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lunes, 2 de enero de 2017

LA PREGUNTA INFINITA



No digamos que se acaba, porque es mentira. Acá la pregunta por lo que hacemos es infinita, y cuando parece que se cierra, que se agota, justo en ese momento se vuelve a abrir. Desde hace tiempo venimos buscándole la vuelta a las visitas educativas: cómo reformular nuestro rol de “guías”, cómo activar el cuerpo además de caminar, ver y escuchar, cómo encontrar nuevos modos de diálogo con las chicas y chicos que cada semana llegan hasta acá. Y en eso estamos.

Pero como acá también el tiempo es un bien escaso, este año intentamos la difícil tarea de pensar sobre la práctica en el mientras tanto de la práctica. En los huecos que nos quedaban entre visita y visita, generamos un espacio de formación interna para sistematizar esa reflexión, experimentar otras maneras de moverse por el museo taller y actualizar las preguntas que tal vez están en sus cimientos. Qué es un tren y qué es un trabajador fueron las consignas que ordenaron ese trabajo que algunas mañanas nos hizo abrir todas las puertas y persianas del museo para poner en marcha un tren a soga y otras nos llevó a discutir sobre el momento en que una actividad cualquiera (como barrer o pelar una manzana) se convierte en un trabajo o hasta qué punto un laburo logra marcar no sólo el cuerpo sino también el carácter de quien trabaja.

Contraparte del ejercicio teórico, durante las visitas pusimos a prueba algunas de las ideas o intuiciones que fueron apareciendo para ver cómo reaccionaban con lo que ya hacíamos y con lo que tenemos a disposición en el museo. Nos pusimos el mameluco y acondicionamos un par de valijas con algunos materiales (muestras de cereales en preformas de botellas, cangrejos disecados, trenes y barcos de madera) que llevamos durante el recorrido por si se presenta la ocasión de sacarlos a escena. Mameluco y valija se volvieron las herramientas que permiten que nos presentemos como trabajadoras de este museo y aludir al mundo del trabajo en este ferropuerto, a la vez que habilitan la dimensión del viaje, porque al fin y al cabo hacer una visita a un museo supone de alguna manera viajar. Estos viajes, a su vez, significaron que pudiéramos acompañar los cambios que se llevaron a cabo este año en la muestra del museo, al ponerlos en diálogo con nuestrxs pasajerxs.

El viaje por este lugar contiene tantas estaciones como cosas te despierten curiosidad. Desde este año dejamos “El granero del mundo” parcialmente armado en el SUM para ver si jugando comprendemos cómo es que llega y adónde va a parar todo el cereal que circula por el puerto. Otras, formamos trenes de pasajeros detrás de la locomotora manicera, fuimos hasta el taller Prende a fabricar boletos, contar historias fantásticas y tomar la leche. Y si la mañana estaba linda, disfrutamos de la sombra en las unidades básicas del esparcimiento en la Rambla de Arrieta mientras imaginábamos para qué servirían esos aisladores eléctricos que de lejos parecen torres de platos apilados. Hicimos paradas en los bancos de durmientes para relatar historias del puerto y de la playita del castillo. Subimos a la vieja garita de seguridad de la usina reconvertida en avistadero para mirar el mar más allá del alambrado y llevarnos una panorámica de todo lo que convive con esta usina desguazada.

A lo largo de todos estos meses, pasaron por acá cientos de niñxs, chicxs, jóvenes y abuelxs de muchos barrios de la ciudad y de localidades de la región que nos movieron las estanterías. Ahora ellxs que entraron en el receso estival, en el museo aprovechamos para seguir metiendo la cuchara y revolviendo este asunto de las visitas, a ver si podemos modificar algo del menú para cuando en marzo nos vuelvan a llamar.


jueves, 8 de diciembre de 2016

GIROS


En este museo las mañanas de los jueves se llenan de olor a café. Es que cada jueves, sin falta, llega el colectivo de “Caminos culturales”, un programa de PAMI que invita a jubilados de toda la ciudad a conocer los museos de White, y de yapa, a compartir un rico desayuno. En realidad, el café con leche y la torta son una excusa. El preámbulo para una ceremonia que subvierte la lógica ordinaria con la que se “dan” visitas “guiadas”. Porque ¿Qué le vas a contar sobre la historia del trabajo a un laburante de toda la vida? Mejor escucharlo.

