jueves, 31 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: ESTACIÓN SPURR

La Estación Spurr se encuentra ubicada a mitad de camino entre las estaciones Bahía Blanca Sud e Ingeniero White. Fue habilitada en diciembre de 1909 y se la utilizó casi exclusivamente para el tránsito de pasajeros, sirviendo principalmente a los vecinos de Villa Rosas que trabajaban en el puerto de Ingeniero White.



El edificio definitivo de la estación, habilitado en 1928 (con anterioridad existía una construcción precaria), fue levantado con ladrillos comunes revocados. La cubierta del techo es de tejas francesas. La planta presenta forma de letra L, ya que la vivienda del jefe sobresale con respecto al resto de la edificación.

La casa está edificada en dos niveles o plantas, en el nivel inferior encontramos la cocina, comedor y recepción, y en el nivel superior los dormitorios. La fachada de la estación que mira hacia las vías presenta una cubierta de estructura metálica y chapas de asbesto cemento que servían de protección a los pasajeros.

Uno de los detalles característicos de Spurr es el puente metálico sobre las vías que vincula ambas plataformas, único en su tipo en la ciudad. Sobre el andén de la vía ascendente, vemos un refugio con muros de material y techo de estructura de madera con cubierta de chapa galvanizada. También sobresalen en el conjunto las palmeras plantadas en los canteros de la fachada que da sobre la calle de acceso.

La estación toma su nombre del marino D. Federico Spurr, que inició su carrera a bordo del buque “25 de Mayo”, actuando más tarde en la campaña del Paraguay. Spurr realizó exploraciones en el Río Negro, desempeñó diversas comisiones técnicas en el país y en el extranjero, y fue el iniciador del servicio de Sub-Prefecturas. Por haber acompañado al Gral. Mitre en la revolución político-militar de 1874, fue dado de baja, dedicándose entonces a la marina mercante, hasta que se le reincorporó. Falleció en Buenos Aires el 23 de Junio de 1893.

En proximidades de la Estación Spurr fue construida en 1927, un año antes que el edificio de la estación, esta cabina de señales, que gobierna un empalme de vías instalado también por aquella fecha.

Publicado por Hector Guerreiro en Caminos de hierro en Bahía Blanca.

miércoles, 30 de enero de 2013

50 PIES DE CALADO

(Click para agrandar)

Junto a los bahienses, los neoyorquinos, los neuquinos o los londinenses que el verano trae hasta este museo, llegan también las visitas desde la ría. La diferencia inmediata entre estos y aquellos visitantes es que mientras los adultos "de afuera" entran por el portón de adelante, los chicos "de acá" suelen hacerlo por encima de los cercos o por debajo de los alambrados que quedan atrás, luego de atravesar un territorio que, aunque les está expresamente vedado, continúan sobreentendiendo como propio. Ese andar casi clandestino por un puerto que no es un país extranjero pero a veces se le parece, resulta, paradójicamente, parte constitutiva de su ser "de acá". Las aguas de la Rambla de Arrieta no son muy profundas, pero ahí donde los pasos de estos pibes dan sin saberlo con las huellas borradas de sus padres y abuelos, la rambla se vuelve honda (y compleja) en el tiempo.

martes, 29 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: ESTACIÓN INGENIERO WHITE

Sobre los dos edificios de la desaparecida Estación White, antes llamada El Puerto, y sobre la trayectoria del ingeniero del que recibió -por orden del mismísimo General Roca- su segundo nombre, nos cuenta Héctor Guerreiro en esta entrada publicada en Caminos de hierro en Bahía Blanca.



El presidente Roca, por decreto del 19 de junio de 1899, cambió el nombre de la estación “El Puerto” por el de “Ingeniero White” en homenaje al ingeniero Guillermo White. 

El edificio para pasajeros originario de la estación, inaugurado con la llegada del tren a nuestra zona en 1884, se encontraba mal ubicado, entre medio de las vías. Por otra parte, quedaba apartado con respecto al muelle y pronto fue insuficiente para el movimiento cada día mayor de cargas y pasajeros. Por esa razón fue aprobada por el Gobierno Nacional, el 02 de marzo de 1900, la construcción de una nueva estación, 560 metros más al sur de la anterior (cercana al muelle de hierro). 


La nueva estación fue construída en madera y chapa en pocos meses y funcionó durante nueve décadas, hasta que un incendio la destruyó completamente, el 22 de diciembre de 1991.


A principios de 1900, el tránsito de pasajeros entre Bahía Blanca y El Puerto, era considerable, dado que el ferrocarril transportaba a los obreros a sus ocupaciones diarias en los muelles. Por otra parte, se cargaba, en especial para Buenos Aires (Estación Plaza Constitución), corvina, pescadilla, pejerrey, camarones y langostinos, en vagones acondicionados para ese tipo de carga.

El Ferrocarril Sud (FCS) levantó además una gran cantidad de galpones, arrendados a particulares, conectados a la red ferroviaria a través de desvíos. Hacia el año 1922 ocupaban estas instalaciones las siguientes empresas:

Louis Dreyfus y Cía., cereales
Industrias Reunidas Matarazzo, cereales
Juan y José Drysdale corralón de maderas y maquinarias agrícolas.
Duprat, Agirrezabala y Cía, corralón de maderas y artículos de ferretería
P. A. Hardcastle, corralón de maderas, aserradero, máquinas agrícolas, molinos, etc.
Wilson Sons y Co. Ltd., carbón.
Cory Brothers y Cía. Ltd., carbón
Huni y Wormser Ltd., cereales, maquinarias, etc.
Gonzalez Villar y Cía, artículos de almacén.
The Anglo Argentine Iron Company Ltd., hierro y chapas galvanizadas.
Sanday y Cía, cereales
Pampa Grain Company Ltd., cereales
Vitalini y Pedemonte, cereales y maquinaria limpieza
H. Ford y Cía. Ltd. , cereales
Mignaquy y Cía. Ltd. (Texas Oil Co.) nafta y kerosene.
West Indian Oil Co., nafta y kerosene.
Francisco D´Hers y Cía., cereales
Sociedad General de Exportación S.A., cereales.
Dr. M. Silva D´Herbil, cereales
Cadec (Cía. Argentina de Comercio S.A.), cereales
Weil Hnos. y Cía., cereales
Juan Calcarami, cereales
International Harvester Company, maquinarias agrícolas.
E. A. Bunge y J. Born Ltda. S.A., cereales (con desvío particular fuera del terreno del FCS) 


El FCS contaba, en White, con una amplia playa de maniobras, habiendo llegado a recibir en un día 788 vagones. Disponía de 4 máquinas de maniobras para atender la recepción y formación de los trenes durante las 24 horas. En un día de mucho tráfico llegaban en promedio 28 trenes y salían 20.

Disponía para el almacenaje de cereales un galpón de 190 x 31 metros., frente al edificio de pasajeros de la estación, con capacidad para 20.000 toneladas En el marco de las obras realizadas, se colocaron varios kms. de desvíos en la playa, se ampliaron los talleres, se realizó la construcción de un gran galpón para máquinas y playa para locomotoras.

Además, fue construída una gran colonia para el personal de tracción.


"MÁS CRIOLLO QUE EL ZAPALLO"

En cierta oportunidad un periodista le preguntó al ingeniero Guillermo White si era de nacionalidad inglesa, a lo que éste contestó: “soy más criollo que el zapallo”.

White nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 27 de junio de 1844. Sus padres fueron Allien White, también nativo de Dolores (de padre norteamericano), y Juana Brunel, de nacionalidad uruguaya. Guillermo White fue uno de los primeros ingenieros civiles argentinos, egresado de la Universidad de Buenos Aires, primera promoción de 1870 (el ingeniero Huergo fue el primer graduado en esta promoción, White, el quinto).

