % del polietileno de alta densidad, baja densidad y baja densidad lineal que se produce en Argentina es fabricado por la planta que Dow Chemical posee en Ingeniero White. 

domingo, 1 de mayo de 2011

FELIZ DÍA


Algunas (sólo algunas) de las personas que con su trabajo han hecho de este museo lo que hoy es.

martes, 26 de abril de 2011

1884: EL TREN DE LA HISTORIA PASA DE LARGO

La conmemoración de la llegada del ferrocarril a Bahía Blanca, el 26 de abril de 1884, tal vez opaca el hecho de que aquel tren que muchos bahienses esperaban en el andén, en realidad, pasó de largo.

Plano de la Estación "El Puerto", tal como se reproduce en la pagina 99 de la Historia del Ferrocarril Sud de William Rogind.

Al parecer, no se trató de uno sino que fueron dos los trenes que arribaron a esta zona el 25 de abril, alrededor de las siete de la tarde, un día antes de los festejos previstos frente a la Municipalidad para la tarde del 26. Sólo la segunda formación ferroviaria se detuvo unos minutos en la estación Bahía Blanca Sud (1). La primera, en cambio, con el Gobernador Dardo Rocha entre su pasaje, continuó sin detenerse hacia la estación El Puerto (hoy Ingeniero White), donde la empresa británica Ferrocarril Sud (Great Southern Railway) concentraba sus instalaciones e intereses.

Allí una “suculenta cena” servida en el mismísimo Galpón de Locomotoras aguardaba a los visitantes. La inauguración oficial de la línea se realizó a las 12:30 hs. del día siguiente, en ese mismo galpón, con un gran almuerzo que consistió en:

Banquet Hors d´oeuvre – Canapés d´Anchois – Xerez
Potaje Prentanier á la Royale
Relevé Pescaret á la Normande - Aut. Sauterne
Entrées chaudes Bouchées á la Reine – Filet Durham aux Champignones –
Sauté de Volaille a la Perigueux – St. Emilion
Entrées Froide Aspic de Foie Grass Belle-vue – Bourgogne
Punch a la Romaine – Legume Petit pois á la francaise
Rot – Dinde á l´anglaise
Entremets Mille Feuilles á L´italienne – Gateaux de París – Champagne
Glaces - Napolitaines – Fruit frais glàce – Oporto – Café – Liqueurs (2)

Presidían una mesa con más de doscientos comensales, el Gobernador, Dr. Dardo Rocha; el Ministro de Hacienda de la Provincia, Vicente Villamayor; el Presidente del Directorio del Ferrocarril Sud en Londres, Frank Parish; su Secretario C. O. Barker; el Presidente de la Comisión Argentina de la empresa, Guillermo Moores; el Gerente General de la empresa, George Cooper; y el Canónigo Benjamín Carranza, quien bendijo los alimentos.(3)

¿Estaban los trabajadores del galpón invitados al banquete? Nada dicen las fuentes.


La playa de maniobras de Ingeniero White, alrededor de 1940. 
Abajo y al centro, el galpón de máquinas del Ferrocarril Sud.

(1) “Bahía Blanca ha sido, en los días 25, 26 y 27 una verdadera romería. (…) La llegada del tren inaugural tiene preocupada la atención pública y solo espera el pueblo la menor señal para encaminarse a la estación, a recibir al coloso monstruo, emblema eterno del progreso de estos últimos siglos. No menos de ochocientas personas están en el andén de la estación...  Al poco rato se oye un ¡ahí viene!... A este grito responden mil voces que atronan los aires con el hurra más espontáneo y entusiasta que se haya dado entre nosotros. El tren se deslizaba rápidamente por el camino de hierro que termina en el puerto. La obra se había consumado y los hombres con sus semblantes alegres y como poseídos de cierto orgullo por tan grande obra, así lo manifestaron. Sin embargo hubo un pequeño descontento, que desapareció casi enseguida, cuando llegaron hasta nosotros unos delegados del Gobernador que explicaron la causa por la cual había seguido hasta El Puerto el tren y no había parado en la estación (Bahía Blanca), como el pueblo lo esperaba y la razón lo aconsejaba.” Diario El Reporter,  Bahía Blanca, 28 de abril de 1884.

