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martes, 26 de diciembre de 2023

LA HISTORIA DE TALLERES NOROESTE LA SEGUIMOS ESCRIBIENDO



Cuando todavía no habíamos terminado de recoger las esquirlas de los vidrios que estallaron después de la tormenta, vino a visitarnos Sergio Victor Herrera, tornero durante diez años en Talleres Bahía Blanca.

El motivo fue ver cómo seguíamos, después del frustrado encuentro del 16 de diciembre. Pero el encuentro en Ferrowhite abrio la posibilidad de conocer a través de su historia, cómo fueron los últimos años de actividad de los talleres hasta 1993, cómo fue el trabajo durante la gestión de los concesionarios FerroSur Roca hasta 1997; y cómo fue trabajar en Ferrobaires, en los Talleres Maldonado, entre 2003 y 2017.


 

lunes, 1 de marzo de 2021

¡FELIZ DÍA, FERROVIARIOS!

En la foto, trabajadores de los Talleres Bahía Blanca Noroeste, el 13 de diciembre de 1952. (Colección Miguel Cikes).

sábado, 14 de mayo de 2016

DE FIERRO


Un ferroviario, observa Ariel Scolari, no deja de ser ferroviario al final de su día de trabajo. Tampoco, como nos enseñó hoy Mario de Simón, cuando se jubila. Eso es lo que distingue a un ferroviario de un simple empleado del ferrocarril. Su adhesión a una cultura organizacional forjada en un empleo que alguna vez fue "para toda la vida". Como si el tren, además de un medio para alcanzar largas distancias, hubiera terminado por afianzar en este remoto lugar del mundo una manera de concebir las cosas a largo plazo. Dominar la desmesura de un país en formación requirió del esfuerzo sostenido de varias generaciones de ferroviarios. Los compañeros que volvieron a verse las caras esta tarde saben, de algún modo, que forman parte de ese linaje. ¿Eso los vuelve anacrónicos? Nosotros preferimos pensar que los convierte en una suerte de amenaza. Su mera presencia vital desmiente los dogmas de un presente volátil orientado, por norma, al rédito más o menos inmediato. Los jubilaron a la fuerza, rifaron sus herramientas, demolieron sus lugares de trabajo, y sin embargo, estos hombres aún son ferroviarios. Así se presentan. Décadas de abandono y destrato han sido incapaces de disolver su identidad como grupo, su conciencia de ser actores relevantes de una historia que va más allá de ellos mismos, y que nos abarca, lo sepamos o no.



De Simón se acuerda de un capataz del aserradero hincha fanático de Arturo Toscanini. ¿Tenía oído para el sentimental Verdi una persona que se pasaba la vida con la oreja pegada el bramido brutal de una sierra, meta maquinar rollizos? Claro que sí. Es más, Mario no olvida que aquel capataz solía comparar a los Talleres con una gran orquesta. La imagen alude a la necesidad de concertar la acción de un contingente tan numeroso como heterogéneo. En boca de Mario es un elogio para las personas que tuvo a su cargo -muchos de ellos artesanos virtuosos-, y a la vez, una manera elegante de señalar su delicado lugar como jefe dentro de aquella estructura. Porque tampoco hubiera habido ferrocarriles sin Toscaninis a cargo. Si los Talleres eran un organismo de funcionamiento más o menos armónico, dicha armonía no surgía de la nada. Por el contrario, era el resultado de una negociación intrincada entre realidad y reglamentos. Una negociación subordinada, por otra parte, a un contexto político de permanente peripecia. Con el paso de los años, hubo que cambiar de partituras, lidiar con instrumentos que envejecían, cubrir vacantes que no tenían reemplazo, y sin embargo, como los músicos del Titanic, los trabajadores de Talleres encontraron la manera de hacer sonar la melodía ferroviaria lo mejor que se pudo hasta la caída obligada del telón.