El ingeniero White fue una figura clave para el proyecto de la "generación del 80" que diseñó, tren, telégrafo y fusil mediante, la Argentina agroexportadora. Hasta 1875 trabajó como Ingeniero Principal del Ferrocarril Oeste, un año después fue nombrado Presidente de la Oficina de Ingenieros Nacionales, cargo que desempeñó por 10 años. En 1886 fue nombrado Representante del Ferrocarril Buenos Aires a Rosario hasta su fusión con el F.C. Central Argentino. Fue también Representante de la compañía Dock Sur de Buenos Aires, desde su fundación y de la Empresa de Tranvías Ciudad de Buenos Aires, hasta su fusión con la empresa Anglo Argentina. En mayo de 1886, el Directorio del Ferrocarril Sud lo designó para ocupar una de las vocalías de su Comisión Local (en Buenos Aires) que presidió a partir del siguiente año. Durante 30 años desempeñó ese puesto. Entre otras iniciativas de este ingeniero se cuenta la prolongación de la línea ferroviaria de Bahía Blanca hasta la confluencia de los ríos Negro y Neuquén, obra que le valió el homenaje otorgado por Roca al rebautizar con su nombre la estación "El Puerto".

White actuó además en círculos docentes y científicos. Fue miembro de la Academia de Ciencias Exactas y Naturales, desde su fundación hasta 1904, año en que presentó su renuncia, nombrándoselo académico honorario. Durante el período 1896 – 1899 ocupó la presidencia del Centro Nacional de Ingenieros, institución que lo designó socio de honor. Fue por muchos años miembro de la Sociedad Científica Argentina, institución que llegó a presidir, y formó parte, desde 1875, del Instituto Civil de Londres. En el año 1917 se retiró a la vida privada. Guillermo White falleció en Mar del Plata, el 11 de febrero de 1926.

La Estación White reconstruída por uno de sus empleados, Ernesto "Pupi" Micucci.

miércoles, 23 de enero de 2013

VERANO CAMIONERO (2)


El misterio de las cámaras de camión nos envuelve por completo.

lunes, 21 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: LA ESTACIÓN SUD

La estación cabecera del Ferrocarril Sud (FCS) en Bahía Blanca no siempre fue la que hoy conocemos. En esta entrada, nuestro amigo Héctor Guerreiro resume parte de sus 127 años de historia.

El primer edificio construido para la Estación Sud era sencillo si lo comparamos con el actual. Levantado en el año 1883, constaba de una sola planta rectangular, con muros de ladrillo a la vista, y puertas y ventanas de madera. Una cubierta de tejas a cuatro aguas remataba en cuatro chimeneas, construidas también en ladrillo.

El acceso desde la calle estaba protegido por un alero, y por sobre este, un remate triangular (gablete) contenía un reloj. Del lado de las vías y a lo largo del edificio, un amplio y singular techado cobijaba a los viajeros de las inclemencias del tiempo.



Para quienes no conocen Bahía Blanca, cabe aclarar que la Estación Sud se encuentra ubicada en la Avda. Cerri Nº 750, entre los pasos a nivel de las calles Darwin y Falucho, a 10 cuadras de la plaza Rivadavia, centro cívico de la ciudad. El edificio que aún hoy se mantiene en pie comenzó a construirse en el año 1909. Decía al respecto la Revista Comercial de Bahía Blanca, de octubre de 1909:

“De sorprendente puede calificarse la noticia de que el ferrocarril del Sud a empezado ya los trabajos para levantar la nueva estación, tantas veces reclamada que ya se había desesperado de conseguirla. Pero todo llega en este mundo y le tocó el turno al viejo edificio, de desaparecer, para dejar lugar a otro que esté más en consonancia con las funciones que tiene que desempeñar. Puesta a hacer las cosas, la empresa del Sud las hará bien, como conviene a su inmenso capital y a la importancia que en sus ingresos anuales representa Bahía Blanca.”

Para su construcción, según la crónica, se aprovecharon parte de los muros del edificio anterior.
En la planta baja el acceso, amplio, central, comunica directamente con la plataforma 1. A la derecha de esta entrada se encuentran las escaleras del paso bajo nivel (túnel) que accede a las plataformas 2 y 3, y además están las boleterías; a la izquierda está el acceso a la planta alta y más adelante una sala de espera. En esta planta hay otros locales que se usaron como sala de espera para señoras, con baño, y oficina del jefe y telégrafo; sobre estos locales y los anteriores se proyecta la planta alta con las oficinas de tráfico y casa particular del jefe de estación.


Las alas laterales, sin planta alta, eran utilizadas para equipajes, encomiendas, guardas, farolería, confitería y sanitarios para hombres. El edificio está separado de la calle por una amplia playa de estacionamiento, cercada por un muro con rejas y sus accesos limitados con amplios portones de hierro, uno para entrada y otro para salida, convenientemente señaladas. Originariamente esta playa era de adoquines de granito, hoy se encuentra pavimentada con hormigón.

La nueva edificación dejó de lado el ladrillo visto para ser terminada en revoque (imitación piedra lisa), los techos son de pizarra y de chapa galvanizada. En la parte superior de la zona central de la fachada, sobre el acceso, está ubicado el reloj. Además sobre este frente hay un gran alero de protección construido en acero y vidrio. Un amplio tinglado con una imponente estructura metálica, cubre las vías principales y parcialmente las plataformas 1, 2 y 3, en tanto que unos techados más bajos protegen las plataformas que miran hacia el paso a nivel de calle Falucho. En contraste, las plataformas que miran hacia el paso a nivel de Darwin están al descubierto.


En 1911 continuaban los trabajos de ampliación en la estación:

“Siguen con actividad los trabajos de ampliación y arreglo en la estación local del F.C.S. El edificio en la forma que ha sido reconstruído determina una nota apreciable de arquitectura que tendrá más saliente relieve así que se termine por completo la construcción de la reja que lo circunda y el pavimento de asfalto que comprenderá el amplio espacio que queda entre la mencionada verja y la estación misma. Una vez que estén terminadas las plataformas que se construyen paralelas al andén la estación local del Sud será tan amplia y cómoda como las mejores que existen en los F.F.C.C. del país.” (Diario Bahía Blanca, del sábado 01 de julio de 1911).

Estadísticas del FCS indican que en 1930 entraban y salían 2.500 pasajeros diarios con los trenes locales y cerca de 700 con los trenes generales. El desgaste de los mosaicos en el acceso principal de la estación da fe del intenso tránsito.


También era intenso el recibo y despacho de mercaderías para el consumo de la población. Mencionamos a continuación los principales tráficos y su procedencia o destino por aquellos años:

Verdura: proveniente de La Plata, Dolores, Tres Arroyos, Olavarría, Allen y Cipolletti.
Leche: de Dufaur, Tornquist, Argerich, Mascota, Calderón y Corta.
Pescado: de Ing.White, Pto. Belgrano y Mar del Plata.
Queso: de Tandil, Fulton, Suarez y Muñoz.
Fruta: de Plaza Constitución, Dolores, Cipolletti, Allen, Cinco Saltos, Roca, Choele Choel y Cnel. F.Gomez.
Cal: de Sierras Bayas y Providencia.
Cemento: de Loma Negra, Sierras Bayas, Oriente y muelle de importación de Pto. Ing. White.
Harina: de Tres Arroyos y Gral. Pico
Leña: de Algarrobo, Levalle, Montes de Oca, Villalonga, Stroeder, Lamarca, Casas, Igarzábal, Quehuí, Conlara, Hucal, Acha, Villa Dolores, Concarán, San Luis, Tilquicho, Pisco , Yacú, Foster, Arizona, Victorica, Conhello, La Maruca.
Maderas: provenientes del Mercado Central, Sto.Tomé y muelle de importación del Paraguay.
Piedra: de López Lecube, Dufaur, Tandil, Vela y Olavarría.
Papas: de Balcarce, Vela, Napaleufú, Nutrias, Tandil, San Agustín, Descalzi, Pinos, Iraizoz, Buenos Aires, Tamangueyú, Lobería, Mechongué, Gardey, Cinco Saltos, Cipolleti y Allen.
Maíz: de Las Flores, Bolívar, Balcarce, Tandil, Gardey, Chillar, Vela, López, Hale, Tedún Uriburu.
Trigo: de Vía Patagones, Vía Tres Arroyos, Vía Pringles, Vía Lamadrid, Guaminí, del Noroeste, Rosario y P.Belgrano y F.C.Oeste.
Hacienda: proviene de Patagones, Vía Neuquén, Suarez, Lamadrid, Tres Arroyos, Juárez y Tandil.
Harina: Enviada a Mendoza, San Juan, Pampa Central, Vía Patagones, Vía Neuquén, Pto. Belgrano, Pto.Madryn, Chubut, Buenos Aires, y casi toda la red sur.
Maderas: expedidas para toda la línea.

