La Orquesta Escuela durante su presentación en el encuentro "Cómo funciona la cosa".
viernes, 15 de abril de 2011
DOMINGO DE PELÍCULA
miércoles, 13 de abril de 2011
CHIQUITOLINA
Desde hace algún tiempo, Ferrowhite exhibe, junto a llaves, martillos y tenazas, artefactos que no provienen de dependencias del ferrocarril o el puerto, sino que han sido construidos por algunos trabajadores para dar cuenta de ese mundo o derivar de él otros. El próximo sábado 23 de abril vamos a presentar en el museo una serie de postales dedicadas a estos artefactos y aprovecharemos para realizar la botadura simbólica del “San Silverio”, el nuevo buque archivo de Roberto “Bocha” Conte.
Por mi parte, y para ir entrando en tema, paso en limpio acá lo que quedó anotado en otro lugar cuando, hace ya casi un año, La Casa del Espía se llenaba con las tallas de madera elaboradas por el mecánico de locomotoras Carlos Di Cicco.
Carlos Di Cicco (1937-2005) fue oficial mecánico en el Galpón de Locomotoras de Ingeniero White y gasista a domicilio. Apasionado por los trenes, en su casa era posible encontrar revistas y carpetas con recortes de noticias ferroviarias y una maqueta poblada por muchas de las figuras que ahora pueden verse en La Casa del Espía.
Si este fuera un museo de arte, diríamos que los pasajeros de Di Cicco son esculturas para mirar con lupa. Su tamaño es cientos de veces menor que el de los principales monumentos de nuestra ciudad, millones de veces inferior al de los muelles, usinas y silos que rodean a este museo. Uno puede sentirse enorme ante estos muñequitos, pero también muy pequeño si trata, por un momento, de mirar el resto de las cosas desde su punto de vista.
Exhibir estas miniaturas en un espacio en el que por lo regular se habla del trabajo colosal con locomotoras y vagones, invita a un juego con los tamaños y los pesos que supone, al mismo tiempo, un juego con las jerarquías establecidas entre quienes cuentan la historia y quienes deben escucharla, o entre quienes son llamados artistas -artífices del sentido-, y quienes no. Porque lo que entre otras cosas cabe ver en estas figuras diminutas, talladas casi en secreto, no es solo la vida de uno de los tantos mecánicos que empleó en Ingeniero White Ferrocarriles Argentinos, sino a la vez a una sociedad entera en la perspectiva de ese mecánico. Una sociedad que se organiza alrededor del tren.
Sobre cada pedacito de madera, Di Cicco le saca punta a una ocupación o a un oficio. Sus pasajeros representan tipos, en la acepción popular pero también sociológica del término. Hay amas de casa, jugadores de fútbol, ferroviarios... A diferencia de otras miniaturas, en las que el carácter minúsculo tiende a subrayar cierto aire solitario, estos tipitos parecen concebidos para formar grupo. Mi compañero Carlos Mux, que se entretuvo sancándoles fotos por separado, no pudo evitar reunir esas imagenes en un damero que está colgado en La Casa del Espía, y en el que es casi imposible no sospechar amistad, antagonismo o parentesco entre los personajes retratados. Al hincha de River le corresponde un hincha de Boca, como al ejecutivo de ataché un obrero de mameluco. Hay amantes furtivos y señoras embarazadas, camilleros y quebrados, y también un señor con esquíes, que no encaja con nada, porque así de imprevisible es el mundo.
A pesar de ser muy pequeñas, las tallas de Di Cicco transmiten una impresión de singular fortaleza. Cada una ha sido resuelta en tres o cuatro cortes netos. Ninguna disimula el material del que está hecha, ni la mano que le dio forma. Una mano que parece haber imprimido en cada cuerpo diminuto su experiencia en el manejo de otra clase de volúmenes y pesos. De allí que responder a la pregunta ¿Cómo están hechos estos objetos? resulte considerablemente complejo. En principio, una lista de materiales no debería excluir aquellas circunstancias que han modelado la propia vida del artesano. Así, quien quiera repetir esta experiencia en su casa, tendría que arrancar apuntando:
2 tablas de madera balsa, 1 cortaplumas, 18 años como mecánico de locomotoras, 3 latas de adhesivo de contacto, 42 días de huelga durante el gobierno de Frondizi, 2 cajas de fibras de colores, 1 navidad adentro del galpón de alistamiento, 4 carpetas con recortes de noticias ferroviarias, 10 pomos de témpera, 1 maqueta que ocupa poco a poco toda una habitación, 730 días en un galpón bajo control militar, 1 pincel extremadamente fino...
