Mostrando entradas con la etiqueta Analía Bernardi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Analía Bernardi. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de abril de 2026

¿QUÉ ES UNA ESTACIÓN? A 4 AÑOS DEL INCENDIO DE LA ESTACIÓN NOROESTE

Se cumplieron cuatro años del incendio de la Estación Noroeste y, como cada año, fue recordada en el festival 'La estación es nuestra casa' que organizan la murga Vía libre y el foro Parque Noroeste.  Agradecemos la invitación a compartir las palabras que siguen: 

Si bien la pérdida de la Estación Noroeste aún nos genera tristeza, a la vez nos reconforta que los festivales se sigan haciendo y sigamos juntxs para recordar que pasó y siga latente el proyecto de su reconstrucción. 

¿Qué es una estación? ¿Cómo se explica y se transmite a quiénes no viajaron en tren? 

En el tiempo en que corrían los trenes de pasajeros, una estación podía significar el comienzo de una aventura, una parada para descansar o la alegría de llegar a destino, por ejemplo a “meter las patas en la ría”, allá en la playa de Galván los días de calor. 

Esta estación fue creada por el Ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste en 1891 para la circulación de pasajeros y de cargas. Fue construida como cabecera de la línea a La Pampa y luego a Mendoza. De ese noroeste viene el nombre de esta barriada, a pesar de dar hacia el sur de la ciudad. A nivel local sus destinos eran Maldonado, Bordeu y Nueva Roma; y para el otro lado, para el puerto, Loma Paraguaya, Galván y Garro en Ingeniero White. 

Pero también, como en muchos pueblos, la estación era el momento del reencuentro familiar, la llegada de noticias, de las novedades de diarios y revistas, el paseo del domingo, la expectativa de conseguir trabajo, la posibilidad de encontrar pareja, sí, porque cuánta gente se puso de novio en una estación. 

En los años 90’, cuando la estación Noroeste ya no funcionaba como tal desde hacía mucho tiempo, pasó a ser el lugar de reunión de la murga Vía Libre, de la sociedad de fomento del barrio Almafuerte, que en algún tiempo supo reunirse acá, de la biblioteca Fija y Ambulante y de tanta gente que venía a la estación y a esta plaza. 

En el festival del 2022, el museo también estuvo presente repartiendo un manifiesto que decía: ¿Qué memorias atesoran estas cajas? (las cajas fuertes que se habían salvado del fuego y que hoy están a resguardo en Ferrowhite) Muchas personas agregaron sus memorias personales y familiares: venir a tomar mate, jugar al fútbol, festejar cumpleaños, organizar un encuentro de mujeres en la placita Martí… 



Y fijense la potencia de esa función, de ese uso, que hoy la ausencia, el vacío que dejó materialmente la estación también nos convoca. Por algo este festival se llama así, La estación es nuestra casa. Porque las estaciones son lugares de encuentro. Espacios no solo para viajar, sino también para habitar. 

Decimos esto porque las estaciones, como lugares de encuentro de la comunidad, están en peligro. La estación Noroeste se suma a una lista de pérdidas que no es nueva, como la estación de Ing. White, incendiada en 1991 o el apeadero en Punta Alta, perdido en 2015... Todas esas dependencias compartían la fragilidad de ser de chapa y madera. Habían sido construidas como provisorias y la historia ferroviaria hizo que nunca se las reemplazara por las construcciones definitivas, más duraderas. Pero también la estación Spurr, de ladrillo, fue parcialmente incendiada, y se encuentra prácticamente sin uso, la de Bajo Hondo…y la lista sigue… Y desde el año pasado se suma la clausura del servicio de pasajeros y el cierre de la Estación Sud. Un edificio cuyo destino aún es una incógnita para los vecinos de esta ciudad. 

