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martes, 26 de mayo de 2009

4 HORAS EN 24 SEGUNDOS Y 3000 CARACTERES

El 16 de mayo, durante la última Noche de los Museos de Bahía Blanca y recordando al 1 de Mayo, Ferrowhite se propuso agasajar a quienes trabajaron en los talleres ferroviarios, en la ex usina Gral San Martín y en el puerto, con una noche de tango, teatro documental, sorteos y picada ferroviaria.




La actividad se inició a las 20 hs. con la presentación de ARCHIVO CABALLERO, un documental en vivo, la más reciente producción de Archivo White, el taller de teatro documental que se desarrolla en el museo desde 2006 con el asesoramiento de Vivi Tellas. Tras cuarenta minutos de vida en escena, de ver cómo se materializaba un plano de Puerto Galván con herramientas del depósito del museo, de escuchar la programación de la radio de Comercial con la publicidad del Bar La Colorada y seguir el ritmo de Zapatos rotos de Francis Smith, los asistentes aplaudieron a rabiar a Pedro Caballero, ferroviario, mecánico ajustador en Galpón White y Talleres Maldonado, dj y locutor del Club Puerto Comercial, intérprete de la obra, y a Natalia Martirena, directora de la misma.
Mientras tanto, en el taller, en un escenario levantado tras un miriñaque de locomotora, el maestro Aníbal Vitali interpretaba tango tras tango, algunos a pedido, conversando con la gente, creando un clima especial, como el que supo generar en los talleres Spurr, cuando trabajó como ferroviario y tocaba el bandoneón para sus compañeros. Otro que trabajó en un taller (en su caso Galpón White) y mostró su arte a la concurrencia fue Hugo Llera, que llevó al museo herramientas, relojes, asistentes y palomas. No, Hugo no es mago, es colombófilo, y eso es más o menos lo que estuvo explicando: cómo desde una modesta casa en el Bulevar es posible criar palomas que ganan premios a nivel nacional.
La llegada a las mesas de la abundante picada ferroviaria y los pingüinos con vino blanco y tinto fue recibida con aplausos, los que se redoblaron y alcanzaron el climax con la entrada triunfal y muy celebrada de las empanadas de carne. Momento propicio para recibir a La Puñalada, que caldeó el ambiente con su repertorio de tangos reos y milongas. Como dijo Roberto Orzali “había sed de cultura... y de vino, y bastante hambre también”. Con el arribo de los colectivos de turismo el taller alcanzó el pico de público, alrededor de trescientas cincuenta personas, y se realizó un sorteo de remeras estampadas por el grupo de chicas de la Escuela 21, que martes y miércoles concurren a Ferrowhite para participar del Taller de Vestuario Crítico. En la Noche de los Museos se mostraron, a través del sorteo, las primeras producciones del taller, pero habrá más.
Finalmente, el dúo Mansilla – Canale, guitarra y bandoneón, acompañó a Pedro Marto que cantó un vals y La Cumparsita, mientras algunos visitantes se animaban a sacarle viruta al piso de madera del taller bailándose unos tangos, y otros se acodaban a la barra para probar el vino caliente con canela y jugo de naranja que hizo que nadie se acordara del frío. Tan bien se pasó la noche y tal fue el efecto del vino caliente, que una vez que se bajaron las persianas de Ferrowhite la fiesta siguió en la Casa del Espía con la estrella whitense Sarita Capelletti, que acompañada por Patricia Martínez le dio a la noche el cierre de lujo que se merecía.

miércoles, 7 de mayo de 2008

VESTUARIO DE SUPERVIVENCIA

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Imágenes de la performance en La Casa del Espía, vestuario de supervivencia de Malena Corte en la presentación de Cómo era Bahía Blanca en el futuro. Fotos de Tony Armada.


Tony & Dani Molina

Lula con fondo de la trasnacional cerealera Toepfer, ventana de La Casa del Espía

Lula

Silvana & Lu, comida sintética en forma de pastillas

Perfil de Lu 

Silvana


COMO ERA BAHIA BLANCA EN EL FUTURO: PRIMERAS IMAGENES

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El sábado 26 de abril presentamos el libro de Omar Chauvié, Cómo era Bahía Blanca en el futuro, con música de Después vemos (que tocó con baterista virtual) y palabras alusivas y ajustadas (también por momentos enardecidas) de Mario Ortiz. Hubo vino caliente (navegado, con canela y jugo de naranja, receta aprendida en Chile y nunca olvidada) y vestuario de supervivencia de Malena Corte. Y muchísima gente..