Así que eso hicimos. En lugar de perorar alrededor de las cosas, pusimos a girar los objetos en torno a nuestros invitados. Recuperamos una vieja mesa giratoria y la llenamos con bártulos de lo más variados. Cada jueves la mesa da vueltas como el cabezal de un pasacasete que rebobina. Hay algo hipnótico en su movimiento que nos impide quitarle los ojos de encima. En la campana de cristal de nuestro depósito, los objetos portan etiquetas con coordenadas de batalla naval: G-1-2: picadora de carne; K-6-1: radio, B-2-5: canasto de maquinista. Pero los giros rompen con cualquier pretensión de ubicación fija. Ahí viene el teléfono gris a disco, más atrás el farol de guarda... allá van la regla y la botella de cognac… ya se aleja el canasto y el cartel de la estación Garro. Las cosas en tránsito nos ponen en trance:



Yo soy Rosalía. “Mi madre trabajaba en la CAP y salía de trabajar a las 2 de la tarde y nosotras preparadas ya para ir al balneario de Galván. Vivíamos a tres cuadras de Noroeste, de la estación, íbamos ahí. Me acuerdo que un día llegamos y había una tormenta y justo que bajamos del tren, que había una bajada para ir a playa, se larga a llover, ¡unos trrruenos! Menos mal que el tren venía de vuelta de acá, de White, iba de vuelta a Galván y nos subimos de vuelta. Tanto correr para ir y después… Nosotros veníamos a pasar toda la tarde. Traíamos una canasta, la malla, unas galletitas, yo no era muy grande, tendría 12 años, ¿y sabés lo que traíamos?, mate cocido con leche y pan con paté”.

Yo soy Norberto. “Voy a hablar de la máquina de picar, como buen carnicero. Soy hijo de carnicero. Era tanta pobreza que ¿sabés qué picaban con una más grande que esa? El corazón de la vaca. El corazón de la vaca parece de plástico, entonces para salir por acá, patina, porque uno que está en la casa no la hace afilar como el carnicero, entonces mi mamá le ponía pedazos de pan duro para que corriera, después lo apretaba y salía. Comprábamos un corazón grande y hacíamos albóndigas, carne picada.”


Yo soy Ángela. “Vivo en Bahía Blanca pero soy nativa de Coronel Dorrego y el farol me hace recordar cuando íbamos con mi padre y hermanos a ver la llegada del tren, porque ahí llegaba un señor, Chimino, que era comisionista, hacía Tandil- Bahía Blanca y nos traía paquetes de nuestro tío que vivía en Tandil. Y además el señor Aldea, que vendía los diarios y revistas en Dorrego, iba a la estación a recibir los paquetes de todo lo que él compraba para que después los habitantes de Dorrego pudiéramos comprarlo. Iba mucha gente a ver la llegada del tren.”

Yo soy Mabel. “Sobre el cognac, no, porque en mi casa no había eso, pero sí, mis papás tenían un tambo y a la madrugada había que ir al tambo, y en verano solían ordeñar 1000, 1200 vacas, no era una. Nosotros nos abrigábamos, los cuatro hermanos mayores y mi mamá nos ponía un caramelo y sino un terrón de azúcar, azúcar que venía en bolsa, y nos ponía en el mate porque nos daba mate a todos iguales, un chorrito de alcohol en el terrón de azúcar, dentro del mate y ese era el calor que teníamos para ir al corral a ordeñar, nos calentaba el cuerpo. Y yo que era la que maneaba las vacas, cuando había tanto frío, la vaca se echaba y yo me sentaba en la ubre de la vaca, me acurrucaba en la verija de la vaca y ahí me quedaba hasta que los demás, mi padre y hermanos ordeñaban, ese era el calor que tenía yo.”


Nos gusta pensar que los objetos que están sobre la mesa no valen sólo por la calidad de sus materiales, de su factura o de su diseño, sino también -y sobre todo- por las historias que convocan. Sin embargo, los recuerdos no son todos iguales. ¿Será posible esbozar una tipología que vincule a estos objetos con los procesos mnémicos que inspiran?

Objetos de lo cotidiano que despiertan la gestualidad de su uso: cómo había que agarrar la alcuza para llenar de querosén el calentador, cuánta paciencia había que ejercitar para pulir con ceniza el metal hasta sacarle brillo o hasta dónde habrá tenido que meter el dedo Juan Carlos para que la picadora se lo cortara.

Objetos del rebusque que traen a la memoria la vez que Pedro, a falta de embudo, cortó el pico de una botella de vidrio y se lo agregó a la picadora para poder embutir los chorizos, de los sellos de “LENGUA” o “MATEMÁTICA” que Inés fabricó para hacer los boletines a sus alumnos, o de las ingeniosas recetas que inventaban muchas madres para hacer rendir la poca carne.

Objetos del deseo, como la radio que Lilian siempre quiso tener, tanto que cuando se casó, “fue lo primero que mi marido me regaló”. Objetos que portan enigmas, como “qué llevaba en su canasto el guarda del tren” o “cómo hacían en los radioteatros para meter tantos caballos adentro de este pequeño aparato”.