La estación Sud servía mediante una serie de desvíos a importantes barracas y depósitos: Masurel y Cía, D. Meyer y Cía., Barraca Tellerini S.A., Van Peborgh y Bonnafous, Lanusse y Olaciregui, Marzio Cantarelli, Mendez Hnos y Cía., Siro Alvarez y Cía., David Leiboff, Molino La Sirena, etc.


LA CONFITERÍA


Desde su puesta en servicio en el año 1884 la estación Bahía Blanca Sud contó con confitería.
Obviamente no todas las estaciones ofrecieron este servicio.


El FCS tuvo confiterías en las estaciones de 
Ayacucho, Azul, Bahía Blanca, Empalme Lobos, Ingeniero White, Las Flores, La Plata, Mar del Plata, Plaza Constitución, Tandil y Tres Arroyos.

El encargado de la confitería en Bahía Blanca Sud hacia 1920 era el Sr. R. García que según las crónicas locales:
...ha introducido remarcables mejoras en esta parte...
Una de estas mejoras fue la creación de un anexo para el expendio de comestibles :

...cuyo movimiento es notable, debido a la selección y los precios moderados con que son ofrecidos los diversos artículos al público que viaja.

Actualmente la Confitería de la Estación ha sido recuperada para su uso por el Instituto Cultural de la ciudad, en colaboración con un grupo de vecinos del sector.


viernes, 18 de enero de 2013

VERANO CAMIONERO


No, en Ferrowhite no pusimos una gomería, aunque teniendo en cuenta el tráfico de camiones que por estos días acarrean a puerto la cosecha fina, nos súper convendría. ¿Qué trama entonces Roberto Carlos González, ex trabajador ferroviario, con esa cámara de camión cual aureola de santo sobre la cabeza? Mejor les contamos otro día. Sepan, por el momento, que una vez tomada la foto, Roberto enfila derecho hacia la Rambla de Arrieta.

martes, 8 de enero de 2013

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: EDIFICIO DE ADUANA Y RESGUARDO

El Great Southern Railway (Ferrocarril Sud) no solo levantó en White elevadores, muelles, usinas, un taller, una estación, galpones de carga y viviendas para su personal estable, también construyó el edificio destinado a alojar al organismo estatal que debía, entre otras cosas, controlar su actividad. A continuación, Héctor Guerreiro nos muestra los planos que encontró del edificio de Aduana y Resguardo de la Subprefectura, máxima autoridad nacional en el área del puerto de Ingeniero White. En lo que queda de dicha construcción, el Museo del Puerto cumplió, en septiembre pasado, sus primeros 25 años de existencia. Nos hemos acostumbrado a imaginar que fue desde ese lugar que los marinos al mando del subprefecto Enrique Astorga partieron, en un caso, y se apostaron, en el otro, para reprimir en dos ocasiones la huelga que los trabajadores del muelle de los Elevadores 1 y 2 sostenían contra la misma empresa Ferrocarril Sud, el 23 y el 28 julio de 1907. Para Héctor, sin embargo, el cotejo de documentos sugiere que por ese entonces la base de operaciones de la "marinería" era otra.



En agosto de 1969 una noticia aparecida en el diario local La Nueva Provincia daba cuenta del próximo desguace (licitación mediante) del edificio de la Subprefectura en Ingeniero White.

La primera instalación ocupada por el destacamento fue una casilla de madera en Puerto Viejo (en inmediaciones del barrio Saladero) que fue invadida por las aguas del mar en junio de 1887 por lo que se propuso el traslado de la unidad a un par de casillas ubicadas en calle Rubado y Guillermo Torres.

La nueva ubicación no era del agrado del subprefecto Daniel Cerri que manifestaba: “Las casillas de madera que solo por una figura del lenguaje pueden recibir la denominación de edificios de la subprefectura son insuficientes e inhabitables”.

Para el año 1906 los comerciantes de Bahía Blanca firmaron una solicitud para que la aduana fuera trasladada a un edificio situado en la planta urbana de la ciudad, ya que se estimaba que el lugar que ocupaba no era el adecuado, dado que era: “...una caseta de madera incómoda, estrecha e inadecuada para sus fines...”.



El Ferrocarril Sud (FCS) había ofrecido al gobierno la construcción, a su costa, de un nuevo edificio para la Aduana y Resguardo y depósitos anexos a la misma, debido a que la vía de empalme, con el FCBBNO, salía de la Estación Murature (después denominada Garro) y cruzaba los terrenos de subprefectura muy cerca de los edificios de la misma.

Teniendo en cuenta el ofrecimiento del FCS, el Ministro de Hacienda, por un decreto, hace saber a la mencionada empresa que ha llegado el momento de hacer efectivo el mismo, dadas las necesidades crecientes del servicio fiscal y aduanero del puerto. En el mes de abril de 1.907 se abren los pliegos de licitación para construir los edificios de la aduana y anexos. 
Las obras fueron contratadas por la empresa constructora José Rión y Cía. e iniciadas hacia la segunda quincena del mes de mayo.

Las mencionadas obras estaban dirigidas por el ingeniero Adolfo Wilkinson, jefe técnico de la empresa, y supervisadas por el ingeniero Tomás Allan. El edificio propuesto para Resguardo era de dos plantas, con comodidad en la planta baja para los marineros y en la alta para el subprefecto, construído en madera y forrado exteriormente de chapa.


A mediados de 1909 la subprefectura se traslada al nuevo edificio. El subprefecto Astorga, que permaneció al frente de la repartición de 1899 a 1914 decía, con respecto a la construcción: “No tiene la amplitud conveniente y adolece del gran defecto de ser de madera [en realidad más que un defecto es una virtud la construcción en madera y chapa en lugares próximos al mar] pero ofrece las comodidades indispensables”.

El subprefecto Teófilo Salustio que ocupó el cargo de 1916 a 1942 instaló una pajarera (debido a su afición por los pájaros) en el patio de la subprefectura que era visitada por numeroso público que admiraba la gran variedad de pájaros que habitaban en ella.

En 1967 el edificio es evacuado por el mal estado en que se encontraban los pilotes que le servían de base. En parte del complejo de la Aduana y Resguardo que no fue demolido funciona actualmente el Museo del Puerto.





Fuentes:
Guerreiro, Hector F., "Los FFCC en Bahía Blanca", tomo 2, edición de autor, Bahía Blanca, 2010.
LNP años 1967 y 1969.

Publicado en Caminos de hierro en Bahía Blanca.

miércoles, 2 de enero de 2013

NO QUEDÓ NI UNO


Con el último día del año que pasó se fue el último ALMANAQUE del año que comienza.

lunes, 31 de diciembre de 2012

domingo, 30 de diciembre de 2012

POR QUÉ BRINDAMOS

Difícil resumir todo lo que se hizo en Ferrowhite de enero hasta hoy, pero poco se pierde con intentarlo. Ferrowhite es un lugar en el que las cosas, además de ser exhibidas, se fabrican. ¿Y qué produce un museo taller? Un museo taller genera herramientas. Útiles para ampliar nuestra comprensión del presente y, por tanto, nuestra perspectiva del futuro, forjados en la labor con objetos y documentos del pasado, pero también en el cuerpo a cuerpo con la experiencia vital de cientos, miles de trabajadores que forman parte de, y le dan forma a, esa historia.