El público a la espera de las palabras de Ortiz

Después Vemos

Mario Ortiz presenta a Chauvié, cita a Huyssen, se ríe de La Nueva Provincia

martes, 27 de febrero de 2007

UN DOMINGO EN EL MUSEO

Es domingo y voy al museo en un colectivo de la línea 504. Cuarenta y cinco minutos de viaje, con la ventanilla abierta, clamando por un poco de aire. La verdad, hubiera preferido quedarme en casa escuchando River – Racing, pero el trabajo llama y ahí vamos. Es que es un domingo horrible, caluroso, con el cielo cubierto y una amenaza de tormenta de esas que hacen indeseable la salida. Y sin embargo, contra toda expectativa, visitas en el museo. No muchas en relación a la media de visitas dominicales, es cierto, pero aún así demasiadas si tenemos en cuenta cómo se presentaba la tarde.

Pedro Marto, elegancia y presencia en la sala de Ferrowhite

Pedro Marto recibe a los visitantes en Ferrowhite. Luce una gorra de guarda aunque nunca trabajó en el ferrocarril. Debe ser uno de los pocos trabajos que no hizo en su vida. Fue barman, sommelier, estibador, hachero, empleado en un circo, en una plantación de manzanas, y así. Fue candidato a concejal por el Partido Intransigente y fundador de la sociedad de fomento del barrio Saladero. De chico trabajó en una película de Armando Bo, y siendo joven fue el mozo personal de Arturo Frondizi cuando el ex presidente, derrocado, estuvo detenido en el sur. Ahora es el anfitrión de Ferrowhite los fines de semana. Él solo es un museo itinerante. 

Dos o tres familias recorren la sala principal, levantan los teléfonos y escuchan los audios con voces ferroviarias, miran las fotos del taller, las herramientas en los bancos azules, el pito del noroeste que cada mañana despertaba a media ciudad anunciando la entrada a los talleres, las vagonetas y sus máquinas de contar la historia.

Carro azul con herramientas, sala de Ferrowhite 

A veces me pregunto qué vienen a buscar los visitantes y qué se llevan tras la recorrida. Obviamente, el museo propone una lectura, pero entre lo que el museo propone y la recepción de la propuesta hay una brecha que hace lugar, afortunadamente, a lo imprevisto. La visita dominical no deja de ser un paseo, relajado y hasta distraído si se quiere. Hay algo de nostalgia, sin duda, ante los objetos que testimonian un mundo, el del ferrocarril, que ya no existe. Hay algo de fetichismo, también, en ese acercamiento. Pero un vínculo se establece: una pareja me pregunta por una foto, hablamos de los balnearios que antes había en Bahía Blanca; más allá un grupo conversa con Pedro. Siempre hay algo para contar: uno que tiene un tío que fue ferroviario, otro que viajaba de chico a White en tren, los que tomaban sol en la playa de Galván, donde hoy está el polo petroquímico, y hasta el que tiene su opinión sobre las privatizaciones, se acuerda del “ramal que para, ramal que cierra” de Menem, y evoca a la madre del ex presidente.
Hay ocasiones en las que quien visita el museo cuenta y uno escucha con atención. Una vez llegó un ex telegrafista con su familia, se sentó frente al telégrafo de una de las salas y se puso a “escribir” mientras me decía, frenético, “vos dictame cualquier cosa y vas a ver lo rápido que te sigo”.


Una historia de cartón pintado, vagonetas transportan máquinas de contar la historia
  
No tengo respuestas para la pregunta que hice más arriba. O tengo, pero provisorias. Pienso, en todo caso, que una búsqueda de respuestas tendría un buen punto de partida en este par de citas de Andreas Huyssen, que recuperaremos en otras entradas:

“... el museo permite (...) negociar y articular una relación con el pasado que es también, siempre, una relación con lo transitorio y con la muerte, la nuestra incluida.”

“... el museo, pues, como sede y campo de pruebas de reflexiones sobre la temporalidad y la subjetividad, la identidad y la alteridad.”


Huyssen Andreas, En busca del futuro perdido, Cultura y memoria en tiempos de globalización, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2002