(2) “Días atrás habían llegado, en tren, cocineros y mozos, de la empresa de los hermanos Roverano, amén de las correspondientes ‘vituallas’ a utilizarse en el banquete y en el buffet del baile oficial.” Héctor Francisco Guerreiro, Los Ferrocarriles en Bahía Blanca (volúmen 2, F.C.S. – F.C.R.P.B), en prensa.

(3)  William Rogind, Historia del Ferrocarril Sud, Establecimiento Gráfico Argentina S.A., Buenos Aires, 1937.

lunes, 25 de abril de 2011

ZARPAMOS

2 planchas de cartón corrugado, 15 pomos de cemento de contacto, 1 lata de esmalte sintético, 93 envases de jugo tetra brik recolectados por familiares y vecinos, 10 tubos de pintura acrílica, 3000 horas de trabajo en el living de una casa de la calle Brihuega, la foto de un portacontenedores vista en un catálogo en un remolcador holandés, 11 años de labor en las dragas del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, media docena de amigos, más de 100 embarcaciones (lanchas, remolcadores y dragas) del puerto de Ingeniero White: Trento, Amapola, Diogenes, Las Malvinas, Presidente Antiguo, Whitense, General Cardona, Hasta luego, La Paloma…

De estas, entre otras cosas, está hecho el “San Silverio”, el nuevo buque archivo de Roberto Conte, y desde el sábado pasado, también del abrazo y el brindis de todos los amigos que llegaron a Ferrowhite para acompañar su botadura.

Francisco Vitale, pescador

Cargado de nombres que convocan, lo pudimos comprobar anteayer, innumerables historias, el "San Silverio" es un barco con una misión precisa: volver tangible la relación cambiante entre pasado y presente, grande y pequeño, propio y ajeno, próximo y distante, a través de la que se traman los conflictos pero también el sentido de pertenencia a una comunidad.

Más fotos por acá.

miércoles, 20 de abril de 2011

SÚBETE A MI BARCO (VIDA MÍA)

Este sábado a las 17:30 hs., a pocos pasos de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, en Ferrowhite botamos el “San Silverio”, el nuevo buque archivo de Roberto “Bocha” Conte.


El “San Silverio” es un barco cargado del recuerdo de otros barcos. La reproducción a escala de un portacontenedores inmenso en el que pueden leerse los nombres de las embarcaciones más pequeñas de este puerto. Un navío de ultramar construído para transportar el inventario de esa flota que rara vez se aventura más allá de la ría: dragas, remolcadores, lanchas de practicaje y sobre todo, de pesca artesanal, que tienen en la geografía del estuario su historia y razón de ser.

Lanchas amarillas como el “Antonito C”, a la que Bocha se subía "de contrabando", con 11 o 12 años. Remolcadores de la Flota Fluvial del Estado en los que ganó sus primeros sueldos. Dragas del Ministerio de Obras Públicas de la Nación de las que llegó a ser patrón. La maqueta vuelve palpable la historia de su constructor, la de los amigos y familiares que colaboraron con él -“Silverio Churazzo y Alberto Garrini a la cabeza”-, pero también la idea de que toda memoria depende de actos presentes que transforman necesariamente lo recordado.

Con su portacontenedores Bocha le da forma a un archivo paradójico que en lugar ahogar los recuerdos en las heladas aguas del cálculo historiográfico, pone al pasado en tensión, calzando esos nombres casi olvidados -El Envidio, Rodoño, Verita, Res non verba…- en la horma del presente inmediato. Porque el San Silverio es un buque armado para transitar los intrincados canales de la coyuntura ampliando, en lo posible, el horizonte. Un barco para navegar la reconversión de la pesca artesanal y el inminente dragado del canal principal de la ría, la lucha de los pescadores por frenar la contaminación de las aguas y el reclamo de todos los amigos de este museo para que White no pierda su última salida al mar.

viernes, 15 de abril de 2011

DOMINGO DE PELÍCULA



La Orquesta Escuela durante su presentación en el encuentro "Cómo funciona la cosa". 
   