Además de evocar recuerdos, cada pieza es susceptible de ligar las trayectorias personales en ese tejido más amplio que llamamos historia colectiva. En este museo público, una llave de boca de hierro, con la inscripción Made in England, no es sólo una llave de ajuste, sino también un vector de la memoria compartida. Las cosas dan tantas vueltas como vueltas tiene la vida.

miércoles, 9 de marzo de 2016

jueves, 17 de diciembre de 2015

LOS CAMINOS DE LA VIDA



Durante la segunda mitad de 2015 recibimos la visita de Centros de Jubilados de toda la ciudad. Cada jueves, vecinos de Cerri, Maldonado, Vista Alegre, Villa Serra, Grünbein, Loma Paraguaya, Puertas del Sur, Colón, Villa Cerrito, Villa Delfina, Villa Muñiz, Don Bosco, Nuevo Horizonte, Abertano Quiroga... llegaron hasta White para recorrer y desayunar en el Museo del Puerto y Ferrowhite.

La iniciativa forma parte del programa “Caminos Culturales” que organiza PAMI bajo la idea de que la salud de los más grandes no solo tiene que ver con la atención médica, que salir, por ejemplo, a disfrutar de la ciudad en la que se vive también hace a una vida saludable.



Muchas de estas personas se acercaban el museo por primera vez. Y sin embargo, casi todo les resultaba familiar. Las bolsas de arpillera “tan parecidas a las que tenía que remendar cuando vivía en Copetonas”; el banco de estación “que se parece a ese en el que me senté cuando me puse de novia”, o el puente La Niña, “ese mismo que cruzaba para venir a pescar pejerreyes en la playita de la usina”. De repente los visitantes sabían más del museo que nosotros mismos, los recorridos se convertían en charlas y el guía dejaba por fin de parlotear para empezar a escuchar un poco.

Escuchar a Enrique y a su esposa María Iris, que aún conservan el acento chileno. Primero vino él. Trabajó en el valle del Río Negro y en el 57’ llegó a Bahía Blanca. Tiempo después fue a buscar a su señora, estuvieron 5 años acá y retornaron a Chile. Pero se volvieron a venir.

O a Rosenda, que hace mucho partió a Jacobacci junto a un marido ferroviario. Volvió a principios de los 90, con tres hijas y otra en camino. “Él vino a dejarme”, cuenta. Entonces empezó a hacer panes y rosquitas que vendía casa por casa. Recorrió barrios y barrios en bicicleta. Hoy camina con bastón.

O a Teresa, que en los ‘80 entró al Departamento de Vías y Obras del ferrocarril. Parte de su trabajo consistía en hacer copias de planos con un producto sulfúrico que había que exponer al sol. “La gente de YPF ya usaba fotocopiadora en ese entonces, pero en el ferrocarril no”. Ahora tiene EPOC, aunque nunca fumó.

Historias como estas se bajan, cada jueves, del colectivo, y antes de volver a subir, se sacan mil fotos, se toman un café con leche, y por ahí, hasta terminan cantando, los brazos en alto, los dedos en V.

domingo, 10 de mayo de 2015

¡MUSEÓLOGOS DEL MUNDO, UNÍOS!


El sábado vinieron de visita los miembros del Laboratorio TyPA de Gestión en Museos 2014. Juntos, pusimos las salas de Ferrowhite bajo el microscopio, aprendimos lo que pesa la historia ferroviaria cuando se lleva una llave de locomotora encima, y compartimos un vermut con la barra de amigos de cada fin de semana.

martes, 26 de agosto de 2014

VISITAS INVERNALES

A través de la Dirección de Adultos Mayores de la Municipalidad de Bahía Blanca, vinieron a conocer La Casa del Espía y el museo taller los Centros de Jubilados de Loma Paraguaya y Villa Resia, y el Centro de Jubilados Cono Sur, ubicado en Blandengues 745.



viernes, 11 de julio de 2014

"LOS QUE MANEJÁBAMOS LOS TRENES ERAMOS NOSOTROS"

El domingo pasado estuvo en el museo Fabio Adrover (1965), que fue señalero durante varios años hasta la privatizacion de los ferrocarriles. Estuvimos conversando sobre cómo funcionaban las señales, la cabina de Juan Molina (que tenía el piso de parquet tan brillante que Toledo te hacía poner patines), el sistema del aparato staff y varias cosas más. Este es solo un minuto de la conversación que tuvimos en una de las salas del museo:

martes, 11 de marzo de 2014

LECTOR IN FABULA


El domingo vino de visita Horacio Schieda. Con un ejemplar de "Los talleres invisibles" bajo el brazo, nos contó esta historia que le contaba su abuelo Mariano, trabajador de los Talleres Bahía Blanca Noroeste.

viernes, 7 de febrero de 2014

CRISTIAN




Reynaldo Merlino, Analía Bernardi, Cristian Peralta y Nicolás Testoni, foto de Héctor Guerreiro.