Y otra cosa. Espero no equivocarme, pero creo que no hay chicos en esta serie. Pasa algo con eso. Ver a tantos adultos en miniatura resulta tan extraño como familiar. Descubrirlos es como encontrar a nuestros padres adentro de un chocolatín Jack. Como si de pronto todas esas personas que nos vieron crecer hubiesen pasado a formar parte de la misma repisa en la que forman fila nuestros héroes de la infancia. Poniendo patas para arriba el cuento de Collodi, invirtiendo la relación entre el carpintero y su hijo muñeco, este ferroviario que fabricaba locomotoras para los cumpleaños de sus hijas me devuelve, sin querer, a mi viejo convertido en un juguete. No voy a decirles cuál de todos es. Corro a mostrárselo a mi hija.
martes, 5 de abril de 2011
HORMIGÓN ARMADO
Durante la guerra de Malvinas, el ejército argentino movilizó hacia el sur a miles de colimbas, muchos de ellos provenientes de provincias del norte del país. Los militares se valieron para tal fin una red ferroviaria cuyo trazado refleja aún hoy por esta zona el interés de las compañías inglesas que, tras la "conquista del desierto" consumada por ese mismo ejército, fueron dueñas de esos rieles durante más de cincuenta años.
La Central Termoeléctrica Luis Piedra Buena es quizás la obra de mayor porte que encaró la última dictadura en nuestra ciudad. En momentos en que el enemigo declarado del gobierno militar era la “subversión marxista”, su edificación fue posible gracias a un acuerdo con la Unión Soviética que estipulaba el intercambio de toneladas de cereal por grandes turbinas de generación eléctrica.
Chacho Gimenez trabajó en la construcción de "la Termo" desde sus inicios, en 1978, hasta los días previos a su completa puesta en funcionamiento en 1991, siempre como obrero de la contratista Benito Roggio e hijos S.A. La empresa trajo a White gente de todas las provincias. Un auténtico ejército federal levantó campamento en los alrededores de la obra. Había sanjuaninos, jujeños, salteños, entrerrianos, chaqueños, correntinos... También varios formoseños como Chacho quien terminó por quedarse a vivir acá, con su familia. Entre la gente del pago, figuraba un tal Ulises. Gimenez puede recordar el rostro, pero no el nombre completo de “ese paisano” suyo, accidentado el 5 de abril de 1982 y muerto 19 días más tarde, en pleno fervor malvinista, tras caer al vacío desde un andamio.
lunes, 4 de abril de 2011
PERFECTOS EXTRAÑOS
Estos son Fabián Rodríguez y su hija Jeniffer delante de María Agnelli, bañista eterna de la ría.
Y acá, de izquierda a derecha, asoman la cabeza Oscar Gallegos, su yerno Claudio Umbert, y su hija Alejandra.
El papá de Fabián, Domingo Rodríguez, fue herrero en Maldonado, el mismo taller ferroviario en el que Oscar trabajó como mecánico entre 1960 y 1992. Oscar, Claudio y Fabián, Alejandra y Jeniffer, no se conocían hasta hoy. Los domingos este museo puede ser la casa de esa familia paradójica: un lugar lleno de extraños, con mil historias en común.
Y acá, de izquierda a derecha, asoman la cabeza Oscar Gallegos, su yerno Claudio Umbert, y su hija Alejandra.
El papá de Fabián, Domingo Rodríguez, fue herrero en Maldonado, el mismo taller ferroviario en el que Oscar trabajó como mecánico entre 1960 y 1992. Oscar, Claudio y Fabián, Alejandra y Jeniffer, no se conocían hasta hoy. Los domingos este museo puede ser la casa de esa familia paradójica: un lugar lleno de extraños, con mil historias en común.
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jueves, 31 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
ELUSTONDO Y SUS AMIGOS FERROVIARIOS DE ING. WHITE, 1935
Año 1935: José María Elustondo, jefe de la Estación de Ingeniero White desde 1931 está a punto de ser trasladado como jefe a Plaza Constitución. Sus amigos y compañeros ferroviarios le obsequian un cuadernillo con 321 firmas.
Ayer, Viviana Inés Fagiani, nieta de Elustondo, trajo para el archivo de Ferrowhite estos documentos.
Elustondo se fue. Pero de esos 321 ¿cuántos se quedaron acá en White? Cuántos de sus hijos y nietos fueron y son ferroviarios?
sábado, 26 de marzo de 2011
24 DE MARZO
El 24 de marzo de 1908 comenzó a funcionar en Ingeniero White el Elevador de Chapa Nº 1 del Ferrocarril Sud. La construcción del primer elevador de granos de este puerto estuvo bajo la dirección del ingeniero Alberto J. Pringles. Buena parte del trabajo consistió en el ensamblaje de piezas de metal fabricadas por la firma Spencer & Co con sede en Melksham, Inglaterra, y remolcadas hasta acá en barcos a vapor.
La obra no estuvo exenta de conflictos y contratiempos. Un incendio estuvo a punto de destruir sus instalaciones el 29 de noviembre de 1907. Sobre las condiciones de trabajo de quienes participaron en su construcción, baste recordar que fue en esta obra que se desató la huelga de remachadores que derivó en la muerte de José Falcioni y Atiliano Pascual bajo los disparos de máuser de un piquete de marinos de Subprefectura, el 23 de julio de ese mismo año.
Siete meses más tarde, el Elevador Nº 1 se inauguraba con fiesta. La primera carga de cereal se realizó sobre el vapor Houtton por cuenta de la compañía Bunge y Born que, para celebrar el hecho, invitó a los “numerosos invitados presentes, una copa de champagne” (1).