Este domingo, nuestro taller se transforma en cine para recibir a los chicos de la Orquesta Escuela de Ingeniero White. En la sala del obrero bañista, proyectamos los cortos del museo, la película "Los Coristas" y, en plena cosecha gruesa, hacemos pochoclo para todo el mundo.

miércoles, 13 de abril de 2011

CHIQUITOLINA

Desde hace algún tiempo, Ferrowhite exhibe, junto a llaves, martillos y tenazas, artefactos que no provienen de dependencias del ferrocarril o el puerto, sino que han sido construidos por algunos trabajadores para dar cuenta de ese mundo o derivar de él otros. El próximo sábado 23 de abril vamos a presentar en el museo una serie de postales dedicadas a estos artefactos y aprovecharemos para realizar la botadura simbólica del “San Silverio”, el nuevo buque archivo de Roberto “Bocha” Conte.

Por mi parte, y para ir entrando en tema, paso en limpio acá lo que quedó anotado en otro lugar cuando, hace ya casi un año, La Casa del Espía se llenaba con las tallas de madera elaboradas por el mecánico de locomotoras Carlos Di Cicco.




Carlos Di Cicco (1937-2005) fue oficial mecánico en el Galpón de Locomotoras de Ingeniero White y gasista a domicilio. Apasionado por los trenes, en su casa era posible encontrar revistas y carpetas con recortes de noticias ferroviarias y una maqueta poblada por muchas de las figuras que ahora pueden verse en La Casa del Espía.

Si este fuera un museo de arte, diríamos que los pasajeros de Di Cicco son esculturas para mirar con lupa. Su tamaño es cientos de veces menor que el de los principales monumentos de nuestra ciudad, millones de veces inferior al de los muelles, usinas y silos que rodean a este museo. Uno puede sentirse enorme ante estos muñequitos, pero también muy pequeño si trata, por un momento, de mirar el resto de las cosas desde su punto de vista.

Exhibir estas miniaturas en un espacio en el que por lo regular se habla del trabajo colosal con locomotoras y vagones, invita a un juego con los tamaños y los pesos que supone, al mismo tiempo, un juego con las jerarquías establecidas entre quienes cuentan la historia y quienes deben escucharla, o entre quienes son llamados artistas -artífices del sentido-, y quienes no. Porque lo que entre otras cosas cabe ver en estas figuras diminutas, talladas casi en secreto, no es solo la vida de uno de los tantos mecánicos que empleó en Ingeniero White Ferrocarriles Argentinos, sino a la vez a una sociedad entera en la perspectiva de ese mecánico. Una sociedad que se organiza alrededor del tren.

Sobre cada pedacito de madera, Di Cicco le saca punta a una ocupación o a un oficio. Sus pasajeros representan tipos, en la acepción popular pero también sociológica del término. Hay amas de casa, jugadores de fútbol, ferroviarios... A diferencia de otras miniaturas, en las que el carácter minúsculo tiende a subrayar cierto aire solitario, estos tipitos parecen concebidos para formar grupo. Mi compañero Carlos Mux, que se entretuvo sancándoles fotos por separado, no pudo evitar reunir esas imagenes en un damero que está colgado en La Casa del Espía, y en el que es casi imposible no sospechar amistad, antagonismo o parentesco entre los personajes retratados. Al hincha de River le corresponde un hincha de Boca, como al ejecutivo de ataché un obrero de mameluco. Hay amantes furtivos y señoras embarazadas, camilleros y quebrados, y también un señor con esquíes, que no encaja con nada, porque así de imprevisible es el mundo.