Hoy nos visitó Cristian Peralta. Cuando este blog arrancó, allá por 2007, Cristian se iba a vivir a España, luego de dedicar no horas, sino años de trabajo extra a este lugar. Ferrowhite hubiera sido muy distinto sin Cristian. Tal vez ni siquiera hubiera sido. Reencontrarnos con él ayuda a tomar conciencia de lo hecho, y envión para lo mucho que queda por hacer.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA MAÑANA MÁS TRANQUILA DEL AÑO

Los días de semana en este museo son casi todos días de escuela. Por eso, acá en Ferrowhite, la del Día del Maestro es una de las mañanas más tranquilas del año. Hoy que todos se quedaron en casa, aprovechamos el rato para publicar algunas fotos de los chicos que nos visitan y agradecer el trabajo de los docentes que los acompañan.




jueves, 25 de julio de 2013

CÓMO SUENA LA PLACA

Ayer llegaron de visita los chicos del barrio "La Placa" de Mayor Buratovich. Acá se encontraron con Fernando Zwenger en plenos preparativos para "Sonamos", el taller de ritmos industriales que ponemos en marcha el próximo sábado 27, a las 4 de la tarde. Juntos, los chicos y Fernando descubrieron que los Bancatutti, esos banquitos que fabricamos con placas fenólicas que trajo la marea, suenan muy parecido a un bongó. Un ratito duró el ritmo, pero nos quedó una sonrisa que viene durando hasta acá.

lunes, 10 de junio de 2013

HISTORIA Y TERRITORIO


El sábado la visita por el museo arrancó en Bahía Blanca, más precisamente frente al galpón de montaje de los Talleres Bahía Blanca Noroeste. Junto a los alumnos de la Cátedra de Historia del Arte y la Cultura de la UNS y su profesora Diana Ribas, recorrimos los talleres, el Mercado Victoria, el puente Colón y el "barrio inglés" tratando de conocer sobre el terreno la historia de nuestra ciudad en su cambiante relación con eso que llamamos el ferropuerto.

viernes, 14 de diciembre de 2012

¡UF!

Queridos Padres, Profesores, Alumnos: terminan las clases y en Ferrowhite nos da gusto confirmar que estamos fritos, fundidos, cansados hasta la médula, pero contentos. Porque cada visita escolar a este museo es cualquier cosa menos un paseo apacible al borde de la ría. Pasar por el museo taller invita a convertir el guardapolvo en un mameluco, a sudar la gota gorda en el acto de comprender que el pasado pasa pero también pesa, y huele, y mancha, para después, sí, comerse un sanguchito abajo de los pinos magníficos del parque de la usina.

Fueron meses intensos, trajinados por pibas y pibes que llegaron un poco de todos lados, y que acá hicieron de todo un poco. Muy bien 10 felicitado para los que se animaron a meter las manos en el barro del zanjón de la usina, para los que armaron ferrocarriles y elevadores con bidones de agua y botellas de leche, para los que se quemaron las pestañas calculando las cifras de (des)empleo que dejó la “reforma del Estado” en los años 90, y para los que cerraron bien fuerte los ojos intentando imaginar al castillo del puerto por fin recuperado. Juntos aprendimos que ferrocarril y modelo agroexportador, inmigración e identidad nacional, industrialización sustitutiva y privatizaciones, son “contenidos curriculares” a descubrir en un grano de trigo, en un torno de cuatro toneladas o en un casco amarillo que nos trajo la marea.

Párrafo aparte para los amigos que ponen el obrador de su memoria cada día en funcionamiento. Con puntualidad sarmientina, Pedro Caballero estuvo siempre ahí para levantarle la tapa a su cajón de herramientas, para contar historias de trenes que caminan solos y convertirse él mismo en un hombre locomotora. Con fotos de la fábrica Gorbatto, un pañuelos bataraz y un par de agujas que dan miedo, Ida Muhamed y Pedro Marto explicaron cómo era el trabajo con las bolsas de cereal, desde que la arpillera paquistaní pasaba por la máquina de coser hasta que la bolsa era despanzurrada de un tajo certero en las entrañas mismas del elevador. Si hasta Roberto Orzali se animó a volver a escena con una versión de bolsillo de “Flying Fish” para ser comparado por la crítica escolarizada, ovación mediante, con el mismísimo Cipriano, personaje de la obra de teatro “La isla desierta” de Roberto Arlt.