El pasado jueves 24 de marzo de 2011, exactamente 103 años más tarde, César Benítez, trabajador paraguayo de 24 años, quedó sepultado tras el derrumbe de un piso de hormigón en uno de los subsuelos de la planta de elevación de granos y producción de aceites y biodiesel que la empresa Louis Dreyfus, a través de su contratista IGM, construye en proximidades de Puerto Galván, al parecer también durante feriados nacionales como el del Día de la Memoria.
Las cargas de cereal realizadas a través del Elevador Nº 1 durante los primeros meses de 1908 aparecen resumidas en este cuadro publicado por el diario El Comercio:
Sorprende (o no) encontrar casi al tope de la lista, justo debajo de Bunge, el apellido Dreyfus.
La inauguración de las nuevas obras en el último sector libre de la zona de Cangrejales ha sido anunciada para fines de este año. ¿Se celebrará también con champagne?
La inauguración de las nuevas obras en el último sector libre de la zona de Cangrejales ha sido anunciada para fines de este año. ¿Se celebrará también con champagne?
(1) Las imágenes de este post así como la información referida al Elevador Nº 1 son resultado del trabajo en archivos de nuestro amigo y colaborador Héctor Guerreiro. La cita corresponde al artículo "Los elevadores de chapa del FCS en Ingeniero White" publicado en el número 30 de su boletín Ferrocarril Pago Chico.
jueves, 24 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
CÓCTEL Y PETITORIO


¿En qué se parece el reclamo por la Rambla de Arrieta a un cóctel margarita? En que los dos siguen una misma receta: mezclar y agitar. Claro que no se trata de cualquier mezcolanza sino de una mixtura cuya justa proporción nunca podemos dar por descontada.
La Noche de los Museos en Ferrowhite juntó fiesta y petitorio. Metimos una barra de tragos, una carpa y una pelopincho en medio del taller, y convertimos a uno de nuestros obreros de fibrofácil en el bañero más loco de la ría. Sarita Cappelletti transformó La Casa del Espía en un canto-bar y anticipando la inminente llegada a estas costas de la "empresa global" con casa matriz en Brasil "Vale", el Baixa Trío desplegó su repertorio de ritmos cariocas.
El que llegó hasta acá seguro se llevó algo: el posavasos oficial de la Rambla de Arrieta, su foto con traje de bañista o una cintita roja atada a la muñeca con la frase “La ría para todos”; pero también nos dejó su firma, estampada al pie de una carta escrita por Pedro Marto en nombre de todos los amigos de este museo taller. Un carta que entre otras cosas dice: “No al relleno del zanjón de la Usina”.
Más imágenes del último sábado, acá.
Más imágenes del último sábado, acá.
viernes, 18 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
UNA RAMBLA EN EL TALLER
Este sábado, durante la Noche de los Museos, vení a Ferrowhite a pasar una velada inolvidable en el único y tal vez último museo con vista al mar. Porque los que trabajamos hacemos mucho más que trabajar, te invitamos a transformar el taller de la usina en una playa bajo techo.
Afuera: firmá nuestra proclama pavimental a favor de la definitiva recuperación de la ribera del castillo y dejate llevar por Nestor Naum, el “He-Man” del Bulevar, hasta las mismísimas aguas del balneario de la usina.
Adentro: pelopincho con trampolín, palmeras, pancartas, y una exclusiva barra de tragos donde ilusionarte con un “Sex on the beach” o, desengañado, clavarte un “Destornillador”, todo con la experta atención de Pedro Marto, barman de estibadores y presidentes.
Además: viene el Baixa Trío a tocar Bossa Nova (Joao Gilberto, Tom Jobim y Vinicius de Moraes juntos no podrían hacerlo mejor). Y en la Casa del Espía, el dúo ferroportuario de Sarita Capelletti (piano) y Rosana Soler (voz) rinden versiones magistrales de “Frente al mar”, “Las olas y el viento” y “Tico tico no fubá”.
¡Ah, los primeros 100 invitados se llevan gratis el posavasos oficial de La Rambla de Arrieta! ¿Te lo vas a perder?
martes, 15 de marzo de 2011
PARA QUE MEJOREN NUESTROS DÍAS
Hasta no hace mucho tiempo, los mundos del trabajo y del tiempo libre no estaban tan separados como pareciera suceder en la actualidad, sino más bien todo lo contrario. A menudo, la instalación de talleres, almacenes y demás dependencias ferroviarias, iba acompañada de la aparición de otros espacios comunes. Y no precisamente por pura coincidencia.
En efecto, eran las mismas relaciones sociales construidas en el mientras tanto del laburo las que seguían funcionando después de hora. De modo tal que los compañeros de trabajo volvían a encontrarse en las sociedades de fomento, en los clubes, en las cooperadoras de las escuelas.
La historia reciente del ferrocarril ha sido la historia del desguace de las dependencias ferroviarias como espacios de trabajo y de encuentro. Cabría preguntarse hasta qué punto esta clausura ha afectado la continuidad de aquellos espacios de sociabilidad alternativa que de alguna manera se fundaban en el trabajo.