A pesar de ser muy pequeñas, las tallas de Di Cicco transmiten una impresión de singular fortaleza. Cada una ha sido resuelta en tres o cuatro cortes netos. Ninguna disimula el material del que está hecha, ni la mano que le dio forma. Una mano que parece haber imprimido en cada cuerpo diminuto su experiencia en el manejo de otra clase de volúmenes y pesos. De allí que responder a la pregunta ¿Cómo están hechos estos objetos? resulte considerablemente complejo. En principio, una lista de materiales no debería excluir aquellas circunstancias que han modelado la propia vida del artesano. Así, quien quiera repetir esta experiencia en su casa, tendría que arrancar apuntando:

2 tablas de madera balsa, 1 cortaplumas, 18 años como mecánico de locomotoras, 3 latas de adhesivo de contacto, 42 días de huelga durante el gobierno de Frondizi, 2 cajas de fibras de colores, 1 navidad adentro del galpón de alistamiento, 4 carpetas con recortes de noticias ferroviarias, 10 pomos de témpera, 1 maqueta que ocupa poco a poco toda una habitación, 730 días en un galpón bajo control militar, 1 pincel extremadamente fino...


Y otra cosa. Espero no equivocarme, pero creo que no hay chicos en esta serie. Pasa algo con eso. Ver a tantos adultos en miniatura resulta tan extraño como familiar. Descubrirlos es como encontrar a nuestros padres adentro de un chocolatín Jack. Como si de pronto todas esas personas que nos vieron crecer hubiesen pasado a formar parte de la misma repisa en la que forman fila nuestros héroes de la infancia. Poniendo patas para arriba el cuento de Collodi, invirtiendo la relación entre el carpintero y su hijo muñeco, este ferroviario que fabricaba locomotoras para los cumpleaños de sus hijas me devuelve, sin querer, a mi viejo convertido en un juguete. No voy a decirles cuál de todos es. Corro a mostrárselo a mi hija.

martes, 5 de abril de 2011

HORMIGÓN ARMADO

Durante la guerra de Malvinas, el ejército argentino movilizó hacia el sur a miles de colimbas, muchos de ellos provenientes de provincias del norte del país. Los militares se valieron para tal fin una red ferroviaria cuyo trazado refleja aún hoy por esta zona el interés de las compañías inglesas que, tras la "conquista del desierto" consumada por ese mismo ejército, fueron dueñas de esos rieles durante más de cincuenta años.
 
La Central Termoeléctrica Luis Piedra Buena es quizás la obra de mayor porte que encaró la última dictadura en nuestra ciudad. En momentos en que el enemigo declarado del gobierno militar era la “subversión marxista”, su edificación fue posible gracias a un acuerdo con la Unión Soviética que estipulaba el intercambio de toneladas de cereal por grandes turbinas de generación eléctrica.

Chacho Gimenez trabajó en la construcción de "la Termo" desde sus inicios, en 1978, hasta los días previos a su completa puesta en funcionamiento en 1991, siempre como obrero de la contratista Benito Roggio e hijos S.A. La empresa trajo a White gente de todas las provincias. Un auténtico ejército federal levantó campamento en los alrededores de la obra. Había sanjuaninos, jujeños, salteños, entrerrianos, chaqueños, correntinos... También varios formoseños como Chacho quien terminó por quedarse a vivir acá, con su familia. Entre la gente del pago, figuraba un tal Ulises. Gimenez puede recordar el rostro, pero no el nombre completo de “ese paisano” suyo, accidentado el 5 de abril de 1982 y muerto 19 días más tarde, en pleno fervor malvinista, tras caer al vacío desde un andamio. 

lunes, 4 de abril de 2011

PERFECTOS EXTRAÑOS

Estos son Fabián Rodríguez y su hija Jeniffer delante de María Agnelli, bañista eterna de la ría.


Y acá, de izquierda a derecha, asoman la cabeza Oscar Gallegos, su yerno Claudio Umbert, y su hija Alejandra.