NAVEGAR SIN TEMOR
Arrancamos 2012 botando en las aguas de la ría el “Arca Obrera”, una balsa de supervivencia construida con bidones de agua en desuso. La embarcación es resultado de la tarea del equipo del museo junto a Roberto Orzali, Angel Caputo y Roberto ´Bocha´ Conte, trabajadores del mar. Inspirada en la balsa de tambores que, allá por los 70, utilizaban en su labor los buzos de la ex usina General San Martín, el Arca Obrera sirve para navegar por la ría, pero también para aventurarse en la historia de las transformaciones del espacio costero y su impacto en la Bahía toda. Entre el 11 y el 14 de octubre, el Arca unió Ingeniero White con el puerto de Buenos Aires para participar de Fase, un encuentro de arte y tecnología que se desarrolló en las salas del Centro Cultural Recoleta. Tal vez la pregunta implícita en el proceso de su construcción y uso es qué tipo de lazos somos capaces de tramar en el disenso, toda vez que de mantenernos unidos depende seguir a flote.

MOMO EN LA MAREA
Y la nave se bautizó con fiesta: la noche del 10 de marzo los ritmos del agua y del ritual reunieron sus ciclos y de tan raro encuentro vino a resultar ese cataclismo que llamamos el Carnaval de la Marea. Para los whitenses, la palabra “marea” alude no solo al movimiento del mar, sino además al extenso territorio que el vaivén del agua afecta. Un sitio en el que cada cosa varía su disfraz con los cambios de la luna, el movimiento de los vientos o el trabajo de las dragas. Un lugar en el que se exporta, se comercia, se produce, sí, pero también se vive y se festeja. Aquel sábado 10, dejaron su huella en el barro de La Rambla de Arrieta, los murgueros de la agrupación "Vía Libre", la compañía de acrobacia aérea "Fuera de Código", las bandas "La Cigarra", "Te va piola" y "Los de siempre", el grupo de candombe "Vamo' Arriba", los músicos Sarita Cappelletti, Chiche Ursino, Alejandro Paredes y Astor Vitali... Junto a ellos, una verdadera multitud cantó y bailó hasta que los pies y las gargantas se volvieron brasa. Como la marea, el carnaval se fue para volver.


LOS FERROCARRILES QUE LOS FERROVIARIOS IMAGINAN
Los ferroviarios que hemos ido entrevistando a lo largo de este tiempo no solo nos han contado sus vidas y oficios: todos de un modo u otro plantean ideas acerca de cómo podrían mejorarse los ferrocarriles y qué características específicas debería tener esa reorganización en una zona de importancia como la de Bahía Blanca. Propuestas que, más allá de la factibilidad inmediata de su puesta en práctica, coinciden en más de un aspecto. A principios de año, Juan Carlos Cena nos invitó a participar del libro “Ferrocarriles Argentinos. Destrucción / Recuperación.”. Con la premisa de la reconstrucción en mente, consultamos a Darío Aldo Temperini, Mario De Simón, Adolfo Blasco, Raúl Rial y Pedro Caballero, y a partir de sus escritos y comentarios elaboramos un informe, que esperamos sirva como un punto de partida posible para lo mucho que queda por hacer de acá en más. Mientras preparamos para principios del próximo año la presentación del libro de Cena, el informe de nuestros ferroviarios puede consultarse acá.

CÓMO FUNCIONA LA COSA
Quién sabe si lo primero que convendría ver en este museo no son las manos de quienes lo sostienen. Andrea, Carla, Cristian, Marcela, Noe y Nicolás se reúnen, acá en Ferrowhite, todos los miércoles por la tarde. En estos meses, aprendieron a imprimir sobre papel y tela, por eso tienen los dedos llenos de tinta. Un museo taller deja marcas, crea una mancha identitaria que viaja debajo de las uñas. La serigrafía es una forma de organizar ese contagio. A diferencia de lo que pasa con las impresiones industriales, en la serigrafía no hay reproducciones exactas. Diez remeras recién impresas, todas iguales, todas distintas, parecen preguntar: ¿En qué nos parecemos, en qué somos singulares? Y la pregunta se transfiere, como la tinta a través de la trama finísima del sablón, al grupo de "aprendices" y "maestros" que se reúne en este museo a pesar de que el trabajo y la familia casi no dejan tiempo para otra cosa. Porque si la cultura presupone la tarea de un colectivo, no hay práctica cultural que valga la pena, creemos, si no es capaz de interrogar y transformar, aunque sea un poco, al colectivo que la pone en marcha. El taller cierra el año editando el Almanaque GIGANTE Ingeniero White 2013, del que, nos alegra decir, ya casi no quedan ejemplares.


TODOS SOMOS MIGRANTES
El martes 4 de septiembre, Día del Inmigrante, Ferrowhite mudó su actividad a la Asociación Dante Alighieri. Allí presentamos "La lingua del Giretti. Idioma, inmigración y trabajo en Bahía Blanca a principios del siglo XX". Un poco charla, otro poco recital, el encuentro propuso pensar la relación entre la lengua y las condiciones sociales en las que se dieron tanto la partida como la llegada a estas tierras de miles de trabajadores. Puestas las cosas en perspectiva, quizás las migraciones, tanto las externas como las internas, resulten un fenónemo compartido por la mayoría de las sociedades modernas. Pero las corrientes migratorias representan mucho más que una fuerza de producción, a menudo barata, precarizada, esclava. Los migrantes reconfiguran los paisajes que atraviesan. A su paso, desafían tanto las nociones esencialistas de la identidad, como aquellos elogios de la "diferencia" que se enuncian al margen de los contextos territoriales específicos y de las luchas concretas por la igualdad. "Piernas tenemos, no raíces" sugirió Ana Miravalles, a manera de (provisoria) conclusión, para invitarnos a entender que las herencias culturales pueden ser el fundamento de una habilidad prospectiva para inventar, a partir de la mezcla, un futuro mejor.

AÑOS LUZ
El sábado 20 de octubre celebramos los 80 años de la inauguración de la usina General San Martín. La central que, entre 1932 y 1988, fabricó la energía necesaria para que encendieran las lamparitas del alumbrado público, se accionaran las norias de los elevadores del puerto y funcionaran cada una de las planchas, las heladeras y los televisores que fueron poblando los hogares de la ciudad y la región.
Junto a la Agrupación Espontánea de Artes del Movimiento, las bandas Polaroid, Los Nonos de Atilio y Bendita Sal, los músicos Sarita Cappelletti, Patricia y Marcelo Martínez, los chicos de la Orquesta Escuela de Ingeniero White y el taller de percusión de Spurr, celebramos a todos los que alguna vez trabajaron en la usina. Y otra vez, un montón de gente se acercó hasta el museo, en esta ocasión para manifestar sus ganas de colaborar en la recuperación del castillo como un espacio para la comunidad. Bajo esa consigna consagramos a San Atilio, patrono profano de la energía, de las profundidades y de los soñadores, un "santo de barrio", como se dijo por ahí, con más fe en la acción que en los milagros.


TRABAJO ASOCIADO
Durante 2012 liberamos, junto a Alicia Antich, al Dragón de la Draga; con Natalia Burdgart y el colegio Presidente Sarmiento organizamos el concurso de video "White en 1´"; con Pedro Caballero celebramos los 127 años del puerto exhibiendo 127 fotos memorables; y este fue también el año en el que volvimos a colaborar y le dijimos "hasta siempre" a nuestra amiga Mirta Colángelo... Quizás lo que acá se fabrica, de manera más o menos frágil, tentativa, siempre provisoria, son relaciones, una amalgama inestable entre palabras, imágenes, cuerpos y cosas que configuran, todas juntas, formas alternativas de entender y practicar la vida en común, a partir de revisar las jerarquías consagradas a la hora de contar el pasado, de analizar la coyuntura o de imaginar el porvenir de este, nuestro lugar en el mundo. O al menos esa es la idea, aún si, o justamente cuando, más de una vez nos sale otra cosa.