En efecto, eran las mismas relaciones sociales construidas en el mientras tanto del laburo las que seguían funcionando después de hora. De modo tal que los compañeros de trabajo volvían a encontrarse en las sociedades de fomento, en los clubes, en las cooperadoras de las escuelas.
La historia reciente del ferrocarril ha sido la historia del desguace de las dependencias ferroviarias como espacios de trabajo y de encuentro. Cabría preguntarse hasta qué punto esta clausura ha afectado la continuidad de aquellos espacios de sociabilidad alternativa que de alguna manera se fundaban en el trabajo.
El barrio San Martín da cuenta, en todo caso, de cómo esos vínculos se transformaron. En la medida en que pretenden recuperar los espacios ferroviarios abandonados para la comunidad, esas entidades intermedias no sólo mantienen la tradición de un barrio ferroviario, sino que actualizan ese espíritu de trabajo colectivo y construcción comunitaria.
Tras años de solicitar y esperar, en la mañana del lunes 14 de marzo de 2011, la Sociedad de Fomento, el Club Estrella, el Club San Martín, el Club Dublín, el Club Nuevos Horizontes y la cooperadora de la Escuela Nº 65 recibieron de parte del Municipio la custodia compartida de las tierras ociosas del ferrocarril que se encuentran en las cercanías.
A partir de este momento, dichas instituciones tendrán el compromiso de poner el patrimonio de la ciudad en movimiento y hacer de los baldíos lugares para el barrio.Como dice la convocatoria que la Sociedad de Fomento hizo llegar este fin de semana a sus socios, “con la tenencia de estas tierras se podrán concretar distintos emprendimientos y mejoras que embellezcan el barrio, sirvan de esparcimiento a los vecinos de todas las edades y mejoren nuestros días”.
A partir de este momento, dichas instituciones tendrán el compromiso de poner el patrimonio de la ciudad en movimiento y hacer de los baldíos lugares para el barrio.Como dice la convocatoria que la Sociedad de Fomento hizo llegar este fin de semana a sus socios, “con la tenencia de estas tierras se podrán concretar distintos emprendimientos y mejoras que embellezcan el barrio, sirvan de esparcimiento a los vecinos de todas las edades y mejoren nuestros días”.
Canchas de bochas para jubilados, plazas donde ir a tomar unos mates o hacer pics nics y emprendimientos para jóvenes y niños, son algunas de las primeras ideas. “Contamos con su presencia”.
jueves, 10 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
VAMOS
Nada que ver con estar en contra de la “producción”. Ferrowhite se define como un museo que además de exhibir objetos los produce. Y no de cualquier manera. Ferrowhite produce implicando en esa producción a algunos trabajadores de este puerto. No a masas concientizadas. No a una clase “para sí”. Personas, apenas. Laburantes que llevan adelante en el museo actividades que derivan pero al mismo tiempo están más allá, o más acá, tanto de las habilidades pulidas a lo largo de su vida laboral, como de las rutinas que la industria de la cultura (o sea, del consumo) programa para sus ratos libres. Quienes de una u otra forma participamos de este museo, tanto los que cobramos un mango por esto -diferencia por lo demás crucial- como los que no, no buscamos negar la “producción”. En qué cabeza cabe. Simplemente nos valemos de nuestro quehacer para preguntar, a la luz de la historia de este, nuestro lugar en el mundo, de qué producción nos hablan y cómo se reparten los beneficios y perjuicios engendrados por ella.
A su elaboración concurre no solo la astucia de los gerentes de relaciones públicas de las compañías. Fabricar tal consenso es una tarea política que involucra a las empresas trasnacionales en un vasto proceso de ingeniería social cuyos eslabones -programas de RSE, agencias de publicidad, medios de comunicación, institutos de investigación científica, asociaciones profesionales, ONGs, bienintencionados fomentistas…-, lejos estamos de conocer bien. Una trama intricada de la que, lamentamos decepcionar a alguno con esto, tampoco este museo estatal puede reclamarse al margen, en la medida en que es la definición del propio rol del Estado (justo cuando celebramos su recuperado protagonismo) la que se encuentra en juego en todo este asunto.
Por eso, nos encanta la idea compensatoria de ese “paseo del humedal” tan lejos de White, pero tenemos la obligación de avisarles, antes de partir, que la Rambla de Arrieta no es eso. En la idea de esta rambla no se protege solo el paisaje “natural”, tampoco exclusivamente el patrimonio arquitectónico, el horizonte marino, o la memoria de los que se bañaban en estas aguas. Se defiende la posibilidad de una construcción colectiva en la que naturaleza e historia, cultura y economía, lo repetimos, no pueden entenderse en abstracto, ni por separado.