El papá de Fabián, Domingo Rodríguez, fue herrero en Maldonado, el mismo taller ferroviario en el que Oscar trabajó como mecánico entre 1960 y 1992. Oscar, Claudio y Fabián, Alejandra y Jeniffer, no se conocían hasta hoy. Los domingos este museo puede ser la casa de esa familia paradójica: un lugar lleno de extraños, con mil historias en común.

jueves, 31 de marzo de 2011

PAREDES QUE HABLAN






Av. Santiago Dasso entre White y Villa Rosas.

lunes, 28 de marzo de 2011

ELUSTONDO Y SUS AMIGOS FERROVIARIOS DE ING. WHITE, 1935





Año 1935: José María Elustondo, jefe de la Estación de Ingeniero White desde 1931 está a punto de ser trasladado como jefe a Plaza Constitución. Sus amigos y compañeros ferroviarios le obsequian un cuadernillo con 321 firmas.

Ayer, Viviana Inés Fagiani, nieta de Elustondo, trajo para el archivo de Ferrowhite estos documentos.

Elustondo se fue. Pero de esos 321 ¿cuántos se quedaron acá en White? Cuántos de sus hijos y nietos fueron y son ferroviarios?

sábado, 26 de marzo de 2011

24 DE MARZO

El 24 de marzo de 1908 comenzó a funcionar en Ingeniero White el Elevador de Chapa Nº 1 del Ferrocarril Sud. La construcción del primer elevador de granos de este puerto estuvo bajo la dirección del ingeniero Alberto J. Pringles. Buena parte del trabajo consistió en el ensamblaje de piezas de metal fabricadas por la firma Spencer & Co con sede en Melksham, Inglaterra, y remolcadas hasta acá en barcos a vapor.


La obra no estuvo exenta de conflictos y contratiempos. Un incendio estuvo a punto de destruir sus instalaciones el 29 de noviembre de 1907. Sobre las condiciones de trabajo de quienes participaron en su construcción, baste recordar que fue en esta obra que se desató la huelga de remachadores que derivó en la muerte de José Falcioni y Atiliano Pascual bajo los disparos de máuser de un piquete de marinos de Subprefectura, el 23 de julio de ese mismo año.

Siete meses más tarde, el Elevador Nº 1 se inauguraba con fiesta. La primera carga de cereal se realizó sobre el vapor Houtton por cuenta de la compañía Bunge y Born que, para celebrar el hecho, invitó a los “numerosos invitados presentes, una copa de champagne” (1).

Diario El Comercio, 23 de marzo de 1908.
El pasado jueves 24 de marzo de 2011, exactamente 103 años más tarde, César Benítez, trabajador paraguayo de 24 años, quedó sepultado tras el derrumbe de un piso de hormigón en uno de los subsuelos de la planta de elevación de granos y producción de aceites y biodiesel que la empresa Louis Dreyfus, a través de su contratista IGMconstruye en proximidades de Puerto Galván, al parecer también durante feriados nacionales como el del Día de la Memoria.

Las cargas de cereal realizadas a través del Elevador Nº 1 durante los primeros meses de 1908 aparecen resumidas en este cuadro publicado por el diario El Comercio:



Sorprende (o no) encontrar casi al tope de la lista, justo debajo de Bunge, el apellido Dreyfus. 
La inauguración de las nuevas obras en el último sector libre de la zona de Cangrejales ha sido anunciada para fines de este año. ¿Se celebrará también con champagne?


(1) Las imágenes de este post así como la información referida al Elevador Nº 1 son resultado del trabajo en archivos de nuestro amigo y colaborador Héctor Guerreiro. La cita corresponde al artículo "Los elevadores de chapa del FCS en Ingeniero White" publicado en el número 30 de su boletín Ferrocarril Pago Chico.

lunes, 21 de marzo de 2011

CÓCTEL Y PETITORIO








¿En qué se parece el reclamo por la Rambla de Arrieta a un cóctel margarita? En que los dos siguen una misma receta: mezclar y agitar. Claro que no se trata de cualquier mezcolanza sino de una mixtura cuya justa proporción nunca podemos dar por descontada.

La Noche de los Museos en Ferrowhite juntó fiesta y petitorio. Metimos una barra de tragos, una carpa y una pelopincho en medio del taller, y convertimos a uno de nuestros obreros de fibrofácil en el bañero más loco de la ría. Sarita Cappelletti transformó La Casa del Espía en un canto-bar y anticipando la inminente llegada a estas costas de la "empresa global" con casa matriz en Brasil "Vale", el Baixa Trío desplegó su repertorio de ritmos cariocas.