Porque Ferrowhite, esto también hay que decirlo, no es hijo de un método patentado puesto en práctica por una voluntad unánime, sino de la constante, muchas veces ardua negociación de nuestras diferencias. Hay quien piensa que con conocer con más precisión la historia de este sitio, previniendo así las generalizaciones apresuradas y los mitos (incluidos los progresistas) que esas generalizaciones fundan, alcanza y sobra. Está quien reclama, en cambio, que este museo estatal vale sobre todo por las intensidades que genera, por la capacidad de transformar al visitante, aunque sea por un rato, en un artífice de la historia. Y la verdad, importa menos decidir quién tiene razón, que el pequeño milagro de que sigamos trabajando alrededor de una misma mesa. La historia de este museo es también la historia de nuestra variable capacidad para convertir nuestras discusiones en una potencia. Y lo increíble es que a veces funciona.

viernes, 28 de diciembre de 2012

INOCENTES

En el año 1988 se estaban manteniendo las calderas de la usina General San Martín con presión, estando el compañero Fonollosa. Justo era el Día de los Inocentes y él recibe la órden de La Plata diciendo que se apagaban las calderas porque quedaban fuera de servicio y también el virador de la máquina 4 porque no iba a funcionar más.

28 de diciembre a las 10 horas.


Fragmento del libro en preparación "El castillo de la energía" de Nicolás Ángel Caputo.

viernes, 21 de diciembre de 2012

NAVIDAD EN LA USINA

A los Amigos del Castillo se les prendió la lamparita y decidieron transformar uno de los pinos del parque de la usina en un gran árbol de navidad al borde de la ría. ¡Felices fiestas para todos! (y gracias a Pablo y a Néstor, gruístas del Departamento de Electricidad y Mecánica de la Municipalidad, por la temeraria buena onda).



viernes, 14 de diciembre de 2012

¡UF!

Queridos Padres, Profesores, Alumnos: terminan las clases y en Ferrowhite nos da gusto confirmar que estamos fritos, fundidos, cansados hasta la médula, pero contentos. Porque cada visita escolar a este museo es cualquier cosa menos un paseo apacible al borde de la ría. Pasar por el museo taller invita a convertir el guardapolvo en un mameluco, a sudar la gota gorda en el acto de comprender que el pasado pasa pero también pesa, y huele, y mancha, para después, sí, comerse un sanguchito abajo de los pinos magníficos del parque de la usina.

Fueron meses intensos, trajinados por pibas y pibes que llegaron un poco de todos lados, y que acá hicieron de todo un poco. Muy bien 10 felicitado para los que se animaron a meter las manos en el barro del zanjón de la usina, para los que armaron ferrocarriles y elevadores con bidones de agua y botellas de leche, para los que se quemaron las pestañas calculando las cifras de (des)empleo que dejó la “reforma del Estado” en los años 90, y para los que cerraron bien fuerte los ojos intentando imaginar al castillo del puerto por fin recuperado. Juntos aprendimos que ferrocarril y modelo agroexportador, inmigración e identidad nacional, industrialización sustitutiva y privatizaciones, son “contenidos curriculares” a descubrir en un grano de trigo, en un torno de cuatro toneladas o en un casco amarillo que nos trajo la marea.

Párrafo aparte para los amigos que ponen el obrador de su memoria cada día en funcionamiento. Con puntualidad sarmientina, Pedro Caballero estuvo siempre ahí para levantarle la tapa a su cajón de herramientas, para contar historias de trenes que caminan solos y convertirse él mismo en un hombre locomotora. Con fotos de la fábrica Gorbatto, un pañuelos bataraz y un par de agujas que dan miedo, Ida Muhamed y Pedro Marto explicaron cómo era el trabajo con las bolsas de cereal, desde que la arpillera paquistaní pasaba por la máquina de coser hasta que la bolsa era despanzurrada de un tajo certero en las entrañas mismas del elevador. Si hasta Roberto Orzali se animó a volver a escena con una versión de bolsillo de “Flying Fish” para ser comparado por la crítica escolarizada, ovación mediante, con el mismísimo Cipriano, personaje de la obra de teatro “La isla desierta” de Roberto Arlt.


¿Queda algo en el tintero? Este año las visitas fueron una oportunidad para reflexionar, precisamente, sobre la “función educativa” del museo. Qué tipo de actividades llevamos adelante, cómo se articulan con la labor en el aula, desde qué perspectivas trabajamos y con qué materiales contamos una, muchas historias, fueron algunas de las preguntas que nos hicimos junto a María Botero, miembro del CECA (Committe for Education and Cultural Action) y los estudiantes de las cátedras de Historia del Arte y la Cultura, y de Problemas del Conocimiento Histórico de la UNS. Con los coordinadores de turismo egresados del Centro de Formación Profesional 401 y los estudiantes del Profesorado de nivel inicial del Instituto Avanza, abordamos cuestiones relacionadas con el patrimonio urbano y la “ciudad educadora”. Finalmente, y recordando eso de que “el museo empieza afuera”, intercambiamos información y opiniones con los miembros de la Asociación de Guías de Turismo de Bahía Blanca y la Dirección de Turismo de la Municipalidad, sobre los recorridos, por vías, empedrados y rutas pavimentadas, que unen a este museo con el resto de la bahía.

Vaya entonces nuestro reconocimiento a los que se acercaron hasta este confín de la ciudad y se arremangaron.

A los docentes y guías:

Fernanda - Karina Magnelli - Noelia Rodríguez y Candela - Melisa - Cecilia Lagos - Lucrecia- Adrián - Silvia Mossman- Daniela Talamonti - Maura Granito - Jorgelina Tripolatti y Norma Bustamante - Nancy Rivas - Marina Carletti y Guadalupe Neubauer - Andrea Etcheverry, Mercedes Palloto, Patricia Jorge – Fernanda - María Gracia Parigiani- Nicolás Fernández Vicente - Agustín Hernandorena - Patricia Curcio - Mónica Girolimini y Analía Castía - Analía Luzarreta - Marina Di Meglio - Oscar Benítez - Silvia Samé – Paulina - Sarita Cappelletti - Leonardo Diez - Ana Mónica González - María Gracia Parigiani - Fabiana González y Diana Ribas - María José - Noelia Rodríguez - Daniel Ducos - Alejandra Vega - Yanel Martín- Diana Ribas - Marita Baleix - Andrea Pasquaré y Lorena Montero - Diego Herlein - Cristian Yánez - Adriana García - Natalia Guarda - Cintia - María Botero.

Y a los grupos e instituciones:

Jardín 905, Ing White – Salas de 4 y 5 años, Jardín 916- Salas de 3 y 4 años, Jardín Nº 932, Bulevar Juan B. Justo – Multisalas del jardín Antón Pirulero –
Mamás cuidadoras “Bambi” de Villa Rosario- Encuentro de Mamás cuidadoras “Noroeste”, “Grillito” y “Los Cerritos” - 1º Grado, Colegio Rosario Vera Peñaloza- 5º Grado, Escuela de Pedro Luro- 4º Grado Escuela Nº 78 – 6º Año, Escuela Nº 57 – 5º Grado, Colegio San Cayetano – 5º y 6º Grado, Escuela 21, Bulevar Juan B. Justo – 2º grado, Colegio Diego Thompson - Escuela 509 - 5º Año Colegio Sarmiento, Ing. White- 2º Año, Escuela de Comercio, UNS - 1º Año ESB, EMUNS – 1º Año ESB, Escuela Nº 21- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 302- 4º Año, Escuela Secundaria Nº 5- 2º Año, Escuela Secundaria Nº 44 – 4º y 5º Año Escuela Secundaria Nº 16, Barrio Cooperación II- Escuela Secundaria de Monte Hermoso- 5º Año Escuela media Nº 8- 5º Año Escuela Media Nº 6 – 1º Año, Escuela Técnica Nº 3- 6º Año Colegio Victoria Ocampo – 6º Año Colegio de Saavedra – 4º Año, Escuela Nº3 de Tornquist – 6º Año, Colegio La Asunción – 3º Año, Escuela Secundaria Nº 317 – 4º Año, Escuela Secundaria Nº 338 – 4º y 5º año, Escuela Media Nº 11 de Villa Rosas – 3º Año ESB Nº 341 de Sánchez Elías – 3º y 4º Año, Colegio Diego Thompson – 1º Año Escuela Secundaria Nº 318, Villa Delfina – Sala de 5 años del Jardín y 2º Año Polimodal, EMUNS- Programa Envión de Stella Maris – Orquesta Escuela de Ing. White – Orquesta Escuela de Villa La Angostura – Centro Cultural “El rincón” de Va. Delfina – Centro de Formación Profesional 401, Ing. White – Cátedra de Historia del Arte y de la cultura, UNS - Profesorado Nivel Inicial del Instituto Avanza – Cátedra Problemas del conocimiento histórico, UNS-.