Seguramente conozcamos cómo la privatización de los años ‘90 contribuyó al desmantelamiento del sistema ferroviario. Desde entonces el ferrocarril fue concesionado y quedó en manos de empresas privadas que se hicieron cargo especialmente del servicio de cargas. Las inversiones en infraestructura son escasas, a las cargas no les interesa demasiado el estado de las vías, y por eso se ha vuelto imposible circular para otro tipo de servicios.. 

Hasta el cierre en marzo de 2023, los servicios desde la Estación Sud a Buenos Aires llegaron a tardar 18 horas y con un solo servicio diario. A eso nos acostumbramos como comunidad en las últimas décadas. Aun así, contaba hace poco José Gonzales, el último jefe de la Estación Sud que se jubiló en julio del año pasado, que alrededor de 700 personas por día seguían eligiendo el tren por sus tarifas accesibles.

Estar hoy acá, no es solo un acto de nostalgia o de demanda por el perdido patrimonio arquitectónico. Al lado de estas vías por las que siguen circulando los trenes de cargas que diariamente llevan cereales al puerto, pero como parte del querido y defendido Parque Noroeste, es sostener la función social del tren. Es afirmar, como comunidad, que el ferrocarril no es solo un medio económico de transportar mercancías.

Ayer, en el museo en un encuentro con los aspirantes de maquinistas de la escuela de “La fraternidad", Néstor Ibarra decía que el ferrocarril es infraestructura. Pero cuando dice eso, y a pesar de que es ingeniero, no habla sólo en términos técnicos de cuántos durmientes y rieles, o cuántos millones de pesos o dólares se necesitan para construir 10, 100 o 1000 kilómetros de vía. Néstor, y tantas otras personas, piensan que esa “infraestructura” tiene que ver con el diseño del país, con cómo nos volvemos a conectar, en definitiva con qué país queremos. 

Acompañamos desde el museo, porque creemos que la memoria no es un acto de nostalgia. No tiene que ver sólo con el pasado. Es la posibilidad de activar en el presente la imaginación de un futuro diferente. Y lo que se afirma justamente en cada festival o cada acción del Foro del Parque, o de las Comisiones de Reactivación de trenes, es que esa memoria, como esa imaginación, es colectiva. Y que el tren también es nuestra casa. 

jueves, 23 de diciembre de 2021

PROPONER Y DEJARSE TRANSFORMAR

Digo, de nuevo, una vez más: dar la bienvenida, 

saludar, acompañar, permitir, ser paciente, 

posibilitar, dejar, ceder, dar, mirar, 

 leer, jugar, habilitar, atender, escuchar. 

Carlos Skliar 1  

 

Estamos terminando el año y queremos compartir un repaso de las tareas que hicimos desde el área educativa, que oscilaron entre la realización de algunos materiales y una serie de encuentros virtuales y presenciales.

HERRAMIENTAS DIDÁCTICAS

Para acompañar el trabajo de lxs docentes en este segundo año de pandemia, publicamos Manos a la Obra, una cartilla digital que reúne actividades y juegos que solemos usar durante las visitas. Muchos de ellos, como ‘Estamos todxs en el mismo tren’, ¡Qué chucho! y ‘Obreras para armar’ fueron hechos en articulación con los talleres del Prende. La intención es que estos contenidos puedan disfrutarse en diferentes niveles, modalidades y contextos, sea en el aula, en el recreo o en casa.

Finalmente, el juego ¡Andá vos a lavar los platos! forma parte de la muestra del museo. La obrera de Ferrowhite por momentos es docente, por otros bolsera de las fábricas del puerto y de a ratos, una microemprendedora que trabaja desde su casa. Más allá de las particularidades de cada momento histórico, asegurar el sustento económico de sus familias es una prioridad que comparten.



Junto con objetos de la vida política (urnas, megáfonos y pecheras), de la cocina (ollas y cucharones), de los trabajos reconocidos (tijeras y guardapolvos) y de la dimensión del autocuidado (libros y tatuajes), seguimos conociendo sobre cambios y permanencias en los trabajos de las mujeres.