¿Queda algo en el tintero? Este año las visitas fueron una oportunidad para reflexionar, precisamente, sobre la “función educativa” del museo. Qué tipo de actividades llevamos adelante, cómo se articulan con la labor en el aula, desde qué perspectivas trabajamos y con qué materiales contamos una, muchas historias, fueron algunas de las preguntas que nos hicimos junto a María Botero, miembro del CECA (Committe for Education and Cultural Action) y los estudiantes de las cátedras de Historia del Arte y la Cultura, y de Problemas del Conocimiento Histórico de la UNS. Con los coordinadores de turismo egresados del Centro de Formación Profesional 401 y los estudiantes del Profesorado de nivel inicial del Instituto Avanza, abordamos cuestiones relacionadas con el patrimonio urbano y la “ciudad educadora”. Finalmente, y recordando eso de que “el museo empieza afuera”, intercambiamos información y opiniones con los miembros de la Asociación de Guías de Turismo de Bahía Blanca y la Dirección de Turismo de la Municipalidad, sobre los recorridos, por vías, empedrados y rutas pavimentadas, que unen a este museo con el resto de la bahía.

Vaya entonces nuestro reconocimiento a los que se acercaron hasta este confín de la ciudad y se arremangaron.

A los docentes y guías:

Fernanda - Karina Magnelli - Noelia Rodríguez y Candela - Melisa - Cecilia Lagos - Lucrecia- Adrián - Silvia Mossman- Daniela Talamonti - Maura Granito - Jorgelina Tripolatti y Norma Bustamante - Nancy Rivas - Marina Carletti y Guadalupe Neubauer - Andrea Etcheverry, Mercedes Palloto, Patricia Jorge – Fernanda - María Gracia Parigiani- Nicolás Fernández Vicente - Agustín Hernandorena - Patricia Curcio - Mónica Girolimini y Analía Castía - Analía Luzarreta - Marina Di Meglio - Oscar Benítez - Silvia Samé – Paulina - Sarita Cappelletti - Leonardo Diez - Ana Mónica González - María Gracia Parigiani - Fabiana González y Diana Ribas - María José - Noelia Rodríguez - Daniel Ducos - Alejandra Vega - Yanel Martín- Diana Ribas - Marita Baleix - Andrea Pasquaré y Lorena Montero - Diego Herlein - Cristian Yánez - Adriana García - Natalia Guarda - Cintia - María Botero.

Y a los grupos e instituciones:

Jardín 905, Ing White – Salas de 4 y 5 años, Jardín 916- Salas de 3 y 4 años, Jardín Nº 932, Bulevar Juan B. Justo – Multisalas del jardín Antón Pirulero –
Mamás cuidadoras “Bambi” de Villa Rosario- Encuentro de Mamás cuidadoras “Noroeste”, “Grillito” y “Los Cerritos” - 1º Grado, Colegio Rosario Vera Peñaloza- 5º Grado, Escuela de Pedro Luro- 4º Grado Escuela Nº 78 – 6º Año, Escuela Nº 57 – 5º Grado, Colegio San Cayetano – 5º y 6º Grado, Escuela 21, Bulevar Juan B. Justo – 2º grado, Colegio Diego Thompson - Escuela 509 - 5º Año Colegio Sarmiento, Ing. White- 2º Año, Escuela de Comercio, UNS - 1º Año ESB, EMUNS – 1º Año ESB, Escuela Nº 21- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 302- 4º Año, Escuela Secundaria Nº 5- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 44 – 4º y 5º Año Escuela Secundaria Nº 16, Barrio Cooperación II- Escuela Secundaria de Monte Hermoso- 5º Año Escuela media Nº 8- 5º Año Escuela Media Nº 6 – 1º Año, Escuela Técnica Nº 3- 6º Año Colegio Victoria Ocampo – 6º Año Colegio de Saavedra – 4º Año, Escuela Nº3 de Tornquist – 6º Año, Colegio La Asunción – 3º Año, Escuela Secundaria Nº 317 – 4º Año, Escuela Secundaria Nº 338 – 4º y 5º año, Escuela Media Nº 11 de Villa Rosas – 3º Año ESB Nº 341 de Sánchez Elías – 3º y 4º Año, Colegio Diego Thompson – 1º Año Escuela Secundaria Nº 318, Villa Delfina – Sala de 5 años del Jardín y 2º Año Polimodal, EMUNS- Programa Envión de Stella Maris – Orquesta Escuela de Ing. White – Orquesta Escuela de Villa La Angostura – Centro Cultural “El rincón” de Va. Delfina – Centro de Formación Profesional 401, Ing. White – Cátedra de Historia del Arte y de la cultura, UNS - Profesorado Nivel Inicial del Instituto Avanza – Cátedra Problemas del conocimiento histórico, UNS-.

A todos, ¡Muchas gracias y hasta la próxima!


[Durante 2012 las visitas a Ferrowhite estuvieron a cargo de Analía Bernardi, Emilce Heredia Chaz, Carla Volonterio y Ana Miravalles].