El que llegó hasta acá seguro se llevó algo: el posavasos oficial de la Rambla de Arrieta, su foto con traje de bañista o una cintita roja atada a la muñeca con la frase “La ría para todos”; pero también nos dejó su firma, estampada al pie de una carta escrita por Pedro Marto en nombre de todos los amigos de este museo taller. Un carta que entre otras cosas dice: “No al relleno del zanjón de la Usina”.

Más imágenes del último sábado, acá.

viernes, 18 de marzo de 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

UNA RAMBLA EN EL TALLER

Este sábado, durante la Noche de los Museos, vení a Ferrowhite a pasar una velada inolvidable en el único y tal vez último museo con vista al mar. Porque los que trabajamos hacemos mucho más que trabajar, te invitamos a transformar el taller de la usina en una playa bajo techo.


Afuera: firmá nuestra proclama pavimental a favor de la definitiva recuperación de la ribera del castillo y dejate llevar por Nestor Naum, el “He-Man” del Bulevar, hasta las mismísimas aguas del balneario de la usina.

Adentro: pelopincho con trampolín, palmeras, pancartas, y una exclusiva barra de tragos donde ilusionarte con un “Sex on the beach”  o, desengañado, clavarte un “Destornillador”, todo con la experta atención de Pedro Marto, barman de estibadores y presidentes.

Además: viene el Baixa Trío a tocar Bossa Nova (Joao Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes juntos no podrían hacerlo mejor). Y en la Casa del Espía, el dúo ferroportuario de Sarita Capelletti (piano) y Rosana Soler (voz) rinden versiones magistrales de “Frente al mar”, “Las olas y el viento” y “Tico tico no fubá”.

¡Ah, los primeros 100 invitados se llevan gratis el posavasos oficial de La Rambla de Arrieta! ¿Te lo vas a perder? 

martes, 15 de marzo de 2011

PARA QUE MEJOREN NUESTROS DÍAS

Hasta no hace mucho tiempo, los mundos del trabajo y del tiempo libre no estaban tan separados como pareciera suceder en la actualidad, sino más bien todo lo contrario. A menudo, la instalación de talleres, almacenes y demás dependencias ferroviarias, iba acompañada de la aparición de otros espacios comunes. Y no precisamente por pura coincidencia.

En efecto, eran las mismas relaciones sociales construidas en el mientras tanto del laburo las que seguían funcionando después de hora. De modo tal que los compañeros de trabajo volvían a encontrarse en las sociedades de fomento, en los clubes, en las cooperadoras de las escuelas.

La historia reciente del ferrocarril ha sido la historia del desguace de las dependencias ferroviarias como espacios de trabajo y de encuentro. Cabría preguntarse hasta qué punto esta clausura ha afectado la continuidad de aquellos espacios de sociabilidad alternativa que de alguna manera se fundaban en el trabajo.

El barrio San Martín da cuenta, en todo caso, de cómo esos vínculos se transformaron. En la medida en que pretenden recuperar los espacios ferroviarios abandonados para la comunidad, esas entidades intermedias no sólo mantienen la tradición de un barrio ferroviario, sino que actualizan ese espíritu de trabajo colectivo y construcción comunitaria.



Tras años de solicitar y esperar, en la mañana del lunes 14 de marzo de 2011, la Sociedad de Fomento, el Club Estrella, el Club San Martín, el Club Dublín, el Club Nuevos Horizontes y la cooperadora de la Escuela Nº 65 recibieron de parte del Municipio la custodia compartida de las tierras ociosas del ferrocarril que se encuentran en las cercanías.

A partir de este momento, dichas instituciones tendrán el compromiso de poner el patrimonio de la ciudad en movimiento y hacer de los baldíos lugares para el barrio.Como dice la convocatoria que la Sociedad de Fomento hizo llegar este fin de semana a sus socios, “con la tenencia de estas tierras se podrán concretar distintos emprendimientos y mejoras que embellezcan el barrio, sirvan de esparcimiento a los vecinos de todas las edades y mejoren nuestros días”.