En el relato amable de Mario, en su pintura sin lamentos de un espacio que ya no existe, sedimenta esa historia plagada de vaivenes. La extensa trayectoria de los Talleres Bahía Blanca Noroeste se relaciona con la de una Argentina sometida a lo que los economistas llaman en su jerga "restricción externa", es decir, al déficit crónico derivado de tener que importar y sostener tecnologías creadas en otros lugares del planeta. La capacidad de los Talleres para reparar o reponer todo lo que se rompía testimonia acerca del ingenio y el potencial de sus trabajadores pero, al mismo tiempo, habla de las limitaciones que, con variantes, afronta el desarrollo industrial de la nación desde entonces hasta ahora. Así como ningún proyecto de industrialización genuina hubiera sido capaz de menospreciar su capacidad instalada, Talleres no hacía otra cosa que mantener el gran mecanismo de la agroexportación en marcha. Era el suplemento industrial necesario para que una economía basada en la producción primaria continuara, como hoy, en lo suyo.



¿El pasado de estos hombres desaparece junto con las paredes demolidas? El encuentro de hace un rato dificulta una respuesta taxativa. Cuando "todo lo sólido se desvanece en el aire", aún queda en el aire el relato compartido, las múltiples voces a través de las que una experiencia, con sus aciertos y errores, va en busca del porvenir.

viernes, 13 de mayo de 2016

VUELVE A SONAR EL SILBATO


Mañana, a las cinco de la tarde, vuelve a sonar el silbato. Los inmensos Talleres Bahía Blanca Noroeste se ponen otra vez en marcha ahí donde no hay cierre ni desmantelamiento que valga: en la memoria de Mario de Simón, último jefe del taller, un ferroviario DE FIERRO.

lunes, 9 de mayo de 2016

MATERIALES PARA UNA BIOGRAFÍA


Vuelve De Fierro. En mayo, Mario de Simón, último jefe de los Talleres Bahía Blanca Noroeste charla con Ana Miravalles y Ariel Scolari, y juntos recorren pasado y presente del trabajo ferroviario a través de los objetos del museo.

Los Talleres Bahía Blanca Noroeste fueron una pieza clave de la infraestructura logística de la región. La mayoría de los vagones que durante más de 100 años llegaron a puerto -de las chatas a las tolvas graneras, de los vagones fruteros a los de cargas paletizadas-, pasaron por Talleres para su reparación o reconstrucción completa. Mario de Simón trabajó en ellos durante 43 años, y fue su jefe entre 1982 y 1993. El último antes de la privatización, el vaciamiento y el posterior desguace.

Sellado tras su cierre, el destino de estos Talleres convoca sin embargo cuestiones pendientes: ¿Qué rol puede cumplir el ferrocarril, a más de 20 años de las privatizaciones, a más de 30 del retorno de la democracia, en el desarrollo económico de la nación y en el mejoramiento de la vida de sus habitantes?

martes, 30 de junio de 2015

MONTAJE


Acompañamos a Jorge Moyano al Parque Noroeste. La tarea: devolverle al último galpón en pie de los Talleres ferroviarios Bahía Blanca Noroeste el nombre que tuvo y perdió con todo lo demás: MONTAJE. Un término que define tanto lo que se hizo allí durante cien años (armar y desarmar locomotoras y vagones) como el procedimiento seguido para formar esta palabra a partir de recombinar enormes letras de chapa. Letras recuperadas de la fachada de otro taller, distinto y a la vez cercano, "Luis Reale e Hijos", que Jorge trajo al museo y pintó junto a las chicas y chicos de nuestro taller "PRENDE".









viernes, 26 de junio de 2015

jueves, 25 de junio de 2015

AL PIE DE LA LETRA

"LUIS REALE e Hijos" se leía hasta hace poco sobre la fachada del taller en ruinas ubicado en Avenida Colón al 700. Un taller privado dedicado a la rectificación de automóviles cuyo personal y actividades supo estar vinculado a la tornería de los Talleres ferroviarios Bahía Blanca Noroeste. Jorge Moyano recuperó esas enormes letras de chapa y las trajo a Ferrowhite, donde trabajamos para restaurarlas junto a las chicas y chicos de ¡PRENDE!. Ahora la idea de Jorge es emplazar estas letras, recombinadas, sobre el último galpón en pie de los Talleres Noroeste, y así unir "dos lugares cargados de significado". Dos espacios de trabajo cuya historia pasará a formar parte del naciente Parque Noroeste.