Ahora, hecha la aclaración, como decía mi viejo cada vez que se calzaba su carterita de contador público nacional debajo del brazo: me rajo. No sé si saben, pero las cabezotas con las que vamos a desfilar en un rato están hechas con papel de diario. Vengan a verlas. Ojalá alguno se anime a bailar con ellas. Han adquirido su fisonomía un poco grotesca a partir de la superposición de decenas, centenares de páginas de prensa. Pliegos de edición reciente en los que se podía leer, por ejemplo: “Dreyfus ya mueve la economía local”, “Absa vuelve a pedir solidaridad” o “Sin ofertas para [construir] el puente entre White y el Boulevard”, pero también, porque así de enredada es la cosa, algún editorial en favor de concretar el “parque marítimo” que soñó el obrero gráfico Arrieta hace tanto; papeles unidos entre sí por litros engrudo, es decir, por una combinación precisa de agua y harina, dos materiales que, en tanto mercancías, están en el corazón álgido de esa realidad que estos mismos textos quisieran modelar. Pero ahora nos tenemos que ir. Corriendo. Porque si la factura de estas cabezotas amplifica, hasta la caricatura, la de nuestras propias cabezas, la ambición esta noche es que alguna que otra salte, la pase bomba y por fin, reviente.
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jueves, 3 de marzo de 2011
SE FISURA EL PODER ECONÓMICO: MR. COLEMAN APOYA EL CARNAVAL EN LA RAMBLA DE ARRIETA
Sí señores, hasta el mismísimo Arthur Coleman, representante máximo del ferrocarril inglés por estos pagos, banca esta iniciativa (¡justo él!), y en prueba de ello, nos envía desde el más allá estas primorosas medallas para que con ellas sea premiado el esfuerzo de un montón de gente dispuesta a no dejar de pasarla bomba.

Diario El Atlántico, 7 de febrero de 1932. [Otro alarde de filología ferroviaria del Sr. Héctor Guerreiro].

Diario El Atlántico, 7 de febrero de 1932. [Otro alarde de filología ferroviaria del Sr. Héctor Guerreiro].
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miércoles, 2 de marzo de 2011
LA RÍA PARA TODOS
Junto a vecinos y organizaciones del puerto, en el museo taller encaramos la producción de grandes cabezas de cartapesta para manifestar en defensa de la franja de marisma y cangrejal que rodea a la usina General San Martín, ese lugar que hace algún tiempo comenzamos a llamar la Rambla de Arrieta, pero quienes viven en White conocían, desde mucho antes, como la “marea”, la “playita”, el “balneario” o el "zanjón" de la usina.
La ribera del castillo es quizá la última zona urbanizada a través de la cual aún es posible un acceso franco a las aguas de este puerto. Un sitio privilegiado para aprehender la magnitud y complejidad de los procesos que en esas aguas a diario suceden. Un lugar para mirar el mar y todo lo que en el mar interactúa: agua y amoníaco, buques gaseros y canoas de pesca, soja y salicornia, dragas holandesas y cangrejos cavadores, aves migratorias y exportación de commodities, muelle y -no nos quitemos del cuadro- museo… un lugar que está ahora a punto de ser sepultado.
Los “cabezones” partirán en procesión desde la esquina de Guillermo Torres y Cárrega, y atravesarán el puente La Niña hasta llegar al castillo del puerto, donde los esperan simulacros de playa, las bandas Kaiser Carabela y Bulevar XX, una cantina caribeña, la murga "Los mocosos del patiecito", proyecciones con las voces e imágenes de quienes pasaban sus veranos en este lugar, y una peluquería montada junto al mar, donde Titi Cebrani te cambia la cabeza también por afuera.
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martes, 1 de marzo de 2011
"YA SON ARGENTINOS!"
En Argentina no hay un Día del Ferroviario sino dos. Es que las efemérides, al mismo tiempo que traducen al calendario la historia común, son parte de esa historia y de las disputas por su sentido. El 1º de marzo de 1948 el primer gobierno peronista tomaba posesión de los ferrocarriles de capital británico, adquiridos en 150 millones de Libras Esterlinas. De allí que para muchos el Día de la Nacionalización represente, además, el Día de los Trabajadores Ferroviarios.
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lunes, 28 de febrero de 2011
LA RAMBLA DE ATILIO
Esta entrevista fue grabada en abril de 2007 y editada en los días posteriores al fallecimiento de Atilio, el 1 de diciembre de ese mismo año.
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viernes, 25 de febrero de 2011
TRABAJADORES INCANSABLES
En este lugar, una fiesta siempre es trabajo, y a veces, el trabajo una fiesta. Momento que suele coincidir con la percepción fugaz de que junto con lo que produce, un museo taller le da forma al sujeto colectivo de esa producción: un colectivo imprevisible, y a veces, feliz.
En las fotos Carlos Mux, Analía Bernardi y Guillermo Beluzo en pleno armado del próximo carnaval en La Rambla de Arrieta.
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martes, 22 de febrero de 2011
UNA PLAYA TOP
La Rambla de Arrieta es la Rambla de María Gabriela, la Rambla de Titi, Atilio, Ida, Dante, Jessica, Juan Carlos, Natalia, Gustavo, Sandra, Miguel...
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viernes, 18 de febrero de 2011
PLAYA Y PUEBLO
El pasado 8 de enero, La Nueva Provincia anunció la decisión del Consorcio de Gestión del Puerto de realizar un nuevo dragado en el canal principal de la ría y de utilizar el material extraído del fondo del estuario para rellenar, entre otros sectores, la franja de marisma y cangrejal que rodea al castillo, es decir, ese lugar que en el museo comenzamos a llamar la Rambla de Arrieta, pero quienes viven en White conocían, desde mucho antes, como "la marea" o "la marea de la usina".