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL MUSEO EMPIEZA AFUERA, ALLÁ ARRIBA, BIEN ALTO


Martes 27. Las chicas y chicos de sala rosa y sala celeste del Jardín de Infantes 932 del Bulevar Juan B. Justo remontan barriletes en el parque de la usina.

lunes, 13 de agosto de 2012

90-60-90

Las visitas escolares no paran ni con la helada. Con la vuelta a clases, recibimos a los alumnos de 2º año de la Escuela de Comercio de la UNS. Cuatro cursos, acompañados por las profesoras Patricia Jorge, Mercedes Paloto y Andrea Etcheverry, que vienen estudiando el proceso de reforma del estado iniciado durante el primer gobierno de Carlos Menem.

Con los chicos recorrimos el parque del castillo para descubrir cómo las privatizaciones transformaron el espacio portuario: la constitución de Ingeniero White como un "puerto autónomo", la llegada de empresas transnacionales dedicadas a la exportación granera y a la producción petroquímica, el desguace de la usina General San Martín, el cercado del frente costero y el cierre de espacios de recreo como la playita del castillo, fueron algunos de los temas que guiaron nuestra excursión por La Rambla de Arrieta.

La entrada al museo estuvo marcada por una observación de Pedro Caballero: para entender lo que pasó en los noventa quizás haya que ir más atrás. Pedro contó una vez más cómo era trabajar en el Galpón de Locomotoras de Ingeniero White y señaló que la destrucción de los trenes no comenzó en los años 90’ sino que desde los 60’ se aplicaron medidas que nos terminaron dejando “en pampa y la vía”.

                                   

Estas visitas fueron una buena oportunidad para transformar a El Mecano de la Marea, el juego de construcción que estrenamos durante las vacaciones, en un útil de estudio. 63 botellas de aquarius sirvieron para improvisar una maqueta del Elevador Central con la que los chicos empezaron a hacerse una idea de los volúmenes que se manejan en este puerto. Usando como soporte la balsa de bidones, representamos la extensión de la red vial y de la red ferroviaria (hoy por hoy 70.000 km de carreteras contra 20.000 de vías).

También comparamos estadísticas de exportación de 1969 y de 2011 para advertir, por ejemplo, que hace 43 años el principal producto que salía por Ingeniero White era el trigo en tanto hoy, por lejos, es la soja. Y nos llamó la atención que el volúmen total de los granos exportados aumentó muchísimo, de un millón y medio a ocho millones de toneladas, en tanto la mano de obra empleada en la operatoria portuaria disminuyó drásticamente. Cosas que te dejan pensando mientras suena la bocina del colectivo que señala el retorno al aula.

jueves, 21 de junio de 2012

NO DEJES QUE TU COCO VACILE


¡Novedad! Este fin de semana, la Casa del Espía abre sus puertas también el sábado para recibir a los Coordinadores de Turismo del Centro de Formación Profesional 401. Los temas: industria y turismo y el turismo como industria. Además, nuestras anfitrionas Analía Bernardi y Carla Volonterio demuestran que su pasión por la historia no está reñida con la cocina e invitan a todos con sabrosa torta de coco.

jueves, 24 de mayo de 2012

PONER EL HOMBRO


Doce años tenía el "Gringo" Juárez cuando dejó la escuela para empezar a trabajar en la estiba como embolsador. Casi la misma edad que hoy tiene Juan, el protagonista de esta foto. Hace un par de semanas vinieron a Ferrowhite los alumnos de 5º y 6º año de la Escuela 21 del Bulevar Juan B. Justo, el barrio que vió crecer a Juárez y a tantos como él que más pronto que tarde tuvieron que cambiar el guardapolvo por las bombachas de campo y el pañuelo bataraz.

Junto a los chicos recorrimos la Rambla de Arrieta para hablar de la "ruta del cereal" y de sus transformaciones a lo largo del tiempo. Es decir, de los modos en que el grano ha sido cultivado, cosechado, almacenado, transportado y vuelto a acopiar en el intrincado camino que va del surco a la bodega de los barcos. Una ruta en la que, de la infancia del "Gringo" hasta hoy, casi todo cambió al compás de la historia argentina. Tanto que en un principio esta ¨ruta¨ no era ruta sino una vía, y hoy por hoy no es solo "cereal" sino también, y sobre todo, soja lo que transita por ella.


Del transporte en bolsas de arpillera a la carga a granel, de las chatas a los vagones tolva, de Inglaterra a China, del Ferrocarril Sud a la estatal Junta Nacional de Granos, y de la Junta a las trasnacionales Bunge, Toepfer, Dreyfus o Cargill, los pibes se preguntan si allá en el centro de la ciudad estarán enterados de todo lo que pasó y pasa en y por el Bulevar, un barrio que, atrapado entre camiones, trenes y buques de ultramar, limita con casi todo el mundo.