Como una forma de enriquecer esta propuesta hicimos entrevistas a nuestras amigas Titi Sedrani, Ida Muhamed y Gisela López. Nos acercamos para indagar en sus memorias como peluqueras, costureras y promotoras comunitarias y terminamos descubriendo nuevas experiencias, como la de Ida atendiendo de niña el puesto de verduras que la CGT había habilitado en el puerto. 


Una mañana de  mates individuales y charlas compartidas en el patio de Gisela 

OTROS USOS AL JUEGO

En el Primero de Mayo, junto con el Centro Cultural Kirchner, organizamos un taller virtual sobre representaciones del trabajo en la cultura. En esa oportunidad el trío de obreros fue nuestro recurso de mediación y la pregunta "¿trabajar en cultura es distinto a hacerlo en otros trabajos?", el puntapié de estas reflexiones:


Es diferente porque por fuera del campo cultural se suele identificar la cultura con el entretenimiento y no como fuente y espacio de trabajo.

Debería ser considerado como una profesión como cualquier otra, pero no ocurre tanto.

El arte y la cultura terminan relegados casi siempre.

El riesgo es mucho mayor y el producto está infravalorado


Los debates y los dibujos que surgieron en este taller devinieron en  una serie de objetos y piezas visuales para acompañar “al trabajador de la cultura":


"POCAS PERO BUENAS"

Este año, cuando la situación sanitaria lo permitió, pudimos recibir algunas visitas. En comparación con otros años, fueron pocas, poquísimas. Pero tal vez, por esa condición, pudimos encontrarnos en otras situaciones:

 

Con Gino, Enzo, Mariana, Aymara y Ona, que practican homeschooling, fabricamos ladrillos de adobe como parte de un proyecto comunitario de construcción natural. No sabíamos que esas piezas iban a ser parte de la estufa que, meses después, construimos en la casa de Pao, Leo, Pía y Male quienes participan en el Prende.


La auténtica relación educativa se mueve desde esa constatación (que no hay dos personas iguales), pero para significarla como posibilidad: el deseo de que cada cual siga su propio proceso, el más rico, el más humano y humanizador, el más personal (...) Que nadie se vea obligado a ser quien no es. Es el deseo de que todas y todos puedan construir-se.2



Con los grupos de U-Pami, que cursaron ‘Museos y paisajes culturales’ junto a nuestro amigo Omar Staltari, exploramos la visita en su formato virtual. Esta vez fueron los objetos los que aparecieron a través de las ventanitas del Zoom para evocar las memorias de lxs participantes. “Yo no tengo preguntas para hacer, tengo recuerdos”, dijo María Eugenia, hija de Luis Doménech, jefe de los Talleres BBNO. Y así se activaron anécdotas de viajes en zorritas de vía, esperas en la estación de Darregueira y veranos en la pileta de Comercial.


"¿Cómo se piensa la educación en un museo como Ferrowhite?", fue la pregunta que propusieron las estudiantes del Profesorado de Educación Primaria de la UNS. Como retruque las invitamos a vivenciar nuestra consigna ‘el museo empieza afuera’ y a recuperar la mirada de cuando somos niñxs.


Con las salas “Flamenco Austral” del Jardín Sarmiento, además de ver el castillo, correr por el parque y explorar el museo para dar con algunos objetos valiosos, nos preguntamos qué cosas de nuestras casas, familias y del jardín nos gustaría cuidar. Dibujamos las colecciones y con las piezas de madera construimos nuestros “museos de cosas importantes”.




Lo primero que dijo Bianca Orzalli cuando llegó al museo fue: "mi abuelo viene acá a bailar" 

La última visita fue la de lxs chicxs de 6to año del Colegio Sarmiento. Fue la primera vez que pudimos trabajar con la pregunta que surge inevitablemente al caminar por las salas del museo y encontrar herramientas pesadas y siluetas de obreros y patrones. La obrera del juego ¡Andá vos a lavar los platos! nos esperaba con algunas pistas para pensar ‘¿dónde están las mujeres?’