miércoles, 25 de junio de 2014

OCHOCIENTOS SETENTA Y UNO


Hoy, justo antes de que empiece el partido de la selección, terminamos de incorporar a la base de datos de nuestro archivo los 871 nombres y apellidos de quienes ingresaron en Talleres Bahía Blanca Noroeste entre fines de 1955 y 1992, gracias a la donación, luego de la publicación de "Los talleres invisibles", del libro número 6 de registro de personal de los Talleres, un documento que a esta altura dábamos por perdido. 871 vidas, algunas conocidas, muchas otras por conocer, que representan otras tantas maneras de contar, pero también de seguir, con esta historia.

lunes, 9 de junio de 2014

PUNTO DE PARTIDA

El viernes pasado presentamos "Los talleres invisibles. Una historia de los Talleres Bahía Blanca Noroeste." en el Centro Histórico Cultural de la Universidad Nacional del Sur. Poner unos cuantos libros, gruesos como ladrillos, arriba la mesa, no da por concluida esta historia. Establece, por el contrario, un nuevo punto de partida. Entre esta presentación y aquella que realizamos en Ferrowhite a fines de 2013, pasó de todo. A los talleres, o a lo que queda de ellos, los siguieron demoliendo, pero también avanzó el trabajo de los vecinos en la constitución del Parque Noroeste, muchos trabajadores que todavía no conocíamos se acercaron al museo, apareció nueva documentación sobre la construcción de la subestación eléctrica y la instalación del torno polaco -obras realizadas poco antes del cierre de Talleres que desmienten toda idea de lineal decadencia-, Carlos Barros nos trajo la inmensa pantalla de una de las lámparas que iluminaban el galpón de herrería, y nos llegó, de sorpresa, el libro de registro de personal número 6, con información detallada sobre los trabajadores ingresados entre 1955 y 1989. Por eso esta presentación, que contó con las palabras de nuestro amigo Héctor Guerreiro y música de Waldo Graf, fue casi el preanuncio de una nueva edición, ampliada, del libro, que no tardará en volver a juntarnos.



miércoles, 4 de junio de 2014

HISTORIA Y DEMOLICIÓN



Ana Miravalles y Roberto Peñacorada, entrevistados por Nexo en lo que queda de los Talleres ferroviarios Bahía Blanca Noroeste, en diciembre de 2013.

martes, 3 de junio de 2014

DE RONDEAU AL 900 A RONDEAU 29


La entrada a los Talleres Bahía Blanca Noroeste estaba ubicada en calle Rondeau al 900. El próximo viernes 6 de junio, nos vamos a tan sólo nueve cuadras de allí para presentar en el Centro Histórico Cultural de la Universidad Nacional del Sur, "Los Talleres Invisibles", el libro que Ana Miravalles escribió sobre la historia de este establecimiento ferroviario, el más grande de la región, con la colaboración de muchos de los ferroviarios que trabajaron en ese lugar.

martes, 11 de marzo de 2014

LECTOR IN FABULA


El domingo vino de visita Horacio Schieda. Con un ejemplar de "Los talleres invisibles" bajo el brazo, nos contó esta historia que le contaba su abuelo Mariano, trabajador de los Talleres Bahía Blanca Noroeste.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

LOS TALLERES LEGIBLES

En Ferrowhite presentamos "Los talleres invisibles. Una historia de los Talleres Bahía Blanca Noroeste". El sábado 7, con música de La Puñalada y palabras introductorias de Fabiana Tolcachier, compartimos la tarde con un montón de amigos, entre ellos, muchos de los ferroviarios que dieron una mano en la elaboración de este libro.