Alguien dice por ahí que "las buenas preguntas escolares son como los piojos": pican y se contagian de una cabeza a la otra para complicarles el día a madres, padres y docentes. Por eso ayer fuimos nosotros los que salimos de visita. Mordidos por el interrogante, remontamos las cinco cuadras (una de asfalto, cuatro de tierra) que separan al museo de la escuela. Nos fuimos a la 21 con una bolsa de arpillera al hombro, claro que rellena de goma espuma en lugar de esos 60 o 70 kilos de grano que el "Gringo" aprendió a levantar hasta con los dientes. 5º y 6º, junto a las docentes Jorgelina y Norma, se preparan para participar de la Feria de Ciencias que se llevará a cabo en julio en la Escuela Media nº 3 de Vieytes y Bravard. La idea es mostrar algo de todo esto que venimos conversando, así que nos pidieron una mano. "Poner el hombro", ya que se trata de grano y estiba. En eso estamos.

jueves, 17 de mayo de 2012

DEL PASADO AL PORVENIR


El martes nos visitaron los alumnos de 6to año del Colegio Presidente Sarmiento de Ingeniero White. El tema del recorrido por Ferrowhite y La Rambla de Arrieta fue el proceso de privatizaciones en el ferrocarril y el puerto en los años noventa, pensado en sus continuidades y cambios, a más de diez años de la crisis de 2001. 

Pochy Acosta, Victorio Campestrin y Gabi Vecchietti, del grupo Salvemos al Castillo, aprovecharon para contarles a los pibes acerca de la historia de la usina General San Martín y de la movida que encaran junto al museo para recuperar este edificio. Una excursión por el pasado con la mirada puesta en el porvernir.

lunes, 16 de abril de 2012

UN MAR DE COSAS





Ferrowhite invita a alumnxs y docentes de todos los niveles a indagar en la historia de Bahía Blanca más allá del margen blanco de los libros de historia. Les proponemos pensar la ciudad con los pies sobre la tierra. O mejor, en el barro de la ría.

Será cuestión de aguzar los sentidos y perder el miedo a meter la pata para descubrir cómo los cambios en la producción fueron modificando tanto el paisaje que nos rodea, como nuestras maneras de trabajar y de disfrutar del tiempo libre.

Dos propuestas dos:

LA ARQUEOLOGÍA DE LA MAREA
Las aguas de la ría no son justamente cristalinas, pero su opacidad oculta tanto como deja ver. En esa sopa oscura flotan hilos de tanza, pinzas de cangrejo, granos de soja, pellets de polietileno… ¿Y si el barro de la ría fuera un inmenso archivo en busca de su intérprete? Este año vamos a convertirnos en arqueólogos de la marea para que, en cada hallazgo minúsculo, podamos dar cuenta de los procesos económicos, sociales y ambientales que afectan nuestra vida.

UN IMPERIO CON PIES DE BARRO

Acá, en White, la palabra marea alude no solo al movimiento del mar, sino además al extenso territorio que el vaivén del agua afecta. Sobre ese suelo inestable se levantan, sin embargo, las arquitecturas monumentales que sostienen desde hace más de un siglo la economía de agroexportación y, más recientemente, la actividad petroquímica. Explorar la Rambla es sumergirse en un panorama en movimiento. Les proponemos caminar alrededor del castillo para investigar el lazo que une lo inmenso a lo pequeño, y el pasado remoto al presente inmediato. Pongamos un grano de trigo en perspectiva con los elevadores “más grandes de Sudamérica”. Sigamos el camino de las usinas: de la inglesa, levantada en 1908, a la Central Piedra Buena, iniciada durante la última dictadura militar, pasando por la usina del castillo, inaugurada en 1932. Comparemos el muelle de los elevadores de chapa, instalado por el Ferrocarril Sud en 1907, con el muelle que ahí al lado, y ahora mismo, construye la trasnacional de agronegocios Toepfer.


Visitas: de lunes a viernes de 9 a 12:30 hs.
Ferrowhite, Juan B. Justo 3885, Ingeniero White / Tel. 4570335 . Más detalles sobre las visitas acá

domingo, 11 de diciembre de 2011

ANTES DEL ÚLTIMO TIMBRE

Va terminando el año escolar. En las aulas se rinden los últimos exámenes, se promedian las notas, se despide el calendario. Sin embargo, en este museo, cuya visita a veces es un punto en un módulo de una materia, quedan algunas cuestiones en el tintero. Preguntas pendientes que nos llevamos a marzo por lo difíciles de contestar, y que compartimos con ustedes para ver si entre todos podemos intentar una respuesta. "¿Qué pasó con el movimiento obrero en los años 90’?", "¿Por qué no hay más tren a Punta Alta?", "¿Por qué se desguazó el castillo y no se lo dejó como museo?", "¿Para qué se lo puede usar?" 
  