Canchas de bochas para jubilados, plazas donde ir a tomar unos mates o hacer pics nics y emprendimientos para jóvenes y niños, son algunas de las primeras ideas. “Contamos con su presencia”.

domingo, 6 de marzo de 2011

VAMOS

Chau, me voy, llego tarde al museo. Una cosa nada más, antes de salir, sobre algo que se escuchó o leyó por ahí. La Rambla de Arrieta no opone la “cultura” a la “producción”, o el “pasado” al “presente”. Supone, por el contrario, una gran oportunidad para, con la malla puesta, poner en perspectiva histórica el sentido atribuido a estas palabras por quienes inventan esa oposición para ubicarnos en el lugar que mejor les conviene.

Nada que ver con estar en contra de la “producción”. Ferrowhite se define como un museo que además de exhibir objetos los produce. Y no de cualquier manera. Ferrowhite produce implicando en esa producción a algunos trabajadores de este puerto. No a masas concientizadas. No a una clase “para sí”. Personas, apenas. Laburantes que llevan adelante en el museo actividades que derivan pero al mismo tiempo están más allá, o más acá, tanto de las habilidades pulidas a lo largo de su vida laboral, como de las rutinas que la industria de la cultura (o sea, del consumo) programa para sus ratos libres. Quienes de una u otra forma participamos de este museo, tanto los que cobramos un mango por esto -diferencia por lo demás crucial- como los que no, no buscamos negar la “producción”. En qué cabeza cabe. Simplemente nos valemos de nuestro quehacer para preguntar, a la luz de la historia de este, nuestro lugar en el mundo, de qué producción nos hablan y cómo se reparten los beneficios y perjuicios engendrados por ella.
 


Quienes levantan un muro entre la “producción” y la “cultura” para intentar ubicarse a resguardo de estas preguntas incómodas, quizás olvidan o esperan que olvidemos el ingente esfuerzo de producción simbólica que requiere volver aceptable el modelo productivo día a día impuesto en la zona. Cómo tornar legítimo, aceptado por una mayoría, el reparto desigual de las oportunidades y los riesgos derivados de la actividad del complejo agropetroquímico radicado en este puerto, cómo concentrar las ganancias y al mismo tiempo socializar las pérdidas de manera que parezca exactamente lo contrario, es una pregunta cuya respuesta vale en Bahía mucho más que un millón.

A su elaboración concurre no solo la astucia de los gerentes de relaciones públicas de las compañías. Fabricar tal consenso es una tarea política que involucra a las empresas trasnacionales en un vasto proceso de ingeniería social cuyos eslabones -programas de RSE, agencias de publicidad, medios de comunicación, institutos de investigación científica, asociaciones profesionales, ONGs, bienintencionados fomentistas…-, lejos estamos de conocer bien. Una trama intricada de la que, lamentamos decepcionar a alguno con esto, tampoco este museo estatal puede reclamarse al margen, en la medida en que es la definición del propio rol del Estado (justo cuando celebramos su recuperado protagonismo) la que se encuentra en juego en todo este asunto.

Por eso, nos encanta la idea compensatoria de ese “paseo del humedal” tan lejos de White, pero tenemos la obligación de avisarles, antes de partir, que la Rambla de Arrieta no es eso. En la idea de esta rambla no se protege solo el paisaje “natural”, tampoco exclusivamente el patrimonio arquitectónico, el horizonte marino, o la memoria de los que se bañaban en estas aguas. Se defiende la posibilidad de una construcción colectiva en la que naturaleza e historia, cultura y economía, lo repetimos, no pueden entenderse en abstracto, ni por separado.