¡Atentos! Ahí vienen De Simón y Peñacorada, Corvatta y Suanes, Lucas y Boccaccini, Foresi y Danei... Pasaron veinte años y estos hombres todavía se saludan por el apellido. Al que fue jefe lo siguen tratando como tal, aún si ahora todos se abrazan y ríen juntos. Los Talleres son también ese vínculo, cierto orden de relaciones más difícil de demoler que las propias paredes que le dieron sostén. Reconstruir esa trama es en parte el tema pero también la condición de posibilidad de este libro.

Para comprender cómo funcionaron los Talleres Bahía Blanca Noroeste, qué rol cumplieron en el desarrollo del ferrocarril y el puerto, en la historia de la ciudad y de la región, hubo que poner a su "maquinaria humana" otra vez en marcha. Reconectarla en el ir y venir de innumerables encuentros. Llegarse hasta la casa del capataz y la del peón, visitar con ellos las ruinas menguantes de la herrería, del galpón de montaje o del plantel de estopa, y recibir a todos en el museo con un mate tan amargo como algún que otro pasaje de esta historia.

En el diálogo, a veces polémico, con ese "sujeto plural" que, contra de toda idealización nostálgica o combativa, no garantizó nunca la homogeneidad de intereses de sus integrantes, pero que todavía parece ser capaz de mediar entre sus inevitables diferencias, fueron tomando forma las páginas que ahora empiezan a circular entre ustedes. También el abrazo del sábado y el nosotros precario de la presente crónica.


Sellado tras su cierre, el destino de los Talleres convoca sin embargo cuestiones abiertas: ¿Qué rol cumple, a 20 años de las privatizaciones, a 30 del retorno de la democracia, nuestro sistema de transportes en el desarrollo económico de la nación y en el mejoramiento de la vida de sus habitantes? O si se prefiere un interrogante más preciso y urgente: ¿Qué lugar le cabe a la industria ferroviaria nacional, a su capacidad instalada aún existente, en los actuales planes estatales de reacondicionamiento de las líneas de trenes? Desde luego, la historia de estos Talleres que permanecieron tanto tiempo apartados del interés público, no será a partir de ahora perfectamente nítida o evidente. Pero este libro tal vez colabore en la tarea de reconfigurar el juego de luces y de sombras que dificulta aún hoy ligar su trayectoria al futuro común.


 


lunes, 2 de diciembre de 2013

LOS TALLERES INVISIBLES

El sábado 7 de diciembre, a las 18:30 hs., presentamos "Los talleres invisibles", libro en el que Ana Miravalles elabora una historia de los Talleres Bahía Blanca Noroeste con la ayuda imprescindible de muchos de los ferroviarios que trabajaron allí.
 


Los Talleres Bahía Blanca Noroeste fueron una pieza clave de la infraestructura logística de nuestra región. La mayoría de los vagones que durante más de 100 años llegaron a puerto -de las chatas a las tolvas graneras, de los vagones fruteros a los de cargas paletizadas-, pasaron por Talleres para su reparación o reconstrucción completa. Y sin embargo, a pesar de sus dimensiones, a pesar de la complejidad de las tareas que allí se realizaban, los Talleres parecen haber permanecido la mayor parte del tiempo apartados del interés público, opacados tal vez por la opulencia del trigo, la lana, las manzanas o el polietileno que su actividad ponía a circular. Quién sabe si su invisibilización no colaboró para que, luego de ser privatizados en 1992, sus trabajadores fueran despedidos, y sus instalaciones vaciadas, vandalizadas y poco a poco demolidas, no sólo sin que nadie se hiciera cargo, casi sin que nadie se diera cuenta.