Estas son algunas de las preguntas que los pequeños amigos y amigas visitantes, nos ‘formularon’ en mañanas frías o de calor húmedo, lluviosas o de extrema sequía, en las que recorrimos este museo y el espacio que lo circunda. Interrogantes más que interesantes para intentar comprender qué, cómo, por qué y para qué pasó lo que pasó con los bienes, con la historia social de los trabajadores y con el patrimonio ferroportuario de la ciudad (y del país).   




Pero ojo, en la hora y media o dos que dura el paseo, también tuvimos tiempo de conocer la Rambla de Arrieta, de contar la historia del espía y de pispear por las puertas del castillo. Jugamos a ser estibadores y ferroviarios por un rato, vimos andar a los trenes de la maqueta Ferrocarril Pago Chico, escribimos y dejamos mensajes en las preformas de botellas. Y en las visitas de noviembre, hasta cantamos y bailamos al ritmo del piano mágico de Julián Zabaloy.





Por eso, antes de que terminen las clases y de que la vorágine de fin de año nos pase por encima, queremos agradecer a Pedro Caballero (con sus 59 años de egresado de la escuela primaria) por estar siempre dispuesto a enseñar las herramientas de su cajón, a Héctor Guerreiro por hacer funcionar su ferrocarril en miniatura, a Julián Zabaloy por venir a mostrar cómo funciona una pianola y a Diego Herlein de la oficina de Turismo por coordinar algunos de estos encuentros. 
  
También queremos agradecer y saludar a las y los docentes que hicieron un hueco en la programación anual de sus materias para estos encuentros. Ellos son: Mariela, Sandra Rosetti, Jorgelina, Graciela Parro, Estela y Silvia Mossman, Rodrigo García, Marisa Cesa, Yanel Martínez y Andrés Pinassi, Sandra, Diana Ribas, Gabriela Rodríguez, Adriana Díaz y Alicia Arancibia, Mónica, Yesica y Verónica, Natalia, Andrea Pasquaré, Nicolás Ferrari, Juan Pablo Sogni, Patricia Jorge, Mercedes Palotto y Andrea Echeverri, Lía, Leticia Hernández y Mónica Icasto, Romina Marte, Carola Rodríguez, Martín, Virginia Mendoza, Verónica Hoch, Nicolás Ciarnello, Marcelo André, Leticia García, Luciana Spinsanti, Marcelo Castillo, Paulina Carrano, Natalia Maza, Liliana, Mariana Iriarte, María del Carmen, Lorena Montero y Marta, Analía Luzarreta, Marisa Faggioli, Rosana Catervi, Matilda Rousil y Daniela Gimenez, Maura Granito y María Gracia Parigiani.   




Y muy especialmente, a quienes pusieron el cuerpo, la cabeza, los músculos y las inquietudes: los niños y niñas, chicas y chicos, adolescentes y jóvenes del Jardín 946, de 5º Año del Victoria Ocampo, de 9º año de la Escuela 21, de 4º y 6º grado de la Escuela 78, del Instituto de Periodismo, de 7º año de las EMUNS, del Curso de Coordinadores de Turismo del Centro de Formación Profesional Nº 401, de la Escuela de Cabildo, de la Cátedra de Historia del Arte y de la Cultura de la UNS, del 1º año del Mosconi, de los cinco cursos de 2º año de la Técnica de Azara, Scouts y Guías de Cnel. Estoma, San Antonio de Padua y San Roque, de los tres 4º grado de la Escuela 69, de la Cátedra de Problemas del Conocimiento Histórico de la UNS, de los tres 2º año de la Escuela de Comercio de la UNS, de la Casa del Niño de Villa Rosas, de la Escuela 512, de 5º Año de Indio Rico, de la Escuela Media 3 de Tornquist, del Programa Envión de Spurr, de 4º y 5º año de la ESB 6 de El Relincho, Cnel. Suárez, del Jardín Puerto Infancia, del Colegio San Cayetano, de 6º año de la Escuela Técnica de Gral. Roca, del Colegio Universidad de La Pampa, de la Escuela Media 2 de Sierra de la Ventana, de 6º año del Colegio Sarmiento, de la ESB Nº 1 de Tornquist, de 1º año de ESB Nº 10, de la Escuela de Arroyo Corto, de los dos cursos de 6º grado del Victoria Ocampo, de 5º grado de la Escuela 52 de Villa Serra, de la Media 2 de Villa Mitre, de 5º año y de los dos cursos de 4º año de la Media 8, de 2º año de la Escuela de Agricultura y Ganadería, de la Cátedra de Preservación del Patrimonio de la UNS, de 3º de la ESB 325, de los dos cursos de 5º grado del Colegio San Cayetano y de 7º grado de la Escuela 21. A todos ellos, de nuevo, GRACIAS y ¡hasta el año que viene! 

Ana, Analía, Emilce y Carla