“El refulado –dice el diario- será empleado para construir una tercera posta de inflamables [en Puerto Galván] y para ganarle terreno al mar, con destino a nuevas industrias, en el sector de la antigua usina San Martín” ya que, continúa, “con ese material se tornarían utilizables allí, entre 15 y 20 hectáreas, las cuales se destinarán a futuros emprendimientos industriales”. No deja de ser curioso el lenguaje con el que se cuentan estas noticias. “Tornar utilizable” implica, en realidad, restringir los posibles usos del sector a un único uso que prioriza, una vez más, el interés privado por encima del público. “Ganarle terreno al mar” significa, en primer término, ganárselo a los vecinos.
La ribera del castillo representa quizá la última zona urbanizada a través de la cual aún es posible un acceso franco a las aguas de este puerto. Un sitio privilegiado para aprehender la magnitud y complejidad de los procesos que en esas aguas a diario suceden. Un lugar para mirar el mar y todo lo que en el mar interactúa: agua y amoníaco, buques gaseros y canoas de pesca, soja y salicornia, dragas holandesas y cangrejos cavadores, aves migratorias y commodities, muelle y -no nos quitemos del cuadro- museo… un lugar que ahora está a punto de ser sepultado.
ARCHIVOS DE UN SUEÑO OBRERO
Hace algún tiempo encontramos este dibujo.
La imagen muestra un gran balneario que en los años treinta el intendente socialista Agustín de Arrieta proyectó exactamente en esta zona del puerto. Fue a partir de esa suerte de postal de un futuro que no fue que empezamos a imaginar la Rambla de Arrieta. Bajo ese nombre el museo propone la recuperación comunitaria del frente marítimo de la usina para su conversión en un paseo popular, al mismo tiempo área de esparcimiento y mirador de un paisaje en el que flora, fauna, capital y trabajo no pueden entenderse por separado.
Arrieta no concretó su idea, pero un repaso a la documentación recopilada en nuestro archivo permite certificar la persistencia tenaz de aquel sueño. En 1943, se crea la Comisión Ejecutiva “Pro Construcción del Balneario regional”, integrada por asociaciones civiles y profesionales, clubes y sindicatos. En 1961, la Sociedad de Fomento de Ingeniero White impulsa desde su boletín la realización de un proyecto similar, que ese mismo año es presentado ante la legislatura de la Provincia de Buenos Aires por los senadores Baeza y Goyarzú. En 1968, los vecinos de Ingeniero White reiteran el pedido en una nota elevada al intendente el 31 de julio. Con variantes, las iniciativas se repiten. En 2001, la Universidad Tecnológica Nacional formula un proyecto de uso integrado del castillo y su frente marítimo. Hace apenas tres años, María Elena Súttora propone desde la Dirección de Planeamiento Urbano de la Municipalidad declarar el área Zona de Reserva de Interés Urbano. Tal como señalaba el texto presentado ante la Cámara de Senadores en el 61: “En la plataforma municipal de todos los partidos políticos figura, en cada elección, entre las obras públicas a realizar, la construcción de un balneario, que siempre queda postergado.”
Pero los balnearios que nunca se construyeron fueron materializados en la práctica por el ingenio de generaciones de whitenses y bahienses que llegaron hasta estas costas para inventar allí sus “paraísos de barro”. Porque si este lugar está lleno de laburantes, también lo está de expertos en pasarla bien. Toda una ciencia pagana del disfrute que en su estudio minucioso de las particularidades de cada sitio desafía los estereotipos zonzos del ocio y el consumo. El balneario de la usina fue por décadas una costumbre de los vecinos del Bulevar. Una creación cotidiana que incluía convertir el canal de salida del agua utilizada para refrigerar la central térmica, en una enorme pileta climatizada. Pregúntenle a Lili Torres, a Ida Muhamed, a María Gabriela Fernández, a Juan Carlos Alesoni. No les van a contar de los remotos años treinta, sino del sol que tomaban acá, de los sándwiches de mortadela que comían, de los chapuzones que se daban hasta bien entrados los años setenta, momento en que empezó a construirse la central Piedra Buena. Escucharlos no es un acto de nostalgia, es asumir que la misma historia que nos ayuda a comprender por qué White ha llegado a ser como es, nos permite imaginar que las cosas fueron y por tanto pueden ser de otra manera.
YO VISITÉ LA RAMBLA DE ARRIETA (Y CASI ME BAÑÉ)
La Rambla de Arrieta se propone como un espacio de colaboración entre alumnos de escuelas, vecinos y ex trabajadores que permita diseñar colectivamente un paseo con vista a la ría. La idea es afianzar el puente entre la imaginación de los chicos, la memoria de los más grandes y el "saber hacer" de los trabajadores ferroviarios y portuarios que se acercan al museo. Se trata, en principio, de responder a preguntas simples: ¿Cómo sería ese paseo? ¿Qué usos tendría? ¿Y qué aspecto? Preguntas que no podemos contestar sin tener en cuenta otras: ¿Qué se hacía en este lugar antes de que silos y chimeneas lo ocuparan casi por completo? ¿Cómo se vivirá en este puerto dentro de 10, 20, 100 años? Interrogantes que apuntan a implicar pasado y futuro como puntos de apoyo para una intervención sobre la realidad presente.