Es curioso, pero cuando los ferroviarios hablan de estos talleres no hablan sólo de vías y galpones, como si todos esos "fierros", hoy oxidados, tomaran tangible algo aún más grande y complejo que un simple medio de transporte. A menudo, cuando los ferroviarios conversan sobre trenes suelen estar hablando, al mismo tiempo, del país. La historia del ferropuerto es la historia de cómo se pensó, discutió, peleó el lugar de nuestra ciudad y de la nación entera en la división internacional del trabajo. ¿Exportación de bienes primarios? ¿Industrialización sustitutiva? ¿Industrialización orientada a la exportación con valor agregado? Cada una de estas cuestiones, que así enunciadas suenan tan generales, atravesaron la historia de los Talleres, se tradujeron, puertas adentro, en discusiones y en acciones muy concretas, relacionadas con el tipo de trabajos que en ellos se cumplían, con las características y la organización de los centenares de obreros destinados a atenderlos, y con los conflictos derivados de los vaivenes económicos y políticos de todo un siglo.

Para algunos, el ferrocarril es sinónimo de nostalgia por una época dorada. Tras ese paraíso perdido en un pasado ideal, se oculta la historia palpable de una ciudad en la que el funcionamiento de este y otros establecimientos ferroviarios estuvo intrínsecamente relacionado con la organización de clubes, de sociedades de fomento, de cooperativas y sindicatos. En ese vínculo se fundamenta el derecho de tantos vecinos a reclamar hoy por el sector que los Talleres ocupaban. Este libro documenta ese proceso extenso, pero al mismo tiempo, en el trabajo compartido de reconstruirlo, vuelve audibles las voces, no siempre coincidentes, de aquellos que lo sostuvieron. Cuando Carlos Barros llega al museo portando orgulloso un medidor de potencia; cuando Roberto Peñacorada nos entrega los planos de una locomotora como si del mapa de un tesoro se tratase; o cuando Mario de Simón llama desde larga distancia para pasarnos el dato de ese tornero que convendría entrevistar, queda claro que los Talleres Bahía Blanca Noroeste ya no existen, pero también que el edificio humano que los sostenía aún sigue en pie.

martes, 26 de noviembre de 2013

LOS TALLERES INTERMINABLES


El libro "Los talleres invisibles: una historia de los Talleres Ferroviarios Bahía Blanca Noroeste" está en la imprenta, y ya es imposible agregar nada, ni media coma.

El domingo vino Abel Suanes, fundidor que trabajó en Talleres entre 1947 y 1979, y nos estuvo contando varios detalles más sobre cómo era el trabajo en su sección. De esto también nos hemos de seguir enriqueciendo todos, de todas estas cosas: encuentros, testimonios, fotos posteriores a la publicación. El libro es un nuevo punto de partida que nos permite avanzar, pensar con más detalle algunos aspectos que solo es posible considerar cuando ya otras cuestiones están más o menos despejadas.

domingo, 17 de noviembre de 2013

EL LEGAJO QUE SE SALVO DEL FUEGO

Como si de algún modo esta historia pudiera tener un final feliz.... Hace siete años empecé a indagar sobre la historia de los Talleres Noroeste partiendo de una anécdota que me contó Ricardo Schettini: que todos los legajos de personal del taller habían sido incinerados en el horno de la herrería en el momento en el que los talleres eran transferidos a manos privadas.

El jueves pasado fui a entrevistar a Venicio Andreocci (1938) quien se retiró como supervisor de montaje en Talleres Bahía Blanca en 1991, después de 38 años de trabajo. Durante la conversación, lo primero que recuerda Venicio es que el día que llevaban en carretillas los legajos al horno de la herrería, un compañero le avisó que por allí estaba el suyo, y que así logró rescatarlo de las llamas.



Y de pronto ahí estaban, delante mío, los exámenes de ingreso, las solicitudes de vacantes, los famosos "expliques", las actas por accidentes, los certificados de nacimientos y defunciones, los documentos que acreditaban ascensos, reclamos, todo junto abrochado en ese legajo, testimonio de la trayectoria laboral de Venicio pero también de esa inmensa maquinaria administrativa que fue reducida a cenizas.

Mañana va a imprenta el libro "Los talleres invisibles: una historia de los Talleres Ferroviarios Bahía Blanca Noroeste", y lógicamente, de las historias que me contó Venicio, de sus exquisitas maquetas, de su cordialidad y la de su señora, ya no voy a poder hablar en el texto, pero muchos otros trabajadores podrán leer en esas páginas su propia versión de los hechos.