Ahora, hecha la aclaración, como decía mi viejo cada vez que se calzaba su carterita de contador público nacional debajo del brazo: me rajo. No sé si saben, pero las cabezotas con las que vamos a desfilar en un rato están hechas con papel de diario. Vengan a verlas. Ojalá alguno se anime a bailar con ellas. Han adquirido su fisonomía un poco grotesca a partir de la superposición de decenas, centenares de páginas de prensa. Pliegos de edición reciente en los que se podía leer, por ejemplo: “Dreyfus ya mueve la economía local”, “Absa vuelve a pedir solidaridad” o “Sin ofertas para [construir] el puente entre White y el Boulevard”, pero también, porque así de enredada es la cosa, algún editorial en favor de concretar el “parque marítimo” que soñó el obrero gráfico Arrieta hace tanto; papeles unidos entre sí por litros engrudo, es decir, por una combinación precisa de agua y harina, dos materiales que, en tanto mercancías, están en el corazón álgido de esa realidad que estos mismos textos quisieran modelar. Pero ahora nos tenemos que ir. Corriendo. Porque si la factura de estas cabezotas amplifica, hasta la caricatura, la de nuestras propias cabezas, la ambición esta noche es que alguna que otra salte, la pase bomba y por fin, reviente.

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jueves, 3 de marzo de 2011

SE FISURA EL PODER ECONÓMICO: MR. COLEMAN APOYA EL CARNAVAL EN LA RAMBLA DE ARRIETA

Sí señores, hasta el mismísimo Arthur Coleman, representante máximo del ferrocarril inglés por estos pagos, banca esta iniciativa (¡justo él!), y en prueba de ello, nos envía desde el más allá estas primorosas medallas para que con ellas sea premiado el esfuerzo de un montón de gente dispuesta a no dejar de pasarla bomba.



Diario El Atlántico, 7 de febrero de 1932. [Otro alarde de filología ferroviaria del Sr. Héctor Guerreiro].

miércoles, 2 de marzo de 2011

LA RÍA PARA TODOS




CAMBIÁ LA CABEZA es la fiesta de carnaval que estamos preparando en Ferrowhite para el próximo domingo 6 de marzo.  Desde las 20 hs., habrá proyecciones, danza aérea, simulacros de playa, bandas en vivo, cabezotas de cartapesta y hasta una peluquería montada frente a las aguas del estuario.

Junto a vecinos y organizaciones del puerto, en el museo taller encaramos la producción de grandes cabezas de cartapesta para manifestar en defensa de la franja de marisma y cangrejal que rodea a la usina General San Martín, ese lugar que hace algún tiempo comenzamos a llamar la Rambla de Arrieta, pero quienes viven en White conocían, desde mucho antes, como la “marea”, la “playita”, el “balneario” o el "zanjón" de la usina.

La ribera del castillo es quizá la última zona urbanizada a través de la cual aún es posible un acceso franco a las aguas de este puerto. Un sitio privilegiado para aprehender la magnitud y complejidad de los procesos que en esas aguas a diario suceden. Un lugar para mirar el mar y todo lo que en el mar interactúa: agua y amoníaco, buques gaseros y canoas de pesca, soja y salicornia, dragas holandesas y cangrejos cavadores, aves migratorias y exportación de commodities, muelle y -no nos quitemos del cuadro- museo… un lugar que está ahora a punto de ser sepultado


Los “cabezones” partirán en procesión desde la esquina de Guillermo Torres y Cárrega, y atravesarán el puente La Niña hasta llegar al castillo del puerto, donde los esperan simulacros de playa, las bandas Kaiser Carabela y Bulevar XX, una cantina caribeña, la murga "Los mocosos del patiecito", proyecciones con las voces e imágenes de quienes pasaban sus veranos en este lugar, y una peluquería montada junto al mar, donde Titi Cebrani te cambia la cabeza también por afuera.

martes, 1 de marzo de 2011

"YA SON ARGENTINOS!"

En Argentina no hay un Día del Ferroviario sino dos. Es que las efemérides, al mismo tiempo que traducen al calendario la historia común, son parte de esa historia y de las disputas por su sentido. El 1º de marzo de 1948 el primer gobierno peronista tomaba posesión de los ferrocarriles de capital británico, adquiridos en 150 millones de Libras Esterlinas. De allí que para muchos el Día de la Nacionalización represente, además, el Día de los Trabajadores Ferroviarios.