La iniciativa recibió en 2008 una mención en el concurso internacional “Somos Patrimonio” organizado por el “Convenio Andrés Bello”, pero más importante que los reconocimientos honoríficos, es lo que ha sido posible hacer hasta acá, como siempre, con lo que se tiene a mano. Bailamos acá. Trajimos mesas y sillas. Pollo y cerveza. Llenamos con humo de chorizo la noche del puerto trasnacional. En pleno “conflicto del campo” imprimimos un cartel que dice: Estamos con el mar. Lo ven desde el puente. También fabricamos postales falsas, bolsos de playa y posavasos, souvenires de lucha del Subcomandante Reynaldo. En este lugar, las chicas y chicos del taller de la tarde armaron su propia "cortina forestal", una que en lugar de tapar, le pone marco el paisaje: flores fabricadas con todas las botellas de pvc que andan tiradas por este puerto, camalotes plásticos tan indiferentes a la sospechosa calidad del agua del estuario, como capaces de aguantar mil años de sequía. Cada tanto en este sitio montamos un escenario, invitamos bandas amigas, y cuando eso sucede, no podemos parar de cranear el megaevento por el que seremos recordados para siempre: “ROCK IN RÍA”. Una mañana, a nuestro compañero municipal Rodolfo Díaz se le ocurrió empezar a fotografiar cada una de las especies de pájaros que viven en este humedal. Animalitos con nombres alados como “brasita de fuego” o “picabuey”. Aves migratorias como el chorlito o el pato capuchino que llegan desde otros cielos para anidar a la sombra de las pirámides de Toepfer, Bunge o Cargill, esas dinastías del agronegocio que también alguna vez llegaron desde lejos y ahora despachan buques repletos, grandes como ciudades, pero solitarios como pueblos fantasmas. Mucho se hizo, casi siempre con la conciencia intranquila por todo lo que falta y a veces no está tan a la mano conseguir.
PALAS TOPADORAS VS. PINZAS DE CANGREJO
¿Sombrillas frente a silos y chimeneas? ¿Avistaje de aves entre nubes de granza? ¿Olor a asado llegando hasta la cubierta de un bulk carrier?, en fin, ¿Una rambla justo acá? Sí, porque lo que esa rambla cuestiona es justamente aquella concepción que divide al saber en áreas rígidas de competencia, y a nuestra experiencia de la ciudad en zonas de confinamiento. Una idea de las cosas que tiene por correlato material inmediato el progresivo parcelamiento de Bahía Blanca en sectores definidos por una única función divorciada de su contexto: acá una reserva natural en la que hacemos de cuenta que esas industrias que están en frente no existen, allá museos en donde si se habla de los trabajadores y sus reivindicaciones, mejor pensar que se trata del pasado. Acá una costa cercada con alambre de púa y en el extremo opuesto, los ambientes climatizados del hipermercado, el shopping o el “mall” donde los que pueden, o sea, los que tienen, corren a encerrarse los días de calor.
Lo que nos preguntamos desde esta rambla, cómodamente sentados en reposeras que trajimos de casa, mientras el sol se va y a lo lejos nos saludan los guardias de Toepfer -gente que a esta altura ya nos conoce-, y vemos asomar en el horizonte la proa roja del Excelerate, llegando otra vez hasta nosotros con su carísima carga de gas tropical, es si tal concepción de la ciudad, más allá de sus supuestas virtudes funcionales, colabora en atenuar las ostensibles divisiones sociales que existen entre sus habitantes o si, por el contrario, las genera. Porque lo que las nuevas obras de dragado “profundizan” no es solo el canal principal de la ría, también la separación entre un puerto y un pueblo que, habiendo crecido juntos, hoy apenas parecen compartir el nombre. Lo que con ellas se busca “ensanchar”, a cualquier costo, es el margen de ganancia de enclaves cuya prosperidad, dado el carácter altamente automatizado de su actividad, lejos está de suponer -en serio, muchachos, no importa cuántas pymes subcontratadas cuenten-, la de la gran mayoría de la población.
La Rambla de Arrieta es quizás nuestra última oportunidad de abrir una brecha en el cinturón de concreto que ciñe la costa de Ingeniero White. Pero su desaparición no es solo un problema de los whitenses, sino de Bahía en su conjunto. Hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes que llegaron hasta este país a través del océano, caminamos por esta ciudad como quien recorre Santa Rosa o Alta Gracia. No solo, como se suele decir, Bahía no mira el mar: incluso hace de cuenta que no existe, como si todos esos cargueros taiwaneses, iraníes y chinos hubieran atravesado el desierto sobre carretones para llegar hasta acá. La Rambla de Arrieta no es un delirio, a menos que aceptemos que nuestras expectativas de vivir mejor lo son. El delirio es adoptar como principio de realidad el interés exclusivo de quienes se preparan para hacer con ella grandes negocios.