Un libro no es más que una etapa en un proceso de búsqueda, un intento de sistematización y reflexión sobre la información recabada, es decir, un "legajo" permanentemente incompleto porque, claro, la historia nunca puede darse por cerrada. Bienvenidas entonces las próximas entrevistas, y las discusiones y las revisiones que seguirán, a partir de ahora.

viernes, 29 de junio de 2012

TRAS EL RASTRO DE LA LOCOMOTORA GRÚA

Con motivo del XII Congreso Panamericano de Ferrocarriles, celebrado en Bs. As. en 1968, las autoridades de la empresa Ferrocarriles Argentinos decidieron exponer en la estación Retiro vehículos ferroviarios de antigua data.



Por esa razón se dispuso el traslado de la grúa C9, radiada (circa 1954) en Ingeniero White, a la ciudad de Buenos Aires. Para eso se dispuso su reacondicionamiento en los Talleres Bahía Blanca Noroeste que a la sazón estaban bajo la jefatura del ingeniero Luis Domenech y Mario de Simón como segundo jefe.

La C9 era una locomotora grúa de rodado 0-4-0 fabricada por Dübs para el Ferrocarril Sud en 1891.
Tenía tanques de agua laterales y un bunker para carbón, un tejadillo sobre la plataforma protegía al maquinista.

La locomotora podía usarse, en el servicio ordinario, como máquina para maniobras. La grúa levantaba su carga, giraba con ella y la soltaba en cualquier punto del círculo que describía. También podía mantener la carga suspendida mientras la locomotora estaba en marcha.

Esta grúa después de la exposición mencionada quedó abandonada por años hasta que el Ferroclub Argentino la rescató de la chatarra encontrándose actualmente en el Centro de Preservación Escalada, a la espera de una futura restauración.




Publicado por Héctor Guerreiro en Caminos de hierro en Bahía Blanca
Fuentes: La Nueva Provincia (año 1968), libro de diagramas del Ferrocarril Sud, datos aportados por Ricardo Campbell, archivo museo Ferrowhite, archivo personal de H.G.

Nota: luego de publicada esta entrada, nos escribe Mario De Simón.
"He visto en el blog del museo una mención a la loc. C9, máquina de maniobras del taller en lo referido al movimiento de locs. a vapor. Es volver a vivir esos momentos de mucho trajinar llevando y trasladando. Lo veo a don Pedro Lamoth de maquinista, siempre con la pipa, Petrini como ayudante, cuando se llevaron la loc. del taller , filmó canal 7. Ahora recuerdo que hace bastante tiempo, un señor que estaba en una estación de servicio donde yo guardaba el auto en la calle Belgrano, me comentó que con la C9 montaron las columnas de la Estación Sud. Recuerdos que fluyen." 

martes, 19 de junio de 2012

PIEZAS ESTRELLA


Hace unos días se incorporó a la muestra del museo este aparato del que en principio solo conocíamos la procedencia: Talleres Bahía Blanca Noroeste. Esta mañana estuvo de visita Sebastián Pacella (Chieti, 1924) quien trabajó en TBBNO entre 1945 y 1986, y nos contó:

Esta es una soldadora rotativa, habia tres en talleres de estas, y habia de las otras que eran monofasicas, algunas, o eklectricos fijos, con esto se soldaban los cilindros de las locomotoras, se parchaban algunos o se hacían directamente, los que había con rajaduras? de mucha potencia. Se usaban en talleres, era una soldadora de más potencia

Después volvió a explicarnos cómo fue que en su sección se armó el camion de bomberos que se usaba en los talleres (y que es una de las piezas estrellas de la muestra de Ferrowhite)

Y finalmente, cuando vio el famoso "pito del noroeste", dijo entusiasmado: "ese también lo hice yo, cuando estaba Agostini de encargado de la caldera fija, en los talleres".