A todos, ¡Muchas gracias y hasta la próxima!


[Durante 2012 las visitas a Ferrowhite estuvieron a cargo de Analía Bernardi, Emilce Heredia Chaz, Carla Volonterio y Ana Miravalles].

martes, 4 de diciembre de 2012

GIGANTE

Cómo funciona la cosa”, el taller de serigrafía de Ferrowhite, presenta su ALMANAQUE GIGANTE INGENIERO WHITE 2013, con espacio para organizar hasta el último minuto del año que viene.


Destinado a vecinos de Bulevar, Saladero e Ingeniero White, “Cómo funciona la cosa” es un taller para imprimir sobre papeles, telas, cartones, plásticos y cualquier otra superficie que se nos cruce por el camino. En lo que va de 2012, aprendimos a construir shablones (matrices de trabajo), a revelar y a imprimir, pero además de adquirir una técnica, nos propusimos retratar la identidad de los espacios que transitamos. Por eso este almanaque no solo cuenta los días del año por venir. Cuenta, en dibujos que no vas a ver en ningún otro lado, el lugar en el que vivimos y sus transformaciones, los cambios que nos atraviesan.

El ALMANAQUE GIGANTE está a la venta en el museo, por la módica suma de 40 pesos, a beneficio de la Asociación Amigos del Castillo. Si nos llamás al 154254329 te lo mandamos a tu casa.



Coordinado desde el año 2009 por Silvia Gattari y Malena Corte, el taller “Cómo funciona la cosa” es posible gracias a un subsidio del Fondo Municipal de las Artes.

sábado, 1 de diciembre de 2012

POLIBIANA

He hecho en estos últimos años muchas entrevistas: a mujeres italianas, a trabajadores ferroviarios y portuarios, a inmigrantes y a hijos de inmigrantes. El que esté leyendo esto probablemente haya visto algo de este trabajo en Museo Taller, en Trentinos en Bahía Blanca y en Italianos en Bahía Blanca.

La utilización de entrevistas orales para escribir historia ha llevado a la proliferación, desde hace ya bastante tiempo, de numerosas investigaciones académicas. Algunas por supuesto son muy buenas.
Sin embargo creo que, en más de un caso, hay algo que no se está entendiendo bien, y se está haciendo un "mal" uso de las entrevistas. No me estoy refiriendo a un mal uso de la "experiencia", la vivencia, lo singular del recuerdo que una entrevista proporciona y que ninguna otra fuente puede dar. El testigo presencial, el que estuvo ahí, el que vio, vivió, recuerda y reelabora para poder contar (autoptés) es indiscutiblemente un referente ineludible cuando uno hace historia reciente.

El problema está en que, leyendo algunos de aquellos trabajos académicos o respaldados por la academia, encuentro que los datos proporcionados por la memoria son tomados así, de primera mano, y afirmados como verdad, sin haber hecho el trabajo básico, elemental, que es ir y contrastarlos con lo que muestran fuentes de información que no corren el riesgo de olvidar o confundir: o sea, diarios, actas, fotos, informes para corroborar o ajustar fechas, nombres, causas. Daría la impresión de que algunos olvidan lo básico.

¿Lo básico?: un señor le cuenta a un historiador profesional una huelga, en la que le paso "tal y tal cosa". Ese "tal y tal cosa", ponele que sí (si es que no lo contó ya muchas veces; porque si fue así, el entrevistado ya tiene un relato modelado al ritmo de las expresiones de interés y asombro de los entevistadores anteriores, incluso inducido por el relato o las expectativas con los que esos entrevistadores han iniciado la conversación). Pero la fecha de la huelga, las causas mas generales de la huelga, eso, hay que contrastarlo con otras fuentes. Si lo hubiera hecho, el autor se habría enterado de que en esa entrevista se está hablando de dos huelgas, sucedidas con tres años de distancia la una de la otra. (Y esa confusión le ocurre a muchísimos de los que participaron de esas dos huelgas).

¿Lo básico?: un historiador va hacer la historia de una institución barrial formada ochenta años atrás; y menciona en el cuerpo mismo del texto de historia, nombres, cargos, fechas. Yo leo eso, y enseguida me pregunto: ¿de dónde salieron esos datos? Revuelvo cielo y tierra, doy con un texto que transcribe el acta de formación de esa institución, los nombres y los cargos de sus miembros; y hete aquí que no coinciden, coinciden poco, coincide algún nombre, coincide el nombre de una persona conocida, cuyo nombre siguió sonando en el barrio, coincide evidentemente con lo que alguien recuerda y contó en una entrevista, lo que alguien recuerda que le contaron - porque ninguna persona viva pudo haber estado en la conformación de una sociedad ochenta años atrás-. No solamente inexactos: tampoco aquellos nombres, cargos o fechas que están en el cuerpo mismo del texto tienen referencia al origen de la información. Me podrán decir: bueno, en un libro sobre una institución barrial y que se supone que es de "divulgación" no vas a poner notas al pie. Ponele que no. Pero el trabajo hay que hacerlo bien igual, siempre, y con más razón, incluso, para que el texto sea fiable, si el que lo hace es un historiador profesional (profesional en este sentido, no en el de los títulos o cargos universitarios).

¿Lo básico?: no dejarse llevar tan fácilmente por la idea corriente de que usar entrevistas, y contrastar los datos con las fuentes son recursos o métodos antagónicos.

No sé por qué me preocupo tanto.
No sé si hay alguien más a quien estas cosas le preocupen.
Los que yo creo que se tendrían que preocupar, están muy ocupados y apurados en otras cosas.
Las modas académicas, la jerga y las disquisiciones teóricas formuladas en el aire y no como resultado de un trabajo de campo específico y concreto, y finalmente la urgencia por cumplir plazos administrativos (eso de entregar antes de tal fecha el resumen de un trabajo que, la mayor parte de las veces, aún no existe) pueden llegar a comerse la pasión y la seriedad que una tarea como esta requiere.





Publicado por nuestra compañera Ana Miravalles en su blog Parva.

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL MUSEO EMPIEZA AFUERA, ALLÁ ARRIBA, BIEN ALTO


Martes 27. Las chicas y chicos de sala rosa y sala celeste del Jardín de Infantes 932 del Bulevar Juan B. Justo remontan barriletes en el parque de la usina.

martes, 27 de noviembre de 2012

lunes, 26 de noviembre de 2012

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: EL ELEVADOR CENTRAL (2)

Buscando en el archivo del museo encontramos una copia del manual de instrucciones para el manejo del elevador central. Quien quiera aprender a operar el "granero del mundo" no tiene más que hacer click acá y acá






viernes, 23 de noviembre de 2012

ARQUITECTURA FERROPORTUARIA: EL ELEVADOR CENTRAL

Si alguna construcción en este puerto justifica el apelativo "granero del mundo", atribuido a nuestro país a principios del siglo pasado, ese edificio es el Elevador n° 3 del Ferrocarril Sud. Como la monumental usina castillo que se levanta a poco metros, pero que a su lado parece pequeña, el "Elevador central" cumple en 2012 sus primeros ochenta años. Sin embargo, a diferencia del castillo, esta mole que alguna vez fue promocionada como el "elevador más grande de Sudamérica", continúa funcionando a pleno, disimulando con su hiperactividad un poco fantasmal (casi no se ven obreros en el lugar) su condición de reliquia de la arqueología industrial. Nacionalizado en 1944, privatizado en 1993, el gigante se encuentra hoy en manos de la empresa Terminal Bahía Blanca S.A., bajo la órbita de la trasnacional de agronegocios Bunge. Una mañana helada del pasado julio, tuvimos la chance de colarnos en sus galerías y de tomarle las fotos que ahora acompañan este texto en el que nuestro amigo Hector Guerreiro indaga en la historia de su construcción.