ESCRIBIR AL  HILO

Desde septiembre estamos participando de esta clínica, organizada por Fundación PROA y el Museo de Arte Contemporáneo de México. En las clases pudimos escuchar a investigadorxs de diversas disciplinas, quienes, además de compartirnos saberes sobre pensamiento decolonial, museos y feminismos y pedagogías de las diferencias, nos desafiaron a soltar la pluma y repensar, en ese mismo proceso, lo que hacemos.



PAUSA Y VOLVEMOS

En estos gestos mínimos que intentamos describir pudimos revisar algunos de los sentidos que tiene para nosotras la educación en los museos. Uno tiene que ver con volver estos espacios disponibles, atendiendo a los deseos y necesidades de quienes nos visitan. Y el otro, con una mirada de la pedagogía, que nos invita a ser compañeras de aprendizaje de esas personas.


Analía Bernardi y Julieta Ortiz de Rosas


--------------

Referencias:

1 y 2: Gestos mínimos que nos propone Carlos Skliar para dar inicio y sostener el encuentro educativo. En Skliar, C. (2019). Acerca de la alteridad, la normalidad, la anormalidad, la diferencia, la diversidad, la discapacidad y la pronunciación de lo educativo. Clase 1. Módulo 1. En Diploma Superior en Pedagogías de las diferencias. FLACSO Argentina, disponible en flacso.org.ar/flacso-virtual.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

SÁBADOS EN FERROWHITE


Casi son las tres y Pedro Caballero va cruzando el puente. Alberto ‘Cacho’ Romero abre el portón mientras sigue, a la distancia, la conversación con Pedro Marto. Los tres llegan al museo con una insólita antelación. Los tres tienen asistencia perfecta.

Tal vez ir al museo signifique para ellos lo que antes implicaba arrimarse al bar, al club, incluso al trabajo. Han hecho del museo su lugar de pertenencia.
Esa apropiación requiere, en parte, encontrar una actividad. Un hacer que, por el hacer mismo, se va volviendo rutina (en el sentido más reconfortante de la palabra). Así, Pedro Marto se viste con la gorra de guarda, agarra la caja de colaboraciones y prepara su planilla de visitantes: “Sábado tanto, coordinador tanto”. Después, se encarga del encendido de la calefacción, de las luces de las fotos y de los teléfonos, tareas que ya le son propias.

Pedro Caballero desde hace tiempo (más precisamente, después de la botadura del “Ingeniero White”) va derechito a abrir la persiana del salón de usos múltiples, y en un gesto evoca a los talleres Maldonado. Con el primer deber cumplido, hace entrega del suplemento ADN del diario La Nación que Pedro, a su entender, no entiende.

Cada tanto Cacho Romero se acerca a compartir unos mates y también unas anécdotas. El otro día, por ejemplo, Pedro Caballero y Cacho recordaron a Musa, un ferroviario que medía como dos metros y medio y que sólo manejaba las pilotas*, porque su cuerpo era tan grande que tenía que sacar la cabeza por la ventanilla.

A veces, cuando llega alguien con algo que preguntar o simplemente con ganas de conversar, Pedro Marto siempre dice mentir, y Pedro Caballero nunca niega decir la verdad.
Quien llega y permanece, se va asombrado con la prodigiosa memoria de don Pedro (Caballero), y de yapa se lleva una foto con el único guarda que no fue ferroviario.



Pedro, Cacho y Pedro


A las seis y pico un cambio de música es solicitado y el bolero de Ravel gira un par de veces. Pedro Caballero se para delante del parlante y, por quince minutos, dirige una orquesta. Con una sonrisa dibujada se agrega al camino del quehacer, esta vez al revés. A cerrar la persiana, a hacer las cuentas de la recaudación, a apagar la calefacción, la música, las luces.
A cerrar la puerta, a saludarnos otra vez. A decir: hasta la próxima.




*pequeñas locomotoras a vapor usadas en la playa ferroviaria.