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domingo, 13 de febrero de 2011
CAMBIÁ LA CABEZA
BOCHO, SABIOLA, BALERO, TESTA, COCO, PIOJERA, MATE, ZAPALLO, CROQUETA, SESERA, MAROTE, MOLLERA, MELÓN…
hueca o dura, de chorlito o de novia, con poco o mucho seso, llena
de caca o pajaritos, se puede tener, perder, sentar, cortar, abrir, quemar, reducir, agachar, levantar, irse de, meter en, dar por, estar de, y hasta usar, muy de vez en cuando, la CABEZA.
FERROWHITE y la SOCIEDAD DE FOMENTO DEL BULEVAR JUAN B. JUSTO te proponen cambiarla, aunque sea por un rato. Por eso te invitamos a participar de la GRAN FIESTA DE CARNAVAL que estamos preparando para el domingo 6 DE MARZO en LA RAMBLA DE ARRIETA, otro sector de la ría que whitenses y bahienses estamos a punto de perder.
¿CÓMO PODÉS PARTICIPAR? Caracterizando una serie de CABEZOTAS que estamos fabricando y entregaremos a pedido*, donde pintar la cara de amigos pero también de enemigos, la facha de cobardes y valientes, héroes y villanos, amos y esclavos, poderosos y humildes, inútiles y necesarios.
¿El carnaval no es la fiesta que pone a las cosas patas para arriba (o sea, cabeza para abajo)?¿NOS AYUDÁS a poner la cabeza en esto?
Llamanos al 4570335 o al 154254329, escribinos a ferrowhite@gmail.com, o visitanos en el museo (Juan B. Justo 3885, Ingeniero White), de lunes a viernes de 9 a 12 hs. OJO, QUE NO FALTA TANTO.
* Claro que si se te ocurre alguna otra idea para ser parte de la fiesta somos todo oídos. ¿Qué gracia tendría que todas las cabezas cambien menos la nuestra?
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miércoles, 9 de febrero de 2011
CONDUCTORES: HOY VINIERON TODOS
En muy poco tiempo ellos van a tener la manija, van a conducir muchas de las locomotoras que ustedes vean circular por esta zona. Mientras, no solamente aprenden lo fundamental de su oficio. Por eso, ayer vinieron 5 de ellos, y hoy se acercó hasta Ferrowhite todo el grupo de aspirantes que hace el curso de conductor de locomotoras en la sede de La Fraternidad, en Ingeniero White, junto a su profesor, Nestor Ibarra.
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martes, 8 de febrero de 2011
ASPIRANTES
Aunque no en esta época del año, es común que Ferrowhite reciba, cada mañana, la visita de alumnos de escuelas, colegios y universidades. La pandilla de la foto, sin embargo, es especial. Ellos son Nicolás Butrón, Marcos Cardoso, Mauricio Correa, Emanuel Raván y Juan Rech. Ninguno es de acá. Llegaron a Ingeniero White desde distintos puntos de la provincia de Buenos Aires para realizar el curso de conductor de locomotoras que se dicta en la seccional local de La Fraternidad. En su mayoría hijos y nietos de ferroviarios, ellos son, como les gusta decir utilizando un término que evoca el lenguaje de sus abuelos, "aspirantes". Su imagen es la punta de rieles de una historia que comenzó hace más de 120 años, la historia de un oficio que es, al mismo tiempo, la de una de las organizaciones gremiales más antiguas del país.
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jueves, 3 de febrero de 2011
SIGUE SIGUIENDO...
Los preparativos del carnaval no se detienen en el museo, ni siquiera en lo más álgido de las vacaciones.
Este viernes 21 de enero se acercaron al museo algunas integrantes de la residencia del “Hospitalito” de Ing. White. Ellas esperaban encontrar una gran jornada comunitaria de elaboración de cabezones, en su lugar, hallaron una piñata, papel de diario y engrudo.

Ana, Cecilia, Ana Paula, Anabela y Ana.
Se dieron maña, cortaron, pegaron, armaron y se ensuciaron. Tomaron mate y charlaron, entre tanto, el cabezón de la residencia les fue quedando. Se fueron con la promesa de volver a terminarlo. Acá las estaremos esperando.

Asi quedó.
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viernes, 7 de enero de 2011
VOS PEGALE EL PAPEL QUE YO LE PONGO EL ENGRUDO
Siguiendo con los preparativos para el carnaval 2011, hoy fuimos a trabajar con los chicos y chicas que asisten a la Escuela de Verano que funciona en la Escuela 21 del barrio Bulevar Juan B. Justo.
¿Qué hicimos? Con piñatas, papeles de diario y de revistas y bastante engrudo, empezamos a armar la estructura de los cabezones que luego los chicos y chicas, con el acompañamiento de las maestras, irán caracterizando hasta dar con los personajes que se imaginan, reales, fantásticos y hasta por qué no un cabezón Huracán.
Al terminar la tarea, nos despedimos hasta febrero, dejando que las cabezas se sequen y que las de los chicos y chicas trabajen en nuevas ideas.
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