Los alcances de la ley Nº 3334, que aprobaba el contrato de construcción de la línea de Bahía Blanca a Neuquén (07 de enero de 1896), autorizaba además, al FCS, para la realización de ampliaciones en los muelles de Ing. White. El artículo 10 de dicha ley decía:

"Se acuerda a la Compañía del FCS, autorización para la construcción de muelles, pescantes, depósitos y demás instalaciones que fuesen necesarias en el puerto de Bahía Blanca, para la carga, descarga y acomodo de todo lo que constituye el tráfico del FC, pudiendo al efecto servirle de base su actual instalación, que queda definitivamente incorporada a este contrato, con las modificaciones o ampliaciones que requiera, o construir nuevas instalaciones, según convenga a las necesidades del tráfico de todas sus líneas, no pudiendo cobrar tarifas más altas que las análogas que actualmente rigen en el Puerto de la Capital".

Dentro de ese marco legal, el representante del FCS, Fernando D. Guerrico, en abril de 1928, somete a la aprobación del Gobierno Nacional un proyecto para construir un elevador de granos de 80.000 toneladas de almacenamiento, con las modificaciones y ampliaciones de los desvíos existentes que habrían de servirle, así como un nuevo muelle de atraque a efectos de aumentar las facilidades de embarque. 

Por decreto del 09 de octubre de 1928, se aprueba el plano de ubicación, memoria descriptiva y presupuesto, autorizándose al FCS la ejecución de las obras referidas. La firma Henry Simon Limited, de Manchester, fue la que realizó el proyecto del gran elevador, designado como Nº 3; los Nº 1 y Nº 2 correspondían a los elevadores de chapa construídos entre 1908 y 1909.

El complejo descansaría, debido a la inestabilidad del suelo, sobre 5000 pilotes de hormigón armado sistema "Vibro". Para hincar cada pilote se enterraba hasta la tosca un tubo de acero, provisto de una punta desmontable de acero fundido, dentro del cual se colocaba la armadura de acero del pilote; luego, se procedía a verter el hormigón que era convenientemente apisonado para permitir retirar, a su vez, al tubo y para que el desplazamiento de la mezcla ocupara el espacio dejado por aquel.

A través de este método, empleando tubos de 0,360 m. de diámetro interior se obtenían pilotes de 0,445 m. de diámetro.Sobre los pilotes sería construída una platea de hormigón armado, de espesor variable (entre 0,40 a 1,40 mts.), sobre la cual se levantarían las distintas secciones del elevador.

Dado que la construcción se efectuó en terrenos ganados al mar, el relleno de los mismos se efectuó usando el material refulado (arena y tosca), del dragado de las dársenas, del nuevo muelle a construir, tarea que efectuaba el FCS con dragas propias. La empresa encargada de las obras de hormigón armado fue Christiani y Nielsen, con casa matriz en Copenhague, y oficinas en Sarmiento 722 de Buenos Aires.




80.000 TONELADAS 
Las instalaciones del gran elevador estaban compuestas por un serie de silos de hormigón armado de 80.000 tons. de capacidad total, con dispositivos para la descarga de 24 vagones a la vez, de 45 tons. de capacidad cada uno, pudiendo aumentarse la misma, si la operación así lo requería, hasta 48 vagones del mismo tonelaje. Completaban las instalaciones un conjunto de elevadores y un sistema de cintas transportadoras mecánicas que permitirían embarcar hasta 6000 tons. hora.

Dentro del galpón de recepción había un total de 48 tolvas, 8 debajo de cada una de las 6 vías, de las cuales 24 tolvas podían funcionar simultánea y normalmente. Después de vaciar los vagones en las tolvas, el grano era conducido por medio de cintas transportadoras y entregado a los elevadores de recepción. Cada cinta y cada elevador tenía una capacidad de 500 tons. por hora y alimentaba una balanza a tolva con capacidad de 45 tons. por pesada, o sea el contenido de un vagón. Desde allí el grano era enviado a cualquiera de los silos de depósito, a las 14 cintas de embarque o a las instalaciones de limpieza.

Las instalaciones de limpieza principales, en número de dos, tenían 500 tons. de capacidad. Cada una contaba con 10 máquinas limpiadoras de grano "Carter - Sirio", que quitaban la avena silvestre, impurezas grandes y el polvo liviano, con 85 tons. hora de capacidad cada una. Existían además con 12 despuntadoras Monitor Nº 11, de 25 tons. hora de capacidad cada una.

Según el proyecto original, la entrega de granos a los depósitos de almacenaje sería efectuada por medio de 6 cintas transportadoras de distribución principales, cada una dotada de dos carros volcadores, accionados por electricidad. Se instalaría, además, un sistema para la recolección y eliminación de polvo.

El edificio del depósito principal de granos, consistiría en 108 silos circulares, con 470 tons. de capacidad cada uno y 88 silos intermediarios de 120 tons. cada uno. En la sección manipuleo habría tambien 70 silos circulares, y 60 intermediarios para depósito, de unas 20000 tons. de granos, todo esto representaba una capacidad total de almacenaje de 80000 toneladas de granos.

De las 14 líneas de cintas transportadoras de granos, algunas serían prolongadas en una galería alta (aérea) de chapa, que conectaría el elevador central con los elevadores de chapa Nº 1 y Nº 2, existentes. Otras cintas serían llevadas, tambien en forma elevada, a lo largo del nuevo muelle de atraque, de 280 mts. de longitud, para la operación de cuatro vapores. Toda la instalación funcionaría con energía eléctrica, lo que implicaba la utilización de numerosos motores independientes, todos ellos debidamente protegidos del polvo.

El nuevo elevador fue inaugurado el 11 de junio de 1932, el vapor Mondaley, consignado a la casa Dreyfus, fue el primero en cargar cereal en las nuevas instalaciones.



EL GRANERO EN FUNCIONAMIENTO
La operatoria de carga era la siguiente: 
1º Los vagones cargados entraban por gravitación al galpón de recepción, de 6 vías, donde se procedía a la apertura y vaciado de las bolsas. Estas estaban provistas de tarjetas de colores, para su posterior identificación, y se juntaban en atados que cargados en ganchos se remitían a un sitio de almacenamiento. 
Abierta la bolsa el cereal caía sobre las tolvas bajo las vías.
2º Al ser abiertas las tolvas, antes mencionadas, el cereal, de cada vagón, era transportado hasta las norias que lo elevaban a las tolvas situadas arriba de las balanzas, donde era registrado su peso, y luego enviado a cualquiera de las seis cintas distribuidoras, o antes de ser efectuada esta operación, podía ser remitido a cualquiera de los dos grupos de separadores Carter, para su limpieza.
3º Se enviaba el cereal de cada cinta distribuidora a cualquier sitio de la sección Manipuleo o sección Principal, dentro de la sección servida por cada cinta.
4º Se podía enviar, alternativamente, el cereal de cada cinta distribuidora a un silo de embarque directo.
5º De cualquier silo de la sección Manipuleo o de la Principal se podía mandar cereal a un vapor atracado, a los elevadores 1 y 2, a cualquier otro silo, o a las máquinas limpiadoras secundarias y luego a cualquier otro silo.
6º De diferentes silos se podía enviar el cereal a alguno de los grupos separadores Carter y luego a otro silo cualquiera.
El gran elevador contaba con equipos absorvedores de polvo, éste se originaba en el manipuleo de los cereales, y la concentración del mismo en la atmósfera del elevador podía tornarse peligrosa (hasta el punto de causar explosiones), de ahí la necesidad de eliminarlo. 

Estos equipos estaban formados por:
8 instalaciones de cañerías, cada una con numerosos ramales.
8 ventiladores grandes (de 20 a 50 HP) conectados a las cañerías mencionadas.
4 ventiladores grandes absorvedores del plantel Carter.
24 ciclones en conexión con los 12 ventiladores antes nombrados y las 12 despuntadoras Monitor.
1 ventilador de 50 HP para recibir basura de los ciclones de arriba y despachar rasta.
1 ciclón incinerador.
Las comunicaciones y mensajes necesarios para las tareas, a efectuar por el personal, en el elevador consistía de:
Instalación de señales de lamparitas eléctricas de varios colores.
4 cabinas de señaleros, en conexión con la instalación arriba mencionada.
35 teléfonos internos
Instalación neumática para despachar tarjetas codificadas entre varios puntos.



PROVISIÓN DE ENERGIA Y PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS 
La usina castillo construída por aquellos mismos años por Empresas Eléctricas de Bahía Blanca, estaba destinada, fundamentalmente, a proporcionar la energía que consumía el gran elevador. El aporte de energía se hacía, desde la usina, por 4 cables trifásicos que proporcionaban 7000 voltios. El complejo contaba con un edificio destinado a alojar una subusina, en un sitio aparte del cuerpo general de los elevadores. La subusina estaba formada por 3 trafos de 2800 kva. cada uno, para fuerza motriz, y 2 trafos de 100 kva. cada uno, para iluminación. Había además 33 paneles de control de circuitos.

Una instalación semejante no podía dejar de tener un plantel de protección contra incendios, constituído por:
12 instalaciones de rociadores automáticos tipo Phoenix, con un total de 6000 rociadores.
303 baldes con agua distribuídos entre los pisos del elevador.
Cañerías con hidrantes dentro y fuera del edificio.
Bomba de agua de 135 HP para la instalación de rociadores, y dos bombas de agua de 65/80 HP para servicio de los hidrantes.

El movimiento de los trabajadores en los distintos niveles se realizaba por ascensores, entre los que figuraba uno, de tipo continuo, formado por una correa vertical, sin fin, con pequeñas plataformas individuales, que permitían el rápido descenso o subida de los empleados. También se utilizaban ejes deslizadores en los pisos en que se realizaban operaciones sucesivas que exigían el traslado rápido de uno a otro piso.

El funcionamiento del gran elevador estaba bajo la dirección del Departamento de Tráfico del FCS, en el control del movimiento de cereales, y bajo la dirección del Departamento de Mecánica del FCS para lo que se relacionaba con la marcha de la maquinaria y reparaciones. A la fecha de inauguración eran representantes locales del Superintendente de Tráfico, el Sr. H.H. Jones con los ayudantes Sres. Hopwod y Langford. Y del Ingeniero Mecánico en Jefe del FCS, el Ing. A. J. Garratt con los Sres. Leslie y Woodward, de ayudantes.







¡HUELGA! 
La obra del gran elevador del FCS en Ingeniero White no estuvo exenta de dificultades, sobre todo al declararse una huelga de obreros, a poco de haberse iniciado los trabajos, que tuvo trágicas consecuencias.

Para el mes de noviembre de 1929, la zona de obras del gran elevador estaba desplegada desde el puente La Niña hasta los elevadores de chapa. Hacia el este estaban ubicados los depósitos de áridos y la planta donde se elaboraría el hormigón, que sería llevado en vagonetas al sitio de vaciado. En la parte sud se realizaban las excavaciones del sótano de recepción de cereales de unos 150 mts de largo por 40 de ancho y 5,50 mts. de profundidad. Junto a estas obras se estaba erigiendo uno de los montacargas para la distribución del hormigón (los elevadores tendrían unos 75 mts. de altura. Además dos martinetes a vapor estaban efectuando la colocación de pilotes. El ingeniero Alfredo Zech era el director de la obra secundado por el ing. Enrique Strangen, además había 2 ing. de sección, 8 capataces y varios subcapataces.

En este contexto de obra, alrededor de 500 obreros de la empresa contratista Christiani y Nielsen presentan a la misma un pliego solicitando mejoras en las condiciones de trabajo. Al no recibir respuesta, los obreros se declaran en huelga, no obstante, algunos de ellos continúan en los trabajos, bajo protección policial. Hasta este momento había tres turnos de tareas, el nocturno es suspendido por la empresa, al iniciarse la huelga. Los huelguistas deciden, en Asamblea, seguir con el paro hasta conseguir las mejoras solicitadas.

El 5 de diciembre un obrero que trabajaba en las obras, luego de terminar su jornada laboral, es detenido por un huelguista que le aplica una puñalada en el abdomen causándole la muerte. Otros obreros, no adheridos al paro, sufren distintos ataques. El día 21 de diciembre el ingeniero Strangen, de origen danés, al retirarse del lugar de las obras, en su vehículo, es atacado a disparos por Mariano Mur, de origen español, que le ocasiona graves heridas, a raíz de la cuales muere a los pocos días. El atacante justifica su accionar por lo mucho, según él, que el ing. había hecho sufrir a los trabajadores en huelga.Es de hacer notar que Mur, no formaba parte del plantel de obreros del elevador y había llegado hacía muy poco tiempo a la ciudad de Bahía Blanca, en busca de trabajo. Uno de los titulares de la firma, el ing. Nielsen, al llegar a Bahía Blanca para interiorizarse del estado del herido, se encuentra con la noticia del fallecimiento de éste, por lo que, en acuerdo con el FCS, decide la paralización de las obras por tiempo indeterminado.

El Dr. Valentín Vergara, vecino de la ciudad de Bahía Blanca, y a la sazón, gobernador de la provincia de Bs. As., ofrece su mediación, por intermedio del Jefe de Policía, de la Provincia, a efectos de solucionar la situación, para la pronta reanudación de la obras. Por ese motivo se realiza en Bahía Blanca una reunión, el día 03 de enero, en la que participan: El jefe de policía, Guillermo Gonzalez, el ing. Nielsen, de la empresa contratista, el sr. Coleman, por el FCS, y un grupo de cinco obreros designados por Asamblea. Luego de ésta reunión el Jefe de Policía envía al gobernador el siguiente telegrama :

"Después de prolongada conferencia quedó resuelto conflicto de obreros empresa Christiani y Nielsen con la intervención eficaz del Sr. Arturo Coleman y la buena voluntad puesta de manifiesto por el Sr. Nielsen, de la firma constructora, así como de la comisión de obreros con quienes traté el conflicto." 

El pliego aceptado por las partes estaba referido al aumento de los jornales, en sus distintas categorías, duración de la jornada laboral, horas extras, pago quincenal en efectivo, seguro por accidentes de trabajo, etc. Al parecer el Jefe de Policía era demasiado optimista, ya que al realizarse una nueva Asamblea de obreros, ésta pide el agregado de un nuevo artículo, donde se solicitaba:

"Todos los constructores que firmen el pliego se comprometen a trabajar con personal federado, con preferencia o preferentemente.... todos los constructores deben admitir en sus obras a los que trabajaban antes de producirse el conflicto...."

Los representantes de la empresa envían al directorio danés el nuevo petitorio de los obreros. El ing. Nielsen en reunión con el gobernador le notifica que aceptará el pliego de los obreros con ligeras modificaciones. Para mediados de enero de 1930 comerciantes de ing. White envía notas a la empresa contratista, a los obreros y al Jefe de Policía a efectos de solucionar el conflicto para la prosecución de las obras, ya que dicha paralización estaba afectando su actividad. La contratista informa que solamente reconoce el acuerdo tratado el 03 de enero, el que finalmente es aceptado por los obreros. Para el 07 de febrero de 1930 las obras se reanudaron en forma normal. A fines de ese año se encontraban trabajando, en las obras, unos 700 obreros.



NACIONALIZACIÓN Y DESPUÉS... 
El costo total del elevador se estimó en 1.000.000 de libras esterlinas, alrededor de 800.000 costaban las instalaciones y maquinarias. El FCS, en la Exposición de Artes e Industrias Británicas, que tuvo lugar en Bs. As. en el año 1931, presentó una maqueta, a escala, del elevador, también se representaba, en el modelo, la playa ferroviaria y la sección del muelle de embarque.

El gobierno nacional se hizo cargo del elevador n° 3 y de los construidos en 1908 y 1909, por acta del 15 de julio de 1944. En el año 1948, el día 27 de noviembre, fue bautizado con el nombre de "17 de octubre de 1945."

El elevador del FCS fue el más grande de Sudamérica, también lo fue la playa ferroviaria de Ingeniero White.